Escribir sobre el cielo es común. Cualquiera lo tiene fácilmente al alcance de la vista, a diferencia del mar, de las montañas, de la lluvia o de un bosque. Basta asomarse a una ventana o levantar la mirada si no estamos bajo techo. Ahí está siempre. Nos cubre día y noche. Nos envuelve y nos recuerda constantemente que no todo es tierra.
Los poetas lo han llamado de mil maneras para hacerlo poético: la bóveda celeste, el manto azul, el velo que nos cubre… Y no es para menos. Los atardeceres que estamos viviendo interpelan la sensibilidad de cualquiera. Las noches de luna llena se reflejan en nuestro panorama interior y lo iluminan de manera misteriosa. Los amaneceres nos tiran para arriba: estás hecho de polvo pero no estás destinado al polvo, nos susurran al oído.
Hoy fui a correr a Calzada y entendí que, aunque común, es muy difícil hablar del cielo. Me hubiera gustado tener mi Mac conmigo para escribir lo que sentí cuando recorrí con la mirada un cielo ambivalente. Era rosa. Pero era más blanco y aún más azul. Los colores se entremezclaban y producían combinaciones imposibles de describir o de pintar. Un par de pájaros volaban en lo alto –no sabría decir qué tan alto–. Las hojas de los árboles se mecían apaciblemente. No podría decir de qué color eran pues el crepúsculo escondía su verdadera tonalidad. Todas eran oscuras y en sus contornos se vislumbraban los moribundos rayos de sol.
Entonces me acordé que hace varias semanas había pensado escribir sobre el cielo y sobre el Cielo, es decir, sobre la homologación de dos términos que tienen una relación peculiar. El cielo es todo lo que no sea tierra, creo. Me parece que no es equivocado decir que el cielo comienza donde termina la tierra, donde termina el mar, donde termina la piedra y el árbol. Claro, cuando hablamos del cielo señalamos hacia arriba pero esto es porque el cielo es invisible y no podemos decir que está enfrente de nosotros. Si lo limitamos diríamos que el cielo termina con la atmósfera –¿o el espacio también es cielo?–. Quedémonos con la noción de que el cielo es ese manto que nos cubre, esa difícil combinación de colores que vi hoy en la tarde.
¿Qué relación tiene este cielo con el Cielo con C mayúscula? En inglés se distingue entre sky y Heaven (o Heavens), pero el castellano utiliza la misma palabra para nombrar a ambos.
Los cristianos creemos en un Premio Eterno que hay que conseguir en esta vida con la ayuda de la Gracia de Dios. Y ese Premio consiste –más o menos, pues acordémonos del ni oído oyó…– en muchas cosas, pero sobre todo en la Felicidad Absoluta que nos va a inundar por estar en un lugar llamado Cielo donde estará Dios y todos los que lo merecen.
Entiendo que hay un cierto grado de analogía el cielo y el Cielo, y esta analogía se aclara cuando escuchamos frases que dice la gente: “el de allá arriba”, “cuando subamos al Cielo”, etc. El Cielo está en un lugar del cielo, según parece.
Pero el Cielo como tal no es un lugar, según entiendo. No es que Dios esté arriba en el cielo. Recuerdo que Yuri Gagarin, el primer astronauta que salió de la atmósfera terrestre, dijo al volver a la Tierra que no había visto a Dios. Pues no, no está arriba. Btw, Gagarin era ruso comunista y le pagaron para que dijera esa estupidez.
El Cielo está en otro plano. Dios y los santos no están en un lugar sino en otra parte donde no hay tiempo. Y quizá la analogía entre cielo y Cielo sea tan fuerte porque vemos el cielo y nos quedamos sin palabras…
La grandeza del cielo nos trasciende absolutamente y nos recuerda que somos muy pequeños… pero también nos recuerda que tenemos un destino más allá de este hermoso cielo, que por más grande y puro que nos parezca, por más que disfrutemos contemplar su trasparencia y su serenidad, por más tardes que pasemos frente a él, por más sueños que tengamos sobre la felicidad y sobre la paz, por más creamos en el amor y en las risas, el Cielo será algo infinitamente mejor.
Entonces se entiende que cielo y Cielo utilicen las mismas letras: el cielo no es más que un reflejo mortecino y pálido –palidísimo– del Cielo. El cielo no es más que una fina sombra del Cielo. El cielo no es más que un vago recuerdo del Cielo.
Sólo piénsalo… y verás que vale la pena todo este esfuerzo, todo eso del valle de lágrimas. Y lo mejor es que llegan al Cielo los que saben ser felices aquí.
miércoles, noviembre 04, 2009
Paréntesis de telemarketing
Historia real. Sucedió el martes a las 15.10.
-¿Bueno? ¿el señor Andrés Oliveros?
-Sí, él habla.
-Buenas tardes. Soy Aldo Tapia de Plaza Fiesta San Agustín.
-Mucho gusto.
-Señor Andrés Oliveros, le llamo para preguntarle si sabía sobre la apertura de la nueva Plaza Fiesta que se acaba de abrir en Escobedo. ¿Estaba enterado de la noticia?
-No.
-Pues sí señor Andrés Oliveros se acaba de abrir una sucursal de Plaza Fiesta en Escobedo, justo detrás de "X" (una calle). También le hablo para ofrecerle una tarjeta de descuentos del 10% al 50% por seis meses. ¿Quiere que pongamos a su nombre la tarjeta de descuento que le estamos ofreciendo por apertura?
-No gracias, no me interesa.
Silencio.
-Señor Andrés Oliveros, ¿alguna razón en particular?
-Puuuueeeees es que no tengo pensado comprar nada próximamente.
-Señor Andrés Oliveros, esta tarjeta puede ser utilizada por usted o por otra persona durante los siguientes seis meses en la nueva sucursal de Plaza Fiesta en Escobedo.
-Gracias (intentando guardarme la risa), pero no me interesa.
Silencio.
-Señor Andrés Oliveros, ¿alguna razón en particular?
-Sí, que no me interesa adquirir esa tarjeta. Mira, si tienes un papelito que vas llenando con la información que te estoy dando, ponle una tachita a No le interesa en "Razones de rechazo". Y si no viene esa opción, pon la tachita en la que dice Otro, y en las líneas que vienen abajo ponle "No le interesa".
-Señor Andrés Oliveros, le agradecemos su atención y le recordamos que Plaza Fiesta acaba de abrir una sucursal en Escobedo y usted puede...
-GRACIAS PERO NO ME INTERESA ALDO TAPIA. YA ME TENGO QUE IR, ADIÓS.
-¿Bueno? ¿el señor Andrés Oliveros?
-Sí, él habla.
-Buenas tardes. Soy Aldo Tapia de Plaza Fiesta San Agustín.
-Mucho gusto.
-Señor Andrés Oliveros, le llamo para preguntarle si sabía sobre la apertura de la nueva Plaza Fiesta que se acaba de abrir en Escobedo. ¿Estaba enterado de la noticia?
-No.
-Pues sí señor Andrés Oliveros se acaba de abrir una sucursal de Plaza Fiesta en Escobedo, justo detrás de "X" (una calle). También le hablo para ofrecerle una tarjeta de descuentos del 10% al 50% por seis meses. ¿Quiere que pongamos a su nombre la tarjeta de descuento que le estamos ofreciendo por apertura?
-No gracias, no me interesa.
Silencio.
-Señor Andrés Oliveros, ¿alguna razón en particular?
-Puuuueeeees es que no tengo pensado comprar nada próximamente.
-Señor Andrés Oliveros, esta tarjeta puede ser utilizada por usted o por otra persona durante los siguientes seis meses en la nueva sucursal de Plaza Fiesta en Escobedo.
-Gracias (intentando guardarme la risa), pero no me interesa.
Silencio.
-Señor Andrés Oliveros, ¿alguna razón en particular?
-Sí, que no me interesa adquirir esa tarjeta. Mira, si tienes un papelito que vas llenando con la información que te estoy dando, ponle una tachita a No le interesa en "Razones de rechazo". Y si no viene esa opción, pon la tachita en la que dice Otro, y en las líneas que vienen abajo ponle "No le interesa".
-Señor Andrés Oliveros, le agradecemos su atención y le recordamos que Plaza Fiesta acaba de abrir una sucursal en Escobedo y usted puede...
-GRACIAS PERO NO ME INTERESA ALDO TAPIA. YA ME TENGO QUE IR, ADIÓS.
lunes, noviembre 02, 2009
Hoyo Negro Pt. II
La sensación que invadía todos mis sentidos era la de incertidumbre. 25 años de vida constituían una cantidad suficiente de vida como para tener un bagaje histórico de sensaciones que permitan contrastarlas con las nuevas sensaciones. Sin embargo, cuando entré al hoyo negro noté que nunca había experimentado nada igual en ninguno de mis sentidos. Por eso la incertidumbre.
Pero lo novedoso de entrar a un hoyo negro no fue solamente algo sensible sino que penetró hasta mis sentidos internos. Precisamente en estos quiero abundar.
Mi memoria, habitualmente exacta y fiel, comenzó a apagarse. Las fechas y los nombres ahí estaban pero no había la suficiente energía química para traerlos a mi conciente. Los recuerdos, las imágenes y los fantasmas de la memoria se perdían o se fragmentaban infinitamente en los canales nerviosos. De ellos me llegaban pedacitos de información inconexa.
La verdad es que todo esto era una lástima: le debía a mi memoria muchos momentos agradables o melancólicos compartidos con mi familia y amigos. “Ese día llevabas una playera verde”, o “Fue en julio de aquel año cuando todo se complicó”, o “Recuerdo cuando me anunciaron que tendría una hermana”, o “Es muy fuerte la imagen que tengo de mí en mi cama antes de iniciar clases en un nuevo colegio”, o un infinito y complejo etcétera.
Entrar a un hoyo negro había confundido y mezclado todas estas ideas en un nudo homogéneo. Ya no eran imágenes claras y distintas. Se habían convertido en un torbellino de información parcial y, podríamos decirlo, binaria.
La imaginación también se vio afectada por mi nueva situación de espacio/tiempo (porque hay que saber que los hoyos negros no son sólo un lugar sino también un tiempo). Antes podía atravesar las paredes de cualquier edificio, construir una mirada de ternura o conversar con seres invertebrados. Ahora, mi imaginación estaba rígida y pálida como el rostro de un muerto. Lo más que podía crear en mi cabeza eran colores abigarrados y sonidos monótonos: la espontaneidad y la creatividad explosiva se habían convertido en cenizas.
El sentido común, encargado de ordenar las sensaciones, se había desconfigurado al momento de traspasar el hoyo negro. Ya no era capaz de distinguir entre una imagen, un sonido, un olor o un sabor.
A grandes rasgos: el corazón entero –junto con la inteligencia y la voluntad– se había dormido. De vez en cuando gemía casi imperceptiblemente, como el enfermo que delira de sed para volverse a dormir y luego volver a delirar.
Noté que el tiempo transcurría totalmente distinto en este lugar (digo lugar por decir algo, pero un hoyo negro no es precisamente un lugar sino una combinación de lugar y tiempo). Los días se iban como hojas caídas en otoño. Las tardes se fundían con las madrugadas y los minutos se convertían en semanas.
Bueno, todo esto y más fue –es– mi primera impresión sobre lo que sentí recién entrado al hoyo negro. Ya les iré informando de qué más pasó en ese momento.
NOTA: El hecho de que estén apareciendo entradas en mondoli no significa que el original autor de mondoli haya vuelto sano y salvo del hoyo negro. No puedes comprobar a ciencia cierta que todas estas letras estén siendo escritas por el autor habitual. ¿Cómo sabes que las escribió él? ¿cómo sabes que las escribió el domingo 1 de noviembre por la noche mientras estaba en su cama? ¿crees en la relatividad del tiempo y del espacio? ¿crees en los hoyos negros? Acuérdate que a través de ellos puedes ir o venir a lugares y a tiempos distintos del presente.
Pero lo novedoso de entrar a un hoyo negro no fue solamente algo sensible sino que penetró hasta mis sentidos internos. Precisamente en estos quiero abundar.
Mi memoria, habitualmente exacta y fiel, comenzó a apagarse. Las fechas y los nombres ahí estaban pero no había la suficiente energía química para traerlos a mi conciente. Los recuerdos, las imágenes y los fantasmas de la memoria se perdían o se fragmentaban infinitamente en los canales nerviosos. De ellos me llegaban pedacitos de información inconexa.
La verdad es que todo esto era una lástima: le debía a mi memoria muchos momentos agradables o melancólicos compartidos con mi familia y amigos. “Ese día llevabas una playera verde”, o “Fue en julio de aquel año cuando todo se complicó”, o “Recuerdo cuando me anunciaron que tendría una hermana”, o “Es muy fuerte la imagen que tengo de mí en mi cama antes de iniciar clases en un nuevo colegio”, o un infinito y complejo etcétera.
Entrar a un hoyo negro había confundido y mezclado todas estas ideas en un nudo homogéneo. Ya no eran imágenes claras y distintas. Se habían convertido en un torbellino de información parcial y, podríamos decirlo, binaria.
La imaginación también se vio afectada por mi nueva situación de espacio/tiempo (porque hay que saber que los hoyos negros no son sólo un lugar sino también un tiempo). Antes podía atravesar las paredes de cualquier edificio, construir una mirada de ternura o conversar con seres invertebrados. Ahora, mi imaginación estaba rígida y pálida como el rostro de un muerto. Lo más que podía crear en mi cabeza eran colores abigarrados y sonidos monótonos: la espontaneidad y la creatividad explosiva se habían convertido en cenizas.
El sentido común, encargado de ordenar las sensaciones, se había desconfigurado al momento de traspasar el hoyo negro. Ya no era capaz de distinguir entre una imagen, un sonido, un olor o un sabor.
A grandes rasgos: el corazón entero –junto con la inteligencia y la voluntad– se había dormido. De vez en cuando gemía casi imperceptiblemente, como el enfermo que delira de sed para volverse a dormir y luego volver a delirar.
Noté que el tiempo transcurría totalmente distinto en este lugar (digo lugar por decir algo, pero un hoyo negro no es precisamente un lugar sino una combinación de lugar y tiempo). Los días se iban como hojas caídas en otoño. Las tardes se fundían con las madrugadas y los minutos se convertían en semanas.
Bueno, todo esto y más fue –es– mi primera impresión sobre lo que sentí recién entrado al hoyo negro. Ya les iré informando de qué más pasó en ese momento.
NOTA: El hecho de que estén apareciendo entradas en mondoli no significa que el original autor de mondoli haya vuelto sano y salvo del hoyo negro. No puedes comprobar a ciencia cierta que todas estas letras estén siendo escritas por el autor habitual. ¿Cómo sabes que las escribió él? ¿cómo sabes que las escribió el domingo 1 de noviembre por la noche mientras estaba en su cama? ¿crees en la relatividad del tiempo y del espacio? ¿crees en los hoyos negros? Acuérdate que a través de ellos puedes ir o venir a lugares y a tiempos distintos del presente.
sábado, octubre 31, 2009
Hoyo Negro Pt. I
Descubrí que había un hoyo negro en el jardín, justo en medio de los dos robles. Lo vi por primera vez una tarde de junio. Me había puesto en un ángulo peculiar –nunca sabré explicar con palabras a qué me refiero con peculiar pero estoy seguro que era un ángulo peculiar– junto a la ventana de la biblioteca y logré divisar una especie de mancha casi imperceptible entre los árboles. Me estremecí vivamente cuando entendí que eso era un hoyo negro.
Por muchas días le di vueltas a una sola idea. Más bien era una pregunta, y el misterio que encerraba esta cuestión me iba envolviendo, carcomiendo, circundando, corroiendo poco a poco. Con el paso del tiempo noté que esta pregunta había tomado posesión de toda mi capacidad de asombro. Mi curiosidad se redujo a las consecuencias de esa pregunta. A veces rondaba mis habituales pesadillas de las 3 de la mañana. Hasta tuve que cambiar mi número telefónico porque lo asociaba crípticamente a la respuesta.
La pregunta era inefable. Y tenía claro que no podría contestarla a priori. Tendría que entrar yo mismo al hoyo negro para vivir la sensación en mi carne, en mi alma. La mañana del día que decidí meterme al hoyo negro pude formular la pregunta con las siguientes palabras (todos saben que pensamos en lenguaje, lenguajemente): ¿qué se siente entrar a un hoyo negro?
Pero ya era demasiado tarde. Había decidido traspasar la frontera intergaláctica que se abría en el jardín esa misma noche.
El miedo se disolvió cuando me acerqué al hoyo negro. Algo, dentro de mí, me animó a entrar con resolución. Todo cambiará para bien decía mi conciencia.
Entonces me acerqué a los dos robles con un paso sereno. Me coloqué justo en medio de ellos y vi de cerca el hoyo negro a unos centímetros de mi rostro. Olía como a brócoli congelado. Lo siento, nunca había olido un hoyo negro: quizá el olor no era de brócoli sino de polvo galáctico saturniano o brisa cósmica Androméica, pero tampoco había olido esas cosas.
Mis sentidos se agudizaron. Estaba a punto de entrar al hoyo negro y no quería perder ninguna sensación por más insípida o sencilla que fuera. Llegué a preocuparme la idea de no volver jamás al mundo normal pero deseché con facilidad esa opción: mondoli no puede quedarse así. O al menos, el hoyo negro me daría la oportunidad de volver a la Tierra para escribir en mondoli y luego ya me iría de vuelta a la vacuidad espacial.
Y, mientras una gotita de sudor frío caía de mi frente, me dejé caer hacia delante, hacia el hoyo negro.
Por muchas días le di vueltas a una sola idea. Más bien era una pregunta, y el misterio que encerraba esta cuestión me iba envolviendo, carcomiendo, circundando, corroiendo poco a poco. Con el paso del tiempo noté que esta pregunta había tomado posesión de toda mi capacidad de asombro. Mi curiosidad se redujo a las consecuencias de esa pregunta. A veces rondaba mis habituales pesadillas de las 3 de la mañana. Hasta tuve que cambiar mi número telefónico porque lo asociaba crípticamente a la respuesta.
La pregunta era inefable. Y tenía claro que no podría contestarla a priori. Tendría que entrar yo mismo al hoyo negro para vivir la sensación en mi carne, en mi alma. La mañana del día que decidí meterme al hoyo negro pude formular la pregunta con las siguientes palabras (todos saben que pensamos en lenguaje, lenguajemente): ¿qué se siente entrar a un hoyo negro?
Pero ya era demasiado tarde. Había decidido traspasar la frontera intergaláctica que se abría en el jardín esa misma noche.
El miedo se disolvió cuando me acerqué al hoyo negro. Algo, dentro de mí, me animó a entrar con resolución. Todo cambiará para bien decía mi conciencia.
Entonces me acerqué a los dos robles con un paso sereno. Me coloqué justo en medio de ellos y vi de cerca el hoyo negro a unos centímetros de mi rostro. Olía como a brócoli congelado. Lo siento, nunca había olido un hoyo negro: quizá el olor no era de brócoli sino de polvo galáctico saturniano o brisa cósmica Androméica, pero tampoco había olido esas cosas.
Mis sentidos se agudizaron. Estaba a punto de entrar al hoyo negro y no quería perder ninguna sensación por más insípida o sencilla que fuera. Llegué a preocuparme la idea de no volver jamás al mundo normal pero deseché con facilidad esa opción: mondoli no puede quedarse así. O al menos, el hoyo negro me daría la oportunidad de volver a la Tierra para escribir en mondoli y luego ya me iría de vuelta a la vacuidad espacial.
Y, mientras una gotita de sudor frío caía de mi frente, me dejé caer hacia delante, hacia el hoyo negro.
viernes, octubre 30, 2009
Carmelitas y 1789
Traigo dos cosas en la cabeza: la orden de las carmelitas y la Revolución Francesa. La entrada que acabo de poner sobre Teresa de Lisieux delata mi entusiasmo por la santa aunque ya había hablado de ella.
Además, hoy terminé de leer por segunda vez Diálogo de Carmelitas de Georges Bernanos, excelente obra de teatro que narra la vida del convento carmelita de Compienge, Francia, durante la Revolución Francesa. La trama gira alrededor de Blanca de la Force, una niña -al igual que Teresa- que entra al Carmelo.
El tenor de la obra es netamente espiritual. Se ve que Bernanos tiene una profuuuunda vida interior: los diálogos de las monjas carmelitas tienen una altura espiritual impresionante. Blanca de la Force, o sor Blanca de la Agonía de Cristo, es una niña apasionada que tiene mucho miedo pero quiere abandonarse en Cristo. Sus hermanas del Carmelo la tratan a veces con dureza y otras veces con compasión.
No se las cuento porque creo que vale la pena leerla. Los eventos violentos de la Revolución Francesa se van sucediendo en un espiral sin término en el que se ven involucradas las carmelitas. Y pum, el final es una eucatástrofe, en palabras de Tolkien. Aprovecho para citarlo, hablando de los finales felices: "Este efecto [de la alegría] resulta mucho más poderoso y estremecedor cuando se da en un buen cuento de hadas. Cuando en un relato así llega el repentino desenlace, nos atraviesa un atisbo de gozo, un anhelo del corazón, que por un momento escapa del marco, atraviesa realmente la misma tela de araña de la narración y permite la entrada de un rayo de luz".
El tema de la Revolución Francesa es la segunda gran idea que traigo, no sólo por el Diálogo de Carmelitas sino por mi tesis de maestría. El Dr. Rafael Estrada Michel aceptó ser mi asesor de tesis. El título, o al menos el tema, es "Los esfuerzos de Edmund Burke por delinear el pensamiento conservador en el último cuarto del siglo XVIII inglés para hacer frente a la concepción abstracta de los derechos del hombre propuesta por los jacobinos". Whatever, boring as hell... not!
Además, hoy terminé de leer por segunda vez Diálogo de Carmelitas de Georges Bernanos, excelente obra de teatro que narra la vida del convento carmelita de Compienge, Francia, durante la Revolución Francesa. La trama gira alrededor de Blanca de la Force, una niña -al igual que Teresa- que entra al Carmelo.
El tenor de la obra es netamente espiritual. Se ve que Bernanos tiene una profuuuunda vida interior: los diálogos de las monjas carmelitas tienen una altura espiritual impresionante. Blanca de la Force, o sor Blanca de la Agonía de Cristo, es una niña apasionada que tiene mucho miedo pero quiere abandonarse en Cristo. Sus hermanas del Carmelo la tratan a veces con dureza y otras veces con compasión.
No se las cuento porque creo que vale la pena leerla. Los eventos violentos de la Revolución Francesa se van sucediendo en un espiral sin término en el que se ven involucradas las carmelitas. Y pum, el final es una eucatástrofe, en palabras de Tolkien. Aprovecho para citarlo, hablando de los finales felices: "Este efecto [de la alegría] resulta mucho más poderoso y estremecedor cuando se da en un buen cuento de hadas. Cuando en un relato así llega el repentino desenlace, nos atraviesa un atisbo de gozo, un anhelo del corazón, que por un momento escapa del marco, atraviesa realmente la misma tela de araña de la narración y permite la entrada de un rayo de luz".
El tema de la Revolución Francesa es la segunda gran idea que traigo, no sólo por el Diálogo de Carmelitas sino por mi tesis de maestría. El Dr. Rafael Estrada Michel aceptó ser mi asesor de tesis. El título, o al menos el tema, es "Los esfuerzos de Edmund Burke por delinear el pensamiento conservador en el último cuarto del siglo XVIII inglés para hacer frente a la concepción abstracta de los derechos del hombre propuesta por los jacobinos". Whatever, boring as hell... not!
Cuarto encuentro fortuito (sin embargo, no mío)
Estoy releyendo la autobiografía de Teresa de Lisieux. Hace unos días me estremecí cuando leí el siguiente fragmento que me recordó mi (primer) encuentro fortuito narrado en mondoli hace unas semanas:
"Un día vimos un pobre viejo que se arrastraba trabajosamente con unas muletas, me acerqué para darle mi monedita mas él, fijando en mí una mirada intensa y triste, sacudió la cabeza con dolorosa sonrisa y rehusó mi limosna. No puedo explicar lo que pasó en mi corazón. Yo deseaba consolarle, aliviarle, y en vez de esto, tal vaz acababa de humillarle, de darle pena. Sin duda adivinó mis pensamientos, pues le vi luego volver a sonreírme de lejos… Como mi buen padre acababa de comprarme un pastel, entráronme entonces grandes deseos de correr tras el anciano y dárselo pensando: No ha querido dinero, pero seguramente aceptaría un pastel. A pesar de esto, no sé qué temor me retuvo; estaba tan apenada que no podía contener las lágrimas".
Me sentí fuertemente identificado con Teresa.
"Un día vimos un pobre viejo que se arrastraba trabajosamente con unas muletas, me acerqué para darle mi monedita mas él, fijando en mí una mirada intensa y triste, sacudió la cabeza con dolorosa sonrisa y rehusó mi limosna. No puedo explicar lo que pasó en mi corazón. Yo deseaba consolarle, aliviarle, y en vez de esto, tal vaz acababa de humillarle, de darle pena. Sin duda adivinó mis pensamientos, pues le vi luego volver a sonreírme de lejos… Como mi buen padre acababa de comprarme un pastel, entráronme entonces grandes deseos de correr tras el anciano y dárselo pensando: No ha querido dinero, pero seguramente aceptaría un pastel. A pesar de esto, no sé qué temor me retuvo; estaba tan apenada que no podía contener las lágrimas".
Me sentí fuertemente identificado con Teresa.
miércoles, octubre 28, 2009
Bálsamo
Siempre he preferido a Shakespeare que a Cervantes. Más de alguno se ha escandalizado por esta predilección mía ya de antaño: ¿cómo, teniendo por lengua materna el castellano, no me he aficionado a la prosa cervantina? Y la respuesta es equívoca, pero una de las posibles incluiría la fragancia del malinchismo que tanto me atribuyen. Prefiero el inglés al español. Esnobismo o malinchismo, me da igual: la fonética anglosajona me cautiva.
Pero este artículo no pretende ser un panegírico de glorificación a los ingleses sino un comentario a unas palabras de Shakespeare. El inglés conceptualizó un sinfín de figuras plásticas. Desde el Something's rotten in Denmark, pasando por el To be or not to be o el Fair is foul and foul is fair de las brujas de Macbeth.
Una de ellas -también aparece en Macbeth- lleva las riendas de mi vida durante las últimas semanas. Es lo que Shakespeare llamó el bálsamo de las almas heridas: dormir.
Cuando la razón se agrieta y la voluntad se desmaya y el temple se funde y el futuro se empaña sólo queda una cosa: dormir. Los que me acompañaron a Londres el año saben muy bien que cuando estoy enojado o alterado lo único que me tranquiliza es dormir.
Hoy sólo quiero dormir. Dejarme llevar por el viento, por la brisa del cielo que hace nuevas todas las cosas. Quiero cerrar los ojos y ser como el papalote en un atardecer sereno que va para allá y para acá sin poner resistencia.
No tengo ganas de hacer nada más que dormir... y a veces leer. Pero algo me está pasando últimamente que veo borroso y eso impide que pueda leer bien. Entonces, me duermo.
Y cuando duermes, no importa nada. No importa el día, ni la noche, ni el tiempo. No importa la gente ni siquiera importo yo. Me dejo llevar por las manos de alguien que va acomodando las piezas de la vida de manera supraracional. Yo espero despertarme y ver un panorama limpio y claro. Y qué tranquilidad conlleva el mutismo de los sentidos, la oscuridad de las sensaciones, la palidez de la realidad. Humo, todo es humo. O menos que humo.
Es cuando entiendo que el bálsamo de las almas heridas es dormir.
Pero este artículo no pretende ser un panegírico de glorificación a los ingleses sino un comentario a unas palabras de Shakespeare. El inglés conceptualizó un sinfín de figuras plásticas. Desde el Something's rotten in Denmark, pasando por el To be or not to be o el Fair is foul and foul is fair de las brujas de Macbeth.
Una de ellas -también aparece en Macbeth- lleva las riendas de mi vida durante las últimas semanas. Es lo que Shakespeare llamó el bálsamo de las almas heridas: dormir.
Cuando la razón se agrieta y la voluntad se desmaya y el temple se funde y el futuro se empaña sólo queda una cosa: dormir. Los que me acompañaron a Londres el año saben muy bien que cuando estoy enojado o alterado lo único que me tranquiliza es dormir.
Hoy sólo quiero dormir. Dejarme llevar por el viento, por la brisa del cielo que hace nuevas todas las cosas. Quiero cerrar los ojos y ser como el papalote en un atardecer sereno que va para allá y para acá sin poner resistencia.
No tengo ganas de hacer nada más que dormir... y a veces leer. Pero algo me está pasando últimamente que veo borroso y eso impide que pueda leer bien. Entonces, me duermo.
Y cuando duermes, no importa nada. No importa el día, ni la noche, ni el tiempo. No importa la gente ni siquiera importo yo. Me dejo llevar por las manos de alguien que va acomodando las piezas de la vida de manera supraracional. Yo espero despertarme y ver un panorama limpio y claro. Y qué tranquilidad conlleva el mutismo de los sentidos, la oscuridad de las sensaciones, la palidez de la realidad. Humo, todo es humo. O menos que humo.
Es cuando entiendo que el bálsamo de las almas heridas es dormir.
sábado, octubre 24, 2009
viernes, octubre 23, 2009
A doce horas de la Human Rage
Estoy a doce horas de la Human Rage. Me siento emocionado. No entiendo bien porqué. Nunca había participado en una carrera de éstas y toda la expectativa ha generado un sentimiento muy peculiar que he disfrutado mucho. Espero bajar de 50 minutos, no pido más.
Posdata. Pongo una cita que leí hoy en la maestría.
“Corazón, corazón, si te turban pesares invencibles, ¡arriba!, resístele al contrario ofreciéndole el pecho de frente, y al ardid del enemigo oponte con firmeza. Y si sales vencedor, disimula, corazón, no te ufanes, ni, de salir vencido, te envilezcas llorando en casa. No dejes que importan demasiado a tu dicha los éxitos, a tu pena los fracasos. Comprende que en la vida impera la alternancia” (Arquíloco, s. VII a.C).
Posdata. Pongo una cita que leí hoy en la maestría.
“Corazón, corazón, si te turban pesares invencibles, ¡arriba!, resístele al contrario ofreciéndole el pecho de frente, y al ardid del enemigo oponte con firmeza. Y si sales vencedor, disimula, corazón, no te ufanes, ni, de salir vencido, te envilezcas llorando en casa. No dejes que importan demasiado a tu dicha los éxitos, a tu pena los fracasos. Comprende que en la vida impera la alternancia” (Arquíloco, s. VII a.C).
lunes, octubre 19, 2009
Dos cosas
Tengo poco tiempo para escribir pero les cuento principalmente dos cosas.
La primera es que me encuentro en la fase final del entrenamiento en preparación a la HUMAN RAGE:
1. El lunes pasado corrí 10km.
2. El miércoles corrí 30 minutos.
3. El viernes corrí 22 minutos con algunos sprints.
4. El domingo hice durante 50 minutos spinning.
5. Hoy corrí 24 minutos con algunos sprints.
6. El miércoles, último día de entrenamiento, correré 30 minutos.
Me siento muy bien. Llevaba más de siete años sin hacer ejercicio regularmente. Dejé de fumar y tomar al menos por estas últimas dos semanas y en general me siento bien.
El sábado es la carrera. Espero hacer menos de 5 minutos por kilómetro.
La segunda. Ayer fui con mi hermana a Liverpool. Me compré unos Converse y dos polos. Por la compra nos dieron un boletito para participar en la rifa de $500, $1000, $2000 o $4000. Nos dirigimos hacia Servicio al Cliente para hacer válido nuestro boletito.
Al acercarme a una de las filas vi que la chava que atendía se llamaba María Guadalupe (cambié el nombre por razones de seguridad). Cuando llegamos le dije:
-Qué onda María Guadalupe, venimos por lo del boletito.
-(Sorprendida) ¿De dónde me conoces? (Luego recapacita) Ahhh, de mi gafete.
-Sí, básicamente.
María Guadalupe nos da un boletito. Lo raspo y aparece la leyenda (en bold) SIGUE PARTICIPANDO. Entonces rápida y sordeadamente le digo a María Lucero:
-Porfa danos otro María Guadalupe, ándale, no seas mala.
María Guadaupe duda. Luego toma otro boletito y duda otra vez.
-Ándale María Guadalupe...
Entonces María Guadalupe toma otro boletito y me lo da. Noté que el boletito estaba un poquito rasgado de una esquina, y en esa esquina no aparecía tanta tinta como en el de SIGUE PARTICIPANDO.
Lo raspé. Y debajo, una leyenda: Felicidades. Ganaste $1000 en Monedero Electrónico.
Gritos de júbilo aunque más o menos sofocados por la risa que nos estaba corroiendo a mi hermana y a mí. Todos voltearon a vernos: ¿cuánto ganaron? Y nosotros: Mil pesos.
Salimos de ahí riéndonos mucho. En eso, dicen por el altavoz:
-Estimados clientes de Liverpool, en el sorteo de Monedero Electrónico tenemos un ganador. Andrés Oliveros acaba de ganar $1000. Felicidades Andrés.
Entonces empecé a gritar: "Yo soy Andrés Oliveros, gané $1000". Nos reímos bastante.
La primera es que me encuentro en la fase final del entrenamiento en preparación a la HUMAN RAGE:
1. El lunes pasado corrí 10km.
2. El miércoles corrí 30 minutos.
3. El viernes corrí 22 minutos con algunos sprints.
4. El domingo hice durante 50 minutos spinning.
5. Hoy corrí 24 minutos con algunos sprints.
6. El miércoles, último día de entrenamiento, correré 30 minutos.
Me siento muy bien. Llevaba más de siete años sin hacer ejercicio regularmente. Dejé de fumar y tomar al menos por estas últimas dos semanas y en general me siento bien.
El sábado es la carrera. Espero hacer menos de 5 minutos por kilómetro.
La segunda. Ayer fui con mi hermana a Liverpool. Me compré unos Converse y dos polos. Por la compra nos dieron un boletito para participar en la rifa de $500, $1000, $2000 o $4000. Nos dirigimos hacia Servicio al Cliente para hacer válido nuestro boletito.
Al acercarme a una de las filas vi que la chava que atendía se llamaba María Guadalupe (cambié el nombre por razones de seguridad). Cuando llegamos le dije:
-Qué onda María Guadalupe, venimos por lo del boletito.
-(Sorprendida) ¿De dónde me conoces? (Luego recapacita) Ahhh, de mi gafete.
-Sí, básicamente.
María Guadalupe nos da un boletito. Lo raspo y aparece la leyenda (en bold) SIGUE PARTICIPANDO. Entonces rápida y sordeadamente le digo a María Lucero:
-Porfa danos otro María Guadalupe, ándale, no seas mala.
María Guadaupe duda. Luego toma otro boletito y duda otra vez.
-Ándale María Guadalupe...
Entonces María Guadalupe toma otro boletito y me lo da. Noté que el boletito estaba un poquito rasgado de una esquina, y en esa esquina no aparecía tanta tinta como en el de SIGUE PARTICIPANDO.
Lo raspé. Y debajo, una leyenda: Felicidades. Ganaste $1000 en Monedero Electrónico.
Gritos de júbilo aunque más o menos sofocados por la risa que nos estaba corroiendo a mi hermana y a mí. Todos voltearon a vernos: ¿cuánto ganaron? Y nosotros: Mil pesos.
Salimos de ahí riéndonos mucho. En eso, dicen por el altavoz:
-Estimados clientes de Liverpool, en el sorteo de Monedero Electrónico tenemos un ganador. Andrés Oliveros acaba de ganar $1000. Felicidades Andrés.
Entonces empecé a gritar: "Yo soy Andrés Oliveros, gané $1000". Nos reímos bastante.
viernes, octubre 16, 2009
Tercer Encuentro Fortuito - (El) Jorejo Prieto
Saliendo de la farmacia escuché una voz:
-Ñieñomun taquit?
Era un señor ya grande que me pedía dinero. Llevaba una gorra, una t-shirt azul marino bastante manchada, unos pantalones negros y lo que parecían ser unos tenis azules ya muy venidos a menos. Llevaba el pelo corto y tenía algo de barba –no tanta como yo–. Noté que no era muy hábil para hablar ni para caminar.
Aunque había entendido su pregunta, le pedí que me la repitiera:
-Que si tiene para un taquito.
Le pregunté que dónde vivía. Me dijo que en Guadalupe. Noté que hablaba como si estuviera borracho.
-¿Vives con tu familia?
-No, no estoy casado. Vivo con mi jefa y algunos de mis hermanos… No me casé porque a las mujeres no les gusta mi enfermedad.
-¿Qué enfermedad tienes?
-Es que tomé petróleo.
Me empezó a contar su historia. A los tres años estaba jugando a los borrachitos con un amigo suyo. Entonces encontró un bote que tenía petróleo y se lo tomó. Luego empezó a sangrar por la garganta, la nariz, los ojos y los oídos. Desde entonces la lengua se le pegó al paladar y no puede hablar bien. Habla como si estuviera borracho y tartamudo.
También me dijo que le había dado una parálisis y las plantas de los pies se le habían encorvado.
-Mire, para que no crea que le estoy echando mentiras.
Y empezó a quitarse los tenis. Lo detuve.
-No, sí le creo. ¿Cómo se llama?
-Miguel Ángel. Pero todos me dicen Eljorejo Prieto.
-¿Porqué?
-Porque estoy muy orejón. Por eso soy Eljorejo Prieto.
-¿Es el Jorejo o el Eljorejo?
-Soy –me dijo con una sonrisa– Eljorejo Prieto.
Osea, no entendió mi pregunta. Pero supongo que es El Jorejo Prieto.
Me dijo que todos los días se iba a pedir dinero. Un día por la del Valle y al otro se iba al pueblo de Santiago. Cuando viene a la del Valle se baja del camión en el Centrito, sube por Gómez Morín –que fue donde me lo topé– y luego camina por Alfonso Reyes hasta Plaza Fiesta. De ahí agarra el camión que lo deja en el centro y luego hasta la colonia 20 de noviembre en Guadalupe (él sí me dio su dirección!). Saca, en promedio, 100 pesos al día… quítale lo de los camiones! Le dije:
-¿Cómo te puedo ayudar?
-Pues ahí con lo que quiera.
-Pero, ¿con cuánto quieres que te ayude?
-Con lo que quiera.
Entonces, para atinarle mejor a lo que verdaderamente necesitaba, le pregunté:
-¿Qué le gustaría a tu madre?
-El mandado.
Le dije que fuéramos a comprar mandado para su madre. Ya adentro, me dijo que su hermana acababa de tener a un hijo y que le ayudarían mucho unos pañales. Empezamos a buscar pañales y nos dimos cuenta que todos eran para adulto. Le tuve que preguntar a una señora que seguro había escuchado nuestra conversación y se río: Los pañales de niño están allá. Compramos los pañales y él tomó un bote de agua. Me dijo que no tenía hambre porque ya había desayunado.
-¿Dónde desayunaste?
-En el Pollo Loco -me dijo sonriendo-. Me dieron arroz con frijoles.
-¿Siempre te dan de comer?
-No. No voy todos los días.
Salimos de la farmacia. Le pregunté:
-¿Rezas? Reza por mí, por favor.
-Sí. “Padre nuestro que estás en el Cielo, hágase tu voluntad…”
-Eso está bien, pero lo importante es que tú hables con Dios, en tu corazón. -Sí, lo sé. Yo me persino sin que nadie se dé cuenta.
Nos despedimos. Me quedé pensando en una cosa, en sólo una cosa. El Jorejo se puso a jugar a los borrachitos a los tres años. Seguro que a esa edad ya había visto a muchos borrachos... seguro su padre o tíos lo eran. Y, el Jorejo, por imitar durante un par de minutos a alguien en estado de estupidez, quedó dañado de por vida.
La vida es, a veces, imperdonable. Inescrutable.
-Ñieñomun taquit?
Era un señor ya grande que me pedía dinero. Llevaba una gorra, una t-shirt azul marino bastante manchada, unos pantalones negros y lo que parecían ser unos tenis azules ya muy venidos a menos. Llevaba el pelo corto y tenía algo de barba –no tanta como yo–. Noté que no era muy hábil para hablar ni para caminar.
Aunque había entendido su pregunta, le pedí que me la repitiera:
-Que si tiene para un taquito.
Le pregunté que dónde vivía. Me dijo que en Guadalupe. Noté que hablaba como si estuviera borracho.
-¿Vives con tu familia?
-No, no estoy casado. Vivo con mi jefa y algunos de mis hermanos… No me casé porque a las mujeres no les gusta mi enfermedad.
-¿Qué enfermedad tienes?
-Es que tomé petróleo.
Me empezó a contar su historia. A los tres años estaba jugando a los borrachitos con un amigo suyo. Entonces encontró un bote que tenía petróleo y se lo tomó. Luego empezó a sangrar por la garganta, la nariz, los ojos y los oídos. Desde entonces la lengua se le pegó al paladar y no puede hablar bien. Habla como si estuviera borracho y tartamudo.
También me dijo que le había dado una parálisis y las plantas de los pies se le habían encorvado.
-Mire, para que no crea que le estoy echando mentiras.
Y empezó a quitarse los tenis. Lo detuve.
-No, sí le creo. ¿Cómo se llama?
-Miguel Ángel. Pero todos me dicen Eljorejo Prieto.
-¿Porqué?
-Porque estoy muy orejón. Por eso soy Eljorejo Prieto.
-¿Es el Jorejo o el Eljorejo?
-Soy –me dijo con una sonrisa– Eljorejo Prieto.
Osea, no entendió mi pregunta. Pero supongo que es El Jorejo Prieto.
Me dijo que todos los días se iba a pedir dinero. Un día por la del Valle y al otro se iba al pueblo de Santiago. Cuando viene a la del Valle se baja del camión en el Centrito, sube por Gómez Morín –que fue donde me lo topé– y luego camina por Alfonso Reyes hasta Plaza Fiesta. De ahí agarra el camión que lo deja en el centro y luego hasta la colonia 20 de noviembre en Guadalupe (él sí me dio su dirección!). Saca, en promedio, 100 pesos al día… quítale lo de los camiones! Le dije:
-¿Cómo te puedo ayudar?
-Pues ahí con lo que quiera.
-Pero, ¿con cuánto quieres que te ayude?
-Con lo que quiera.
Entonces, para atinarle mejor a lo que verdaderamente necesitaba, le pregunté:
-¿Qué le gustaría a tu madre?
-El mandado.
Le dije que fuéramos a comprar mandado para su madre. Ya adentro, me dijo que su hermana acababa de tener a un hijo y que le ayudarían mucho unos pañales. Empezamos a buscar pañales y nos dimos cuenta que todos eran para adulto. Le tuve que preguntar a una señora que seguro había escuchado nuestra conversación y se río: Los pañales de niño están allá. Compramos los pañales y él tomó un bote de agua. Me dijo que no tenía hambre porque ya había desayunado.
-¿Dónde desayunaste?
-En el Pollo Loco -me dijo sonriendo-. Me dieron arroz con frijoles.
-¿Siempre te dan de comer?
-No. No voy todos los días.
Salimos de la farmacia. Le pregunté:
-¿Rezas? Reza por mí, por favor.
-Sí. “Padre nuestro que estás en el Cielo, hágase tu voluntad…”
-Eso está bien, pero lo importante es que tú hables con Dios, en tu corazón. -Sí, lo sé. Yo me persino sin que nadie se dé cuenta.
Nos despedimos. Me quedé pensando en una cosa, en sólo una cosa. El Jorejo se puso a jugar a los borrachitos a los tres años. Seguro que a esa edad ya había visto a muchos borrachos... seguro su padre o tíos lo eran. Y, el Jorejo, por imitar durante un par de minutos a alguien en estado de estupidez, quedó dañado de por vida.
La vida es, a veces, imperdonable. Inescrutable.
lunes, octubre 12, 2009
Human Rage

Ya pagué mi inscripción de la Human Race (de ahora en adelante HUMAN RAGE). Tengo el número
1941
Esto es una señal: en 1941 Hitler inició la Operación Barbarroja contra Rusia y Japón bombardeó Pearl Harbor. Varios historiadores concuerdan en que la Guerra Fría inició justo este año pues Rusia y Estados Unidos entraron a la guerra y luego se plantaron en Alemania.
Hayao Miyazaki, Bob Dylan y Kieslowski nacieron ese año. Bergson, Joyce, Woolf, Tagore y Maximiliano Kolbe murieron ese año.
Será una gran carrera. Aun y cuando jamás haya corrido 10 kilómetros en mi vida jajaja.
Me he propuesto hacer menos de 50 minutos. A ver qué sucede.
domingo, octubre 11, 2009
60 minutos
Voy a escribir durante una hora. No importa de qué sino porqué: lo que me mueve son razones terapéuticas. He descubierto que escribir me enferma pero necesito estar enfermo para vivir.
Además, escribir con este clima fresco cuando el cielo está nublado le agrega un toque sublime. Me siento en Londres. Lo digo cada que puedo, que es cada que el clima está así.
No tengo pensado un esquema para este texto. Tampoco sé qué título podría envolver algo que todavía no existe. Tampoco voy a revisar lo que escriba aquí. Pero sí sé que pocos lo leerán; no va a ser una entrada corta. Bueno, eso tampoco lo sé. Sólo que sé que voy a escribir durante sesenta minutos. El resto lo iré descubriendo mientras mueren los minutos y aumentan los símbolos en la blancura de este óleo electrónico.
Hoy fui a la Feria del Libro. No lo disfruté mucho. Iba con una lista a comprar: no conseguí ninguno la lista. Claro, no podía irme con las manos vacías así que fui a los estantes de ofertas y al final salí con cinco libros, quizá el más interesante Temor y Temblor de Sören Kierkegaard. Lo compré por treinta pesos y lo tomé mientras hacía fila para pagar. Pero bien la cosa porque desde hace una semana estaba buscando algo suyo.
Decía que no disfruté mucho ir a la FIL principalmente porque había muchísima gente y porque me impacienté con tres dependientes que tenían CERO interés en vender. Les pregunté si tenían libros de Edmund Burke y a) no me supieron contestar, b) su editorial no tenía disponible una búsqueda electrónica, c) no me ayudaron de facto, osea, no se pusieron a buscar conmigo y d) uno de ellos me mintió o simplemente no hablaba bien español. Le pregunté: ¿cómo están organizados los libros? Me dijo (en una voz casi inaudible) que estaban por autor. Entonces busqué la B. Después de la B venía una K y antes del único libro que había en la B había una V. Lo volví a cuestionar: ¿cómo que por autor? No están en orden alfabético. Me dijo: ah no, no están en orden alfabético. Y yo: ¿entonces qué quiere decir que por autor? Su respuesta fue señalar a un autor de nombre Carlos no sé qué. Vi que después de Carlos –vamos a ponerle al libro La Luz de Noche de Carlos Sánchez– había un libro de Jorge Alarcón de nombre Zopilote, y antes había uno de Xavier Cienfuegos de nombre Quince Años en Salamanca. Le dije: no entiendo el orden de los libros. Y ya no me respondió nada. Para no hacer corajes simplemente me fui.
Luego hojée el 100% de todos los libros que había en la FIL y llegué a la conclusión de que el 71% de los libros eran basura. Además, juzgué que el 83% de los que me topé caminando por la exposición jamás lee un carajo. Entonces, cuando ven que llega la FIL, invitan a toda su familia –incluyendo abuelitas– y van a la FIL a ver las novedades de Planeta o de Random House Mondadori, o peor aún, de Trillas. Y generalmente –tampoco quiero ser TAN radical– las novedades son porquerías. Estuve dos horas en la FIL y luego fui a la Ghandi. En la Ghandi encontré lo que buscaba en menos de seis minutos.
Ahorita estoy escuchando a Jacques Loussier, un pianista que toca con su grupo de jazz música de Bach jazzeada (o no sé cómo se adjetivice el sustantivo jazz). Muy cool. Seguro que va a competir con Norah Jones y con Chopin cuando necesite la salvación que proviene de la música (es decir, cuando necesite paz y serenidad durante mi trabajo).
Estoy a punto de terminar mi artículo sobre la House of Lords que me van a publicar en la Revista de la Libre ahora en noviembre. Esto me tiene muy entusiasmado: es lo primero serio (jurídicamente) que escribo desde un artículo sobre el Federalismo norteamericano que trabajé hace varios meses y que por cierto también será publicado este noviembre en una revista de la UANL.
El artículo de la House of Lords representa el resultado de dos meses de vida en Londres mas dos visitas a las Houses of Parliament mas siete libros comprados en la Waterstones de la University College of London mas cientos de horas de estudio de historia jurídica y política de Inglaterra mas otras tantas de derecho constitucional británico. Así que estoy contento conmigo mismo por esto. El día que definitivamente lo termine voy a tomarme un par de cervezas para festejar esto. Llevo 6250 palabras y espero que no pase de 7500.
Cambiando drásticamente de tema, hace poco leí un artículo del NyTimes que ha incidido profundamente en mi alma –no podría decir qué tanto, habrá que esperar y ver–. El artículo decía que el ejercicio aeróbico genera nuevas neuronas y agudiza la inteligencia. Entonces he empezado a correr más… al grado de que hoy mismo me inscribí en la Human Race del próximo 24 de octubre. Soy un idiota: nunca he corrido 10k pero estoy entusiasmado. Mi entrenador –un preceptuado– me dice que sí los puedo correr. Me puso a correr cinco veces por semana y a comer carbohidratos (según él galletas, pastas, pan, etc). Yo feliz porque me encanta la pasta y las tortillas así que le estoy entrando CON TODO a esto de los carbohidratos. Por cierto, no tengo ni p#$% idea de la diferencia entre carbohidratos, proteínas, vitaminas, legumbres, hidrocarburos (jajajaja), almidones, starches, azúcares, sodio, calcio, potasio, magnesio, hierro, etc. No sé cómo afecten o beneficien mi cuerpo, pero tengo a mucha gente alrededor de mí que sí sabe de estas cosas, como, por ejemplo, mi hermana.
Así que Human Race, no te acabes. Espero hacer menos de… 50 minutos. Nunca he corrido 10k, así que no es una meta tan mala. Ya estoy pensando en la playlist del ipod. Fácil incluirá Smile in your sleep, Kids, Hysteria, Map of the Problematique, Unnatural Selection, Perfect Simmetry, Knights of Cydonia, In my Place, Just (you do it to yourself), Invincible, algo de Bloc Party y de The Presets. Luego se las paso.
Me quedan veinte minutos. Debo apurarme porque se me han ocurrido muchas cosas que quiero decir. Últimamente he estado muy cansado. Psíquicamente, al menos. La mayor parte de la semana me la paso leyendo y escribiendo –no necesariamente en Mondoli, bueno fuera– para luego asistir a mis clases de maestría, 4 horas la tarde del viernes y 4 la mañana del sábado. Como podrás imaginar, para el sábado en la tarde sólo quiero ver a Jack Bauer esquivando billones de balas, de explosiones nucleares, de exposiciones a virus letales, o a Chloe O’Brian metiéndose a las subnets de cualquier institución con su cara de estrés y su espalda fruncida, o a cualquiera de los terroristas hablando por celular, con la paz del mundo, sabiendo que al cabo tienen como quince Planes B por si llega Bauer a desbaratarles sus trips. Lo mejor de 24 es que después de ver dos temporadas te das cuenta que lo verdaderamente bueno, es decir, la real threat empieza como hasta la hora 15 o 16, y que esas primeras horas sólo han sido planes para distraer al mundo entero. Sólo tengo tres preguntas: ¿qué se inyectan todos para no tener que comer/descansar/ir al baño?, y, ¿qué hacen todos los personajes –digo, los que quedan vivos– al acabar esos días particularmente intensos? Osea, ¿cómo te relajas después de estar corriendo o violando cientos de normas federales durante 24 horas? Y la tercer pregunta es: ¿qué pasa con todos los malos que trabajan para los verdaderamente malos que se mueren en cada temporada por disparos de Bauer, de Curtis o de cualquier otro? Osea, nunca nadie reclama los cuerpos de los muertos. OSEA, VENGA, cada temporada (y cada temporada es un solo día) se mueren al menos cien personas. ¿Qué pasa con ellos? ¿qué pasa con sus familias? ¿con sus seguros de vida? ¿con sus cuerpos? En fin. 24 me gusta mucho pero me absurdamente increíble. But what the heck.
Me quedan 10 minutos, nooo, quiero seguir escribiendo pero no tengo más tiempo… aunque, dudo que muchos sigan leyendo después de estas primeras 1368 palabras.
Este fin de semana me iba a ir a la Isla del Padre –siguiendo con el tema del agotamiento– pero no se hizo. Espero ir dentro de pronto. Me invitaron a andar en bici de Matamoros a la Isla, pero fue hace MUCHO que me subí a una bici así que dudo lograrlo.
Estoy leyendo varias novelas: Anima Mundi de Tamaro, El Camino de Delibes (por segunda vez), una novela super postmoderna llamada La Elegancia del Erizo de una francesa en la que aparecen dos gatos que se llaman Parlamento y Constitución jajaja me dio mucha risa eso porque aquí en mi casa están HARTOS de que siempre hablo de esas porquerías (tipo, del Parlamento inglés y de las constituciones, no de los gatos).
Por cierto, el viernes me tomé unas cervezas con Heriberto. Puedo decir que es mi amigo más antiguo. Nuestra amistad data de 1993. Pocas personas me conocen tanto como él. Me dio unos consejos buenísimos. Luego nos fuimos a la fiesta de Ricardo Barbosa. Estuvo padrísimo porque vi a muchos de mis amigos de mi generación del Liceo… descubrí que todavía los puedo seguir llamando amigos aun y cuando me he olvidado de ellos durante varios años. Fuck, definitivamente tengo que revivir el trato con ellos. Son muy chidos.
Me quedan tres minutos.
¿Qué cómo va lo de las aplicaciones? En síntesis: renuncié a aplicar a Harvard después de una plática con Gerardo Puertas. Mi principal objetivo probablemente es Oxford para el LLM y luego Italia o España para el Doctorado. Lo que tengo claro es que YA me quiero ir de Monterrey. Creo que mucho de mi madurez depende de eso.
En fin, que me gustaría seguir escribiendo por horas. Creo que mi sueño es vivir de escribir textos como éste: sin sentido y a la vez con mucho contenido. Pero para poder vivir de esto primero necesito conseguirme una profesión respetable que me de una base económica seria. Y por eso todo lo del doctorado en derecho, y lo de derecho constitucional británico, y lo de historia constitucional, etc.
Yo lo que quiero hacer es vivir y escribir de eso. De la vida.
No puede ser, disfruté esta hora increíblemente. Un saludo a todos.
Posdata. Me recomendaron tirarme del Bungee. Y lo haré pronto.
Además, escribir con este clima fresco cuando el cielo está nublado le agrega un toque sublime. Me siento en Londres. Lo digo cada que puedo, que es cada que el clima está así.
No tengo pensado un esquema para este texto. Tampoco sé qué título podría envolver algo que todavía no existe. Tampoco voy a revisar lo que escriba aquí. Pero sí sé que pocos lo leerán; no va a ser una entrada corta. Bueno, eso tampoco lo sé. Sólo que sé que voy a escribir durante sesenta minutos. El resto lo iré descubriendo mientras mueren los minutos y aumentan los símbolos en la blancura de este óleo electrónico.
Hoy fui a la Feria del Libro. No lo disfruté mucho. Iba con una lista a comprar: no conseguí ninguno la lista. Claro, no podía irme con las manos vacías así que fui a los estantes de ofertas y al final salí con cinco libros, quizá el más interesante Temor y Temblor de Sören Kierkegaard. Lo compré por treinta pesos y lo tomé mientras hacía fila para pagar. Pero bien la cosa porque desde hace una semana estaba buscando algo suyo.
Decía que no disfruté mucho ir a la FIL principalmente porque había muchísima gente y porque me impacienté con tres dependientes que tenían CERO interés en vender. Les pregunté si tenían libros de Edmund Burke y a) no me supieron contestar, b) su editorial no tenía disponible una búsqueda electrónica, c) no me ayudaron de facto, osea, no se pusieron a buscar conmigo y d) uno de ellos me mintió o simplemente no hablaba bien español. Le pregunté: ¿cómo están organizados los libros? Me dijo (en una voz casi inaudible) que estaban por autor. Entonces busqué la B. Después de la B venía una K y antes del único libro que había en la B había una V. Lo volví a cuestionar: ¿cómo que por autor? No están en orden alfabético. Me dijo: ah no, no están en orden alfabético. Y yo: ¿entonces qué quiere decir que por autor? Su respuesta fue señalar a un autor de nombre Carlos no sé qué. Vi que después de Carlos –vamos a ponerle al libro La Luz de Noche de Carlos Sánchez– había un libro de Jorge Alarcón de nombre Zopilote, y antes había uno de Xavier Cienfuegos de nombre Quince Años en Salamanca. Le dije: no entiendo el orden de los libros. Y ya no me respondió nada. Para no hacer corajes simplemente me fui.
Luego hojée el 100% de todos los libros que había en la FIL y llegué a la conclusión de que el 71% de los libros eran basura. Además, juzgué que el 83% de los que me topé caminando por la exposición jamás lee un carajo. Entonces, cuando ven que llega la FIL, invitan a toda su familia –incluyendo abuelitas– y van a la FIL a ver las novedades de Planeta o de Random House Mondadori, o peor aún, de Trillas. Y generalmente –tampoco quiero ser TAN radical– las novedades son porquerías. Estuve dos horas en la FIL y luego fui a la Ghandi. En la Ghandi encontré lo que buscaba en menos de seis minutos.
Ahorita estoy escuchando a Jacques Loussier, un pianista que toca con su grupo de jazz música de Bach jazzeada (o no sé cómo se adjetivice el sustantivo jazz). Muy cool. Seguro que va a competir con Norah Jones y con Chopin cuando necesite la salvación que proviene de la música (es decir, cuando necesite paz y serenidad durante mi trabajo).
Estoy a punto de terminar mi artículo sobre la House of Lords que me van a publicar en la Revista de la Libre ahora en noviembre. Esto me tiene muy entusiasmado: es lo primero serio (jurídicamente) que escribo desde un artículo sobre el Federalismo norteamericano que trabajé hace varios meses y que por cierto también será publicado este noviembre en una revista de la UANL.
El artículo de la House of Lords representa el resultado de dos meses de vida en Londres mas dos visitas a las Houses of Parliament mas siete libros comprados en la Waterstones de la University College of London mas cientos de horas de estudio de historia jurídica y política de Inglaterra mas otras tantas de derecho constitucional británico. Así que estoy contento conmigo mismo por esto. El día que definitivamente lo termine voy a tomarme un par de cervezas para festejar esto. Llevo 6250 palabras y espero que no pase de 7500.
Cambiando drásticamente de tema, hace poco leí un artículo del NyTimes que ha incidido profundamente en mi alma –no podría decir qué tanto, habrá que esperar y ver–. El artículo decía que el ejercicio aeróbico genera nuevas neuronas y agudiza la inteligencia. Entonces he empezado a correr más… al grado de que hoy mismo me inscribí en la Human Race del próximo 24 de octubre. Soy un idiota: nunca he corrido 10k pero estoy entusiasmado. Mi entrenador –un preceptuado– me dice que sí los puedo correr. Me puso a correr cinco veces por semana y a comer carbohidratos (según él galletas, pastas, pan, etc). Yo feliz porque me encanta la pasta y las tortillas así que le estoy entrando CON TODO a esto de los carbohidratos. Por cierto, no tengo ni p#$% idea de la diferencia entre carbohidratos, proteínas, vitaminas, legumbres, hidrocarburos (jajajaja), almidones, starches, azúcares, sodio, calcio, potasio, magnesio, hierro, etc. No sé cómo afecten o beneficien mi cuerpo, pero tengo a mucha gente alrededor de mí que sí sabe de estas cosas, como, por ejemplo, mi hermana.
Así que Human Race, no te acabes. Espero hacer menos de… 50 minutos. Nunca he corrido 10k, así que no es una meta tan mala. Ya estoy pensando en la playlist del ipod. Fácil incluirá Smile in your sleep, Kids, Hysteria, Map of the Problematique, Unnatural Selection, Perfect Simmetry, Knights of Cydonia, In my Place, Just (you do it to yourself), Invincible, algo de Bloc Party y de The Presets. Luego se las paso.
Me quedan veinte minutos. Debo apurarme porque se me han ocurrido muchas cosas que quiero decir. Últimamente he estado muy cansado. Psíquicamente, al menos. La mayor parte de la semana me la paso leyendo y escribiendo –no necesariamente en Mondoli, bueno fuera– para luego asistir a mis clases de maestría, 4 horas la tarde del viernes y 4 la mañana del sábado. Como podrás imaginar, para el sábado en la tarde sólo quiero ver a Jack Bauer esquivando billones de balas, de explosiones nucleares, de exposiciones a virus letales, o a Chloe O’Brian metiéndose a las subnets de cualquier institución con su cara de estrés y su espalda fruncida, o a cualquiera de los terroristas hablando por celular, con la paz del mundo, sabiendo que al cabo tienen como quince Planes B por si llega Bauer a desbaratarles sus trips. Lo mejor de 24 es que después de ver dos temporadas te das cuenta que lo verdaderamente bueno, es decir, la real threat empieza como hasta la hora 15 o 16, y que esas primeras horas sólo han sido planes para distraer al mundo entero. Sólo tengo tres preguntas: ¿qué se inyectan todos para no tener que comer/descansar/ir al baño?, y, ¿qué hacen todos los personajes –digo, los que quedan vivos– al acabar esos días particularmente intensos? Osea, ¿cómo te relajas después de estar corriendo o violando cientos de normas federales durante 24 horas? Y la tercer pregunta es: ¿qué pasa con todos los malos que trabajan para los verdaderamente malos que se mueren en cada temporada por disparos de Bauer, de Curtis o de cualquier otro? Osea, nunca nadie reclama los cuerpos de los muertos. OSEA, VENGA, cada temporada (y cada temporada es un solo día) se mueren al menos cien personas. ¿Qué pasa con ellos? ¿qué pasa con sus familias? ¿con sus seguros de vida? ¿con sus cuerpos? En fin. 24 me gusta mucho pero me absurdamente increíble. But what the heck.
Me quedan 10 minutos, nooo, quiero seguir escribiendo pero no tengo más tiempo… aunque, dudo que muchos sigan leyendo después de estas primeras 1368 palabras.
Este fin de semana me iba a ir a la Isla del Padre –siguiendo con el tema del agotamiento– pero no se hizo. Espero ir dentro de pronto. Me invitaron a andar en bici de Matamoros a la Isla, pero fue hace MUCHO que me subí a una bici así que dudo lograrlo.
Estoy leyendo varias novelas: Anima Mundi de Tamaro, El Camino de Delibes (por segunda vez), una novela super postmoderna llamada La Elegancia del Erizo de una francesa en la que aparecen dos gatos que se llaman Parlamento y Constitución jajaja me dio mucha risa eso porque aquí en mi casa están HARTOS de que siempre hablo de esas porquerías (tipo, del Parlamento inglés y de las constituciones, no de los gatos).
Por cierto, el viernes me tomé unas cervezas con Heriberto. Puedo decir que es mi amigo más antiguo. Nuestra amistad data de 1993. Pocas personas me conocen tanto como él. Me dio unos consejos buenísimos. Luego nos fuimos a la fiesta de Ricardo Barbosa. Estuvo padrísimo porque vi a muchos de mis amigos de mi generación del Liceo… descubrí que todavía los puedo seguir llamando amigos aun y cuando me he olvidado de ellos durante varios años. Fuck, definitivamente tengo que revivir el trato con ellos. Son muy chidos.
Me quedan tres minutos.
¿Qué cómo va lo de las aplicaciones? En síntesis: renuncié a aplicar a Harvard después de una plática con Gerardo Puertas. Mi principal objetivo probablemente es Oxford para el LLM y luego Italia o España para el Doctorado. Lo que tengo claro es que YA me quiero ir de Monterrey. Creo que mucho de mi madurez depende de eso.
En fin, que me gustaría seguir escribiendo por horas. Creo que mi sueño es vivir de escribir textos como éste: sin sentido y a la vez con mucho contenido. Pero para poder vivir de esto primero necesito conseguirme una profesión respetable que me de una base económica seria. Y por eso todo lo del doctorado en derecho, y lo de derecho constitucional británico, y lo de historia constitucional, etc.
Yo lo que quiero hacer es vivir y escribir de eso. De la vida.
No puede ser, disfruté esta hora increíblemente. Un saludo a todos.
Posdata. Me recomendaron tirarme del Bungee. Y lo haré pronto.
sábado, octubre 10, 2009
jueves, octubre 08, 2009
Sendero
Hace poco caminaba por un sendero. Era de noche. No tenía muy claro qué hacía ahí ni a dónde iba. Tampoco es que me importara mucho. Más bien me divertía observando todo lo que había a mi alrededor. Aunque era de noche, el sendero estaba iluminado por dos filas de faroles.
Por el sendero pasaban muchas personas. Casi todas iban en dirección contraria, y la mayoría corría. Muchas pasaban junto a mí en momentos de oscuridad. Otras se dejaban ver entre las sombras. Unos cuantos reflejaban el brillo de la luz con gran viveza.
Miles de imágenes pasaban por mi cabeza. Del pasado y del futuro. A veces sonreía. Alguna vez llegué a reírme. Segundos después cambiaba mi expresión y entornaba la vista... con dolor.
Veía rostros. Algunos vivos, otros mortecinos. Pero todos rostros, y todos enmascaraban almas. Había almas débiles, luminosas, futiles y grandes. Pero todas almas.
De vez en cuando uno o una se detenía para saludarme. ¿Eres tú? No te reconocí de lejos. Quería que fueras tú pero no estaba seguro... hasta ahora. Quizá fueron las ganas de verte las que te hicieron aparecer por aquí.
Pero tarde o temprano seguían su camino. Por más que queríamos detener el tiempo, sabíamos que tendríamos que seguir caminando. Simplemente nos topamos. No olvidaré tu rostro... pero no puedo quedarme aquí, decían los que más tiempo se habían detenido.
Arriba, el cielo estaba en parte nublado. Había llovido en la tarde. La luz de la luna llena creaba claroscuros en el cielo.
¿Y yo? ¿qué haría entonces? ¿a dónde llegaría por ese sendero? No podría decir con certeza. Es más, simplemente no podría decir nada al respecto.
Por el sendero pasaban muchas personas. Casi todas iban en dirección contraria, y la mayoría corría. Muchas pasaban junto a mí en momentos de oscuridad. Otras se dejaban ver entre las sombras. Unos cuantos reflejaban el brillo de la luz con gran viveza.
Miles de imágenes pasaban por mi cabeza. Del pasado y del futuro. A veces sonreía. Alguna vez llegué a reírme. Segundos después cambiaba mi expresión y entornaba la vista... con dolor.
Veía rostros. Algunos vivos, otros mortecinos. Pero todos rostros, y todos enmascaraban almas. Había almas débiles, luminosas, futiles y grandes. Pero todas almas.
De vez en cuando uno o una se detenía para saludarme. ¿Eres tú? No te reconocí de lejos. Quería que fueras tú pero no estaba seguro... hasta ahora. Quizá fueron las ganas de verte las que te hicieron aparecer por aquí.
Pero tarde o temprano seguían su camino. Por más que queríamos detener el tiempo, sabíamos que tendríamos que seguir caminando. Simplemente nos topamos. No olvidaré tu rostro... pero no puedo quedarme aquí, decían los que más tiempo se habían detenido.
Arriba, el cielo estaba en parte nublado. Había llovido en la tarde. La luz de la luna llena creaba claroscuros en el cielo.
¿Y yo? ¿qué haría entonces? ¿a dónde llegaría por ese sendero? No podría decir con certeza. Es más, simplemente no podría decir nada al respecto.
lunes, octubre 05, 2009
Bio for Harvard that I won't use
Una de mis opciones para estudiar la maestría era Harvard, pero después de hablar con un ex-Harvard me convencí que Estados Unidos no es el mejor para estudiar lo que me interesa. Ya había redactado un par de Personal Statements que te piden en la aplicación. Pongo el primer intento. En él narro qué han sucedido los últimos años en mi camino profesional. Lo subo porque no lo voy a utilizar en futuras aplicaciones. Va:
Writing and publishing books about the complexity of living in the modern society is the only thing I’ve been sure I wanted to do, professionally speaking. I have this clear since Highschool. My friends and beloved ones think I am very creative and this is reflected in my necessity of writing. I do write a lot: since 2005 I’ve been writing in a literary blog more than once a week.
Before deciding going to Law School I thought about studying journalism. This profession would oblige me to live writing. I also had the option of doing history or political thought. I’ve always been passionate with these subjects. Besides, history and politics also involved writing. But then I thought about philosophy. Why not? All the great thinkers have said something about philosophy, independently if they called themselves philosophers or not. Dr. Alejandro Armenta, an engineer that teaches anthropology and also friend of mine, told me: Think in law school. He said that lawyers are people distinguished by their prudence. A lawyer can do mostly anything, he said, because he is trained to learn and understand from people. So, four months before finishing the International Baccalaureate Diploma I took the decision of going into Facultad Libre de Derecho de Monterrey (FLDM). It is widely known that FLDM is the most demanding law school in Monterrey. I wanted a strong humanist formation and this school offered that in its program.
In the middle of my law school I had a vocational crisis. Suddenly, my law courses were too boring. I wanted Humanism and saw it nowhere around. All I could find in my teachers and classmates was interest for corporate and commerce law. What about philosophy, history, human rights and literature? What about the real human, the spiritual human? I thought quitting and studying history or english literature. I spoke with Dr. Bernardo Polo, a friend that had studied history. Dr. Polo told me that I should finish law school and then think about something else. He said that he lacked all the intellectual and methodological formation a lawyer received and how that affected in historians’ writings. The thing about writing really convinced me of staying in law school.
During the following months of this crisis I did two things: I tried very hard to discover what path should I choose in the world of law and started writing my dissertation thesis about the relationship between politics, law and religion, a subject that has always called my attention.
In January 2007 I met Dr. Luis Felipe Martí de la Borbolla, Professor of Politics at IPADE. He shared with me his experiences as a public law Professor. Before that conversation ended, I had already made my mind about my professional future. I wanted to be a law academic specialized in public law. Everything was fitting in its place! Teaching and researching public –and specially constitutional– law was the perfect option. I could continue studying history and political thought while staying in the field of law. And last, but not least, I could continue writing.
I spoke of this with the Dean of FLDM, José Roble Flores. He told me that Dr. Arturo Salinas, the school Founder, had thought about beginning a center for juridical studies in FLDM. Immediately, I said that I was interested. Some months later, and whilst studying my last semester, he offered me a job as cofounder and research assistant of the new Center for Juridical Studies established in January 2008. I said yes. After some months working in the Center, I became the Editor of the first Law Review of our Faculty published biannually. The third number is to be published in November 2009.
Parallel to my law studies I have been working, since August 2003, as a Tutor in a Highschool for six years in a row. In a nutshell, this work consists in helping last year students to choose a way of life, professionally, socially, and spiritually speaking. Since August 2007, I have taught history of the Catholic Church to eleventh graders in this same Highschool. I give this class focusing in the cultural developments the Catholic Church has delivered to western civilization during its twenty centuries without ignoring its faults and excesses. I’m a strongly practicing catholic and this has been very challenging but not less inspiring.
Right now I’m mostly interested in studying public comparative law, specially Anglo-Saxon constitutional law as a way of building bridges between common law and civil law systems. My deepening in history –which will be amazingly improved in Harvard Law School– has helped me understand that to approach satisfactorily the contemporary post-war States, you must study not just law but politics, history and religion without forgetting the most important part of it: the human beings.
I believe Harvard Law School is an excellent place to study these complex issues in the company of a pluralistic group of colleagues from all around the world. Harvard is well known for its highly academic standards and interdisciplinary view of the world. If I want to get a full account of modern society and write about it, HLS is the best option for me.
Writing and publishing books about the complexity of living in the modern society is the only thing I’ve been sure I wanted to do, professionally speaking. I have this clear since Highschool. My friends and beloved ones think I am very creative and this is reflected in my necessity of writing. I do write a lot: since 2005 I’ve been writing in a literary blog more than once a week.
Before deciding going to Law School I thought about studying journalism. This profession would oblige me to live writing. I also had the option of doing history or political thought. I’ve always been passionate with these subjects. Besides, history and politics also involved writing. But then I thought about philosophy. Why not? All the great thinkers have said something about philosophy, independently if they called themselves philosophers or not. Dr. Alejandro Armenta, an engineer that teaches anthropology and also friend of mine, told me: Think in law school. He said that lawyers are people distinguished by their prudence. A lawyer can do mostly anything, he said, because he is trained to learn and understand from people. So, four months before finishing the International Baccalaureate Diploma I took the decision of going into Facultad Libre de Derecho de Monterrey (FLDM). It is widely known that FLDM is the most demanding law school in Monterrey. I wanted a strong humanist formation and this school offered that in its program.
In the middle of my law school I had a vocational crisis. Suddenly, my law courses were too boring. I wanted Humanism and saw it nowhere around. All I could find in my teachers and classmates was interest for corporate and commerce law. What about philosophy, history, human rights and literature? What about the real human, the spiritual human? I thought quitting and studying history or english literature. I spoke with Dr. Bernardo Polo, a friend that had studied history. Dr. Polo told me that I should finish law school and then think about something else. He said that he lacked all the intellectual and methodological formation a lawyer received and how that affected in historians’ writings. The thing about writing really convinced me of staying in law school.
During the following months of this crisis I did two things: I tried very hard to discover what path should I choose in the world of law and started writing my dissertation thesis about the relationship between politics, law and religion, a subject that has always called my attention.
In January 2007 I met Dr. Luis Felipe Martí de la Borbolla, Professor of Politics at IPADE. He shared with me his experiences as a public law Professor. Before that conversation ended, I had already made my mind about my professional future. I wanted to be a law academic specialized in public law. Everything was fitting in its place! Teaching and researching public –and specially constitutional– law was the perfect option. I could continue studying history and political thought while staying in the field of law. And last, but not least, I could continue writing.
I spoke of this with the Dean of FLDM, José Roble Flores. He told me that Dr. Arturo Salinas, the school Founder, had thought about beginning a center for juridical studies in FLDM. Immediately, I said that I was interested. Some months later, and whilst studying my last semester, he offered me a job as cofounder and research assistant of the new Center for Juridical Studies established in January 2008. I said yes. After some months working in the Center, I became the Editor of the first Law Review of our Faculty published biannually. The third number is to be published in November 2009.
Parallel to my law studies I have been working, since August 2003, as a Tutor in a Highschool for six years in a row. In a nutshell, this work consists in helping last year students to choose a way of life, professionally, socially, and spiritually speaking. Since August 2007, I have taught history of the Catholic Church to eleventh graders in this same Highschool. I give this class focusing in the cultural developments the Catholic Church has delivered to western civilization during its twenty centuries without ignoring its faults and excesses. I’m a strongly practicing catholic and this has been very challenging but not less inspiring.
Right now I’m mostly interested in studying public comparative law, specially Anglo-Saxon constitutional law as a way of building bridges between common law and civil law systems. My deepening in history –which will be amazingly improved in Harvard Law School– has helped me understand that to approach satisfactorily the contemporary post-war States, you must study not just law but politics, history and religion without forgetting the most important part of it: the human beings.
I believe Harvard Law School is an excellent place to study these complex issues in the company of a pluralistic group of colleagues from all around the world. Harvard is well known for its highly academic standards and interdisciplinary view of the world. If I want to get a full account of modern society and write about it, HLS is the best option for me.
viernes, octubre 02, 2009
Message in a bottle
Good news!
Un amigo encontró la única copia impresa que existía de La Esfera después de cuatro meses de incertidumbre. Ahora sí que me voy a sumergir en ella.
Pongo un párrafo:
La noche complica el razonamiento equilibrado y facilita el pensamiento telúrico. En la oscuridad nos escabullimos de quieres queremos ser. Buscamos la sombra porque nos atrae la incertidumbre de los espacios vacíos. La creatividad se dispara. Los sentidos se agudizan. La memoria se bloquea.
Turbo good news!
Posdata. El fin de semana espero subir algo largo.
Un amigo encontró la única copia impresa que existía de La Esfera después de cuatro meses de incertidumbre. Ahora sí que me voy a sumergir en ella.
Pongo un párrafo:
La noche complica el razonamiento equilibrado y facilita el pensamiento telúrico. En la oscuridad nos escabullimos de quieres queremos ser. Buscamos la sombra porque nos atrae la incertidumbre de los espacios vacíos. La creatividad se dispara. Los sentidos se agudizan. La memoria se bloquea.
Turbo good news!
Posdata. El fin de semana espero subir algo largo.
martes, septiembre 29, 2009
Otro encuentro fortuito
Antier tuve otro encuentro fortuito, similar en forma y en contenido al anterior aunque no tan conmovedor como el otro. Igual quiero escribir la experiencia.
Cada vez estoy más convencido que escribir te hace vivir y revivir mejor los sucesos cotidianos.
Te permite vivirlos mejor porque tienes que re-pasarlos por tu corazón y darles una estructura lógica y racional (aunque no la tenga) para ponerlos en papel. Tienes que esforzarte por envolver los facts con miles de circunstancias que influyen en la percepción a priori o a posterior del evento. Una habilidad básica en el escritor es elegir con creatividad y prudencia (es decir, con sabiduría) las sensaciones y circunstancias que influyeron directamente en lo que se quiere contar. Y al decir que es básica no quiero decir que es sencilla. Me parece que saber narrar atractivamente es todo un arte, quizá tan difícil como lograr realismo en un óleo o trabajar el mármol... con la ventaja de que no resulta costoso en términos económicos escribir en una computadora mientras que ser pintor o escultor sí conlleva muchos gastos. Bueno, lo caro es comprar una computadora, pero tampoco es esencial tener una propia.
Escribir también te permite revivirlos pues la relectura siempre es una opción. Y con la relectura viene la remembranza -nunca exacta pero sí aproximada- de los hechos. Daría mucho por leer los primeros dos cuentos que escribí en primaria y que se perdieron para siempre. Creo que me ayudaría a entender cómo vivía/pensaba/sentía a esa edad.
Bueno, el hecho es que fui a correr el lunes por la tarde. Salí de mi casa a las 18.00 rumbo a Calzada, mi locus preferido: está cerca de mi casa, recorrerlo de ida y vuelta son 5km (lo más que mi cuerpo puede dar), hay árboles, los carros habitualmente te dan el paso, etc.
Cuando había recorrido cerca de 3.5km y estaba cerca de Río Suchiate, vi a lo lejos una pareja de viejitos de condición humilde, (osea, de la clase trabajadora, osea, del proletariado, osea, de los que formarían el tiers etat) que caminaban hacia mí. Unos metros antes de pasar junto a ellos, la señora me dijo/gritó:
-Oiga, para dónde queda el Centrito-. El señor, al parecer su esposo, dijo:
-Ya ves te dije que nos pasamos.
Me detuve. Les dije que estaba para allá, y con mi mano señalé hacia el oriente, hacia la rotonda (glorieta dirían algunos). La señora dijo:
-¿Para allá?- Y señaló hacia occidente, osea para el otro lado.
-No señora, para el otro lado, para allá- mientras reiteraba que era para el oriente.
El señor continuó diciéndole que se había equivocado mientras que la señora, sorprendida, me preguntaba si yo estaba seguro.
-Ya ves te dije que era para el otro lado, lo que pasa es que eres bien terca. Yo le dije que era para el otro lado pero ella decía que no. Ya ves, es para el otro lado-.
-¿En serio es para allá? Huy, no pues ya nos pasamos. Pero yo pensé que era para allá (de nuevo señalando hacia Humberto Lobo)-.
Les dije que yo los llevaba, que me siguieran. Empezamos a platicar. Les pregunté de dónde eran. Me dijeron que de Monterrey. Les dije que si no eran de San Luis (yo quería practicar mi Náhuatl y tenían un poco la pinta de huastecos). No, somos de Monterrey. ¿Y sus papás, les pregunté, no son de San Luis? Mi mamá sí, dijo la señora. Entonces le dije: ¿y usted habla Náhuatl? No joven, no hablo Náhuatl. Ah ok. Equis. Me dijo el señor que su papá era chino, y que se había venido a mediados de los años treinta. Bueno, él no me dijo eso, pero sí me dijo que él (el viejito) tenía setenta años y que su papá se había venido de China 'porque había muchas guerras'. Supuse entonces que su padre habría sufrido las tensiones entre Chiang Kai-Sek y Mao Zedong y la guerra chino-japonesa del 37. La señora me dijo: 'sí, su papá es de China, mire como tiene los ojos'. Vi el rostro del señor y, aunque era cierto que tenía los ojos rasgados, también es cierto que de eso no podría deducir mucho: en Axtla hay mucha gente que tiene los ojos rasgados. Es más, este señor tenía el típico look axtleño.
-Bueno, y ¿cómo se llaman?- pregunté, después de unos 5min de plática.
-Yo soy Martha.
-Yo soy Ramiro. Y ¿tú?
-Yo soy Andrés.
-Mucho gusto Andresito- me dijo Ramiro, mientras me daba unas palmaditas en la espalda.
Estábamos ya muy cerca de la rotonda (sic glorieta) cuando me di cuenta que ellos no pensaban tomar el Paseo de los Duendes. Ellos eran braver y querían pasar por abajo. Vi que no era muy descabellado: había un caminito que iba de la pista de Calzada hacia la rotonda (sic glorieta) por el pasto. Mucha gente debe seguir este camino pensé. Tuve que detener el tráfico porque Ramiro y Martha querían cruzar por Calzada del Valle del lado oriente-poniente, y es complicado porque no sabes qué carros van a seguirse por la glorieta (sic rotonda) y cuáles van a tomar Calzada del Valle. Cruzamos.
-Oye Andresito, y ¿ustedes han estado en China? (pensé: ustedes tipo quiénes)- dijo Ramiro.
-No. Pero sí he estado en Europa. De hecho estuve todo agosto en Londres.
-En serio Andresito... he escuchado que hay mucha niebla Andresito- continuó Ramiro.
-Sí Ramiro, es cierto.
-Y cómo es la ciudad Andresito.
-Pues es... muy antigua. Algunos edificios tienen más de setecientos años.
-¿Antigua? Huuuy!- contestó Martha, como diciendo qué atrasados están los ingleses.
-Oye Andresito, y qué tipo de trabajos hay por allá- dijo Ramiro.
-Mmm... no entiendo.
-¿Puedo pintar casas allá?
-Sí Ramiro.
-¿Necesitas pasaporte?
-Sí Ramiro.
-¿Pero para qué te lo piden?
-Para el avión.
-¿Pero si no me quiero ir en avión? ¿cuánto cuesta el avión?
-Mucho Ramiro.
Luego pasó algo muy divertido. Yo iba caminando en medio de Ramiro y Martha y los dos empezaron a preguntarme cosas random al mismo tiempo. Cuando empezó esto dije definitivamente tengo que poner esto en el blog. Esta conversación doble continua duró un par de minutos, pero por más que hice esfuerzos, no logro recordar más que estas preguntas:
Ramiro: Oye Andresito y ¿dónde vives?
Martha: ¿Dónde queda el centrito? Estoy bien perdida.
Ramiro: ¿Conociste muchos artistas en Inglaterra?
Martha: Tengo parientes en Saltillo, vamos a cada rato.
Ramiro: ¿Has ido a Chipinque? Dicen que allá hace mucho frío.
Martha: ¿Tú que estudiaste?
Ramiro: ¿Vienes de Chipinque? ¿a poco te viniste corriendo desde Chipinque? (mientras me daba unas palmaditas en la espalda).
Yo, sonriendo, contestaba a ambos en la medida de lo posible. A punto de llegar al centrito, les pregunté si ellos habían ido a Chipinque. Me dijeron que no. Les dije que me gustaría llevarlos. ¿Me podrían dar su teléfono para ver si algún día los visito y los llevo a pasear?
-No, es que no tenemos teléfono- dijo Martha.
-Bueno, ¿y si me dan su dirección? -les dije.
-No, no te la podemos dar. No te conocemos.
-¿Cómo que no me conocen? Ya les platiqué mucho de mí.
-Sí, pero no te la podemos dar.
-Entonces, ¿nunca más nos volveremos a ver?- les pregunté.
-No, sí, luego nos volvemos a topar por aquí.
-No, no nos vamos a volver a topar. Mejor denme su dirección y paso por ustedes para llevarlos a Chipinque.
-No, no te la podemos dar. No te conocemos.
Ah no, bueeeno. Estos tipos creían que los iba a secuestrar o no sé. No estuvo cool porque yo sí quería volver a verlos.
Llegamos al Centrito.
-Aquí en el Centrito está don Luis, que es rico. Es dueño de todos los locales del Centrito- dijo Martha mientras señalaba con su brazo derecho TODO el Centrito. Tiene a su hija en el Tec. Porque todos los que estudian en el Tec son ricos. Pero la mayoría son de fuera. Todos son de fuera.
-No sabía. Oigan, pues aquí los dejo, el camión que ustedes buscan pasa por aquí- les dije.
-Muchas gracias Andresito, que Dios te bendiga Andresito, te cuidas Andresito, que Dios te bendiga Andresito...-decía Ramiro mientras me alejaba.
Me hubiera gustado que me dieran su dirección.
Cada vez estoy más convencido que escribir te hace vivir y revivir mejor los sucesos cotidianos.
Te permite vivirlos mejor porque tienes que re-pasarlos por tu corazón y darles una estructura lógica y racional (aunque no la tenga) para ponerlos en papel. Tienes que esforzarte por envolver los facts con miles de circunstancias que influyen en la percepción a priori o a posterior del evento. Una habilidad básica en el escritor es elegir con creatividad y prudencia (es decir, con sabiduría) las sensaciones y circunstancias que influyeron directamente en lo que se quiere contar. Y al decir que es básica no quiero decir que es sencilla. Me parece que saber narrar atractivamente es todo un arte, quizá tan difícil como lograr realismo en un óleo o trabajar el mármol... con la ventaja de que no resulta costoso en términos económicos escribir en una computadora mientras que ser pintor o escultor sí conlleva muchos gastos. Bueno, lo caro es comprar una computadora, pero tampoco es esencial tener una propia.
Escribir también te permite revivirlos pues la relectura siempre es una opción. Y con la relectura viene la remembranza -nunca exacta pero sí aproximada- de los hechos. Daría mucho por leer los primeros dos cuentos que escribí en primaria y que se perdieron para siempre. Creo que me ayudaría a entender cómo vivía/pensaba/sentía a esa edad.
Bueno, el hecho es que fui a correr el lunes por la tarde. Salí de mi casa a las 18.00 rumbo a Calzada, mi locus preferido: está cerca de mi casa, recorrerlo de ida y vuelta son 5km (lo más que mi cuerpo puede dar), hay árboles, los carros habitualmente te dan el paso, etc.
Cuando había recorrido cerca de 3.5km y estaba cerca de Río Suchiate, vi a lo lejos una pareja de viejitos de condición humilde, (osea, de la clase trabajadora, osea, del proletariado, osea, de los que formarían el tiers etat) que caminaban hacia mí. Unos metros antes de pasar junto a ellos, la señora me dijo/gritó:
-Oiga, para dónde queda el Centrito-. El señor, al parecer su esposo, dijo:
-Ya ves te dije que nos pasamos.
Me detuve. Les dije que estaba para allá, y con mi mano señalé hacia el oriente, hacia la rotonda (glorieta dirían algunos). La señora dijo:
-¿Para allá?- Y señaló hacia occidente, osea para el otro lado.
-No señora, para el otro lado, para allá- mientras reiteraba que era para el oriente.
El señor continuó diciéndole que se había equivocado mientras que la señora, sorprendida, me preguntaba si yo estaba seguro.
-Ya ves te dije que era para el otro lado, lo que pasa es que eres bien terca. Yo le dije que era para el otro lado pero ella decía que no. Ya ves, es para el otro lado-.
-¿En serio es para allá? Huy, no pues ya nos pasamos. Pero yo pensé que era para allá (de nuevo señalando hacia Humberto Lobo)-.
Les dije que yo los llevaba, que me siguieran. Empezamos a platicar. Les pregunté de dónde eran. Me dijeron que de Monterrey. Les dije que si no eran de San Luis (yo quería practicar mi Náhuatl y tenían un poco la pinta de huastecos). No, somos de Monterrey. ¿Y sus papás, les pregunté, no son de San Luis? Mi mamá sí, dijo la señora. Entonces le dije: ¿y usted habla Náhuatl? No joven, no hablo Náhuatl. Ah ok. Equis. Me dijo el señor que su papá era chino, y que se había venido a mediados de los años treinta. Bueno, él no me dijo eso, pero sí me dijo que él (el viejito) tenía setenta años y que su papá se había venido de China 'porque había muchas guerras'. Supuse entonces que su padre habría sufrido las tensiones entre Chiang Kai-Sek y Mao Zedong y la guerra chino-japonesa del 37. La señora me dijo: 'sí, su papá es de China, mire como tiene los ojos'. Vi el rostro del señor y, aunque era cierto que tenía los ojos rasgados, también es cierto que de eso no podría deducir mucho: en Axtla hay mucha gente que tiene los ojos rasgados. Es más, este señor tenía el típico look axtleño.
-Bueno, y ¿cómo se llaman?- pregunté, después de unos 5min de plática.
-Yo soy Martha.
-Yo soy Ramiro. Y ¿tú?
-Yo soy Andrés.
-Mucho gusto Andresito- me dijo Ramiro, mientras me daba unas palmaditas en la espalda.
Estábamos ya muy cerca de la rotonda (sic glorieta) cuando me di cuenta que ellos no pensaban tomar el Paseo de los Duendes. Ellos eran braver y querían pasar por abajo. Vi que no era muy descabellado: había un caminito que iba de la pista de Calzada hacia la rotonda (sic glorieta) por el pasto. Mucha gente debe seguir este camino pensé. Tuve que detener el tráfico porque Ramiro y Martha querían cruzar por Calzada del Valle del lado oriente-poniente, y es complicado porque no sabes qué carros van a seguirse por la glorieta (sic rotonda) y cuáles van a tomar Calzada del Valle. Cruzamos.
-Oye Andresito, y ¿ustedes han estado en China? (pensé: ustedes tipo quiénes)- dijo Ramiro.
-No. Pero sí he estado en Europa. De hecho estuve todo agosto en Londres.
-En serio Andresito... he escuchado que hay mucha niebla Andresito- continuó Ramiro.
-Sí Ramiro, es cierto.
-Y cómo es la ciudad Andresito.
-Pues es... muy antigua. Algunos edificios tienen más de setecientos años.
-¿Antigua? Huuuy!- contestó Martha, como diciendo qué atrasados están los ingleses.
-Oye Andresito, y qué tipo de trabajos hay por allá- dijo Ramiro.
-Mmm... no entiendo.
-¿Puedo pintar casas allá?
-Sí Ramiro.
-¿Necesitas pasaporte?
-Sí Ramiro.
-¿Pero para qué te lo piden?
-Para el avión.
-¿Pero si no me quiero ir en avión? ¿cuánto cuesta el avión?
-Mucho Ramiro.
Luego pasó algo muy divertido. Yo iba caminando en medio de Ramiro y Martha y los dos empezaron a preguntarme cosas random al mismo tiempo. Cuando empezó esto dije definitivamente tengo que poner esto en el blog. Esta conversación doble continua duró un par de minutos, pero por más que hice esfuerzos, no logro recordar más que estas preguntas:
Ramiro: Oye Andresito y ¿dónde vives?
Martha: ¿Dónde queda el centrito? Estoy bien perdida.
Ramiro: ¿Conociste muchos artistas en Inglaterra?
Martha: Tengo parientes en Saltillo, vamos a cada rato.
Ramiro: ¿Has ido a Chipinque? Dicen que allá hace mucho frío.
Martha: ¿Tú que estudiaste?
Ramiro: ¿Vienes de Chipinque? ¿a poco te viniste corriendo desde Chipinque? (mientras me daba unas palmaditas en la espalda).
Yo, sonriendo, contestaba a ambos en la medida de lo posible. A punto de llegar al centrito, les pregunté si ellos habían ido a Chipinque. Me dijeron que no. Les dije que me gustaría llevarlos. ¿Me podrían dar su teléfono para ver si algún día los visito y los llevo a pasear?
-No, es que no tenemos teléfono- dijo Martha.
-Bueno, ¿y si me dan su dirección? -les dije.
-No, no te la podemos dar. No te conocemos.
-¿Cómo que no me conocen? Ya les platiqué mucho de mí.
-Sí, pero no te la podemos dar.
-Entonces, ¿nunca más nos volveremos a ver?- les pregunté.
-No, sí, luego nos volvemos a topar por aquí.
-No, no nos vamos a volver a topar. Mejor denme su dirección y paso por ustedes para llevarlos a Chipinque.
-No, no te la podemos dar. No te conocemos.
Ah no, bueeeno. Estos tipos creían que los iba a secuestrar o no sé. No estuvo cool porque yo sí quería volver a verlos.
Llegamos al Centrito.
-Aquí en el Centrito está don Luis, que es rico. Es dueño de todos los locales del Centrito- dijo Martha mientras señalaba con su brazo derecho TODO el Centrito. Tiene a su hija en el Tec. Porque todos los que estudian en el Tec son ricos. Pero la mayoría son de fuera. Todos son de fuera.
-No sabía. Oigan, pues aquí los dejo, el camión que ustedes buscan pasa por aquí- les dije.
-Muchas gracias Andresito, que Dios te bendiga Andresito, te cuidas Andresito, que Dios te bendiga Andresito...-decía Ramiro mientras me alejaba.
Me hubiera gustado que me dieran su dirección.
lunes, septiembre 28, 2009
Retomando la Esfera Pt. II
Cualquiera podría decir que todo sigue igual. Tu superior te entrega los pendientes de la misma manera. El niño periodiquero lleva los mismos tennis rotos. La bibliotecaria te da los buenos días con su típica vocecita. Hasta las plantas del estacionamiento se mueven de la misma manera con el viento. Nadie nota nada. Nadie ve nada.
Pero el espejo no piensa igual. Algo en tu ojo izquierdo te recuerda que no eres el mismo. Sólo los más cercanos perciben que lo cierras un poco más que de ordinario. Tu pelo ha cambiado un poco de color. También notas que tu mano derecha tiembla un poco.
Te entiendo Eva. Chopin y Debussy también nos entienden. También ellos sufrieron el embate del ángel del destino. Y un día se encontraron vistiendo ropas que no reconocían y haciendo música que no era suya. Hasta se les vio platicando con gente que no conocían.
Por eso no me preocupa el misterio de tus mejillas y la infinitud de blancos y negros que conforman tus ojos y tus labios. Creo que es parte de la vida que escogimos cuando decidimos abandonar la tierra natal. La sombra del pasado es tan pegajosa que no puedes sacudírtela fácilmente.
Pero el espejo no piensa igual. Algo en tu ojo izquierdo te recuerda que no eres el mismo. Sólo los más cercanos perciben que lo cierras un poco más que de ordinario. Tu pelo ha cambiado un poco de color. También notas que tu mano derecha tiembla un poco.
Te entiendo Eva. Chopin y Debussy también nos entienden. También ellos sufrieron el embate del ángel del destino. Y un día se encontraron vistiendo ropas que no reconocían y haciendo música que no era suya. Hasta se les vio platicando con gente que no conocían.
Por eso no me preocupa el misterio de tus mejillas y la infinitud de blancos y negros que conforman tus ojos y tus labios. Creo que es parte de la vida que escogimos cuando decidimos abandonar la tierra natal. La sombra del pasado es tan pegajosa que no puedes sacudírtela fácilmente.
martes, septiembre 22, 2009
Jeremy Bentham y mondoli
Ahora que estuve en Londres me tomé una foto con un amigo. Bueno, con un amigo que está muerto y momificado. En realidad, no somos tan amigos pero aceptó posar conmigo para una foto. La verdad es que no posó, simplemente me puse junto a él y me hicieron la foto. Con ustedes, Jeremy Bentham (restos originales) y mondoli.

Aclaro que, aunque ese es su verdadero cuerpo expuesto en la University College of London, no así su cabeza pues la que lleva ahora es una copia hecha de cera. La original está en las arcas de UCL. La cambiaron después que algunos tipos de King's College se la robaron para jugar fútbol.
Jeremy Bentham, ateo declarado y fundador ideológico de UCL, detestaba las religiones y en general, cualquier creencia en lo espiritual. En su testamento dejó dicho que pusieran su cuerpo -pues sólo somos materia había dicho Bentham- en la entrada de UCL con sus tradicionales ropas, lentes, anillo y bastón.
Posdata. Hermana, los tennis.
Aclaro que, aunque ese es su verdadero cuerpo expuesto en la University College of London, no así su cabeza pues la que lleva ahora es una copia hecha de cera. La original está en las arcas de UCL. La cambiaron después que algunos tipos de King's College se la robaron para jugar fútbol.
Jeremy Bentham, ateo declarado y fundador ideológico de UCL, detestaba las religiones y en general, cualquier creencia en lo espiritual. En su testamento dejó dicho que pusieran su cuerpo -pues sólo somos materia había dicho Bentham- en la entrada de UCL con sus tradicionales ropas, lentes, anillo y bastón.
Posdata. Hermana, los tennis.
lunes, septiembre 21, 2009
Encuentro fortuito
Me había propuesto no escribir de esto pero me ha ganado la tentación. El suceso que voy a narrar causó una impresión fuerte –y a la vez confusa– en mí y quiero ponerla aquí para ver si con su ayuda (tipo de ustedes) puedo lograr descifrar el verdadero significado del evento. Luché varios días contra mi pudor y mi discreción pero al final ganó mi capricho de verlo escrito.
Fue el martes pasado. Venía de la Libre por Morones Prieto hacia mi casa. Eran a las 13.00. Unos doscientos metros después de la entrada a Fuentes del Valle vi a un vagabundo hurgando entre la basura. Aquí tendría que aclarar que hay varios tipos de vagabundos: los hay cuerdos y los hay idos. Este, según parecía de lejos, era de los idos, que por cierto me causan más dolor porque me recuerdan mi infancia.
De niño me tocó ver a muchos de ellos cerca del lugar donde trabajaba mi padre. Me les quedaba viendo a través de la ventana del carro y siempre hacía preguntas a mis padres: ¿qué hacen? ¿dónde viven? ¿qué comen? ¿en dónde duermen? No recuerdo las respuestas exactas, pero sí tengo una idea general de ellas: pobrecitos, están enfermos y como en otra realidad.
Me acuerdo en específico de uno que abordamos mi madre y yo. Le dimos algo de comer. Yo le dije que le diéramos dinero pero mi madre me dijo que a veces están tan enfermos que es mejor darles algo en especie. Con el paso del tiempo me fui enterando de que estos tipos seguro han llevado vidas dolorosísimas, y más de alguno estará así por el alcohol, las drogas y por enfermedades conectadas a éstos. Muchos de ellos no tuvieron un hogar ni una familia. Quizá muchos de ellos ni siquiera tuvieron la oportunidad de plantearse algo grande en la vida.
El asunto es que me removí con el vagabundo que sacaba cosas de dos botes de basura blancos. Unos cien metros más adelante había un Oxxo. Me detuve. Compré un sandwich y un jugo de naranja y fui al encuentro de este tipo.
Cuando me acerqué, el vagabundo seguía sacando cosas de los botes de basura. Noté, para mi sorpresa, que era una persona joven, no mayor de treinta años. Pude ver que tenía rasgos ágiles, no los típicos movimientos aletargados del vagabundo medio que ha perdido la coordinación y con ella la rapidez. También, ya casi frente a él, noté que tenía algunas heridas en la cara. No podría decir si eran llagas o heridas cosidas. Me dio un escalofrío. Me conmoví. Pensé: independientemente de lo que puedas hacer por él, convéncete de que no es nada. Es más, quizá sólo estás haciendo esto para sentirte bien. Si de verdad quisieras ayudarlo tendrías que cambiar tu actitud ante la vida. Pero no me importó.
Lo abordé.
-Hey, te traje esto.
El vagabundo me vio, luego vio el sandwich y el jugo. Entonces dijo unas palabras que no supe cómo interpretar. Claro, las palabras que me dijo significan algo, pero por lo que ya se verá podrán darse cuenta que el significado de ellas no necesariamente fue el evidente. Me dijo:
-No, déjalos para tí.
Por dentro me eché a llorar. El tipo me estaba diciendo no te preocupes por mí, te lo agradezco. Mejor guárdalos para tí. Aquello era... demasiado. Insistí:
-Mira, te los voy a dejar aquí, en este muro.
Al lado de los botes de basura había un pequeño muro como de metro y medio. Ahí puse el sandwich y el jugo. Entonces, vi algo en su rostro. Al principio creí que fue un intento de sonrisa. Yo quería quedarme ahí con él, pero noté que lo incomodaba un poco. Le dije: que Dios te bendiga. Me di media vuelta y me fui, con un gran nudo en la garganta. Se me nublaron los ojos de camino al carro. Ya en el carro, me volvieron las ideas de no lo hiciste por él sino por tí. Si en realidad quisieras ayudarlo, regrésate y quédate a platicar con él, llévalo al doctor, dale dinero... Pero seguí adelante. El encuentro me había estremecido.
...
Tres horas después, volvía a la Libre por el mismo camino. Y cuál fue mi sorpresa que vi el sandwich y el jugo de naranja en el mismo muro en el que los había dejado. Solté una especie de risa combinada con una expresión de asombro: ¿qué? ¿en realidad se ofendió por que lo creí un vagabundo y por eso no los tomó? La hipótesis me parecía poco creíble: en dado caso que el tipo no estaba tan mal como lo vi y que se hubiera ofendido con mi actitud, esto no era suficiente para que hubiera despreciado un jugo frío y un sandwich de relativa buena calidad. Llegué a la Libre.
De regreso, como a las 19.30, venía por Morones cuando vi al vagabundo por la entrada a Fuentes del Valle. Me dieron muchas ganas de detenerme a hablar con él. Sin embargo, la parada más cerca era el Oxxo a unos doscientos-trescientos metros de donde se encontraba. Estaba a punto de decidirme cuando vi que ya no estaban el sandwich y el jugo en el muro.
Eso impidió que me detuviera. Pero no que surgieran muchas preguntas en torno al evento: ¿quién los había tomado? ¿porqué los había rechazado en un primer momento? ¿qué había querido decir con déjalos para tí...?
Y la más importante: ¿quién era él? ¿cuál es su historia? Entonces hice el propósito de detenerme a hablar con él si lo vuelvo a ver. Ya les platicaré.
Fue el martes pasado. Venía de la Libre por Morones Prieto hacia mi casa. Eran a las 13.00. Unos doscientos metros después de la entrada a Fuentes del Valle vi a un vagabundo hurgando entre la basura. Aquí tendría que aclarar que hay varios tipos de vagabundos: los hay cuerdos y los hay idos. Este, según parecía de lejos, era de los idos, que por cierto me causan más dolor porque me recuerdan mi infancia.
De niño me tocó ver a muchos de ellos cerca del lugar donde trabajaba mi padre. Me les quedaba viendo a través de la ventana del carro y siempre hacía preguntas a mis padres: ¿qué hacen? ¿dónde viven? ¿qué comen? ¿en dónde duermen? No recuerdo las respuestas exactas, pero sí tengo una idea general de ellas: pobrecitos, están enfermos y como en otra realidad.
Me acuerdo en específico de uno que abordamos mi madre y yo. Le dimos algo de comer. Yo le dije que le diéramos dinero pero mi madre me dijo que a veces están tan enfermos que es mejor darles algo en especie. Con el paso del tiempo me fui enterando de que estos tipos seguro han llevado vidas dolorosísimas, y más de alguno estará así por el alcohol, las drogas y por enfermedades conectadas a éstos. Muchos de ellos no tuvieron un hogar ni una familia. Quizá muchos de ellos ni siquiera tuvieron la oportunidad de plantearse algo grande en la vida.
El asunto es que me removí con el vagabundo que sacaba cosas de dos botes de basura blancos. Unos cien metros más adelante había un Oxxo. Me detuve. Compré un sandwich y un jugo de naranja y fui al encuentro de este tipo.
Cuando me acerqué, el vagabundo seguía sacando cosas de los botes de basura. Noté, para mi sorpresa, que era una persona joven, no mayor de treinta años. Pude ver que tenía rasgos ágiles, no los típicos movimientos aletargados del vagabundo medio que ha perdido la coordinación y con ella la rapidez. También, ya casi frente a él, noté que tenía algunas heridas en la cara. No podría decir si eran llagas o heridas cosidas. Me dio un escalofrío. Me conmoví. Pensé: independientemente de lo que puedas hacer por él, convéncete de que no es nada. Es más, quizá sólo estás haciendo esto para sentirte bien. Si de verdad quisieras ayudarlo tendrías que cambiar tu actitud ante la vida. Pero no me importó.
Lo abordé.
-Hey, te traje esto.
El vagabundo me vio, luego vio el sandwich y el jugo. Entonces dijo unas palabras que no supe cómo interpretar. Claro, las palabras que me dijo significan algo, pero por lo que ya se verá podrán darse cuenta que el significado de ellas no necesariamente fue el evidente. Me dijo:
-No, déjalos para tí.
Por dentro me eché a llorar. El tipo me estaba diciendo no te preocupes por mí, te lo agradezco. Mejor guárdalos para tí. Aquello era... demasiado. Insistí:
-Mira, te los voy a dejar aquí, en este muro.
Al lado de los botes de basura había un pequeño muro como de metro y medio. Ahí puse el sandwich y el jugo. Entonces, vi algo en su rostro. Al principio creí que fue un intento de sonrisa. Yo quería quedarme ahí con él, pero noté que lo incomodaba un poco. Le dije: que Dios te bendiga. Me di media vuelta y me fui, con un gran nudo en la garganta. Se me nublaron los ojos de camino al carro. Ya en el carro, me volvieron las ideas de no lo hiciste por él sino por tí. Si en realidad quisieras ayudarlo, regrésate y quédate a platicar con él, llévalo al doctor, dale dinero... Pero seguí adelante. El encuentro me había estremecido.
...
Tres horas después, volvía a la Libre por el mismo camino. Y cuál fue mi sorpresa que vi el sandwich y el jugo de naranja en el mismo muro en el que los había dejado. Solté una especie de risa combinada con una expresión de asombro: ¿qué? ¿en realidad se ofendió por que lo creí un vagabundo y por eso no los tomó? La hipótesis me parecía poco creíble: en dado caso que el tipo no estaba tan mal como lo vi y que se hubiera ofendido con mi actitud, esto no era suficiente para que hubiera despreciado un jugo frío y un sandwich de relativa buena calidad. Llegué a la Libre.
De regreso, como a las 19.30, venía por Morones cuando vi al vagabundo por la entrada a Fuentes del Valle. Me dieron muchas ganas de detenerme a hablar con él. Sin embargo, la parada más cerca era el Oxxo a unos doscientos-trescientos metros de donde se encontraba. Estaba a punto de decidirme cuando vi que ya no estaban el sandwich y el jugo en el muro.
Eso impidió que me detuviera. Pero no que surgieran muchas preguntas en torno al evento: ¿quién los había tomado? ¿porqué los había rechazado en un primer momento? ¿qué había querido decir con déjalos para tí...?
Y la más importante: ¿quién era él? ¿cuál es su historia? Entonces hice el propósito de detenerme a hablar con él si lo vuelvo a ver. Ya les platicaré.
domingo, septiembre 20, 2009
Retomando la Esfera
Por fin retomé la Esfera. Ayer escribí algunos páginas. Pongo aquí algunos párrafos:
Tu rostro es un óleo hecho de infinitos puntos blancos y negros. Tus gestos me llegan en un gris de distintas tonalidades. No sabría decir si lo que formas ahora es una sonrisa o una mueca de aburrimiento. No sé si eso son lágrimas o gotas de sangre. Me gustaría descifrarte pero no sé, no puedo. El misterio que encierran tus mejillas sólo lo puedes resolver tú. Tú y Dios. O más bien; Dios y si quieres, tú.
Te entiendo Eva. Yo me siento igual. Después de tantos años creías haber entendido quien eras. Pero un día –un día cualquiera, quizá un martes– el ángel del destino se cuela por la ventana de tu alma y crea un caos. Te hiela las articulaciones y crea unos nubarrones que oscurecen la luz y empañan tus huellas. Te desubica porque no sabes de dónde vienes ni a dónde vas. Ni siquiera cómo te llamas. Toda tu identidad, toda tu esencia cae en un estupor insuperable. La sacudida ha sido tan profunda que toda tu memoria ha cambiado. Recuerdos que te parecían muy vivos se han replegado hasta la oscuridad más subconsciente mientras que las nimiedades de tu infancia se alzan como supernovas y te queman. La intensidad de tu respirar ha cambiado. Ahora tomas menos aire pero más seguido. Los sonidos de tus palabras resuenan con un eco desconocido.
Y algunas semanas después mientras te encuentras tomando café en tu casa, te das cuenta que todo ha cambiado. Que el mismo café te sabe a canela y no a vainilla. Que el noticiero te parece inútil y no divertido. Que el cuadro de la entrada es rojo y no ocre.
Tu rostro es un óleo hecho de infinitos puntos blancos y negros. Tus gestos me llegan en un gris de distintas tonalidades. No sabría decir si lo que formas ahora es una sonrisa o una mueca de aburrimiento. No sé si eso son lágrimas o gotas de sangre. Me gustaría descifrarte pero no sé, no puedo. El misterio que encierran tus mejillas sólo lo puedes resolver tú. Tú y Dios. O más bien; Dios y si quieres, tú.
Te entiendo Eva. Yo me siento igual. Después de tantos años creías haber entendido quien eras. Pero un día –un día cualquiera, quizá un martes– el ángel del destino se cuela por la ventana de tu alma y crea un caos. Te hiela las articulaciones y crea unos nubarrones que oscurecen la luz y empañan tus huellas. Te desubica porque no sabes de dónde vienes ni a dónde vas. Ni siquiera cómo te llamas. Toda tu identidad, toda tu esencia cae en un estupor insuperable. La sacudida ha sido tan profunda que toda tu memoria ha cambiado. Recuerdos que te parecían muy vivos se han replegado hasta la oscuridad más subconsciente mientras que las nimiedades de tu infancia se alzan como supernovas y te queman. La intensidad de tu respirar ha cambiado. Ahora tomas menos aire pero más seguido. Los sonidos de tus palabras resuenan con un eco desconocido.
Y algunas semanas después mientras te encuentras tomando café en tu casa, te das cuenta que todo ha cambiado. Que el mismo café te sabe a canela y no a vainilla. Que el noticiero te parece inútil y no divertido. Que el cuadro de la entrada es rojo y no ocre.
sábado, septiembre 19, 2009
Paz y mondoli
Paz.
Cuando tengo paz puedo escribir. Y si escribo, soy feliz. Pero sólo soy feliz cuando tengo paz. Y la paz me viene cuando combino satisfactoriamente el sueño, la oración, la amistad y el trabajo.
Ahora bien, el sueño lo consigo si logro darle a la oración, amistad y trabajo su mejor lugar. La oración triunfa cuando hay sueño. El sueño ayuda a que la oración sea lo que debe ser: una mirada al cielo en palabras de Teresa de Lisieux, santa que entrado a mi lista de top three de los santos. La oración también necesita paz –y a veces aunque no la haya– y tiempo. El tiempo no depende de mí: los días tienen, invariablemente, veinticuatro horas. A veces (pienso en Londres/agosto) el tiempo se convierte en un holgado espacio vacío que admite distintas combinaciones entre sueño, oración, amistad y trabajo. Aumenta una, disminuye la otra, se fusionan entre ellas. Y todo sigue bien, y cada vez mejor.
Pero, estas no son las circunstancias comunes. Más bien tendríamos que hablar de Monterrey/septiembre para ejemplificar las circunstancias comunes por excelencia. En estas circunstancias comunes, el tiempo es inexistente porque no hay huecos vacíos. Tendría que decir que el tiempo se limita a ser el lubricante que permite el dinamismo entre el sueño, la oración, la amistad y el trabajo. El tiempo es sólo el lugar donde todo sucede, pero no algo tangible, algo de lo que pueda disponer. Casi podría decir que no existe. Pero no lo voy a decir.
La amistad necesita de la paz y de la oración, no tanto del sueño. Es más, muchas veces la amistad le roba tiempo al sueño... pero bien vale la pena. La oración ayuda a que la amistad sea amistad/amistad y no amistad/no-amistad (ah ok).
El trabajo –en mí habitualmente estudio– necesita principalmente del sueño. También de la paz, pero no tanto como del sueño. Ahora bien: la falta de sueño puede suplirse con café y música. Pero la paz, bajo estas circunstancias, comienza a disolverse. El trabajo se retrasa y se mediocriza.
Por eso siempre hay que volver a la paz. Sin paz, no puedo escribir. Y si no escribo...
Posdata. Tengo dos entradas a medias. No he podido concluirlas. Espero hacerlo entre hoy y el lunes.
Cuando tengo paz puedo escribir. Y si escribo, soy feliz. Pero sólo soy feliz cuando tengo paz. Y la paz me viene cuando combino satisfactoriamente el sueño, la oración, la amistad y el trabajo.
Ahora bien, el sueño lo consigo si logro darle a la oración, amistad y trabajo su mejor lugar. La oración triunfa cuando hay sueño. El sueño ayuda a que la oración sea lo que debe ser: una mirada al cielo en palabras de Teresa de Lisieux, santa que entrado a mi lista de top three de los santos. La oración también necesita paz –y a veces aunque no la haya– y tiempo. El tiempo no depende de mí: los días tienen, invariablemente, veinticuatro horas. A veces (pienso en Londres/agosto) el tiempo se convierte en un holgado espacio vacío que admite distintas combinaciones entre sueño, oración, amistad y trabajo. Aumenta una, disminuye la otra, se fusionan entre ellas. Y todo sigue bien, y cada vez mejor.
Pero, estas no son las circunstancias comunes. Más bien tendríamos que hablar de Monterrey/septiembre para ejemplificar las circunstancias comunes por excelencia. En estas circunstancias comunes, el tiempo es inexistente porque no hay huecos vacíos. Tendría que decir que el tiempo se limita a ser el lubricante que permite el dinamismo entre el sueño, la oración, la amistad y el trabajo. El tiempo es sólo el lugar donde todo sucede, pero no algo tangible, algo de lo que pueda disponer. Casi podría decir que no existe. Pero no lo voy a decir.
La amistad necesita de la paz y de la oración, no tanto del sueño. Es más, muchas veces la amistad le roba tiempo al sueño... pero bien vale la pena. La oración ayuda a que la amistad sea amistad/amistad y no amistad/no-amistad (ah ok).
El trabajo –en mí habitualmente estudio– necesita principalmente del sueño. También de la paz, pero no tanto como del sueño. Ahora bien: la falta de sueño puede suplirse con café y música. Pero la paz, bajo estas circunstancias, comienza a disolverse. El trabajo se retrasa y se mediocriza.
Por eso siempre hay que volver a la paz. Sin paz, no puedo escribir. Y si no escribo...
Posdata. Tengo dos entradas a medias. No he podido concluirlas. Espero hacerlo entre hoy y el lunes.
miércoles, septiembre 09, 2009
Burke y la belleza
Estoy pensando en una larga entrada para pisar fuerte en mi colaboración número 300 a este blog (osea la siguiente). En una entrada de Premoniciones puse un comentario adelantando algunas pinceladas del contenido de la misma.
Por lo pronto, otra entrada mini garabateada a mitad de semana, entre libros y pendientes. La tomé de la biografía de Edmund Burke que estoy leyendo y disfrutando. A los 28 años, Burke escribió un libro titulado The Sublime and Beautiful. En esta obra, Burke escribió:
Aunque recorramos el mundo entero tratando de hallar la belleza, jamás la encontraremos si no la llevamos ya con nosotros.
Uff. Me encantó.
Algo de esto vi en mi reciente viaje a Londres que me ha llevado a separar a las personas en dos grandes grupos:
a) Los que suelen pasar por lo bello sin más. Los encuentras caminando con la mirada fija en el suelo o en el infinito, pero en realidad no perciben belleza en ninguna parte (quizá con la excepción de la belleza exterior que tienen las personas del otro sexo, pero generalmente les atrae no su belleza sino impulsos de su instinto). No suelen mirar las nubes, ni las montañas, ni los atardeceres. Les da igual ver La Joven de la Perla que una pared negra. Les da lo mismo ver el mar que ver un basurero.
b) Los que, como dice Burke, llevan la belleza en su alma y la ven reflejada en cualquier parte, en cualquier canción, en cualquier cielo estrellado. Y estos sí que disfrutan cada día de sus vidas, por más aburrido que parezca. Pues lo bello no es aburrido. Y todo es bello -de alguna manera- para ellos. Para nosotros.
Por lo pronto, otra entrada mini garabateada a mitad de semana, entre libros y pendientes. La tomé de la biografía de Edmund Burke que estoy leyendo y disfrutando. A los 28 años, Burke escribió un libro titulado The Sublime and Beautiful. En esta obra, Burke escribió:
Aunque recorramos el mundo entero tratando de hallar la belleza, jamás la encontraremos si no la llevamos ya con nosotros.
Uff. Me encantó.
Algo de esto vi en mi reciente viaje a Londres que me ha llevado a separar a las personas en dos grandes grupos:
a) Los que suelen pasar por lo bello sin más. Los encuentras caminando con la mirada fija en el suelo o en el infinito, pero en realidad no perciben belleza en ninguna parte (quizá con la excepción de la belleza exterior que tienen las personas del otro sexo, pero generalmente les atrae no su belleza sino impulsos de su instinto). No suelen mirar las nubes, ni las montañas, ni los atardeceres. Les da igual ver La Joven de la Perla que una pared negra. Les da lo mismo ver el mar que ver un basurero.
b) Los que, como dice Burke, llevan la belleza en su alma y la ven reflejada en cualquier parte, en cualquier canción, en cualquier cielo estrellado. Y estos sí que disfrutan cada día de sus vidas, por más aburrido que parezca. Pues lo bello no es aburrido. Y todo es bello -de alguna manera- para ellos. Para nosotros.
lunes, septiembre 07, 2009
La mirada
Mondoli está poblado por entradas megalómanas, por entradas largas, por entradas medianas, y por entradas cortas. Esta es una entrada mini. La subo porque no quiero dejar pasar la ocasión de poner dos ideas que escuché sobre la mirada. Además, cuando hay pocas palabras nuestra mente profundiza mejor en cada una de ellas. Creo que por eso la poesía tiene tanto poder... (por cierto, estoy pensando seriamente en probarme como poeta en este espacio). Espérame unos días.
Entonces. Las dos ideas.
La primera la escuché en una canción: tus ojos son un libro abierto. Uno puede decir todo sobre tí al ver tu mirada.
La segunda la leí: (...) una muchacha pálida y triste, con toda la fuerza de su juventud condensada en el mirar.
Entonces. Las dos ideas.
La primera la escuché en una canción: tus ojos son un libro abierto. Uno puede decir todo sobre tí al ver tu mirada.
La segunda la leí: (...) una muchacha pálida y triste, con toda la fuerza de su juventud condensada en el mirar.
domingo, septiembre 06, 2009
Palabras que se me escapan de las manos
Me gustaría escribir algo hermoso pero no sé a quién dedicárselo. Es más fácil cuando tienes Una Inspiración: vuelves a ella en momentos de penumbra.
Sí. Inspiraciones tengo varias. Pero es difícil escoger Una Inspiración cuando no tienes mucho tiempo. ¿De qué sirve tener facilidad para hacer algo cuando no tienes el espacio/tiempo para hacerlo? Hay mucha gente en la que pienso cuando escribo, pero no puedo escribir para cada uno de ellos individualmente. Muchos de ellos viven lejos de aquí y para cuando los vuelva a ver habrán olvidado todo esto. Entonces me veo forzado a escribir textos generales que no tienen el peso de una carta personal. Textos que se pierden en el sótano de este blog y se llenan de moho y de telarañas.
Me encantaría pintar el cielo con palabras vivas llenas de color y de música. Y dejarme llevar por cualquier atardecer, por cualquier sonrisa. Por cualquier árbol. Por cualquier gota de agua, por más minúscula que sea.
Me siento embriagado de espiritualidad y de materialidad. Ambas se entrelazan y se perfeccionan mutuamente. Un amigo no es un espíritu ni un tipo que se viste de jeans y sudadera blanca. Es ambos. Una madre no es una idea ni una señora que vela por mí. Es ambas. Un ser querido no es un alma y alguien con gmail. Es ambos.
Me gustaría escribir algo hermoso pero no sé a quién dedicárselo. ¿Al mundo? Yo me relaciono con el mundo sólo porque mis amigos viven en él. Entonces, ¿a quién le escribo cuando tengo poco tiempo? ¿cómo puedo callarme tantas cosas que quiero decir? ¿cómo puedo negarle el tiempo a alguien que me quiere contar algo? Si esta vida no es para amar, ¿para qué es?
Me gustaría escribir algo hermoso pero tengo dos trabajos, una maestría y una próxima semana pletórica de actividades.
Me guardaré lo que quiero decir y cuando empiece la Eternidad, prepárate porque tengo mucho qué contar. Entonces sí hablaré horas sobre el mar, sobre el sueño, sobre los libros, sobre las lágrimas, sobre la ropa, sobre las manos... sobre la emoción de vivir.
Posdata. Las ideas que he garabateado en esta entrada vienen de un mail y de unas fotos que ví de un amigo que vive MUY lejos.
Sí. Inspiraciones tengo varias. Pero es difícil escoger Una Inspiración cuando no tienes mucho tiempo. ¿De qué sirve tener facilidad para hacer algo cuando no tienes el espacio/tiempo para hacerlo? Hay mucha gente en la que pienso cuando escribo, pero no puedo escribir para cada uno de ellos individualmente. Muchos de ellos viven lejos de aquí y para cuando los vuelva a ver habrán olvidado todo esto. Entonces me veo forzado a escribir textos generales que no tienen el peso de una carta personal. Textos que se pierden en el sótano de este blog y se llenan de moho y de telarañas.
Me encantaría pintar el cielo con palabras vivas llenas de color y de música. Y dejarme llevar por cualquier atardecer, por cualquier sonrisa. Por cualquier árbol. Por cualquier gota de agua, por más minúscula que sea.
Me siento embriagado de espiritualidad y de materialidad. Ambas se entrelazan y se perfeccionan mutuamente. Un amigo no es un espíritu ni un tipo que se viste de jeans y sudadera blanca. Es ambos. Una madre no es una idea ni una señora que vela por mí. Es ambas. Un ser querido no es un alma y alguien con gmail. Es ambos.
Me gustaría escribir algo hermoso pero no sé a quién dedicárselo. ¿Al mundo? Yo me relaciono con el mundo sólo porque mis amigos viven en él. Entonces, ¿a quién le escribo cuando tengo poco tiempo? ¿cómo puedo callarme tantas cosas que quiero decir? ¿cómo puedo negarle el tiempo a alguien que me quiere contar algo? Si esta vida no es para amar, ¿para qué es?
Me gustaría escribir algo hermoso pero tengo dos trabajos, una maestría y una próxima semana pletórica de actividades.
Me guardaré lo que quiero decir y cuando empiece la Eternidad, prepárate porque tengo mucho qué contar. Entonces sí hablaré horas sobre el mar, sobre el sueño, sobre los libros, sobre las lágrimas, sobre la ropa, sobre las manos... sobre la emoción de vivir.
Posdata. Las ideas que he garabateado en esta entrada vienen de un mail y de unas fotos que ví de un amigo que vive MUY lejos.
sábado, septiembre 05, 2009
Papel o plática
Hay muchas cosas que se dicen mejor en papel que en persona. La distancia y la soledad –al menos en mí– son garantía de que voy a seleccionar cada palabra, cada enunciado, cada párrafo, cada página. No tienen el mismo poder que las palabras dichas en persona. Sin embargo, cuando las lees en un papel, las escuchas/lees aisladamente y se quedan en la memoria de una manera distinta. Puedes volver a ellas porque las encapsulamos junto con el medio en el que están escritas. Así entonces, puedes recordar el color o el tipo de papel de una carta, o la separación de párrafos en un mail, etc.
Claro, la huella en el alma es más profunda cuando las escuchamos de viva voz: pero ahí las palabras se mezclan con el tono de voz, con las circunstancias externas, con el clima, con la hora, con el aire. La impresión causada por una conversación puede ser mucho más fuerte, pero no necesariamente más clara, es decir, no necesariamente se transmiten todas las ideas que se quieren transmitir por falta de tiempo, por falta de humor, por falta de orden...
En una carta, el tiempo no importa tanto. Puedes dejarla reposar y luego volver a ella. Yo necesito dormir un texto al menos una vez: el sueño hace que las cosas vuelvan al sitio que les corresponde. En la noche, decía el autor del Principito, la razón duerme y las cosas simplemente son. Las que verdaderamente importan retoman su forma, sobreviven a las destrucciones del análisis diurno. El hombre anuda sus fragmentos y vuelve a ser árbol calmo.
En fin, que escribiendo puedo decir las cosas de una manera más clara porque me centro en cada una de las ideas que quiero transmitir, y las trabajo hasta que brillen.
Claro, la huella en el alma es más profunda cuando las escuchamos de viva voz: pero ahí las palabras se mezclan con el tono de voz, con las circunstancias externas, con el clima, con la hora, con el aire. La impresión causada por una conversación puede ser mucho más fuerte, pero no necesariamente más clara, es decir, no necesariamente se transmiten todas las ideas que se quieren transmitir por falta de tiempo, por falta de humor, por falta de orden...
En una carta, el tiempo no importa tanto. Puedes dejarla reposar y luego volver a ella. Yo necesito dormir un texto al menos una vez: el sueño hace que las cosas vuelvan al sitio que les corresponde. En la noche, decía el autor del Principito, la razón duerme y las cosas simplemente son. Las que verdaderamente importan retoman su forma, sobreviven a las destrucciones del análisis diurno. El hombre anuda sus fragmentos y vuelve a ser árbol calmo.
En fin, que escribiendo puedo decir las cosas de una manera más clara porque me centro en cada una de las ideas que quiero transmitir, y las trabajo hasta que brillen.
jueves, septiembre 03, 2009
The Origin of Species
El sábado pasado fui a la Waterstones que está cerca de la University College of London (donde tienen la momia de Bentham: esperen dentro de poco una foto btw) en Gower Street. Pasé en frente del departamento de ciencias naturales de la UCL y vi, en la puerta, un póster que tenía el último párrafo de The Origin of Species de Darwin. El póster explicaba que este último párrafo resumía de una manera poética el contenido de todo el libro. Me detuve a leerlo. Ahora lo pongo aquí:
"It is interesting to contemplate an entangled bank, clothed with many plants of many kinds, with birds singing on the bushes, with various insects flitting about, and with worms crawling through the damp earth, and to reflect that these elaborately constructed forms, so different from each other, and dependent on each other in so complex a manner, have all been produced by laws acting around us. These laws, taken in the largest sense, being Growth with Reproduction; inheritance which is almost implied by reproduction; Variability from the indirect and direct action of the external conditions of life, and from use and disuse; a Ratio of Increase so high as to lead to a Struggle for Life, and as a consequence to Natural Selection, entailing Divergence of Character and the Extinction of less-improved forms. Thus, from the war of nature, from famine and death, the most exalted object which we are capable of conceiving, namely, the production of the higher animals, directly follows. There is grandeur in this view of life, with its several powers, having been originally breathed into a few forms or into one; and that, whilst this planet has gone cycling on according to the fixed law of gravity, from so simple a beginning endless forms most beautiful and most wonderful have been, and are being, evolved".
"It is interesting to contemplate an entangled bank, clothed with many plants of many kinds, with birds singing on the bushes, with various insects flitting about, and with worms crawling through the damp earth, and to reflect that these elaborately constructed forms, so different from each other, and dependent on each other in so complex a manner, have all been produced by laws acting around us. These laws, taken in the largest sense, being Growth with Reproduction; inheritance which is almost implied by reproduction; Variability from the indirect and direct action of the external conditions of life, and from use and disuse; a Ratio of Increase so high as to lead to a Struggle for Life, and as a consequence to Natural Selection, entailing Divergence of Character and the Extinction of less-improved forms. Thus, from the war of nature, from famine and death, the most exalted object which we are capable of conceiving, namely, the production of the higher animals, directly follows. There is grandeur in this view of life, with its several powers, having been originally breathed into a few forms or into one; and that, whilst this planet has gone cycling on according to the fixed law of gravity, from so simple a beginning endless forms most beautiful and most wonderful have been, and are being, evolved".
miércoles, septiembre 02, 2009
Cuatro años
Mondoli cumple cuatro años el día de hoy. Creo que los objetivos del blog se están cumpliendo. Lo abrí para forzarme a escribir mucho. Durante estos cuatro años he escrito, exactamente,
112,210 palabras en
292 entradas
Me he divertido muchísimo escribiendo aquí y espero seguir haciéndolo hasta que el internet desaparezca. Ya pensaré que hacer después.
No sólo no hubiéramos sido nada, sin ustedes, sino por toda la gente que estuvo a nuestro alrededor... algunos, siguen hasta ahora (...)
Me guardo las gracias totales porque sería acabar con esto.
Viva la vida gente.
112,210 palabras en
292 entradas
Me he divertido muchísimo escribiendo aquí y espero seguir haciéndolo hasta que el internet desaparezca. Ya pensaré que hacer después.
No sólo no hubiéramos sido nada, sin ustedes, sino por toda la gente que estuvo a nuestro alrededor... algunos, siguen hasta ahora (...)
Me guardo las gracias totales porque sería acabar con esto.
Viva la vida gente.
martes, septiembre 01, 2009
Englishy remarks
I didn't expect to find Monterrey plunged in deep rain and gray horizons. I was expecting hectic-apocaliptic-warm days. Now I find myself running here and there to avoid the rain. The sky is dark and foggy. Who would have thought about this London-style weather in mid-summer? Well, it is yet another proof of Monterrey's strange weather conditions.
I'm opening a new category in this blog: the Englishy remarks. If I want to publish books, I might as well dominate this language to be able of doing it in english.
If I want to obtain a fluid english-pen I have to start now. And oh, by the way. Don't expect this texts to be as large as the spanish ones: it would take me ages to write a 1000-word text in english. I can do it in spanish in less than half an hour.
Also, I have made some friends who don't speak spanish, so I'll write every now and then in this language for them.
And that's all; I'll get back to work asap.
Post scriptum. Jelp mii. Correct mee. Ay nid help in gramaticcs and hortografee (haha).
I'm opening a new category in this blog: the Englishy remarks. If I want to publish books, I might as well dominate this language to be able of doing it in english.
If I want to obtain a fluid english-pen I have to start now. And oh, by the way. Don't expect this texts to be as large as the spanish ones: it would take me ages to write a 1000-word text in english. I can do it in spanish in less than half an hour.
Also, I have made some friends who don't speak spanish, so I'll write every now and then in this language for them.
And that's all; I'll get back to work asap.
Post scriptum. Jelp mii. Correct mee. Ay nid help in gramaticcs and hortografee (haha).
lunes, agosto 31, 2009
Sobrevolando EEUU 31 de agosto, 16.06
Escribiré poco pero escribiré algo. No quiero dejar pasar la última oportunidad para dejar parte de mí en este documento. Me queda poco tiempo de batería en la Laptop. Además, en menos de dos horas llegaremos a Monterrey y dudo escribir en la noche. Llegaré directo a Misa de 19.30 y luego, definitivamente, a dormir.
Y así acaba agosto. Vaya final. Ayer pensaba dormirme a las 21.00. Debía varias conversaciones y tuve que pagarlas: de 21.00 a 00.00 hablé con Pavel. Luego, de las 00.00 a las 01.00 hablé con David Mathew. Uf. Me hubiera gustado grabar esas conversaciones y luego transcribirlas: nos sumergimos hasta el subsuelo más profundo del corazón humano. Es impresionante lo complicado que es describir las raíces más hondas de nuestra interioridad. Con Pavel intenté ir hasta abajo pero me perdí a la mitad: los polacos, y en especial éste, tiene en su corazón un abismo y un cielo de dimensiones inimaginables. Creo que Dostoiyewski se quedaría corto, se sentiría superficial conversando con él. Noté que por su piedad y por su capacidad de reflexión (y su serenidad) estamos en niveles totalmente distintos. Salí mareado después de hablar con él. Porque, tengo que decir, algunas de mis raíces más hondas son distintas a las de él. Pero disfruté mucho la conversación. No puedo decir más porque revelaría cosas que no debo contar.
Dormí cuatro horas. Mi alarma estaba puesta a las 05.45. Me desperté a las 06.26 cuando David entró a mi cuarto. En la recepción nos esperaban Pavel –dormido en un sillón, tapado con un cobertor... se ve que quedó algo intranquilo con la conversación de ayer y quiso volverse a despedir–, Eniola y Sergio. Nos despedimos rápidamente y nos fuimos de prisa. Salimos de Netherhall con nuestras maletas y antes de dejar el estacionamiento dirigí mi mirada hacia Netherhall. Dudo volver a esta casa: quise fotografiarla con mi memoria.
Y luego, viajar: de Finchley Road a Green Park. En Green Park tomamos la Piccadily Line y hasta Heathrow Airport. Desayunamos en Krispi Kreme. De Londres a Chicago. En Chicago pasamos por la odiosa aduana de EEUU y llegamos a la Gate 6 de la Terminal 5. Y entonces saqué mi laptop y escribí la entrada anterior.
Se va agosto y no quiero que se vaya. Pero se me escapa. Hice lo posible por aferrarme a él, por anclarme a él: todo fue inútil. Lo más que puedo hacer es convertir lo queda de mi vida en otro Agosto. Y entonces sí que perdurará.
De mí depende que mi vida sea un Agosto y no un julio. De mí y de la gente que quiero. Y sólo lo lograremos tomados de su Mano.
Adiós a agosto.
Y bienvenido Agosto.
Bien: de vuelta a la normalidad...
Y así acaba agosto. Vaya final. Ayer pensaba dormirme a las 21.00. Debía varias conversaciones y tuve que pagarlas: de 21.00 a 00.00 hablé con Pavel. Luego, de las 00.00 a las 01.00 hablé con David Mathew. Uf. Me hubiera gustado grabar esas conversaciones y luego transcribirlas: nos sumergimos hasta el subsuelo más profundo del corazón humano. Es impresionante lo complicado que es describir las raíces más hondas de nuestra interioridad. Con Pavel intenté ir hasta abajo pero me perdí a la mitad: los polacos, y en especial éste, tiene en su corazón un abismo y un cielo de dimensiones inimaginables. Creo que Dostoiyewski se quedaría corto, se sentiría superficial conversando con él. Noté que por su piedad y por su capacidad de reflexión (y su serenidad) estamos en niveles totalmente distintos. Salí mareado después de hablar con él. Porque, tengo que decir, algunas de mis raíces más hondas son distintas a las de él. Pero disfruté mucho la conversación. No puedo decir más porque revelaría cosas que no debo contar.
Dormí cuatro horas. Mi alarma estaba puesta a las 05.45. Me desperté a las 06.26 cuando David entró a mi cuarto. En la recepción nos esperaban Pavel –dormido en un sillón, tapado con un cobertor... se ve que quedó algo intranquilo con la conversación de ayer y quiso volverse a despedir–, Eniola y Sergio. Nos despedimos rápidamente y nos fuimos de prisa. Salimos de Netherhall con nuestras maletas y antes de dejar el estacionamiento dirigí mi mirada hacia Netherhall. Dudo volver a esta casa: quise fotografiarla con mi memoria.
Y luego, viajar: de Finchley Road a Green Park. En Green Park tomamos la Piccadily Line y hasta Heathrow Airport. Desayunamos en Krispi Kreme. De Londres a Chicago. En Chicago pasamos por la odiosa aduana de EEUU y llegamos a la Gate 6 de la Terminal 5. Y entonces saqué mi laptop y escribí la entrada anterior.
Se va agosto y no quiero que se vaya. Pero se me escapa. Hice lo posible por aferrarme a él, por anclarme a él: todo fue inútil. Lo más que puedo hacer es convertir lo queda de mi vida en otro Agosto. Y entonces sí que perdurará.
De mí depende que mi vida sea un Agosto y no un julio. De mí y de la gente que quiero. Y sólo lo lograremos tomados de su Mano.
Adiós a agosto.
Y bienvenido Agosto.
Bien: de vuelta a la normalidad...
Chicago O’Hare Airport 31 de agosto, 13.40, hora de Chicago
A mi derecha, afuera, reposa la aeronave nacional que nos llevará a casa. Mexicana, vuelo 809 con destino a León CON escala en Monterrey. El vuelo de Londres-Chicago estuvo menos cansado que el de DF-París. A diferencia de platicar me dediqué a ver PARTES de películas. Empecé a ver The Curious Case of Benjamin Button. La abandoné a la mitad. Luego, vi la mitad de Mamma mia! Luego vi un capítulo de The Office que me dio mucha risa. Luego, la mitad de Terminator Salvation. Después terminé la de Benjamin Button. Luego seguí con Terminator pero no la terminé. Tampoco quedé muy picado.
En un mes he cambiado mucho. En el fondo sigo siendo el mismo, por supuesto. Y estoy seguro que dentro de algunos años o quizá meses la influencia de este viaje sobre mí será casi impercetible.
Pero...no. Seguro que he cambiado. Algo en mi manera de hablar, de sentir, de comparar. Aumentará el contraste o disminuirá el volumen en mi actitud ante muchas cosas –me es imposible decir ante cuáles–. Es obvio: entrar en contacto con tanta gente nueva, con tantos lugares distintos supone una alteración en mi rumbo. Me veo como un rubik. Cambian los colores, cambian las filas y las columnas. Las different shades de nuestra personalidad se conectan con las de otros y surgen futuros.
Entre amaneceres y puestas de Sol nos movemos. El devenir del tiempo y del espacio se filtran en nuestras almas. No somos impermeables. Cambiamos como cambia el viento, como cambian las nubes, como cambian los árboles. Algo permanece. Pero TODO lo demás cambia. Y qué emocionante es esto del cambio.
Viajar, dijo el Quijote, nos hace discretos –entendiendo por discreto muchas cosas: prudente, abierto, elegante, amigable–.
Estoy de vuelta en América. El nuevo –brand new para los estándares de Inglaterra– continente.
Bueno, y ahora algo de crónica. El jueves por la mañana fuimos a las Houses of Parliament y me pasó MUY curioso. Bajamos todos a la estación de Finchley Road para tomar la Jubilee Line en dirección al sur. La mayoría del grupo entró a un vagón pero yo y otros pocos decidimos entrar en el siguiente. Ya dentro, levanté la mirada y ví a alguien que no había visto en varios años: la hermana de un amigo. ¿Talina? ¿Qué haces aquí? ¿Qué haces tú aquí? Y bla, bla, bla. Me dijo que una amiga suya estudió la maestría de derecho en Oxford y se casó con un inglés que estudió la misma maestría. Deberías hablar con ellos para que te convenzan de estudiar en Oxford. Le dije que me parecía muy difícil: era jueves y yo me iba el lunes. Me pasó su mail y me dijo a ver qué se puede hacer.
El viernes fuimos a jugar fútbol a Primrose Hill. Yo llegué tarde porque:
a) me quedé practicando con Piers algunas de las canciones del show de la noche (que estuvo muy bien), y
b) me perdí. Según yo iban a jugar en Regent’s Park. Llegué a Regent’s Park y lo crucé de lado a lado. No los encontré. Me regresé. Luego me di cuenta que estaban en Primrose Hill que está ANTES de llegar a Regent’s Park.
La mañana del sábado la dediqué a terminar de estudiar y escribir. En la tarde fui a comprar libros de Waterstones. Puff. Dejé ahí muchas pounds. Pero bueno, la Libre me las va a reembolsar (yes!). El sábado por la noche fue la locura. Ya escribiré de esto. Pero vi la locura humana y me dio miedo.
El domingo me di un espacio para ir a hablar con los tipos de Oxford. Viven en Woking, un pueblo al sur de Londres. Resulta que la amiga de Talina tiene una hermana (Lorena, vive en Madrid) que está aquí de vacaciones y se está quedando en casa de John y Lety –los amigos de Talina–. El lunes, la hermana de Lety se regresaba a Madrid con Fofo, su esposo, y decidieron hacer una comida de despedida a la que asistimos John –el esposo de Lety: un inglés super buena onda que toca el piano, es barrister en Londres y nació en Liverpool–, Lety, Lorena (la hermana de Lety), Fofo, Talina y yo. Estuvo increíble. Platicamos super agusto de Oxford, de Londres, de la vida de abogados en Londres, de Chipinque, de Muse... se portaron super amables conmigo. Me reí muchísimo. Compraron pizzas congeladas y se armó el buffet arma-tu-pizza. Jugamos a ver quién le ponía más cosas a la pizza. Ganó John: le puso pollo, carne, cebolla, chilli, salsa, más queso del que ya tenía, champiñones, jamón, pimienta Y pimiento. Quedamos en volvernos a ver aquí en Monterrey porque John y Lety vienen en mayo. Definitivamente aplicaré a Oxford (además de otras universidades).
En un mes he cambiado mucho. En el fondo sigo siendo el mismo, por supuesto. Y estoy seguro que dentro de algunos años o quizá meses la influencia de este viaje sobre mí será casi impercetible.
Pero...no. Seguro que he cambiado. Algo en mi manera de hablar, de sentir, de comparar. Aumentará el contraste o disminuirá el volumen en mi actitud ante muchas cosas –me es imposible decir ante cuáles–. Es obvio: entrar en contacto con tanta gente nueva, con tantos lugares distintos supone una alteración en mi rumbo. Me veo como un rubik. Cambian los colores, cambian las filas y las columnas. Las different shades de nuestra personalidad se conectan con las de otros y surgen futuros.
Entre amaneceres y puestas de Sol nos movemos. El devenir del tiempo y del espacio se filtran en nuestras almas. No somos impermeables. Cambiamos como cambia el viento, como cambian las nubes, como cambian los árboles. Algo permanece. Pero TODO lo demás cambia. Y qué emocionante es esto del cambio.
Viajar, dijo el Quijote, nos hace discretos –entendiendo por discreto muchas cosas: prudente, abierto, elegante, amigable–.
Estoy de vuelta en América. El nuevo –brand new para los estándares de Inglaterra– continente.
Bueno, y ahora algo de crónica. El jueves por la mañana fuimos a las Houses of Parliament y me pasó MUY curioso. Bajamos todos a la estación de Finchley Road para tomar la Jubilee Line en dirección al sur. La mayoría del grupo entró a un vagón pero yo y otros pocos decidimos entrar en el siguiente. Ya dentro, levanté la mirada y ví a alguien que no había visto en varios años: la hermana de un amigo. ¿Talina? ¿Qué haces aquí? ¿Qué haces tú aquí? Y bla, bla, bla. Me dijo que una amiga suya estudió la maestría de derecho en Oxford y se casó con un inglés que estudió la misma maestría. Deberías hablar con ellos para que te convenzan de estudiar en Oxford. Le dije que me parecía muy difícil: era jueves y yo me iba el lunes. Me pasó su mail y me dijo a ver qué se puede hacer.
El viernes fuimos a jugar fútbol a Primrose Hill. Yo llegué tarde porque:
a) me quedé practicando con Piers algunas de las canciones del show de la noche (que estuvo muy bien), y
b) me perdí. Según yo iban a jugar en Regent’s Park. Llegué a Regent’s Park y lo crucé de lado a lado. No los encontré. Me regresé. Luego me di cuenta que estaban en Primrose Hill que está ANTES de llegar a Regent’s Park.
La mañana del sábado la dediqué a terminar de estudiar y escribir. En la tarde fui a comprar libros de Waterstones. Puff. Dejé ahí muchas pounds. Pero bueno, la Libre me las va a reembolsar (yes!). El sábado por la noche fue la locura. Ya escribiré de esto. Pero vi la locura humana y me dio miedo.
El domingo me di un espacio para ir a hablar con los tipos de Oxford. Viven en Woking, un pueblo al sur de Londres. Resulta que la amiga de Talina tiene una hermana (Lorena, vive en Madrid) que está aquí de vacaciones y se está quedando en casa de John y Lety –los amigos de Talina–. El lunes, la hermana de Lety se regresaba a Madrid con Fofo, su esposo, y decidieron hacer una comida de despedida a la que asistimos John –el esposo de Lety: un inglés super buena onda que toca el piano, es barrister en Londres y nació en Liverpool–, Lety, Lorena (la hermana de Lety), Fofo, Talina y yo. Estuvo increíble. Platicamos super agusto de Oxford, de Londres, de la vida de abogados en Londres, de Chipinque, de Muse... se portaron super amables conmigo. Me reí muchísimo. Compraron pizzas congeladas y se armó el buffet arma-tu-pizza. Jugamos a ver quién le ponía más cosas a la pizza. Ganó John: le puso pollo, carne, cebolla, chilli, salsa, más queso del que ya tenía, champiñones, jamón, pimienta Y pimiento. Quedamos en volvernos a ver aquí en Monterrey porque John y Lety vienen en mayo. Definitivamente aplicaré a Oxford (además de otras universidades).
sábado, agosto 29, 2009
Dr. Rojas
¿Sabes quién es el Dr. Enrique Rojas? Es un psiquiatra-escritor. Seguro te has topado alguno de sus libros.
Bueno, pues resulta que está haciendo su curso anual de supernumerarios aquí en Netherhall: llegó el domingo pasado y se va mañana. Hoy me acordé que en el librero que está atrás de mi cama tengo un libro suyo que no he leído.
Entré al oratorio y me topé al Dr. Rojas. Le dejé una notita: "Hey, quiero hablar con usted, bla, bla, bla".
Me tomó del brazo y me dijo: "vamos".
Me dedicó media hora. Supongo que esa media hora en su consultorio debe valer mucho. A mí me la concedió porque somos cuates. Luego pongo aquí los tips que me dio. De hecho me dijo: "ponlos en tu blog".
Bueno, pues resulta que está haciendo su curso anual de supernumerarios aquí en Netherhall: llegó el domingo pasado y se va mañana. Hoy me acordé que en el librero que está atrás de mi cama tengo un libro suyo que no he leído.
Entré al oratorio y me topé al Dr. Rojas. Le dejé una notita: "Hey, quiero hablar con usted, bla, bla, bla".
Me tomó del brazo y me dijo: "vamos".
Me dedicó media hora. Supongo que esa media hora en su consultorio debe valer mucho. A mí me la concedió porque somos cuates. Luego pongo aquí los tips que me dio. De hecho me dijo: "ponlos en tu blog".
Netherhall House 29 de agosto, 10.36
La última vez que escribí sobre Netherhall fue hace una semana. Me gustaría dedicarle más tiempo a esto de escribir pero estos últimos días han estado más llenos de actividades. Y han sido unos días verdaderamente entrañables.
A la mayoría de los que están aquí no los volveré a ver en mi vida. Y no sé cómo comportarme ante esta situación. Lo peor de todo es que sé que en un par de meses me habré olvidado de varios de los que están aquí. Y a un año de distancia quizá siga manteniendo conversación con tres o cuatro. Pero no podemos ir contra las aguas de este río. Estamos alojados en un hogar que sigue las caprichosas leyes del tiempo y no podemos –por nuestra propia voluntad– abandonar este hogar. Sólo existe un camino, y hay que seguirlo. Cada día es vida.
PERO hay que tomar cada segundo de ese día y exprimirlo hasta que no quede nada, hasta que lo hayamos vivido de la mejor manera. Tenemos millones de nervios en nuestro cuerpo. Cada uno tiene una específica y determinada función, y entre todos ellos se crea una capacidad de percepción increíble. Nos damos cuenta del movimiento de las millones de hojas de los árboles, de los cambios de temperatura en el aire, de la intensidad del Sol –tanto en nuestra piel como en nuestros ojos–.
Ahora, si esto es el cuerpo, ¿qué será del alma? ¿quién podría explicar cómo está constituida, cuáles son exactamente sus potencias, sus habilidades? Evidentemente, lo que percibe el alma está en otro nivel. No es lo mismo decir calor que decir amistad, o decir amargo que decir tristeza.
En fin, que nuestras almas son un misterio.
Ok.
Entonces. A lo que iba.
¡Última semana en Netherhall!
El domingo fuimos a la Torre de Londres. William the Conqueror construyó la White Tower (edificio central de la Torre) a finales del siglo XI. Alrededor de la White Tower hay unas murallas que en su tiempo eran temidas por todos los súbditos del rey. Esta fortaleza era un signo del poderío de la Corona Británica, una advertencia y una sugerencia a la obediencia. Después de ser el palacio real se utilizó para otros fines menos domésticos. Y es precisamente por estos otros usos por los que es conocida.
La Torre de Londres fue una prisión mucho más temida que Alcatraz o Almoloya. Aquí torturaban, decapitaban y encerraban a todo tipo de gente. El mismo Tomás Moro estuvo aquí varios meses –varios fríos y húmedos meses– mientras esperaba la ejecución de la sentencia final que tendía lugar el 22 de junio de 1535. Afuera de la Torre, Enrique VIII cercenaba las raíces de la Iglesia de Inglaterra y la separaba de Roma. Para ese entonces, el rey vivía con Ana Bolena –y sólo viviría por un año más con ella hasta que la mandó decapitar en 1536 por traición– y en sus manos tenía el Acta de Supremacía firmada por la mayoría de los obispos ingleses.
Por cierto, ESTOY HASTA LA M@#$% DE ENRIQUE VIII. Inglaterra abusa de su importancia y de su reinado. Sólo durante el verano hay tres exposiciones sobre Enrique VIII en Londres. Una en la British Library, otra en Hampton Court y otra más –por cierto la mejor de todas– en la Torre de Londres. Pidieron prestadas todas las armaduras de Enrique VIII que se conservan en museos alrededor del mundo (The Met, un museo de Vienna, etc). Sin embargo, la reina tiene otra en Winsor que no quiso prestar.
PERO YA, BASTA DE ENRIQUE VIII. No entiendo porqué lo celebran tanto. Sí, el reinado de Enrique VIII supuso una revaloración de la Corona Británica, y desde entonces el poderío británico iría en aumento, llegando a su clímax en la época victoriana.
Hablando de la Reina Victoria (1837-1901, casa de Hannover), el lunes me escapé al Victoria and Albert Museum. Es un museo bastante sui generis. Tienen de todo. Además de la exposición permanente que es a grandes términos una enorme colección de objetos domésticos, el museo tiene cuatro o cinco exposiciones temporales. Y el mismo edificio es hermoso. Yo visité la parte de la exposición permanente sobre Inglaterra siglos XVI-XIX. Hay óleos, instrumentos musicales, muebles, vajillas, representaciones de interiores, candeleros... Me encantó porque logra el efecto deseado: trasladarte en el tiempo.
En la noche me fui con Antonio Palma a hablar de la vida. Nos tomamos una cerveza en el Northstar. Luego llegaron los españoles de la casa y nos invitaron un tequila porque Sergio cumplía años. Bueno, qué le hacemos.
El martes estudié por la mañana y jugué fútbol en la tarde. El miércoles hubo excursión a Hampton Court. Me quedé a estudiar y a escribir.
Pero a partir del jueves empezó el verdadero cierre de esto! Ya contaré más.
A la mayoría de los que están aquí no los volveré a ver en mi vida. Y no sé cómo comportarme ante esta situación. Lo peor de todo es que sé que en un par de meses me habré olvidado de varios de los que están aquí. Y a un año de distancia quizá siga manteniendo conversación con tres o cuatro. Pero no podemos ir contra las aguas de este río. Estamos alojados en un hogar que sigue las caprichosas leyes del tiempo y no podemos –por nuestra propia voluntad– abandonar este hogar. Sólo existe un camino, y hay que seguirlo. Cada día es vida.
PERO hay que tomar cada segundo de ese día y exprimirlo hasta que no quede nada, hasta que lo hayamos vivido de la mejor manera. Tenemos millones de nervios en nuestro cuerpo. Cada uno tiene una específica y determinada función, y entre todos ellos se crea una capacidad de percepción increíble. Nos damos cuenta del movimiento de las millones de hojas de los árboles, de los cambios de temperatura en el aire, de la intensidad del Sol –tanto en nuestra piel como en nuestros ojos–.
Ahora, si esto es el cuerpo, ¿qué será del alma? ¿quién podría explicar cómo está constituida, cuáles son exactamente sus potencias, sus habilidades? Evidentemente, lo que percibe el alma está en otro nivel. No es lo mismo decir calor que decir amistad, o decir amargo que decir tristeza.
En fin, que nuestras almas son un misterio.
Ok.
Entonces. A lo que iba.
¡Última semana en Netherhall!
El domingo fuimos a la Torre de Londres. William the Conqueror construyó la White Tower (edificio central de la Torre) a finales del siglo XI. Alrededor de la White Tower hay unas murallas que en su tiempo eran temidas por todos los súbditos del rey. Esta fortaleza era un signo del poderío de la Corona Británica, una advertencia y una sugerencia a la obediencia. Después de ser el palacio real se utilizó para otros fines menos domésticos. Y es precisamente por estos otros usos por los que es conocida.
La Torre de Londres fue una prisión mucho más temida que Alcatraz o Almoloya. Aquí torturaban, decapitaban y encerraban a todo tipo de gente. El mismo Tomás Moro estuvo aquí varios meses –varios fríos y húmedos meses– mientras esperaba la ejecución de la sentencia final que tendía lugar el 22 de junio de 1535. Afuera de la Torre, Enrique VIII cercenaba las raíces de la Iglesia de Inglaterra y la separaba de Roma. Para ese entonces, el rey vivía con Ana Bolena –y sólo viviría por un año más con ella hasta que la mandó decapitar en 1536 por traición– y en sus manos tenía el Acta de Supremacía firmada por la mayoría de los obispos ingleses.
Por cierto, ESTOY HASTA LA M@#$% DE ENRIQUE VIII. Inglaterra abusa de su importancia y de su reinado. Sólo durante el verano hay tres exposiciones sobre Enrique VIII en Londres. Una en la British Library, otra en Hampton Court y otra más –por cierto la mejor de todas– en la Torre de Londres. Pidieron prestadas todas las armaduras de Enrique VIII que se conservan en museos alrededor del mundo (The Met, un museo de Vienna, etc). Sin embargo, la reina tiene otra en Winsor que no quiso prestar.
PERO YA, BASTA DE ENRIQUE VIII. No entiendo porqué lo celebran tanto. Sí, el reinado de Enrique VIII supuso una revaloración de la Corona Británica, y desde entonces el poderío británico iría en aumento, llegando a su clímax en la época victoriana.
Hablando de la Reina Victoria (1837-1901, casa de Hannover), el lunes me escapé al Victoria and Albert Museum. Es un museo bastante sui generis. Tienen de todo. Además de la exposición permanente que es a grandes términos una enorme colección de objetos domésticos, el museo tiene cuatro o cinco exposiciones temporales. Y el mismo edificio es hermoso. Yo visité la parte de la exposición permanente sobre Inglaterra siglos XVI-XIX. Hay óleos, instrumentos musicales, muebles, vajillas, representaciones de interiores, candeleros... Me encantó porque logra el efecto deseado: trasladarte en el tiempo.
En la noche me fui con Antonio Palma a hablar de la vida. Nos tomamos una cerveza en el Northstar. Luego llegaron los españoles de la casa y nos invitaron un tequila porque Sergio cumplía años. Bueno, qué le hacemos.
El martes estudié por la mañana y jugué fútbol en la tarde. El miércoles hubo excursión a Hampton Court. Me quedé a estudiar y a escribir.
Pero a partir del jueves empezó el verdadero cierre de esto! Ya contaré más.
viernes, agosto 28, 2009
Houses of Parliament
Tengo muchas cosas que contarles. Pero he estado ocupado escribiendo dos textos más o menos largos. El primero, mucho más corto que el segundo, lo pongo aquí. Son mis impresiones sobre nuestra visita a las casas del Parlamento que hicimos ayer. Están escritas para el mundo, para los laicos. No es un texto técnico.
WOW. WOW. WOW con las Houses of Parliament.
Houses of Parliament
WOW. WOW. WOW con las Houses of Parliament.
Houses of Parliament
martes, agosto 25, 2009
Mystery Day Pt. II
Mrs. Jean K. Shikata es señora una norteamericana de ascendencia japonesa que vive en California. Actualmente es reportera de los juzgados locales que se especializan en violencia familiar. Antes trabajó en la Suprema Corte de California. Ha cubierto reportajes muy importantes y se ve que le va muuuy bien. En la mañana fue a Harrods a comprar 'algunas cositas'. Ya se imaginarán lo bien que le va...
Me preguntó por mi francés. Le dije que muy mas o menos. Que lo puedo leer, pero estoy lejos de entenderlo de viva voz. Me dijo que hace varias décadas iba mucho a Francia y lo tenía dominado, pero ahora lo ha olvidado casi todo.
La señora tiene un hijo de veintidós años que estudia negocios. Tocaba el piano pero lo dejó a los dieciséis porque se empezó a interesar por el rap. Ahora 'hace Guitar Hero' me dijo Jean. Además, da clases de Karate.
Jean me explicó que sólo estarían en Londres por el fin de semana. El domingo tenían una cena con su primo que vive aquí y el lunes salen de la ciudad. Vienen de un crucero de varios días por el mar Báltico.
Mrs. Jean se está quedando en el piso diecisiete del Holiday Inn de Cromwell Road. Para llegar hasta allá tuvimos que tomar la Piccadily Line hasta Gloucester Road. Salimos de la estación, doblamos a la izquierda, y luego otra vez a la izquierda.
Su esposo toma varios medicamentos para el mareo. Por lo que entendí, tiene una especie de laberintitis crónica.
To be continued...
Me preguntó por mi francés. Le dije que muy mas o menos. Que lo puedo leer, pero estoy lejos de entenderlo de viva voz. Me dijo que hace varias décadas iba mucho a Francia y lo tenía dominado, pero ahora lo ha olvidado casi todo.
La señora tiene un hijo de veintidós años que estudia negocios. Tocaba el piano pero lo dejó a los dieciséis porque se empezó a interesar por el rap. Ahora 'hace Guitar Hero' me dijo Jean. Además, da clases de Karate.
Jean me explicó que sólo estarían en Londres por el fin de semana. El domingo tenían una cena con su primo que vive aquí y el lunes salen de la ciudad. Vienen de un crucero de varios días por el mar Báltico.
Mrs. Jean se está quedando en el piso diecisiete del Holiday Inn de Cromwell Road. Para llegar hasta allá tuvimos que tomar la Piccadily Line hasta Gloucester Road. Salimos de la estación, doblamos a la izquierda, y luego otra vez a la izquierda.
Su esposo toma varios medicamentos para el mareo. Por lo que entendí, tiene una especie de laberintitis crónica.
To be continued...
lunes, agosto 24, 2009
Mystery Day Pt. I
El sábado fue un día para recordar. Después de comer, me puse a escribir en mi cuarto. Escribí más de 1500 palabras en menos de una hora. Ahora, esto no es lo mejor. Corro el peligro de sacrificar calidad por cantidad. Pero bueno, escribí, y escribir me hace feliz. Me desdoblo.
Como a las 16.30 decidí ir a correr. Iría corriendo hasta el centro y luego me regresaría en Tube desde Piccadily Circus. Me puse mi sudadera negra del Hard Rock y mis shorts negros.


(...)
A las 23.00 de la noche acompañé a Mrs. Jean K. Shikata -aged 57- a su hotel cerca de Brompton Road, todavía vestido con mi apestosa sudadera negra de Hard Rock y mis apestosos shorts negros.
WTF?
To be continued...
Como a las 16.30 decidí ir a correr. Iría corriendo hasta el centro y luego me regresaría en Tube desde Piccadily Circus. Me puse mi sudadera negra del Hard Rock y mis shorts negros.


(...)
A las 23.00 de la noche acompañé a Mrs. Jean K. Shikata -aged 57- a su hotel cerca de Brompton Road, todavía vestido con mi apestosa sudadera negra de Hard Rock y mis apestosos shorts negros.
WTF?
To be continued...
sábado, agosto 22, 2009
Netherhall House 22 de agosto, 15.22
El martes llegó Gus. Lo fui a recibir a la estación de Finchley Road. Como a las 11.30 lo vi a través de las ventanas del Underground. Él no sabía que lo estaba esperando entonces se desconcertó/alegró mucho al verme. Lo llevé, junto con Manu, un adscrito madrileño, a ver las Houses of Parliament y el London Eye. Luego tomamos Victoria Street y llegamos hasta Westminister Cathedral (sede del obispo católico de Londres). Doblamos a la derecha y, después de pasar por enfrente de Buckingham Palace tomamos The Mall y llegamos hasta Trafalgar Square. Entramos a la National Gallery a ver unas cuantas salas. Vimos un par de Murillos, dos Caravaggios y un retrato de Carlos I que me gustó mucho. Agotados, volvimos para la oración y el dinner.
La excursión del miércoles fue a Cambridge, cuya universidad fue fundada a principios del siglo XIII. Este año cumple, precisamente, su octavo centenario. Cambridge está muy bonito... pero todo es viejo y la gente es fría. Uno de los que iba conmigo dijo: el problema de estudiar aquí es que no hay nada que hacer después de clases. Me da miedo estudiar aquí. Me da miedo que Andrés Oliveros se venga a estudiar aquí. No podría soportar un ambiente demasiado emo. Aquí cada quien está en su mundo.
Entramos a Trinity College donde estudian los miembros de la familia real. Ahí también estudió Newton –bueno, ya vieron en mondoli el video...–, E. M. Forster, varios Primeros Ministros y algunos artistas. Algunos rentaron un barquito y se fueron ‘punting’ por el río que rodea Cambridge. College’s fundados por Enrique VIII, estatuas de Isabel I, puentes, jardines impecables, iglesias góticas por todas partes adornan este pequeño pero impresionante pueblo. Pero... todo es viejo. Yo pensé que esto me gustaba. Ahora ya no sé. Al caer la tarde los mexicanos y los españoles –yo no– se pusieron a cantar enfrente de King’s College. Sacaron 74 pounds en menos de dos horas. Algunos están pensando en dejar el Liceo y venirse a cantar a Inglaterra.
El jueves en la mañana estudié. En la tarde fuimos Pete, Gus y yo con todo mundo a la City. Estuvo divertido. Me va a costar irme de aquí, no tanto por Londres sino por la gente.
Después de cenar fuimos a Freemasons Arms, un pub muy fresa/nice que está al norte de Hampstead y que tiene un jardín increíble. Estábamos como a 16 grados. Cheves y cigarros con Gus y Pete en Londres: lo mejor. Hablamos de todo. Luego fuimos a caminar al parque en el que me perdí el sábado pasado. No nos adentramos mucho porque yo tenía círculo a las 21.00.
El viernes en la tarde fui con Javier y con Etienne a la crepería de Hampstead. Pedí una Nut, Butter and Belgium Milk Chocolate. Oh my God. Con razón son tan famosas. No soy sibarita, como bien saben, pero me encantó. Estaba deliciosa. Es la crepa más rica que he probado en mi vida (era como la cuarta crepa de mi vida).
En la noche, Piccadily. Me despedí de Gus afuera de la estación de Leicester Square. No lo voy a ver hasta enero (...).
De ahí fuimos Simone, Luca, Federico (italianos), Eudes (francés), David (nacido en Malasia, sus padres son indios, vivió un tiempo en Kuwait, luego se fue a vivir a Gales y ahora estudia en el Imperial College de London), Pedro Barbosa y yo hasta un pub cerca de Westminister. Nos corrieron del pub a las 23.00. De regreso Pete se compró un combo en Mierdónalds (así le llama él). Según yo cerraban el Underground hasta la 1 am pero no, lo cierran un poco después de las 00.00, así que Pete tuvo que dormir en Netherhall.
Mi hermana me dice que ya tire mis tennis a la basura. Todavía no lo logro. Es que aquí todo es demasiado caro. Me quiero comprar unos tennis y unos jeans.
Escribo en mi cuarto (el que les enseñé la vez pasada). Estoy pensando si ir a correr o quedarme leyendo/escribiendo con la ventana abierta. El Sol entra por ella y calienta un poco el aire que cada vez es más frío. La cortina se mueve delicadamente. Afuera, Antonio Estarellas y Manu juegan no sé qué juego de cartas, y más abajo otros juegan fútbol. Pero, ¿cómo vienes a Londres a jugar fútbol? Si vienes a Londres es para conocer Londres o al menos para escribir en Londres. Pero no para jugar fútbol. O para correr por Londres más eso entra en ‘conocer Londres’, en ‘vivir Londres’.
Ah por cierto, ayer Pawel Figurski, un amigoamigoamigo de Polonia que estuvo aquí el año pasado. También se le conoce como Paul from Polland. La verdad es que tenía muchas ganas de platicar con él. Creo que se emocionó al verme. Me dijo que viene de hacer una peregrinación de nueve días a la Virgen de Chestocowa (o como se escriba –por cierto, en mi misal tengo una imagen de esta advocación que él me regaló-). Se compró una imagen de la Virgen de Guadalupe y le reza mucho. Paul es igual o más freak que yo para la historia. Estábamos desayunando y de repente empezamos a hablar sobre Gregorio VII. Y le pregunté que si sabía qué años gobernó. Obvio que sabía: 1073-1085. Luego hablamos de Otón I, el emperador que de alguna manera logró poner en orden el mugrero que dejó Carlomagno. Ahorita está escribiendo un artículo sobre la Puerta de Bronce de la Iglesia de Gniezo, una obra de arte de mediados del siglo XI en la que el artista dejó grabada toda la teoría política de Otón I. Wtf!
Me gustaría seguir escribiendo / podría seguir escribiendo por horas pero creo que abusaría de su amabilidad. Así que dejaré de escribir.
Una última idea. He estado pensando que quizá sea un buen momento en mi vida para entrarle a la poesía. Siempre he dicho que no la entiendo. Pero creo que ahora sería interesante tratar de nuevo. La poesía no va dirigida a la cabeza sino al corazón.
Posdata. Quiero empezar a escribir La Esfera pero no puedo. Quizá la dejaré descansar por algunos meses (¿años?).
La excursión del miércoles fue a Cambridge, cuya universidad fue fundada a principios del siglo XIII. Este año cumple, precisamente, su octavo centenario. Cambridge está muy bonito... pero todo es viejo y la gente es fría. Uno de los que iba conmigo dijo: el problema de estudiar aquí es que no hay nada que hacer después de clases. Me da miedo estudiar aquí. Me da miedo que Andrés Oliveros se venga a estudiar aquí. No podría soportar un ambiente demasiado emo. Aquí cada quien está en su mundo.
Entramos a Trinity College donde estudian los miembros de la familia real. Ahí también estudió Newton –bueno, ya vieron en mondoli el video...–, E. M. Forster, varios Primeros Ministros y algunos artistas. Algunos rentaron un barquito y se fueron ‘punting’ por el río que rodea Cambridge. College’s fundados por Enrique VIII, estatuas de Isabel I, puentes, jardines impecables, iglesias góticas por todas partes adornan este pequeño pero impresionante pueblo. Pero... todo es viejo. Yo pensé que esto me gustaba. Ahora ya no sé. Al caer la tarde los mexicanos y los españoles –yo no– se pusieron a cantar enfrente de King’s College. Sacaron 74 pounds en menos de dos horas. Algunos están pensando en dejar el Liceo y venirse a cantar a Inglaterra.
El jueves en la mañana estudié. En la tarde fuimos Pete, Gus y yo con todo mundo a la City. Estuvo divertido. Me va a costar irme de aquí, no tanto por Londres sino por la gente.
Después de cenar fuimos a Freemasons Arms, un pub muy fresa/nice que está al norte de Hampstead y que tiene un jardín increíble. Estábamos como a 16 grados. Cheves y cigarros con Gus y Pete en Londres: lo mejor. Hablamos de todo. Luego fuimos a caminar al parque en el que me perdí el sábado pasado. No nos adentramos mucho porque yo tenía círculo a las 21.00.
El viernes en la tarde fui con Javier y con Etienne a la crepería de Hampstead. Pedí una Nut, Butter and Belgium Milk Chocolate. Oh my God. Con razón son tan famosas. No soy sibarita, como bien saben, pero me encantó. Estaba deliciosa. Es la crepa más rica que he probado en mi vida (era como la cuarta crepa de mi vida).
En la noche, Piccadily. Me despedí de Gus afuera de la estación de Leicester Square. No lo voy a ver hasta enero (...).
De ahí fuimos Simone, Luca, Federico (italianos), Eudes (francés), David (nacido en Malasia, sus padres son indios, vivió un tiempo en Kuwait, luego se fue a vivir a Gales y ahora estudia en el Imperial College de London), Pedro Barbosa y yo hasta un pub cerca de Westminister. Nos corrieron del pub a las 23.00. De regreso Pete se compró un combo en Mierdónalds (así le llama él). Según yo cerraban el Underground hasta la 1 am pero no, lo cierran un poco después de las 00.00, así que Pete tuvo que dormir en Netherhall.
Mi hermana me dice que ya tire mis tennis a la basura. Todavía no lo logro. Es que aquí todo es demasiado caro. Me quiero comprar unos tennis y unos jeans.
Escribo en mi cuarto (el que les enseñé la vez pasada). Estoy pensando si ir a correr o quedarme leyendo/escribiendo con la ventana abierta. El Sol entra por ella y calienta un poco el aire que cada vez es más frío. La cortina se mueve delicadamente. Afuera, Antonio Estarellas y Manu juegan no sé qué juego de cartas, y más abajo otros juegan fútbol. Pero, ¿cómo vienes a Londres a jugar fútbol? Si vienes a Londres es para conocer Londres o al menos para escribir en Londres. Pero no para jugar fútbol. O para correr por Londres más eso entra en ‘conocer Londres’, en ‘vivir Londres’.
Ah por cierto, ayer Pawel Figurski, un amigoamigoamigo de Polonia que estuvo aquí el año pasado. También se le conoce como Paul from Polland. La verdad es que tenía muchas ganas de platicar con él. Creo que se emocionó al verme. Me dijo que viene de hacer una peregrinación de nueve días a la Virgen de Chestocowa (o como se escriba –por cierto, en mi misal tengo una imagen de esta advocación que él me regaló-). Se compró una imagen de la Virgen de Guadalupe y le reza mucho. Paul es igual o más freak que yo para la historia. Estábamos desayunando y de repente empezamos a hablar sobre Gregorio VII. Y le pregunté que si sabía qué años gobernó. Obvio que sabía: 1073-1085. Luego hablamos de Otón I, el emperador que de alguna manera logró poner en orden el mugrero que dejó Carlomagno. Ahorita está escribiendo un artículo sobre la Puerta de Bronce de la Iglesia de Gniezo, una obra de arte de mediados del siglo XI en la que el artista dejó grabada toda la teoría política de Otón I. Wtf!
Me gustaría seguir escribiendo / podría seguir escribiendo por horas pero creo que abusaría de su amabilidad. Así que dejaré de escribir.
Una última idea. He estado pensando que quizá sea un buen momento en mi vida para entrarle a la poesía. Siempre he dicho que no la entiendo. Pero creo que ahora sería interesante tratar de nuevo. La poesía no va dirigida a la cabeza sino al corazón.
Posdata. Quiero empezar a escribir La Esfera pero no puedo. Quizá la dejaré descansar por algunos meses (¿años?).
No somos mesas
No somos como mesas. Encima de una mesa puedes poner cualquier cantidad de cosas y luego quitarlas. Algunas podrán dejar huellas, humedad, suciedad... pero generalmente se pueden limpiar hasta quedar limpias. En un momento la mesa está llena de libros, de papeles, de platos, de ropa... un segundo después, está vacía. La mesa es sólo un soporte material: impide que la ley de gravedad (de la que hemos hablado recientemente en este blog) haga caer todos esos objetos.
Nosotros no. Llevamos sobre nosotros todo lo que hemos hecho. Las cicatrices de nuestro pasado se despliegan en nuestra alma. Abarcan cada rincón, cada pliegue. Recuerdos, heridas, llantos, fechas y abrazos cambian y colorean nuestra alma de distintos colores y de distintas tonalidades. La cambian de temperatura y la moldean. La perforan. La doblan. La vuelven amarga o dulce. La llenan de sonido y la esconden, a veces, en el silencio de la oscuridad. Todo nos afecta, mucho o poco. Depende de nosotros. Qué difícil es orientar todo lo que recibimos, todo lo que vivimos. ¡Todo lo que lloramos!
A veces pienso que me encantaría arrancar partes de mi vida y tirarlas a la basura. Empezar de nuevo. Quam tabula rasa. Nacer a los 25 años y comenzar otra vez.
Pero por otra parte, qué delicia llevar todo eso -todo esto- encima. ¿Borrar mi pasado? No. Sin él sería alguien distinto, y no quiero serlo.
Y entonces, la melancolía se desborda por los bordes, por todas partes. Nos ahoga. Melancolía, melancolía, melancolía... qué es, qué eres. Definitivamente no eres tristeza. Pero tampoco eres puramente luz, puramente claridad.
Nosotros no. Llevamos sobre nosotros todo lo que hemos hecho. Las cicatrices de nuestro pasado se despliegan en nuestra alma. Abarcan cada rincón, cada pliegue. Recuerdos, heridas, llantos, fechas y abrazos cambian y colorean nuestra alma de distintos colores y de distintas tonalidades. La cambian de temperatura y la moldean. La perforan. La doblan. La vuelven amarga o dulce. La llenan de sonido y la esconden, a veces, en el silencio de la oscuridad. Todo nos afecta, mucho o poco. Depende de nosotros. Qué difícil es orientar todo lo que recibimos, todo lo que vivimos. ¡Todo lo que lloramos!
A veces pienso que me encantaría arrancar partes de mi vida y tirarlas a la basura. Empezar de nuevo. Quam tabula rasa. Nacer a los 25 años y comenzar otra vez.
Pero por otra parte, qué delicia llevar todo eso -todo esto- encima. ¿Borrar mi pasado? No. Sin él sería alguien distinto, y no quiero serlo.
Y entonces, la melancolía se desborda por los bordes, por todas partes. Nos ahoga. Melancolía, melancolía, melancolía... qué es, qué eres. Definitivamente no eres tristeza. Pero tampoco eres puramente luz, puramente claridad.
viernes, agosto 21, 2009
Trafalgar Square
Afuera de National Gallery, mirando hacia Trafalgar Square. A lo lejos se ve el Big Ben. Más cerca, la columna de Nelson.
En el claustro de Canterbury
Antes de toparme con Joan, la guía de la Iglesia de Canterbury, estuve rondando por el antiguo claustro. Enrique VIII se encargó de acabar con él como convento por ahí de 1540, pero dejó la construcción en pie.
jueves, agosto 20, 2009
Manzana de Newton en Cambridge
Buen video este que pongo. Ayer fuimos a Cambridge y nos enteramos que afuera de Trinity College está el famoso árbol de manzanas de Newton. Intentamos recrear la escena para obtener una brillante idea pero hubo fallas.
martes, agosto 18, 2009
Esperen
Téngame paciencia. Tengo buenos videos pero no los he podido subir: el internet está saturado por las noches que es cuando tengo tiempo para escribir/subir cosas a internet.
Pero lo que sí les puedo decir es que ya extraño a mucha gente de Monterrey.
Lo que definitivamente no extraño es el calor.
Pero lo que sí les puedo decir es que ya extraño a mucha gente de Monterrey.
Lo que definitivamente no extraño es el calor.
lunes, agosto 17, 2009
Patear Londres
El jueves estudié por la mañana. En la tarde me quedé a jugar futbol aquí en la casa.
El viernes fuimos al British Museum, el museo de historia más importante de UK, o como dicen otros, es donde los ingleses guardan todas las cosas que han saqueado de otros países. Es impresionante de verdad. Ahí están los famosos frisos de Elgin que antes estaban en el Partenón de Atenas. Aún hoy existe el debate sobre si deben regresarlos a Grecia o deben quedarse en Londres.
Me divierto mucho diciéndoles a los nigerianos que en el British Museum hay un cuartito oscuro donde tienen cosas de Nigeria: creo que hay dos animales muertos, una piedra, un cuchillo de piedra y un pedazo de tela. Ellos dicen que acaban de cerrar la parte de México que había en el museo y pusieron baños ahí, jajajaja están bien tontos.
En la noche, UF. Ocho de los que estamos aquí fuimos a Trafalgar Square, Covent Garden y Leicester Square a caminar/tomar cerveza/vivir la experiencia de estar en el Centro de Londres de noche. UF. Miles de miles de miles de personas de todo tipo. Es impresionante. Como varios no tienen 18 años tuvimos que comprar cervezas en un supermercado y tomárnoslas en la calle. Y super bien: todo mundo toma en la calle y va de un Pub a otro, y de un antro a otro con su cerveza en la mano. Estuvo muy divertido.

Ya íbamos de regreso como a las 23.29 en el Tube (Netherhall cierra las puertas a las 00.00 los viernes y sábados) cuando decidimos hacer una breve parada en Piccadily Circus, que es como Times Square en New York. UFF. Increíble. Estuvimos ahí siete minutos, o lo que dura un cigarro, y nos regresamos corriendo al Tube y luego de Finchley Road station a Netherhall. Llegamos a las 00.03. Estuvo padrísimo. Me divertí mucho con Tanguy, un francés super buena gente que nos acompañó. Londres está loco.
Dicen que la mejor manera de conocer una ciudad es pateándola. Tipo, caminando. Si esto es cierto, estas dos semanas me he enterado de mucho Londres.
No soy la persona mejor orientada del mundo. Este fin de semana anduve errando por los alrededores de Londres al menos tres veces. La verdad es que no tengo mucho inconveniente en esto salvo por la pérdida de tiempo. Me encanta estar en lugares a los que no quería ir.
El sábado estudié por la mañana. En la tarde le avancé a Pride and Prejudice y luego me fui a correr a Hampstead Heath que es un parque increíble que está al norte de Netherhall House. Según yo iba a correr media hora y volver. Me perdí. Me perdí por mucho. En total hice dos horas. Pero me divertí bastante. Obvio no corrí todo el tiempo. Intenté hacer la misma ruta de la vez pasada pero llendo un poco más allá. Lo que no tenía en mente es que Hampstead Heath es un parque INMENSO. Entonces lo recorrí todo y quedó absolutamente desorientado. Jajajaja mi plan era regresar un poco por donde mismo, pero me desvié un poco, como pueden ver en la siguiente imagen.

En la noche fuimos a Hampstead Highstreet a buscar un Pub en el que nos dejaran entrar. Obvio no conseguimos nada, pero estuvo divertido igualmente. Volvimos a comprar cerveza y sidra (que está buenísima) en un supermercado y nos las tomamos en unas banquitas que están en Fitzjohn’s Avenue. De regreso a Netherhall (todo esto caminando), Antonio Palma, Javier y yo empezamos a hablar de algo que es horrible. Sí, yo saqué el tema. Pero es que es algo que me cuesta muchísimo.
Les dije que llegaría un día –pronto- en el que nos despediríamos para siempre –al menos los que no son de México-. Entonces todos se pusieron melancólicos. Pero la gente sacó cosas muy interesantes sobre este tema. A ver si puedo escribir una entrada más larga sobre esto.
El domingo fuimos a Hyde Park. Estábamos en el Albert Memorial y yo quería ir a Speakers Corner. Según estaba cerca. Pero no. Recorrí todo el parque caminando y luego me di cuenta que estaba en la otra esquina. Pero valió la pena. Speakers Corner es una locura. A ver si al rato puedo subir el video.
jueves, agosto 13, 2009
Netherhall House 12 de agosto, 22.39
Hoy fuimos a Canterbury y a Whistable.
Canterbury es la sede episcopal del arzobispo primado de la Iglesia de Inglaterra –que por cierto vive en Londres–. Es un pueblito construido por los romanos (Deroverum), conquistado por los anglosajones y después por los normandos.
Entré a la catedral con un poco de desgana. El año pasado había estado ahí y no la había disfrutado mucho. Intenté entusiasmarme con la idea de visitar por segunda vez la iglesia más importante de Inglaterra. Hice algo de tiempo para entrar sólo y dejarme llevar por las circunstancias causadas por la melancolía autoinfringida. Pero me pasó algo genial. A los diez minutos de estar en la Iglesia me topé con una anciana que llevaba un pin de Canterbury. Me di cuenta que era una guía. Les estaba explicando a dos alemanas unos detalles de un vitral. Me acerqué. Las dos alemanas se cansaron pronto y nos quedamos platicando sobre la catedral de Canterbury y sobre la Iglesia anglicana. Se llamaba Joan.
La plática se alargó por más de una hora y media. Nos hicimos super amigos y me enseñó muchísimos detalles de la Iglesia. Me explicó que la catedral fue construida por un arquitecto francés que traía la onda de hacer arcos de piedra en forma gótica –pues era lo que estaba de moda en el siglo once-, pero los monjes ingleses no estaban tan de acuerdo y preferían los arcos redondos. Entonces por toda la Iglesia se ven arcos de los dos tipos; los monjes fueron cediendo poco a poco hasta que se terminó de construir la Iglesia. Me explicó que ellos sí le tienen una especie de veneración a los santos, pero desde Enrique VIII cesaron las canonizaciones. Desde el siglo XVI no reconocen a nadie como santo. Le pregunté sobre los vitrales, y si era cierto que Oliver Cromwell los había destruido (pensé en Gonzalo) en aquella turbulenta época puritana. Me dijo que sólo algunos, y me llevó a ver los vitrales rotos por órdenes de Cromwell a mediados del siglo XVII. Pero, me aclaró, hay muchísimos que no fueron destruidos y que tienen más de ochocientos años. Me empezó a contar las historias que muestran los vitrales.
Luego le pregunté sobre las celebraciones litúrgicas de los anglicanos. Entonces me llevó al Quire y nos sentamos. Me habló de la comunión: para ellos, el pan y el vino son sólo símbolos de Jesucristo... pero eso no impide que la Gracia se transmita a través de ellos. Luego me llevó a la cripta y me estuvo explicando los pilares románicos que sostienen la nave principal. Me dijo que el suelo de la catedral era lodo y paja hasta inicios del siglo XX. Cuando quisieron poner cemento en la catedral tuvieron que escarbar casi medio metro de suciedad acumulada por siglos. En fin, que la señora me dedicó casi las dos horas del voluntariado que hace los miércoles. Aprendí muchísimo sobre Tomás Becket, la iglesia anglicana y sobre arquitectura románica y gótica (que los ingleses llaman perpendicular). Yo quería que me invitara a comer o algo así para seguir platicando, pero no se dieron las circunstancias. Me despedí de Joan y salí de la iglesia rápidamente pues no quería volverme a encontrar con ella una vez que nos habíamos despedido.
Después de Canterbury fuimos a Whistable.
Uff.
Whistable es una playa. Antonio Palma –el de Huelva que estudia biología en la Universidad de Navarra– y yo nos fuimos caminando por la orilla del mar. Hacía una brisa increíble. Sentí que mi alma se ensanchaba con la inmensidad del mar. Sentí que se me iba de las manos y se fundía con la naturaleza.
Siempre he pensado que el mar le recuerda al ser humano quién es. Le hace pensar en la trascendencia. En la contingencia. En la continuidad y en la discontinuidad. Estar aquí, dijo Antonio, nos hace recordar que no somos nada. Me empezó a hablar del comportamiento de las gaviotas, de la marea, de las playas y de cómo se erosionan, de los generadores eólicos que veíamos a la distancia, de cómo conoció el Opus Dei, de todo.
No logro quitarme el escrúpulo de haber estado ahí. No me lo merezco. Visitar el mar así-porque-sí es un regalo muy grande. Poco a poco estoy humanizándome.
De regreso a Londres, melancolía. Una parte importante de mí se quedó en Whistable, perdida entre las olas. Aun llegan hasta mí los delicados susurros del mar. Me llama. Me ofrece serenidad.
Canterbury es la sede episcopal del arzobispo primado de la Iglesia de Inglaterra –que por cierto vive en Londres–. Es un pueblito construido por los romanos (Deroverum), conquistado por los anglosajones y después por los normandos.
Entré a la catedral con un poco de desgana. El año pasado había estado ahí y no la había disfrutado mucho. Intenté entusiasmarme con la idea de visitar por segunda vez la iglesia más importante de Inglaterra. Hice algo de tiempo para entrar sólo y dejarme llevar por las circunstancias causadas por la melancolía autoinfringida. Pero me pasó algo genial. A los diez minutos de estar en la Iglesia me topé con una anciana que llevaba un pin de Canterbury. Me di cuenta que era una guía. Les estaba explicando a dos alemanas unos detalles de un vitral. Me acerqué. Las dos alemanas se cansaron pronto y nos quedamos platicando sobre la catedral de Canterbury y sobre la Iglesia anglicana. Se llamaba Joan.
La plática se alargó por más de una hora y media. Nos hicimos super amigos y me enseñó muchísimos detalles de la Iglesia. Me explicó que la catedral fue construida por un arquitecto francés que traía la onda de hacer arcos de piedra en forma gótica –pues era lo que estaba de moda en el siglo once-, pero los monjes ingleses no estaban tan de acuerdo y preferían los arcos redondos. Entonces por toda la Iglesia se ven arcos de los dos tipos; los monjes fueron cediendo poco a poco hasta que se terminó de construir la Iglesia. Me explicó que ellos sí le tienen una especie de veneración a los santos, pero desde Enrique VIII cesaron las canonizaciones. Desde el siglo XVI no reconocen a nadie como santo. Le pregunté sobre los vitrales, y si era cierto que Oliver Cromwell los había destruido (pensé en Gonzalo) en aquella turbulenta época puritana. Me dijo que sólo algunos, y me llevó a ver los vitrales rotos por órdenes de Cromwell a mediados del siglo XVII. Pero, me aclaró, hay muchísimos que no fueron destruidos y que tienen más de ochocientos años. Me empezó a contar las historias que muestran los vitrales.
Luego le pregunté sobre las celebraciones litúrgicas de los anglicanos. Entonces me llevó al Quire y nos sentamos. Me habló de la comunión: para ellos, el pan y el vino son sólo símbolos de Jesucristo... pero eso no impide que la Gracia se transmita a través de ellos. Luego me llevó a la cripta y me estuvo explicando los pilares románicos que sostienen la nave principal. Me dijo que el suelo de la catedral era lodo y paja hasta inicios del siglo XX. Cuando quisieron poner cemento en la catedral tuvieron que escarbar casi medio metro de suciedad acumulada por siglos. En fin, que la señora me dedicó casi las dos horas del voluntariado que hace los miércoles. Aprendí muchísimo sobre Tomás Becket, la iglesia anglicana y sobre arquitectura románica y gótica (que los ingleses llaman perpendicular). Yo quería que me invitara a comer o algo así para seguir platicando, pero no se dieron las circunstancias. Me despedí de Joan y salí de la iglesia rápidamente pues no quería volverme a encontrar con ella una vez que nos habíamos despedido.
Después de Canterbury fuimos a Whistable.
Uff.
Whistable es una playa. Antonio Palma –el de Huelva que estudia biología en la Universidad de Navarra– y yo nos fuimos caminando por la orilla del mar. Hacía una brisa increíble. Sentí que mi alma se ensanchaba con la inmensidad del mar. Sentí que se me iba de las manos y se fundía con la naturaleza.
Siempre he pensado que el mar le recuerda al ser humano quién es. Le hace pensar en la trascendencia. En la contingencia. En la continuidad y en la discontinuidad. Estar aquí, dijo Antonio, nos hace recordar que no somos nada. Me empezó a hablar del comportamiento de las gaviotas, de la marea, de las playas y de cómo se erosionan, de los generadores eólicos que veíamos a la distancia, de cómo conoció el Opus Dei, de todo.
No logro quitarme el escrúpulo de haber estado ahí. No me lo merezco. Visitar el mar así-porque-sí es un regalo muy grande. Poco a poco estoy humanizándome.
De regreso a Londres, melancolía. Una parte importante de mí se quedó en Whistable, perdida entre las olas. Aun llegan hasta mí los delicados susurros del mar. Me llama. Me ofrece serenidad.
martes, agosto 11, 2009
Netherhall House, 11 de agosto, 23.11
Antier fui a correr. Lo disfruté muchísimo. Subí por Fitzjohn’s Avenue hasta la estación de Hampstead, y luego bajé por Highstreet que estaba llena por ser domingo. Había gente en los cafés, en la famosa crepería y en todas partes. Esquivé niñas, ancianos, carros manejando por la izquierda, perros, de todo. Al llegar a la calle de Freemasons Arms volteé a la izquierda y seguí subiendo hasta llegar a Hampstead Heath, uno más de los parques londinenses. Como ya era tarde, seguí otra ruta. Crucé por en medio de lo que supuse era una extensión de Hampstead Heath. Subí una pequeña colina llena de árboles muy verdes y... me detuve, porque quise disfrutar el momento. Apagué el ipod y me puse a escuchar al mundo. Me puse a develar las sensaciones surgidas por el contacto con la naturaleza. Respiré. Empecé a seguir una ruta que iba entre los árboles. Sonreí. Esto es sublime, pensé. Volví a respirar, ahora más profundamente.
Ayer fui al Imperial War Museum. La mayoría del tiempo la pasé con Eni, un nigeriano cristiano no católico que lo conozco del año pasado. Es un residente de Netherhall y estudia derecho en la London School of Economics. A la entrada del museo hay una serie de fotografías de la guerra muy grandes con algunas frases sobre la guerra. Visitamos una exposición que tiene como objetivo meterte en una trinchera de la primera guerra mundial. Está muy bien lograda. Hay grabaciones de voces y huele mal. Puedes ver a soldados leyendo cartas, comiendo, doctores operando, durmiendo... está muy bien. Todo el museo está muy bien logrado, pero lo detesté. No vuelvo a ir jamás. La guerra... es algo demasiado fuerte como para seguir hablando de ella. Es la consecuencia más atroz del pecado original. Es la muestra de qué tan estúpido puede ser el humano.
Hoy estuve estudiando en la mañana después de mandar algunos mails y hablar brevemente con Jorge por Skype (ya tengo Skype!). Andrés González Watty me prestó un libro que se llama The Idea of Public Law y está muy interesante. Saqué algunas citas. En la tarde me quedé a jugar futbol aquí en la casa. Esto me dio tiempo para irme con uno de los mexicanos al McDonald’s por un McFlurry. Luego volví y me puse a platicar con Eni. Me estuvo platicando de algunos problemas que tuvo el año pasado. Creo que lo voy a echar de menos cuando me vaya de aquí. A él, a Chidi, a los franceses, a Antonio Palma, uno de Huelva que comparte piso con Luisé en Mendaur y con quien me río a carcajadas, a Jesús –cuyo celular es 630052593-, a Javier, un niño de 17 años de Pamplona que va a estudiar ingeniería en UN, a Marc, un catalán numerario que está estudiando su PhD en Journalism aquí en London, a Jordi, un catalán indie cuyo grupo favorito es The Libertines, a Momo y su vasta cultura latina, a Federico, italiano, con quien visité en el Imperial War Museum la exposición sobre el Holocausto, a los chinos (en grupo porque no he logrado hacer amistad con uno en particular), al P. Jesús, que da clases en la PUSC de derecho canónico, a Thierry Sol que va a tomar clases con el P. Jesús el próximo año, a Andrés González Watty que comparte conmigo muchísimos intereses y aficiones y manías y obsesiones y traumas y sueños académicos/espirituales. Y definitivamente podría seguir. En fin. Que me voy a dormir (son las 23.22).
Posdata. Tengo pendiente platicar dos experiencias que viví el sábado y el domingo. Las pongo luego. Gracias a todos por sus comentarios.
Ayer fui al Imperial War Museum. La mayoría del tiempo la pasé con Eni, un nigeriano cristiano no católico que lo conozco del año pasado. Es un residente de Netherhall y estudia derecho en la London School of Economics. A la entrada del museo hay una serie de fotografías de la guerra muy grandes con algunas frases sobre la guerra. Visitamos una exposición que tiene como objetivo meterte en una trinchera de la primera guerra mundial. Está muy bien lograda. Hay grabaciones de voces y huele mal. Puedes ver a soldados leyendo cartas, comiendo, doctores operando, durmiendo... está muy bien. Todo el museo está muy bien logrado, pero lo detesté. No vuelvo a ir jamás. La guerra... es algo demasiado fuerte como para seguir hablando de ella. Es la consecuencia más atroz del pecado original. Es la muestra de qué tan estúpido puede ser el humano.
Hoy estuve estudiando en la mañana después de mandar algunos mails y hablar brevemente con Jorge por Skype (ya tengo Skype!). Andrés González Watty me prestó un libro que se llama The Idea of Public Law y está muy interesante. Saqué algunas citas. En la tarde me quedé a jugar futbol aquí en la casa. Esto me dio tiempo para irme con uno de los mexicanos al McDonald’s por un McFlurry. Luego volví y me puse a platicar con Eni. Me estuvo platicando de algunos problemas que tuvo el año pasado. Creo que lo voy a echar de menos cuando me vaya de aquí. A él, a Chidi, a los franceses, a Antonio Palma, uno de Huelva que comparte piso con Luisé en Mendaur y con quien me río a carcajadas, a Jesús –cuyo celular es 630052593-, a Javier, un niño de 17 años de Pamplona que va a estudiar ingeniería en UN, a Marc, un catalán numerario que está estudiando su PhD en Journalism aquí en London, a Jordi, un catalán indie cuyo grupo favorito es The Libertines, a Momo y su vasta cultura latina, a Federico, italiano, con quien visité en el Imperial War Museum la exposición sobre el Holocausto, a los chinos (en grupo porque no he logrado hacer amistad con uno en particular), al P. Jesús, que da clases en la PUSC de derecho canónico, a Thierry Sol que va a tomar clases con el P. Jesús el próximo año, a Andrés González Watty que comparte conmigo muchísimos intereses y aficiones y manías y obsesiones y traumas y sueños académicos/espirituales. Y definitivamente podría seguir. En fin. Que me voy a dormir (son las 23.22).
Posdata. Tengo pendiente platicar dos experiencias que viví el sábado y el domingo. Las pongo luego. Gracias a todos por sus comentarios.
domingo, agosto 09, 2009
Algunas cosas te mando
Bueno, pongo el fragmento cursi del cuento que había anunciado hace unas semanas. Lo voy a poner como está. No tiene final. Ni siquiera un asomo de él. No es nada, es un texto que escribí hace tres o cuatro años. Está infestado de cursilerías, pero wtf. Creo que si luego lo trabajo, podría ser el inicio de una buena historia. Todo parece estar bien al principio, pero la idea es que poco a poco se ponga más melancólico hasta que descubres quién es el que escribe la carta y dónde está. Pero bueno, va.
...
Teresa:
¡Hola Tere!
No sé cómo empezar.
¿Te gustó?
Las primeras palabras de una carta como ésta tendrían que ser poderosas. Siempre lo son, aunque no contengan grandes aventuras. Aún más; podrían ser pésimas y sin embargo hermosas. El mero hecho de tener en tus manos una carta llena de letras y saber que es de alguien amado resulta provocador y se presenta como un reto a la templanza; los ojos recorren todo el papel una y otra vez antes de fijar la atención en las palabras.
Esto me sucedió con tu carta; quise devorarla inmediatamente cuando la saqué del sobre. Mientras tanto, en mi interior, el corazón se salía de su sitio a la par que un río de emociones y recuerdos acudían a mi memoria y te hacían presente.
Quiero comunicarte tantas cosas que parece imposible ser exhaustivo. Es difícil seleccionar palabra por palabra, y sin embargo, quiero hacerlo; una por una las iré eligiendo, como un rompecabezas cuyas piezas permiten un infinito número de combinaciones. Me gustaría escribir lo más importante que me ha sucedido desde que nos despedimos en la estación de autobuses. Se me ocurrió que esta carta podría ser distinta. Te he mandado algunos objetos que he ido recolectando durante mi estancia en este lugar y que seguro servirán para expresar mejor lo que escriba. Ya me dirás si el experimento ayudó.
Lo que te mando es basura al fin y al cabo, pero con significado. Sé que tú entenderás mi afán por compartir contigo estas cosas. Me pareció la mejor manera de comunicarme contigo. De esto se trata la vida; de comunicarnos a los demás para compartir ideales y alcanzarlos juntos. El problema es que cada persona -un universo- se relaciona con cientos de otros universos. Esta universalidad del ser humano se entiende mejor cuando conoces a un ruso, esos seres extraños portadores de toda la naturaleza humana. Perdón, siento que me desvío; decía que esto es un problema porque complica extraordinariamente conocer a alguien de manera absoluta. Es más, lo hace imposible; si el ser humano apenas ha develado una ínfima parte de los secretos de la tierra -dicen que en India hay un instructivo para entender al universo, pero yo creo que Borges ha fumado demasiados cigarrillos rubios-, ¿cuándo conocerá el primer universo en su totalidad? ¿Cuándo el ser humano se conocerá a si mismo?
El camino al autoconocimiento se dibujaba en el horizonte hasta que alguien invirtió la metafísica. Desde entonces, el mundo ha perdido la cordura. Pero el ser humano comienza a resurgir; el velo que le ha impedido pensar comienza a caerse. Y bajo las cenizas de la modernidad resuena la naturaleza humana con un resplandor que quema. Ahora escuchamos mucho sobre los derechos humanos y fundamentales; a esto me refiero.
Yo por mi cuenta -cambiando mi postura a una existencial- quiero pasar mi vida contigo y conocerte lo más que pueda antes de irnos a otra parte donde todo será más fácil. Hasta aquí la introducción. Ahora enumero los objetos.
bote de vidrio
Quizá te haya sorprendido encontrar un bote de vidrio arriba de todo. Yo me sorprendería igual. Cuando mis ojos se toparon con él no le di importancia. Luego pasé de la indiferencia a lo sublime cuando se me ocurrió esta idea.
¡No lo abras ahora! Espera unos minutos a que te explique qué es esto. Si lo abres, el interior se escapará fácilmente.
Primero te cuento porqué lo compré y luego te digo qué hay adentro.
Lo compré en el pueblo. El bote me recordó -de alguna forma- la plática de la "burbuja". ¿Ya la olvidaste? Fue en las escaleras rojas que desembocan al umbral de tu casa. Esa noche yo llegué a mi casa y no pude dormir. Me quedé viendo a la oscuridad por varias horas, recreando nuestro diálogo. Lo que dijiste sobre nuestras familias me pareció nuevo. Me lo habían dicho desde niño, pero cuando me lo dijiste tú fue distinto. Ahí lo entendí, frente a tí. Fue ahí cuando te conocí.
El bote de vidrio contiene aire del bosque que me rodea. No lo abras... o si lo abres, ábrelo cerca de "nuestra" banca del parque.
cuerda de guitarra
Junto al bote encontrarás una cuerda de guitarra oxidada. Perteneció a la guitarra con la que he tocado mil veces esas tres canciones que tanto te gustan.
La música siempre es nueva. Sí, tenemos memoria para recordar hechos. Pero también es cierto que la memoria no es perfecta. Una canción siempre produce una nueva conmoción.
Me gusta creer que nos conocimos por la música porque así fue; tu en el piano y yo viéndote con mi guitarrucha en mano. No cabe duda que el piano es mejor. Y me recuerda a tí. Es el más fino pero también sencillo; el más delicado pero también el más complejo; el más conmovedor y también el más distinto. El piano tiene la capacidad de representar toda la riquieza del ser humano. En cambio, la guitarra es vulgar y hueca, como yo.
La música es una prueba que demuestra la existencia del espíritu. Cultura; eso es. La música es cultura porque ella es el resultado cuando el hombre sale de sí mismo.
Me gusta la música. Uno disfruta la vida más intensamente con su compañía. Consuela al alma cuando la pesadez de la vida la satura de estupideces. Pero tú -y aún tu recuerdo- me consuelo muchísimo más. Pensándolo bien, la música de tu voz es mejor que la del piano.
Recuerdo cuando fui primer recital de canto. Yo creía que sólo tocabas el piano, pero cuando te oí cantar me deshice. Mi alma se estremeció y mi rostro se contorsionó de emoción.
Dicen algunos que hay mujeres que son como ángeles; a mí me parece absurdo creer eso de tí. La feminidad que hay en las mujeres demuestra una gran perfección que Dios quiso darles a ustedes -no a los ángeles. Si la comparación se hace para acentuar su espiritualidad, en tí no hay necesidad de eso.
cigarrillo
La mitad del cigarrillo que ahora sostienes convivía con otra mitad que fumé. Me da risa que tú me hayas enseñado a fumar cuando a veces es lo contrario. Recuerdo cuando te pedí el primer cigarro y tú me dijiste; "¡pero nunca has fumado!". Yo dije que no importaba. En ese momento no entendía razones. De verdad que mi inteligencia se había nublado después de esa noche en casa de María cuando nos presentaron. Tuvieron que pasar varios meses para que volviera a recuperar parte de la sensatez. Entonces fue cuando las cosas cambiaron y pudimos hablar bien sobre nosotros y luego con tus padres.
Con tus padres... ¡Con tu padre! Qué momentos; ahí estaba yo afuera de la oficina de tu padre, esperándolo hasta que me hiciera pasar para platicar con él.
El primer día llegué, y le dije a su secretaria que el Licenciado Cárdenas me había citado a las ocho de la mañana, que si podía pasar a verlo. Su secretaria me dijo que estaba ocupado. Lo mejor fue lo que me dijo tu padre al cuarto día de espera -todos ellos desde las ocho de la mañana hasta las tres de la tarde-. Se abrió la puerta, y su secretaria me dijo: "¿El Sr. Francisco?". Me puse de pie y dije: "Sí, soy yo". Entonces dijo: "Dice el Licenciado Cárdenas que ya puede pasar". Sentí algo de miedo. En efecto; yo tenía diecisiete años y tu padre era el Director de un Corporativo. Pero ahí me tenías.
Estaba hablando por teléfono cuando me vio llegar. Después de veinte minutos colgó, y cruzó los brazos sobre su escritorio. Me dijo: "Siéntate. ¿Quién eres, y qué quieres con mi hija?". Y mi respuesta -todavía la recuerdo- fue: "Ehh... mmm... soy... Paco... y..." Me interrumpió: "¿Paco? ¿Cómo se llaman tus papás?" Y así siguió, bombardeándome con preguntas durante media hora.
Me sentí basura. Sin embargo, yo pensaba: "El Quijote hizo penitencia por Dulcinea... esto igual". Después he visto que en verdad, el amor requiere mucho sacrificio. Tú podrás decir lo mismo.
Varios años después, tu padre me confesó que en ese momento tenía muchos celos y adrede me hizo pasar un mal rato para conocerme más. No iba a dejar que su hija anduviera con cualquier gañán. Y parece que hizo una excepción conmigo.
hoja de árbol
Te mando una hoja de árbol. Ví cómo caía desde la copa de un árbol altísimo. Estaba húmeda por el rocío cuando la tomé. Espero que aun guarde su aroma. El bosque está impregnado de una fragancia fresca y revitalizadora que me recuerda mucho a tí.
He encontrado un tronco que me sirve como asiento y respaldo a la vez. De aquí veo los campos verdes -más verdes que el árbol que hay a la entrada de tu casa donde tantas horas hemos ganado- y luego mi vista se topa con las montañas que rodean este valle magnánimo.
lápiz
Por último, agrego sólo una cosa más; mi lápiz. Me gustaría que tú escribieras con este mismo lápiz. Eso le daría un valor más allá de todo lo posible.
¿Recuerdas la carta que me mandaste el verano pasado? Habíamos dicho que nos escribiríamos -todavía no éramos novios-, y en agosto me llevaste al parque una carta de 40 páginas. Yo escondí mis tres páginas y dije que seguía trabajando tu carta.
Tu carta la tengo. Espero que tengas la mía -también de 40 páginas pero entregada dos semanas más tarde-.
Eso es todo por ahora.
...
Teresa:
¡Hola Tere!
No sé cómo empezar.
¿Te gustó?
Las primeras palabras de una carta como ésta tendrían que ser poderosas. Siempre lo son, aunque no contengan grandes aventuras. Aún más; podrían ser pésimas y sin embargo hermosas. El mero hecho de tener en tus manos una carta llena de letras y saber que es de alguien amado resulta provocador y se presenta como un reto a la templanza; los ojos recorren todo el papel una y otra vez antes de fijar la atención en las palabras.
Esto me sucedió con tu carta; quise devorarla inmediatamente cuando la saqué del sobre. Mientras tanto, en mi interior, el corazón se salía de su sitio a la par que un río de emociones y recuerdos acudían a mi memoria y te hacían presente.
Quiero comunicarte tantas cosas que parece imposible ser exhaustivo. Es difícil seleccionar palabra por palabra, y sin embargo, quiero hacerlo; una por una las iré eligiendo, como un rompecabezas cuyas piezas permiten un infinito número de combinaciones. Me gustaría escribir lo más importante que me ha sucedido desde que nos despedimos en la estación de autobuses. Se me ocurrió que esta carta podría ser distinta. Te he mandado algunos objetos que he ido recolectando durante mi estancia en este lugar y que seguro servirán para expresar mejor lo que escriba. Ya me dirás si el experimento ayudó.
Lo que te mando es basura al fin y al cabo, pero con significado. Sé que tú entenderás mi afán por compartir contigo estas cosas. Me pareció la mejor manera de comunicarme contigo. De esto se trata la vida; de comunicarnos a los demás para compartir ideales y alcanzarlos juntos. El problema es que cada persona -un universo- se relaciona con cientos de otros universos. Esta universalidad del ser humano se entiende mejor cuando conoces a un ruso, esos seres extraños portadores de toda la naturaleza humana. Perdón, siento que me desvío; decía que esto es un problema porque complica extraordinariamente conocer a alguien de manera absoluta. Es más, lo hace imposible; si el ser humano apenas ha develado una ínfima parte de los secretos de la tierra -dicen que en India hay un instructivo para entender al universo, pero yo creo que Borges ha fumado demasiados cigarrillos rubios-, ¿cuándo conocerá el primer universo en su totalidad? ¿Cuándo el ser humano se conocerá a si mismo?
El camino al autoconocimiento se dibujaba en el horizonte hasta que alguien invirtió la metafísica. Desde entonces, el mundo ha perdido la cordura. Pero el ser humano comienza a resurgir; el velo que le ha impedido pensar comienza a caerse. Y bajo las cenizas de la modernidad resuena la naturaleza humana con un resplandor que quema. Ahora escuchamos mucho sobre los derechos humanos y fundamentales; a esto me refiero.
Yo por mi cuenta -cambiando mi postura a una existencial- quiero pasar mi vida contigo y conocerte lo más que pueda antes de irnos a otra parte donde todo será más fácil. Hasta aquí la introducción. Ahora enumero los objetos.
bote de vidrio
Quizá te haya sorprendido encontrar un bote de vidrio arriba de todo. Yo me sorprendería igual. Cuando mis ojos se toparon con él no le di importancia. Luego pasé de la indiferencia a lo sublime cuando se me ocurrió esta idea.
¡No lo abras ahora! Espera unos minutos a que te explique qué es esto. Si lo abres, el interior se escapará fácilmente.
Primero te cuento porqué lo compré y luego te digo qué hay adentro.
Lo compré en el pueblo. El bote me recordó -de alguna forma- la plática de la "burbuja". ¿Ya la olvidaste? Fue en las escaleras rojas que desembocan al umbral de tu casa. Esa noche yo llegué a mi casa y no pude dormir. Me quedé viendo a la oscuridad por varias horas, recreando nuestro diálogo. Lo que dijiste sobre nuestras familias me pareció nuevo. Me lo habían dicho desde niño, pero cuando me lo dijiste tú fue distinto. Ahí lo entendí, frente a tí. Fue ahí cuando te conocí.
El bote de vidrio contiene aire del bosque que me rodea. No lo abras... o si lo abres, ábrelo cerca de "nuestra" banca del parque.
cuerda de guitarra
Junto al bote encontrarás una cuerda de guitarra oxidada. Perteneció a la guitarra con la que he tocado mil veces esas tres canciones que tanto te gustan.
La música siempre es nueva. Sí, tenemos memoria para recordar hechos. Pero también es cierto que la memoria no es perfecta. Una canción siempre produce una nueva conmoción.
Me gusta creer que nos conocimos por la música porque así fue; tu en el piano y yo viéndote con mi guitarrucha en mano. No cabe duda que el piano es mejor. Y me recuerda a tí. Es el más fino pero también sencillo; el más delicado pero también el más complejo; el más conmovedor y también el más distinto. El piano tiene la capacidad de representar toda la riquieza del ser humano. En cambio, la guitarra es vulgar y hueca, como yo.
La música es una prueba que demuestra la existencia del espíritu. Cultura; eso es. La música es cultura porque ella es el resultado cuando el hombre sale de sí mismo.
Me gusta la música. Uno disfruta la vida más intensamente con su compañía. Consuela al alma cuando la pesadez de la vida la satura de estupideces. Pero tú -y aún tu recuerdo- me consuelo muchísimo más. Pensándolo bien, la música de tu voz es mejor que la del piano.
Recuerdo cuando fui primer recital de canto. Yo creía que sólo tocabas el piano, pero cuando te oí cantar me deshice. Mi alma se estremeció y mi rostro se contorsionó de emoción.
Dicen algunos que hay mujeres que son como ángeles; a mí me parece absurdo creer eso de tí. La feminidad que hay en las mujeres demuestra una gran perfección que Dios quiso darles a ustedes -no a los ángeles. Si la comparación se hace para acentuar su espiritualidad, en tí no hay necesidad de eso.
cigarrillo
La mitad del cigarrillo que ahora sostienes convivía con otra mitad que fumé. Me da risa que tú me hayas enseñado a fumar cuando a veces es lo contrario. Recuerdo cuando te pedí el primer cigarro y tú me dijiste; "¡pero nunca has fumado!". Yo dije que no importaba. En ese momento no entendía razones. De verdad que mi inteligencia se había nublado después de esa noche en casa de María cuando nos presentaron. Tuvieron que pasar varios meses para que volviera a recuperar parte de la sensatez. Entonces fue cuando las cosas cambiaron y pudimos hablar bien sobre nosotros y luego con tus padres.
Con tus padres... ¡Con tu padre! Qué momentos; ahí estaba yo afuera de la oficina de tu padre, esperándolo hasta que me hiciera pasar para platicar con él.
El primer día llegué, y le dije a su secretaria que el Licenciado Cárdenas me había citado a las ocho de la mañana, que si podía pasar a verlo. Su secretaria me dijo que estaba ocupado. Lo mejor fue lo que me dijo tu padre al cuarto día de espera -todos ellos desde las ocho de la mañana hasta las tres de la tarde-. Se abrió la puerta, y su secretaria me dijo: "¿El Sr. Francisco?". Me puse de pie y dije: "Sí, soy yo". Entonces dijo: "Dice el Licenciado Cárdenas que ya puede pasar". Sentí algo de miedo. En efecto; yo tenía diecisiete años y tu padre era el Director de un Corporativo. Pero ahí me tenías.
Estaba hablando por teléfono cuando me vio llegar. Después de veinte minutos colgó, y cruzó los brazos sobre su escritorio. Me dijo: "Siéntate. ¿Quién eres, y qué quieres con mi hija?". Y mi respuesta -todavía la recuerdo- fue: "Ehh... mmm... soy... Paco... y..." Me interrumpió: "¿Paco? ¿Cómo se llaman tus papás?" Y así siguió, bombardeándome con preguntas durante media hora.
Me sentí basura. Sin embargo, yo pensaba: "El Quijote hizo penitencia por Dulcinea... esto igual". Después he visto que en verdad, el amor requiere mucho sacrificio. Tú podrás decir lo mismo.
Varios años después, tu padre me confesó que en ese momento tenía muchos celos y adrede me hizo pasar un mal rato para conocerme más. No iba a dejar que su hija anduviera con cualquier gañán. Y parece que hizo una excepción conmigo.
hoja de árbol
Te mando una hoja de árbol. Ví cómo caía desde la copa de un árbol altísimo. Estaba húmeda por el rocío cuando la tomé. Espero que aun guarde su aroma. El bosque está impregnado de una fragancia fresca y revitalizadora que me recuerda mucho a tí.
He encontrado un tronco que me sirve como asiento y respaldo a la vez. De aquí veo los campos verdes -más verdes que el árbol que hay a la entrada de tu casa donde tantas horas hemos ganado- y luego mi vista se topa con las montañas que rodean este valle magnánimo.
lápiz
Por último, agrego sólo una cosa más; mi lápiz. Me gustaría que tú escribieras con este mismo lápiz. Eso le daría un valor más allá de todo lo posible.
¿Recuerdas la carta que me mandaste el verano pasado? Habíamos dicho que nos escribiríamos -todavía no éramos novios-, y en agosto me llevaste al parque una carta de 40 páginas. Yo escondí mis tres páginas y dije que seguía trabajando tu carta.
Tu carta la tengo. Espero que tengas la mía -también de 40 páginas pero entregada dos semanas más tarde-.
Eso es todo por ahora.
En picada
Chino
Puf, esto de conocer gente me encanta.
Ayer tuve una plática de media hora con un chino que se llama Jason. Me explicó lo que todos más o menos sabemos sobre China: que en su país los derechos humanos no tienen tanta trascendencia. De hecho, el padre de cada familia es el poseedor de su familia. Puede hacer lo que quiera con su esposa e hijos.
Le pregunté específicamente sobre Mao Zedong, si lo ven como un héroe o como un dictador-criminal. Me explicó que al principio de su gobierno Mao lo hizo muy bien pero luego cometió muchísimos errores. Sin embargo, hoy en día tienen prohibido hablar sobre él. Puedes ir a prisión si lo criticas. Me explicó que ellos tuvieron también su matanza de Tlatelolco (aparte de los millones que murieron en el régimen de Mao). Dice que en 1989 hubo una manifestación de miles de estudiantes en la plaza principal de Beijing durante varios días. Llegó el ejército, mataron a muchísimos, los desaparecieron, y nadie supo más. Hay muchas cosas que la gente sabe pero de las cuáles nadie habla por miedo al gobierno.
Además, me dijo que todos los días, a las 22.00, se trasmiten media hora de noticias oficiales en todos los canales de televisión. Me explicó que en los primeros 10 min te muestran lo bien y fuerte que trabajan los gobernantes chinos. Luego, dedican los segundos 10 min a mostrarte cómo viven los chinos, y a todos los ves felices y sonriendo. Los últimos 10 minutos son sobre gente de otras partes del mundo sufriendo.
Quizá lo que más me dio risa de todo es que a la mitad de la plática, ya entrados en temas fuertes, me dijo: how do you call the system that they have in America? Democracy, le dije. Y luego se lo tuve que repetir muchas veces porque se le olvidaba.
Posdata. Abro una nueva categoría en mondoli. La titulo Personas.
Ayer tuve una plática de media hora con un chino que se llama Jason. Me explicó lo que todos más o menos sabemos sobre China: que en su país los derechos humanos no tienen tanta trascendencia. De hecho, el padre de cada familia es el poseedor de su familia. Puede hacer lo que quiera con su esposa e hijos.
Le pregunté específicamente sobre Mao Zedong, si lo ven como un héroe o como un dictador-criminal. Me explicó que al principio de su gobierno Mao lo hizo muy bien pero luego cometió muchísimos errores. Sin embargo, hoy en día tienen prohibido hablar sobre él. Puedes ir a prisión si lo criticas. Me explicó que ellos tuvieron también su matanza de Tlatelolco (aparte de los millones que murieron en el régimen de Mao). Dice que en 1989 hubo una manifestación de miles de estudiantes en la plaza principal de Beijing durante varios días. Llegó el ejército, mataron a muchísimos, los desaparecieron, y nadie supo más. Hay muchas cosas que la gente sabe pero de las cuáles nadie habla por miedo al gobierno.
Además, me dijo que todos los días, a las 22.00, se trasmiten media hora de noticias oficiales en todos los canales de televisión. Me explicó que en los primeros 10 min te muestran lo bien y fuerte que trabajan los gobernantes chinos. Luego, dedican los segundos 10 min a mostrarte cómo viven los chinos, y a todos los ves felices y sonriendo. Los últimos 10 minutos son sobre gente de otras partes del mundo sufriendo.
Quizá lo que más me dio risa de todo es que a la mitad de la plática, ya entrados en temas fuertes, me dijo: how do you call the system that they have in America? Democracy, le dije. Y luego se lo tuve que repetir muchas veces porque se le olvidaba.
Posdata. Abro una nueva categoría en mondoli. La titulo Personas.
sábado, agosto 08, 2009
Liga
Quiero poner un aviso previo a esta entrada. Lo que van a leer a continuación lo escribí el martes y ya no refleja cómo me siento ahora pues ahora estoy como en el Nirvana. Lo pongo aquí porque me ha servido para comprobar una vez más algo que sé desde hace mucho: si voy más allá de mí mismo MUERO. En la medida de lo posible eviten hacer este tipo de vivencias.
...
Hay varias maneras de reaccionar ante la tensión y el estrés. Yo conozco muy bien qué es lo que me pasa a mí cuando voy más allá de mis límites. Lo que me ha sucedido estos últimos días es una señal de que, una vez más, fui más allá de mis límites.
Tenemos como una liga interna –me decía alguien a quien quiero mucho– que puede estirarse hasta cierto punto. Si vamos más allá pueden pasar muchas cosas.
La tensión empezó a crecer el miércoles. El Padre llegaba a Monterrey el día siguiente, yo me venía a Londres el sábado por la mañana, y había muchísimas cosas que no había hecho y que no veía dónde ni cuándo hacerlas. Tenía muchos pendientes de la Libre, hacía muchísimo calor, necesitaba ir al doctor, quería hablar con varios amigos y me faltaba preparar varias cosas de este viaje. Bueno, fast-forward al viernes en la noche. Después de la tertulia en el Liceo fuimos al Sierra Madre Luisé, Naka, Mario, Frankie, Guereque y yo. Nos hicieron esperar como una hora y media para luego atendernos medio mal y darnos cerveza más o menos caliente. De ahí nos fuimos a casa de mis papás. Había un ambiente medio raro y yo tenía en la cabeza que no había terminado de preparar mi maleta y que seguro se me olvidaría algo al empacar. Ese día me dormí a las 4.30. Me levanté a las 7.00. Fui a Misa, terminé de preparar mis cosas, recibí la Bendición de Viaje del Padre –estuvo muuuy cool– y salí de la casa a las 9.20 am en dirección al aeropuerto. Mi hermana pasó por mí.
El itinerario de vuelos cambió, y ya en el aeropuerto nos dijeron que en vez de salir a las 12.40 saldríamos a las 17.30. Me regresé a casa de mis jefes y me dormí un par de horas. Atontado, me levanté a las 16.00. Afuera hacía como 50 grados. Llegué a Monte Real y pedí rait al aeropuerto. En el camino nos multaron.
El vuelo Monterrey-DF bien, pero luego tuvimos que correr para alcanzar el vuelo DF-París. Y en ese vuelo que duró 9.30 horas dormí menos de 2. Sentí cómo la tensión empezó a crecer y empecé a sentir áspera la garganta.
Llegamos a París. Corrimos por París durante tres horas. Casi nos deja el avión París-Londres: tuvimos que atravesar toda la terminal 2 del Charles de Gaulle para que no lo hiciera. En el avión escuché la amenaza de mi garganta y de mi espalda: si no te relajas vamos a acabar contigo. Aparenté que me dolía la cabeza e intenté aislarme con el ipod, pero los niños me despertaban cada tres minutos para preguntarme cosas que yo no sabía.
En el aeropuerto de Londres nos dijeron que no habían llegado nuestras maletas -7 maletas que podían estar en cualquier lugar del mundo–. Entonces, sucios y cansados nos dirigimos hacia el Underground. Del aeropuerto a la casa hicimos más de una hora y media entre Underground y Bus, tiempo durante el cual intenté de nuevo aislarme, y tampoco lo logré. Estaba realmente cansado y me estresaba mucho la situación de las maletas.
Exploté. Dejé de sonreír. Dejé de pensar. Dejé de ser amable.
Llegamos a la casa en la madrugada del lunes. Dormí cinco horas. Al menos pedí unos shorts y una t-shirt. Al quitarme la camisa recordé que estaba MUY manchada de vino porque en el vuelo DF-París se me cayó un vaso. Jajaja malacopa... Y pensé: voy a usar esta ropa mañana. Además seguro que apesta.
El lunes me levanté con dolor de garganta y de espalda y sin maletas. Todo el día estuve intentado localizar dónde carajos estaban nuestras maletas. Nos juraban que llegarían en algún momento del día. Peter Brown, el director, me dijo: go to sleep early. Me explicó que una de las torturas más fuertes es dejar a alguien sin dormir.
Me fui a dormir a las 21.00 sin saber nada de las maletas y con la garganta desecha. Estuve mucho tiempo acostado pero dormí poco: mi garganta estaba verdaderamente mal. Como entre las 23.00 y las 3.00 tuve que pasar saliva cada 6 segundos. A las 12.30 llegaron las maletas y uno me trajo la mía a mi cuarto. A esa hora me levanté: no pensaba hacerlo antes de tener mi maleta. Y a partir de entonces comencé a mejorar. Me bañé, comí fui a la tertulia y luego regresé a mi cuarto.
Ahorita son las 16.02 y me siento mejor pero aún tengo la garganta muy irritada y los músculos desechos. Y es lógico. Fui más allá de mis límites y mi cuerpo se está vengando.
Poco a poco me iré recuperando.
...
Hay varias maneras de reaccionar ante la tensión y el estrés. Yo conozco muy bien qué es lo que me pasa a mí cuando voy más allá de mis límites. Lo que me ha sucedido estos últimos días es una señal de que, una vez más, fui más allá de mis límites.
Tenemos como una liga interna –me decía alguien a quien quiero mucho– que puede estirarse hasta cierto punto. Si vamos más allá pueden pasar muchas cosas.
La tensión empezó a crecer el miércoles. El Padre llegaba a Monterrey el día siguiente, yo me venía a Londres el sábado por la mañana, y había muchísimas cosas que no había hecho y que no veía dónde ni cuándo hacerlas. Tenía muchos pendientes de la Libre, hacía muchísimo calor, necesitaba ir al doctor, quería hablar con varios amigos y me faltaba preparar varias cosas de este viaje. Bueno, fast-forward al viernes en la noche. Después de la tertulia en el Liceo fuimos al Sierra Madre Luisé, Naka, Mario, Frankie, Guereque y yo. Nos hicieron esperar como una hora y media para luego atendernos medio mal y darnos cerveza más o menos caliente. De ahí nos fuimos a casa de mis papás. Había un ambiente medio raro y yo tenía en la cabeza que no había terminado de preparar mi maleta y que seguro se me olvidaría algo al empacar. Ese día me dormí a las 4.30. Me levanté a las 7.00. Fui a Misa, terminé de preparar mis cosas, recibí la Bendición de Viaje del Padre –estuvo muuuy cool– y salí de la casa a las 9.20 am en dirección al aeropuerto. Mi hermana pasó por mí.
El itinerario de vuelos cambió, y ya en el aeropuerto nos dijeron que en vez de salir a las 12.40 saldríamos a las 17.30. Me regresé a casa de mis jefes y me dormí un par de horas. Atontado, me levanté a las 16.00. Afuera hacía como 50 grados. Llegué a Monte Real y pedí rait al aeropuerto. En el camino nos multaron.
El vuelo Monterrey-DF bien, pero luego tuvimos que correr para alcanzar el vuelo DF-París. Y en ese vuelo que duró 9.30 horas dormí menos de 2. Sentí cómo la tensión empezó a crecer y empecé a sentir áspera la garganta.
Llegamos a París. Corrimos por París durante tres horas. Casi nos deja el avión París-Londres: tuvimos que atravesar toda la terminal 2 del Charles de Gaulle para que no lo hiciera. En el avión escuché la amenaza de mi garganta y de mi espalda: si no te relajas vamos a acabar contigo. Aparenté que me dolía la cabeza e intenté aislarme con el ipod, pero los niños me despertaban cada tres minutos para preguntarme cosas que yo no sabía.
En el aeropuerto de Londres nos dijeron que no habían llegado nuestras maletas -7 maletas que podían estar en cualquier lugar del mundo–. Entonces, sucios y cansados nos dirigimos hacia el Underground. Del aeropuerto a la casa hicimos más de una hora y media entre Underground y Bus, tiempo durante el cual intenté de nuevo aislarme, y tampoco lo logré. Estaba realmente cansado y me estresaba mucho la situación de las maletas.
Exploté. Dejé de sonreír. Dejé de pensar. Dejé de ser amable.
Llegamos a la casa en la madrugada del lunes. Dormí cinco horas. Al menos pedí unos shorts y una t-shirt. Al quitarme la camisa recordé que estaba MUY manchada de vino porque en el vuelo DF-París se me cayó un vaso. Jajaja malacopa... Y pensé: voy a usar esta ropa mañana. Además seguro que apesta.
El lunes me levanté con dolor de garganta y de espalda y sin maletas. Todo el día estuve intentado localizar dónde carajos estaban nuestras maletas. Nos juraban que llegarían en algún momento del día. Peter Brown, el director, me dijo: go to sleep early. Me explicó que una de las torturas más fuertes es dejar a alguien sin dormir.
Me fui a dormir a las 21.00 sin saber nada de las maletas y con la garganta desecha. Estuve mucho tiempo acostado pero dormí poco: mi garganta estaba verdaderamente mal. Como entre las 23.00 y las 3.00 tuve que pasar saliva cada 6 segundos. A las 12.30 llegaron las maletas y uno me trajo la mía a mi cuarto. A esa hora me levanté: no pensaba hacerlo antes de tener mi maleta. Y a partir de entonces comencé a mejorar. Me bañé, comí fui a la tertulia y luego regresé a mi cuarto.
Ahorita son las 16.02 y me siento mejor pero aún tengo la garganta muy irritada y los músculos desechos. Y es lógico. Fui más allá de mis límites y mi cuerpo se está vengando.
Poco a poco me iré recuperando.
viernes, agosto 07, 2009
Racionalizar todo
Ayer escribí en la noche. Lo que está entre paréntesis es la canción que aparecía en el Shuffle de mi ipod.
(Viva la vida - Coldplay) Pensar. Racionalizar todo. ¿Y si mi problema es ese? Entonces tendría que cambiar muchísimas cosas de mi vida, especialmente mis modos de sentir y pensar. He notado que no puedo estar tranquilo hasta que no logro racionalizar una determinada sensación. Lo llevo haciendo en mondoli desde hace un buen tiempo. Pero quizá todo inició mucho antes. Tengo muy grabado un recuerdo en mi cabeza –tengo muchos recuerdos muy grabados en mi cabeza, quizá dirás–. Estaba frente a una litografía que mostraba un área del foro romano (In your World – Muse) y sentí unas granas tremendas de describir hasta el último detalle que sucedía en aquél dibujo. Y desde antes. Uno de mis sueños es poder describir exactamente lo que hace una persona durante un día entero. De niño pensaba –y lo sigo haciendo– que Dios escribiría un libro verdaderamente enorme en el que estaría escrito absolutamente cada uno de los movimientos o pensamientos más pequeños o insignificantes de cada ser humano (Everybody’s Changing – Keane). Pero esta idea no fue un pensamiento fugaz. Más bien es una obsesión que me ha perseguido desde hace años. De cuando en cuando pienso en ese gran libro donde estará escrito todo. Por ejemplo, habría al menos cien páginas dedicadas a explicar cada sensación de unos cuantos segundos. Diría, para explicar este momento (Crazy little thing called love):
Y así hasta que acabe el minuto 23.27 pm.
Una persona sabia me dijo que mi problema es precisamente este: pienso mucho. Yo intenté decirle que no, que yo me consideraba una persona muy sensible. Pero él se aferró a su juicio y yo salí perplejo de ese lugar.
Me siento como se siente un niño (Kids – MGMT, y cuando se acabe esta canción me voy a ir a dormir porque no puedo desvelarme en estas condiciones) que no sabe cómo ordenar todo lo que ve y todo lo que oye. ¿Entonces, me pregunto, qué carajos es sentir si no es la capacidad de poder explicar lo que pasa y lo que se asienta en nuestro corazón?
No sé sentir, ese es mi problema. O más bien, no siento bien, no he desarrollado la capacidad de sentir correctamente ¿Por eso soy como soy? ¿por eso me angustio de más? ¿por eso exacerbo mi capacidad de tensión? ¿qué he entendido mal? ¿qué hago para ser normal?
Quiero paz, quiero serenidad. Quiero aprender a sentir.
Y ya, se está acabando Kids.
(Viva la vida - Coldplay) Pensar. Racionalizar todo. ¿Y si mi problema es ese? Entonces tendría que cambiar muchísimas cosas de mi vida, especialmente mis modos de sentir y pensar. He notado que no puedo estar tranquilo hasta que no logro racionalizar una determinada sensación. Lo llevo haciendo en mondoli desde hace un buen tiempo. Pero quizá todo inició mucho antes. Tengo muy grabado un recuerdo en mi cabeza –tengo muchos recuerdos muy grabados en mi cabeza, quizá dirás–. Estaba frente a una litografía que mostraba un área del foro romano (In your World – Muse) y sentí unas granas tremendas de describir hasta el último detalle que sucedía en aquél dibujo. Y desde antes. Uno de mis sueños es poder describir exactamente lo que hace una persona durante un día entero. De niño pensaba –y lo sigo haciendo– que Dios escribiría un libro verdaderamente enorme en el que estaría escrito absolutamente cada uno de los movimientos o pensamientos más pequeños o insignificantes de cada ser humano (Everybody’s Changing – Keane). Pero esta idea no fue un pensamiento fugaz. Más bien es una obsesión que me ha perseguido desde hace años. De cuando en cuando pienso en ese gran libro donde estará escrito todo. Por ejemplo, habría al menos cien páginas dedicadas a explicar cada sensación de unos cuantos segundos. Diría, para explicar este momento (Crazy little thing called love):
23.27 pm. Andrés está acostado en la cama del cuarto 218 de Netherhall House en Londres, NW4, 5SA. Trae puesta una t-shirt gris que le compró el Luisé en el Target de Laredo el 1 de julio y unos pantalones azules de piyama que ha utilizado desde hace varios años y ahora están super despintados. Tiene la luz de su cuarto apagada pero puede ver por la persiana abierta el cielo nublado de Londres y algunos de los cuartos de Netherhall al otro lado de la terraza (Pretty Fly – Offspring wtf!!!). ¿Porqué está escribiendo mientras tendría que dormir? Llegó a su cuarto después de la Bendición Solemne y estaba sudando mucho. Se acostó en piyamas y siguió sudando. Tenía calor pero no podía abrir la ventaba porque afuera está lloviendo. Entonces decidió ponerse a escuchar el ipod para tranquilizarse. Cuando apareció Time of your life decidió que tenía que escribir una idea que se le vino a la mente y que mucha gente le ha recomendado últimamente pero no ha terminado de entender/aceptar/querer. (Use somebody – Kings of Leon) Se trata de una idea que le cambiaría su vida totalmente, y aunque Andrés pareciera ser relativamente adaptable al cambio en el fondo le tiene un pavor tremendo a los cambios bruscos. Su vista está centrada en la luz que emite su computadora. También puede ver tenuemente iluminados los dedos que teclean en la computadora. (Fotografía – Jumbo). Tiene la almohada de respaldo y le cala un poco la espalda pero creo que podría aguantar así al menos una hora más. Tiene puestos unos calcetines negros nike super relavados que usa con sus tennis negros que su hermana Nelly le lleva diciendo como seis meses que ya tire a la basura pero no lo hizo porque Naka le dijo que todavía estaban bien. Andrés, en este minuto, ha parpadeado tantas veces, ha respirado tantas veces, ha movido sus piernas levemente en tal ángulo y con tales newtons en el segundo 1. En el segundo 2, Andrés...
Y así hasta que acabe el minuto 23.27 pm.
Una persona sabia me dijo que mi problema es precisamente este: pienso mucho. Yo intenté decirle que no, que yo me consideraba una persona muy sensible. Pero él se aferró a su juicio y yo salí perplejo de ese lugar.
Me siento como se siente un niño (Kids – MGMT, y cuando se acabe esta canción me voy a ir a dormir porque no puedo desvelarme en estas condiciones) que no sabe cómo ordenar todo lo que ve y todo lo que oye. ¿Entonces, me pregunto, qué carajos es sentir si no es la capacidad de poder explicar lo que pasa y lo que se asienta en nuestro corazón?
No sé sentir, ese es mi problema. O más bien, no siento bien, no he desarrollado la capacidad de sentir correctamente ¿Por eso soy como soy? ¿por eso me angustio de más? ¿por eso exacerbo mi capacidad de tensión? ¿qué he entendido mal? ¿qué hago para ser normal?
Quiero paz, quiero serenidad. Quiero aprender a sentir.
Y ya, se está acabando Kids.
jueves, agosto 06, 2009
Netherhall House, 5 de agosto, 21.11
Hoy hubo excursión a Oxford. No fui. Me costó mucho tomar la decisión pero todavía me siento algo mal. Me quedé leyendo sobre derecho constitucional británico: vaya tío, qué chulada (fuck it, los españoles de Netherhall me están afectando). Conseguí como cuatro o cinco libros buenos aquí en la Biblioteca de Netherhall del tema que me interesa. Además, estoy tramitando mi solicitud a la Biblioteca de derecho más grande que hay en Londres. Espero que me dejen entrar.
Comí en tortas (tipo, arriba de ellas) con Chidi. Estuvimos platicando muy agusto. Noto que mi inglés va poco a poco mejorando. Esforzarte por decir en inglés lo que sientes es difícil. Las neuronas se resisten pero tarde o temprano ceden.
En la tarde volví al estudio y luego hice normas. Todo mundo llegó como a las 19.00. Uno de los mexicanos me dijo que no le había gustado Oxford. Me dieron ganas de golpearlo o simplemente de irme. Pero fui comprensivo.
Las tertulias son muy divertidas. Peter Brown es el director y lo hace muy bien. Peter tiene cuarenta y algo y es de los únicos numerarios ingleses que conozco. Tiene un humor inglés que me mata de la risa. Es muy irónico pero sin dejar de ser simpático. Los chinos –y los que no entienden ni madre de inglés– son los únicos que no se ríen de sus comentarios. Además, hay dos nigerianos que son parte del staff que también le meten buen humor. PORQUE LOS DEMÁS, todavía siguen como asustados o no sé. No entiendo porqué la gente no habla en público.
He estado platicando con los mexicanos individualmente. Lo que suelo hacer es irme a caminar con ellos alrededor de la colonia donde está Netherhall House. La zona se llama Hampstead y es un buen lugar para vivir. Estás a menos de 10 km de Westiminister y es un barrio muy pacífico y cuidado. Es frecuente encontrarte unas placas azules en las fachadas de las casas diciéndote que ahí vivió alguien importante. Hoy vi dos: una que explicaba que Freud vivió ahí varios años y otra de un tal Cecil Sharp que se dedicó a juntar cuentos ingleses para niños, tipo los hermanos Grimm.
Y ya, como ven, no traigo mucha imaginación. Me he dedicado a hacer una exposición sucinta de lo que he vivido. Voilá.
Comí en tortas (tipo, arriba de ellas) con Chidi. Estuvimos platicando muy agusto. Noto que mi inglés va poco a poco mejorando. Esforzarte por decir en inglés lo que sientes es difícil. Las neuronas se resisten pero tarde o temprano ceden.
En la tarde volví al estudio y luego hice normas. Todo mundo llegó como a las 19.00. Uno de los mexicanos me dijo que no le había gustado Oxford. Me dieron ganas de golpearlo o simplemente de irme. Pero fui comprensivo.
Las tertulias son muy divertidas. Peter Brown es el director y lo hace muy bien. Peter tiene cuarenta y algo y es de los únicos numerarios ingleses que conozco. Tiene un humor inglés que me mata de la risa. Es muy irónico pero sin dejar de ser simpático. Los chinos –y los que no entienden ni madre de inglés– son los únicos que no se ríen de sus comentarios. Además, hay dos nigerianos que son parte del staff que también le meten buen humor. PORQUE LOS DEMÁS, todavía siguen como asustados o no sé. No entiendo porqué la gente no habla en público.
He estado platicando con los mexicanos individualmente. Lo que suelo hacer es irme a caminar con ellos alrededor de la colonia donde está Netherhall House. La zona se llama Hampstead y es un buen lugar para vivir. Estás a menos de 10 km de Westiminister y es un barrio muy pacífico y cuidado. Es frecuente encontrarte unas placas azules en las fachadas de las casas diciéndote que ahí vivió alguien importante. Hoy vi dos: una que explicaba que Freud vivió ahí varios años y otra de un tal Cecil Sharp que se dedicó a juntar cuentos ingleses para niños, tipo los hermanos Grimm.
Y ya, como ven, no traigo mucha imaginación. Me he dedicado a hacer una exposición sucinta de lo que he vivido. Voilá.
Personas
En menos de 24 horas conocí a un montón de personas. Pongo un breve resumen de cada una.
Aeroméxico, Monterrey-DF. A Ester la conocí unos minutos antes de aterrizar en el Aeropuerto del DF. Vio en mi boleto que sólo había una hora entre la llegada de ese vuelo y la salida del otro, hacia París. Me dijo vas a tener que correr. Estudió derecho y luego medicina. Siempre me había interesado la dermatología. Me preguntó qué hacía yo. Salió que trabajaba en el Liceo. Ah, Liceo... ¿del Opus Dei? Tengo una amiga numeraria. Conozco a su familia le dije. Cuando nos despedimos, le sugerí que si hablaba con su amiga, le preguntara por la visita del Prelado a México.
AF, DF-París. Cuando ya estaban por cerrar las puertas del vuelo –y ya no quedaban más que dos o tres asientos en todo el avión- vi a lo lejos a una chava años caminando hacia la parte posterior del avión. Se acercó a una aeromoza –a la que golpeé sin querer más de una vez con mi pie derecho cuando lo descansaba en el pasillo- y le preguntó dónde estaba la línea 56. Pero la pregunta la hizo sin palabras, o al menos yo no la entendí. Le dije cinquante-six? y me vio y sonrió pero no entendió. Sí, tenía 56. Le dije tu est francaise? y no me respondió. ¿De dónde eres?, de Venezuela me contestó. Luego sacó su Nextel y su Cel y empezó a mandar decenas de mensajitos de despedida. Pensé que si yo tuviera Cel también estaría haciendo lo mismo. Cuando estábamos a punto de despegar sacó sus chicles y me dijo ¿chicles? Luego le dije: eres de Venezuela, sales del DF y vas a París, wow. La conclusión de la plática: dice que soy bipolar.
RER de París, de ida a París desde el CDG. Una señora danesa con su hija (de color y vizca) probablemente adoptada. La señora vive en Copenhague y dice que el danés es un idioma que cambia muchísimo en cada lugar. Los del norte no entienden a los del sur.
RER de París, de vuelta al CDG. Pareja de israelitas. Vinieron a París sólo por un fin de semana. Les dije que nosotros veníamos de México y me dijeron wow, such a long flight, y yo indeed. Les dije que Dychter vivió un año en un Kibbutz llamado Mijail. Me dijeron que conocen ese Kibbutz. Se emocionaron porque les dije que sabía algo de su país. I don’t know if you’ve heard of a city called Nazareth. Y yo: actually I happen to do. Well I’m surprised, contestaron. Estuve a punto de decirle: yes, you know, there’s this famous guy called Jesus, have you heard of him? La chava tenía un anillo pero el chavo no. No quise preguntarles si eran hermanos/novios/esposos/etc. Nos despedimos y se emocionaron aún más cuando les dije Shalom.
Londres, caminando por Parliament Street y alrededores
a) David, de la India/Malasia/Wales. Es uno de los organizadores/maestros. Conoció Netherhall porque va ir a la labor social que hacen en Tailandia. David está estudiando ingeniería y me divertí mucho con él porque a le tienen sin cuidado absolutamente las cosas que a mí me atraen más. Cuando llegamos a Westminister bridge tuvimos una vista excelente de las Houses of Parliament, del Big Ben, del Támesis y del London Eye. Dijo, señalando hacia las Houses of Parliament: that’s Westminister Abbey.
b) Mateo, italiano. Su hermana tiene una firma de arquitectura. Viaja seguido. Ahorita está en New York. Él es de Milán pero le gustaría vivir en el sur porque es más lively. Super fashion: jeans verdes, converse de mil colores y bolsita Prada.
c) Etienne. 17 años. Sus papás son de la Obra. Es de Versailles. Cuando tienen el acento francés muy marcado es muy difícil entender su inglés. Para decir Netherhall dicen Nezerho.
d) Justin, chino. Tiene 15 años. Traía chanclas durante el recorrido. Le dije que sería más fácil traer tenis. Me dijo I’m alergic to socks. Así que ni modo. Le dije que hablaba bien inglés y que me gustaba la historia. Me dijo que a él también, que era la materia que se le hacía más fácil. Le caí bien porque cuando llegamos a Buckingham Palace le pidió a alguien que si nos podía tomar una foto a los dos. Lo mejor fue que estábamos frente a Buckingham Palace y atrás del monumento a la Reina Victoria, y para la foto se colocó frente a nada importante.
e) Andreas. Estuvimos platicando él, Justin y yo sobre nuestros nombres y su traducción en inglés.
f) Joey, chino. Joey like the one in Friends? Y contestó que sí. Que de hecho Joey se le hacía muy chistoso. Le dije: tienes british accent, y me dijo yesterday somebody told me that I have a strong american accent, y yo me sordée porque, ¿qué contestas en una situación de esas? No le dices: sí, de hecho era cierto, nomás quería ver que decías, o no, te lo juro que sí tienes british accent, o qué onda contigo que a cada rato cambias de acento. Luego me preguntó, para cambiar de tema: did you know that the only private university in England is Buckingham University?, le dije que no, que no sabía, pero más bien estuve a punto de decirle que esa universidad no existía.
Aeroméxico, Monterrey-DF. A Ester la conocí unos minutos antes de aterrizar en el Aeropuerto del DF. Vio en mi boleto que sólo había una hora entre la llegada de ese vuelo y la salida del otro, hacia París. Me dijo vas a tener que correr. Estudió derecho y luego medicina. Siempre me había interesado la dermatología. Me preguntó qué hacía yo. Salió que trabajaba en el Liceo. Ah, Liceo... ¿del Opus Dei? Tengo una amiga numeraria. Conozco a su familia le dije. Cuando nos despedimos, le sugerí que si hablaba con su amiga, le preguntara por la visita del Prelado a México.
AF, DF-París. Cuando ya estaban por cerrar las puertas del vuelo –y ya no quedaban más que dos o tres asientos en todo el avión- vi a lo lejos a una chava años caminando hacia la parte posterior del avión. Se acercó a una aeromoza –a la que golpeé sin querer más de una vez con mi pie derecho cuando lo descansaba en el pasillo- y le preguntó dónde estaba la línea 56. Pero la pregunta la hizo sin palabras, o al menos yo no la entendí. Le dije cinquante-six? y me vio y sonrió pero no entendió. Sí, tenía 56. Le dije tu est francaise? y no me respondió. ¿De dónde eres?, de Venezuela me contestó. Luego sacó su Nextel y su Cel y empezó a mandar decenas de mensajitos de despedida. Pensé que si yo tuviera Cel también estaría haciendo lo mismo. Cuando estábamos a punto de despegar sacó sus chicles y me dijo ¿chicles? Luego le dije: eres de Venezuela, sales del DF y vas a París, wow. La conclusión de la plática: dice que soy bipolar.
RER de París, de ida a París desde el CDG. Una señora danesa con su hija (de color y vizca) probablemente adoptada. La señora vive en Copenhague y dice que el danés es un idioma que cambia muchísimo en cada lugar. Los del norte no entienden a los del sur.
RER de París, de vuelta al CDG. Pareja de israelitas. Vinieron a París sólo por un fin de semana. Les dije que nosotros veníamos de México y me dijeron wow, such a long flight, y yo indeed. Les dije que Dychter vivió un año en un Kibbutz llamado Mijail. Me dijeron que conocen ese Kibbutz. Se emocionaron porque les dije que sabía algo de su país. I don’t know if you’ve heard of a city called Nazareth. Y yo: actually I happen to do. Well I’m surprised, contestaron. Estuve a punto de decirle: yes, you know, there’s this famous guy called Jesus, have you heard of him? La chava tenía un anillo pero el chavo no. No quise preguntarles si eran hermanos/novios/esposos/etc. Nos despedimos y se emocionaron aún más cuando les dije Shalom.
Londres, caminando por Parliament Street y alrededores
a) David, de la India/Malasia/Wales. Es uno de los organizadores/maestros. Conoció Netherhall porque va ir a la labor social que hacen en Tailandia. David está estudiando ingeniería y me divertí mucho con él porque a le tienen sin cuidado absolutamente las cosas que a mí me atraen más. Cuando llegamos a Westminister bridge tuvimos una vista excelente de las Houses of Parliament, del Big Ben, del Támesis y del London Eye. Dijo, señalando hacia las Houses of Parliament: that’s Westminister Abbey.
b) Mateo, italiano. Su hermana tiene una firma de arquitectura. Viaja seguido. Ahorita está en New York. Él es de Milán pero le gustaría vivir en el sur porque es más lively. Super fashion: jeans verdes, converse de mil colores y bolsita Prada.
c) Etienne. 17 años. Sus papás son de la Obra. Es de Versailles. Cuando tienen el acento francés muy marcado es muy difícil entender su inglés. Para decir Netherhall dicen Nezerho.
d) Justin, chino. Tiene 15 años. Traía chanclas durante el recorrido. Le dije que sería más fácil traer tenis. Me dijo I’m alergic to socks. Así que ni modo. Le dije que hablaba bien inglés y que me gustaba la historia. Me dijo que a él también, que era la materia que se le hacía más fácil. Le caí bien porque cuando llegamos a Buckingham Palace le pidió a alguien que si nos podía tomar una foto a los dos. Lo mejor fue que estábamos frente a Buckingham Palace y atrás del monumento a la Reina Victoria, y para la foto se colocó frente a nada importante.
e) Andreas. Estuvimos platicando él, Justin y yo sobre nuestros nombres y su traducción en inglés.
f) Joey, chino. Joey like the one in Friends? Y contestó que sí. Que de hecho Joey se le hacía muy chistoso. Le dije: tienes british accent, y me dijo yesterday somebody told me that I have a strong american accent, y yo me sordée porque, ¿qué contestas en una situación de esas? No le dices: sí, de hecho era cierto, nomás quería ver que decías, o no, te lo juro que sí tienes british accent, o qué onda contigo que a cada rato cambias de acento. Luego me preguntó, para cambiar de tema: did you know that the only private university in England is Buckingham University?, le dije que no, que no sabía, pero más bien estuve a punto de decirle que esa universidad no existía.
miércoles, agosto 05, 2009
Netherhall House, Londres 4 de agosto, 15.09
Desde la última vez que escribí en este documento han pasado muchas cosas. Podría resumirlas lacónicamente: llegamos a Netherhall sin maletas la noche/madrugada del domingo, vivimos nuestro primer día en Londres conociendo las dinámicas del Curso de Inglés y visitando los lugares más importantes de la City –aún sin maletas-, dormimos por segunda vez en Netherhall –sin maletas– y asistimos a las primeras clases del curso el martes –todavía sin maletas–. Y luego llegaron las maletas.
En efecto, nuestras maletas se perdieron en alguna de las conexiones. Así que después de un largo día de viaje y de pelearnos durante una hora por nuestras maletas tomamos el Underground o Tube, que es el metro de Londres. La Jubilee Line no está funcionando durante el fin de semana así que tuvimos que recorrer la última parte del viaje en Bus: de Baker Street –la calle donde vivía Sherlock Holmes según Sir Conan Doyle– a Finchley Road, la avenida más cercana a Netherhall House.
En Netherhall nos estaba esperando Chidibele Onuegbu, un chavo nigeriano que organiza el Curso de Inglés por segundo año consecutivo. Chidebele, mejor conocido como Chidi, nos mostró nuestros cuartos y, finalmente, después de dos días muy intensos, nos fuimos a dormir.
...
Al día siguiente se aplicó un examen a todos los asistentes para colocarlos en distintos grupos según su nivel de inglés. Desde la mañana estuvimos hablando al número que nos dieron en el aeropuerto para preguntar por nuestras maletas. Aseguraban que la mayoría de las maletas llegarían en el transcurso del día.
En la tarde fuimos a conocer el Big Ben, las Houses of Parliament por fuera, el río Támesis, Westminister Abbey –que es el templo más importante de la Iglesia anglicana en Londres–, Buckingham Palace, The Mall y 10 Downing Street, sede del gabinete del Primer Ministro inglés.
Yo me fui a acostar como a las 21.00 porque me empezó a dar gripa. Digo acostar porque no dormí mucho porque tenía la garganta exacerbadamente irritada. Me levanté a las 13.00 del día siguiente cuando Álvaro Tintore, el secretario de Netherhall House, entró a mi cuarto con mi maleta, y no pude más que decir: Santa Clós. Luego comimos, tuvimos tertulia, y todos los demás se fueron a jugar soccer. Yo me quedé a escribir porque todavía me siento un poco mal.
Et ce tout par aujourd hui.
Entre París y Londres 2 de agosto, 19.49, hora de Inglaterra
Compramos un boleto all-inclusive en el aeropuerto Charles de Gaulle para usar indistintamente el metro, RER, TGV, burro, bus. Con los boletos nos dieron mapas del metro de París: sin ellos estaríamos aún corriendo por las calles de la Ciudad de la Luz. Yo lo consulté, al menos, veinte veces en sólo cuatro horas.
El RER es el único tren que llega hasta el Charles de Gaulle así que hay que tomarlo y bajar hasta alguna estación donde converja el metro. A las 16.00 nos bajamos en St. Michel y luego tomamos la línea 10 hacia la Torre Eiffel. Después de caminar durante varios minutos –por no decir perdernos durante varios minutos- dimos con Campo Marte. Tomamos las tradicionales fotos de la Torre Eiffel sola y con todos. Cruzamos el Sena y, después de ver por última vez el monumento construido en el centenario de la Revolución Francesa bajamos al metro. Visitamos el Arc de Triumph, caminamos por Champs-Elysees, llegamos hasta la estación Hotel-de-Ville, la más cercana a Notre Dame del lado Norte del Sena. Estuvimos en Notre Dame unos minutos y luego corrimos hacia la estación de La Sorbonne donde tomamos el RER rumbo al aeropuerto. Eran las 18.30. Seguro que hemos roto el record de La Visita más Rápida a París. Casi nos deja el vuelo de París-Londres pero valió la pena el esfuerzo por recorrer la Ciudad de la Luz.
Ahora escribo esto mientras nos alejamos de las costas de Francia rumbo a Inglaterra. En alguna de las playas que ahora vemos tuvieron lugar momentos muy importantes de la Segunda Guerra Mundial. Y justo ahora pasamos encima por la costa de Inglaterra, probablemente por encima de Dover. Me piden que apague l’ordinateur porque ya vamos a aterrizar.
El RER es el único tren que llega hasta el Charles de Gaulle así que hay que tomarlo y bajar hasta alguna estación donde converja el metro. A las 16.00 nos bajamos en St. Michel y luego tomamos la línea 10 hacia la Torre Eiffel. Después de caminar durante varios minutos –por no decir perdernos durante varios minutos- dimos con Campo Marte. Tomamos las tradicionales fotos de la Torre Eiffel sola y con todos. Cruzamos el Sena y, después de ver por última vez el monumento construido en el centenario de la Revolución Francesa bajamos al metro. Visitamos el Arc de Triumph, caminamos por Champs-Elysees, llegamos hasta la estación Hotel-de-Ville, la más cercana a Notre Dame del lado Norte del Sena. Estuvimos en Notre Dame unos minutos y luego corrimos hacia la estación de La Sorbonne donde tomamos el RER rumbo al aeropuerto. Eran las 18.30. Seguro que hemos roto el record de La Visita más Rápida a París. Casi nos deja el vuelo de París-Londres pero valió la pena el esfuerzo por recorrer la Ciudad de la Luz.
Ahora escribo esto mientras nos alejamos de las costas de Francia rumbo a Inglaterra. En alguna de las playas que ahora vemos tuvieron lugar momentos muy importantes de la Segunda Guerra Mundial. Y justo ahora pasamos encima por la costa de Inglaterra, probablemente por encima de Dover. Me piden que apague l’ordinateur porque ya vamos a aterrizar.
Charles de Gaulle, París 2 de agosto, 06.30, hora de Francia
Mapas
Uno tiene el suyo en la mano y lo sigue. Pero a veces los caminos están mal trazados, o simplemente nos equivocamos al interpretarlo. Hoy nos dimos cuenta que habíamos pasado por alto algunos trazos de nuestros mapas.
El sábado teníamos vuelo Monterrey-Dallas-Londres. Escribo esto en el aeropuerto Charles de Gaulle en París, a algunos cientos de kilómetros de Londres (no más de trescientos). Y no venimos de Monterrey sino de la Ciudad de México. El cambio de vuelos (cambio de planes al fin y al cabo) nos da seis horas en París que aprovecharemos. Dallas canceló vuelos por mal tiempo y tuvimos que escoger otra ruta. Pero el cambio nos va bien.
¿Qué haremos en París? No tengo idea. Son las 2 de la tarde y tenemos que estar de vuelta a las 8 de la noche. Esbozo una propuesta al aire –mientras espero la aceptación de los demás-: tomar el RER y llegar al Louvre. Y me acabo de acordar que el Louvre es gratis el día de hoy por ser primer domingo de mes. Luego caminaremos por Champs-Elysees hasta el Arc de Triumph. De ahí tomaremos el metro a la Torre Eiffel para después llegar a Misa de 6 (¿habrá?) en Notre-Dame. Y de vuelta al Charles de Gaulle.
Hasta ahora, todo bien. Padecemos el cansancio y aletargamiento típico por el largo viaje y cambio de horario. Tardarán algunos días en disolverse, pero esto bien vale la pena. París, dice el dicho –que según entiendo nace en el siglo de las guerras de religión-, bien vale una Misa. Nosotros tomaremos una y otra. Es más, combinaremos las opciones: Misa en París.
Y después, volar a Londres. París tiene siete horas más que Monterrey pero Londres sólo seis: saldremos de París a las 8 pm y llegaremos a las 8 pm de Londres. Tengo entendido que aterrizamos en el Heathrow Airport. De ahí, tomar el Tube y llegar hasta la Jubilee Line, y a la estación Finchley Road. Caminamos 500 metros y llegamos a Netherhall, llegamos a casa.
viernes, julio 31, 2009
Las Películas
Ok, suckee, se me hace que no voy a lograr lo de más-entradas-qué-días. Me voy a quedar en 31.
PERO! Sí me gustaría hablar de algo que acabo de escuchar.
Se trata de un trip que tiene que ver con el cerebro y con cómo piensa. A este asunto lo he llamado Las Películas, (osea, super original!).
Resulta que el cerebro continuamente se está proyectando hacia el futuro y lo hace mediante sucesiones de imágenes -y quizá sonidos- que tienen una direccionalidad, es decir, no se trata de imágenes random puestas una sobre otra sino que se trata de series de imágenes conexas que puestas en conjunto dan lugar a una especie de película con un argumento propio. De ahí Las Películas.
La trama puede ser de miedo, de misterio, de amor, de estupidez, de existencialismo, de odio... pero siempre tienen un sentido. Y siempre tienen un fin.
De Las Películas dependen muchísimas cosas de nuestra vida. Cómo tratamos a la gente, cómo comemos quequitos, cómo cerramos la laptop, cómo miramos al Sol... Las películas nos dan una idea de qué queremos, de cuáles son nuestros deseos más profundos.
Hay gente que vive esclavizado a lo que se proyecte cada día. El problema de esto es que poco a poco va perdiendo la libertad. O al menos, la libertad de proyectar lo que él quiera. Porque entonces surge la pregunta:
¿Podemos programar qué películas proyectar en el horizonte de nuestra existencia?
PERO! Sí me gustaría hablar de algo que acabo de escuchar.
Se trata de un trip que tiene que ver con el cerebro y con cómo piensa. A este asunto lo he llamado Las Películas, (osea, super original!).
Resulta que el cerebro continuamente se está proyectando hacia el futuro y lo hace mediante sucesiones de imágenes -y quizá sonidos- que tienen una direccionalidad, es decir, no se trata de imágenes random puestas una sobre otra sino que se trata de series de imágenes conexas que puestas en conjunto dan lugar a una especie de película con un argumento propio. De ahí Las Películas.
La trama puede ser de miedo, de misterio, de amor, de estupidez, de existencialismo, de odio... pero siempre tienen un sentido. Y siempre tienen un fin.
De Las Películas dependen muchísimas cosas de nuestra vida. Cómo tratamos a la gente, cómo comemos quequitos, cómo cerramos la laptop, cómo miramos al Sol... Las películas nos dan una idea de qué queremos, de cuáles son nuestros deseos más profundos.
Hay gente que vive esclavizado a lo que se proyecte cada día. El problema de esto es que poco a poco va perdiendo la libertad. O al menos, la libertad de proyectar lo que él quiera. Porque entonces surge la pregunta:
¿Podemos programar qué películas proyectar en el horizonte de nuestra existencia?
Químicos
Es cierto que al estudiar al ser humano no podemos hacer una disección perfecta de todas sus facultades y órganos. No podemos aislar alguno de los componentes humanos y estudiarlo como un ente independiente no-relacionado con las otras partes del cuerpo/espíritu. La unidad es uno de los trascendentales y no podemos negar la cohesión del ser humano. A lo que voy es que no se puede estudiar la libertad humana aislada de todo lo demás. Forma un conjunto con el resto.
Bueno, pero eso es lo humano, lo que se encuentra adentro de los límites de la persona humana. ¿Y lo que viene de fuera? Los elementos naturales que se encuentran en relación con el ser humano forman, de alguna manera, parte de esa naturaleza humana.
Pero, ¿y todo lo demás? Y en específico, ¿los químicos? Pienso en el tabaco, en la cafeína y en el alcohol, químicos aceptados socialmente para ser ingeridos.
Tabaco. Nada como un cigarro después de comer, o durante una cerveza o dos o veinte. Uno lo enciende y desde el primer momento siente que la nicotina recorre cada uno de los nervios del cuerpo. Los impregna de humo y los anima a cambiar. Un cigarro dura entre 5-8 minutos dependiendo de los hábitos del fumador. Yo prefiero tardarme. Me gusta emitir humo nomás porque sí. Además, saber que tienes fuego en la mano invita a la piromanía. Pero entonces, sabemos que la nicotina afecta al cuerpo porque lo altera -aunque se piense lo contrario- y con el paso del tiempo lo deteriora. ¿Y en el alma? ¿Qué es lo que causa la nicotina? A veces, uno puede marearse al fumar. Y entonces el juicio también se debilita. Al menos yo, cuando fumo, me siento mejor. Siento que estoy tomando un pedacito de la tela de la vida y la estoy exprimiendo hasta que no quede nada. Esto representa una alteración peculiar en la manera de percibir las cosas y de inteligirlas.
Cafeína. Más durante la carrera, pero también ahora puedo considerarme adicto al café. La sensación que causa tomar café caliente por la mañana es insustituible: el líquido caliente empapa nuestro yo más prosaico y lo despierta, si no por la droga al menos por la temperatura. Y al situarse y estabilizarse en nosotros, la cafeína nos urge a vivir, nos invita a proyectar Películas que nos ayuden a vivir y a ser felices. El café deshace las quimeras oníricas y nos hace tomar las riendas de lo que suceda cada día. No tiene nada de malo ser Quijotes idealistas. Lo peligroso es no tener a un Sancho Panza que nos haga ver las cosas como en realidad son.
Alcohol. Uff. El alcohol. Qué sustancia tan enigmática. Se infiltra en nuestras venas y altera volátilmente nuestra sensibilidad. Cuántos crímenes, cuántos triunfos, cuántas guerras, cuánta miseria, cuánta alegría no tiene al alcohol como telón de fondo. Y ya entrado al laberinto, los caminos se bifurcan y nos llevan a lugares insospechados. Las salidas se complican y las entradas se difuminan. La libertad se convierte en algo distinto. Se convierte en una caja de Pandora. Seguimos siendo libres, pero la libertad se pinta de colores: pueden ser colores frescos o pueden ser colores grises.
Bueno, pero eso es lo humano, lo que se encuentra adentro de los límites de la persona humana. ¿Y lo que viene de fuera? Los elementos naturales que se encuentran en relación con el ser humano forman, de alguna manera, parte de esa naturaleza humana.
Pero, ¿y todo lo demás? Y en específico, ¿los químicos? Pienso en el tabaco, en la cafeína y en el alcohol, químicos aceptados socialmente para ser ingeridos.
Tabaco. Nada como un cigarro después de comer, o durante una cerveza o dos o veinte. Uno lo enciende y desde el primer momento siente que la nicotina recorre cada uno de los nervios del cuerpo. Los impregna de humo y los anima a cambiar. Un cigarro dura entre 5-8 minutos dependiendo de los hábitos del fumador. Yo prefiero tardarme. Me gusta emitir humo nomás porque sí. Además, saber que tienes fuego en la mano invita a la piromanía. Pero entonces, sabemos que la nicotina afecta al cuerpo porque lo altera -aunque se piense lo contrario- y con el paso del tiempo lo deteriora. ¿Y en el alma? ¿Qué es lo que causa la nicotina? A veces, uno puede marearse al fumar. Y entonces el juicio también se debilita. Al menos yo, cuando fumo, me siento mejor. Siento que estoy tomando un pedacito de la tela de la vida y la estoy exprimiendo hasta que no quede nada. Esto representa una alteración peculiar en la manera de percibir las cosas y de inteligirlas.
Cafeína. Más durante la carrera, pero también ahora puedo considerarme adicto al café. La sensación que causa tomar café caliente por la mañana es insustituible: el líquido caliente empapa nuestro yo más prosaico y lo despierta, si no por la droga al menos por la temperatura. Y al situarse y estabilizarse en nosotros, la cafeína nos urge a vivir, nos invita a proyectar Películas que nos ayuden a vivir y a ser felices. El café deshace las quimeras oníricas y nos hace tomar las riendas de lo que suceda cada día. No tiene nada de malo ser Quijotes idealistas. Lo peligroso es no tener a un Sancho Panza que nos haga ver las cosas como en realidad son.
Alcohol. Uff. El alcohol. Qué sustancia tan enigmática. Se infiltra en nuestras venas y altera volátilmente nuestra sensibilidad. Cuántos crímenes, cuántos triunfos, cuántas guerras, cuánta miseria, cuánta alegría no tiene al alcohol como telón de fondo. Y ya entrado al laberinto, los caminos se bifurcan y nos llevan a lugares insospechados. Las salidas se complican y las entradas se difuminan. La libertad se convierte en algo distinto. Se convierte en una caja de Pandora. Seguimos siendo libres, pero la libertad se pinta de colores: pueden ser colores frescos o pueden ser colores grises.
jueves, julio 30, 2009
Una bicicleta
Hoy conocí al Obispo del Opus Dei, que para mí es simplemente 'El Padre'. Le abrí la puerta del carro cuando llegó a mi casa y le ayudé a salir. Me dio un abrazo y me dijo: 'tenía muchas ganas de ver a mis hijos regiomontanos'. Estuvo cool.
Luego señaló a la pared. En la pared había una bicicleta colgada y al lado, unos artefactos que luego me enteré que eran carritos para cargar palos de golf. Entonces me preguntó:
'¿Qué es eso hijo mío?', y yo le dije: 'Una bicicleta Padre'. Me contestó: 'No hijo mío, eso de allá'. Se refería a los carritos para cargar los palos de golf.
Ha de haber pensado: 'este hijo mío es un idiota, pero no importa. Hay de todo en el Opus Dei'.
Luego señaló a la pared. En la pared había una bicicleta colgada y al lado, unos artefactos que luego me enteré que eran carritos para cargar palos de golf. Entonces me preguntó:
'¿Qué es eso hijo mío?', y yo le dije: 'Una bicicleta Padre'. Me contestó: 'No hijo mío, eso de allá'. Se refería a los carritos para cargar los palos de golf.
Ha de haber pensado: 'este hijo mío es un idiota, pero no importa. Hay de todo en el Opus Dei'.
Mapas
Me voy de Monterrey. El sábado por la mañana vuelvo Mty-Dallas-Londres y espero quedarme allá un mes.
Estoy emocionado porque va a ser un tiempo lleno de luz y de lágrimas. Será, definitivamente, un viaje melancólico. Londres se presta mucho a eso: está en un continente distinto, el clima habitualmente es gris y llueve seguido.
El viaje llega en un momento importante. Julio fue un mes... diferente. Ya quiero que se acabe para irme de aquí. Sé que es cobarde simplemente huir, pero en este caso no es una huida sino una mudanza: me iré al edificio de enfrente para ver el jardín desde un ángulo distinto.
Desde donde yo estoy ya no distingo bien el color. Tampoco la armonía. Es más, he notado algunas creaturillas que han empezado a trepar por los árboles y se han comido los helechos. Ya hace rato que pisotearon las flores y ahora desentierran los rosales.
Pero de aquel edificio seguro todo se ve distinto. O más aún, quizá tenga vistas a otros jardines que se despliegan en el horizonte. Y entonces descubriré que mi horizonte de sentido se ha ensanchado. No ignoraré el jardín anterior -y más bien creo que me dedicaré a repararlo- pero seguro que hay varios espacios verdes y limpios que no conozco. La madurez duele. Duele porque significa cambio.
Los humanos somos bastante nómadas. Hay que ir cambiando y dejando atrás lo que ya no nos queda. Los zapatos nuevos duelen al usarlos por primera vez, pero luego se amoldan y quedan mejor que los anteriores que ya nos apretaban.
Sí, es cierto, cambiamos. Pero yo no quiero que cambien mis vínculos con las personas que ya forman parte de mí. Si cambiaran, me gustaría que sólo fuera para bien.
AHORA: qué difícil es esto de los vínculos con las personas. Muchas veces empezamos a vincularnos con personas que nos llevan al edificio anterior. En otras ocasiones empezamos a vincularnos con personas que no estaban presentes a la hora de planear nuestra vida. Y de repente, pum, descubres en el mapa de tu vida puntos que pensabas ignorar. Y luego te das cuenta que no es fácil. O que es más fácil de lo que piensas. O que tienes el mapa al revés. O que tienes un mapa equivocado. O que no tienes mapa. O que el mapa que dibujaste se ha quedado añejo. O que el mapa es verdadero pero te hace llorar.
Estoy emocionado porque va a ser un tiempo lleno de luz y de lágrimas. Será, definitivamente, un viaje melancólico. Londres se presta mucho a eso: está en un continente distinto, el clima habitualmente es gris y llueve seguido.
El viaje llega en un momento importante. Julio fue un mes... diferente. Ya quiero que se acabe para irme de aquí. Sé que es cobarde simplemente huir, pero en este caso no es una huida sino una mudanza: me iré al edificio de enfrente para ver el jardín desde un ángulo distinto.
Desde donde yo estoy ya no distingo bien el color. Tampoco la armonía. Es más, he notado algunas creaturillas que han empezado a trepar por los árboles y se han comido los helechos. Ya hace rato que pisotearon las flores y ahora desentierran los rosales.
Pero de aquel edificio seguro todo se ve distinto. O más aún, quizá tenga vistas a otros jardines que se despliegan en el horizonte. Y entonces descubriré que mi horizonte de sentido se ha ensanchado. No ignoraré el jardín anterior -y más bien creo que me dedicaré a repararlo- pero seguro que hay varios espacios verdes y limpios que no conozco. La madurez duele. Duele porque significa cambio.
Los humanos somos bastante nómadas. Hay que ir cambiando y dejando atrás lo que ya no nos queda. Los zapatos nuevos duelen al usarlos por primera vez, pero luego se amoldan y quedan mejor que los anteriores que ya nos apretaban.
Sí, es cierto, cambiamos. Pero yo no quiero que cambien mis vínculos con las personas que ya forman parte de mí. Si cambiaran, me gustaría que sólo fuera para bien.
AHORA: qué difícil es esto de los vínculos con las personas. Muchas veces empezamos a vincularnos con personas que nos llevan al edificio anterior. En otras ocasiones empezamos a vincularnos con personas que no estaban presentes a la hora de planear nuestra vida. Y de repente, pum, descubres en el mapa de tu vida puntos que pensabas ignorar. Y luego te das cuenta que no es fácil. O que es más fácil de lo que piensas. O que tienes el mapa al revés. O que tienes un mapa equivocado. O que no tienes mapa. O que el mapa que dibujaste se ha quedado añejo. O que el mapa es verdadero pero te hace llorar.
lunes, julio 27, 2009
Tío Rafa
El viernes hui con Mario y Luisé a los bosques de Monterreal. Llevaba un mes sin respirar y ahí gocé la limpieza de la naturaleza. Me regeneré y me reinstalé en-migo mismo. No fue un hard reboot como el que vendrá en Londres but still!
Estar ahí viendo las montañas repletas de pinos sintiendo el aire frío en la cara y la madera del barandal en mis manos me hizo cerrar los ojos y desear lo mejor. Llegué a pensar que todo estaba bien cuando me acosté en la terraza a ver el cielo. Me sorprendí que mi vista pudiera llegar tan lejos. Sentí que las nubes estaban estáticas y que más bien yo me movía. Me dejé llevar por la grandeza del momento... Me sentía aire entre las notas de una canción melancólica/épica que se mezclan y bailan armónicamente al ritmo del tiempo predeterminado (pero el tiempo es sólo un camino, no es un límite).
PERO ANTES! Pongo unas líneas de cómo llegamos. No fue fácil llegar. Pensé -llegué a pensar- que jamás llegaríamos. El plan era salir de aquí a las 7.30 pm y llegar a cenar a Monterreal. Pero hicimos una quickstop en el rancho de migas. Del rancho de Migas salimos a las 11 pm rumbo a la Cabaña del Tío Rafa que está tipo AL OTRO LADO DEL MUNDO (...). Ok, esos tres puntos entre paréntesis significan que fui a hacer algo muy freak: hice el path en google earth y me dio 130 km. Creo que hubiera sido mucho más fácil ir por el otro lado:

Anyways. WE DID THE TRIP.
Valdría la pena destacar que pasamos por un McDonald's y compramos
-1 trío de McPollo
-4 hamburguesas jr.
-3 cocas de coca (bueno dos cocas y 'una de cola natural')
-1 combo de Pechuga X
Highlight: nos preguntaron si este último combo de pechuga lo queríamos grill o crispy. Entonces le dijimos que si tenían grispill, crilspy, frisltill, crispilgry y así hasta que exprimimos la última gota de esa estúpida broma. Luego vendrían MUCHAS más del estilo. Qué pueden esperar de Mario/Luisé/yo.
Llegamos tardísisisisimo a la Cabaña del Tío Rafa. Me dolía todo. Destruí algo de la entrada con la camioneta pero ya no supe bien qué era.
Instalamos y empezó el galore de The Office y 24 Season Four. Acabó el domingo como a las 2 pm.
Nah: también hubo otras cosas. Por ejemplo, fuimos a desayunar/comer el sábado a San Antonio de las Alazanas. Descubrimos (al día siguiente) que sólo hay tres restaurantes. La señora del restaurante en el que desayunamos/comimos nos dijo que 'todos los que comen vuelven'. Yo le dije que si a quejarse, pero no me oyó. Estuvo padre, y se notó el espíritu casero: yo pedí un plato y Luisé otro. Y de repente se acercó y le dijo a Luisé: 'quieres probar lo que pidió tu amigo?' Y así, BRAVER, agarró mi plato y le pasó un poco de lo que había en mi plato al suyo jajaja YEAH.
También caminamos un poco la noche del sábado. Yo iba en chanclas y traía la sudadera negra que compré en el Hard Rock de London. Luisé iba en manga corta. Mario traía una sudadera gris claro. Mientras caminábamos rezamos el rosario y luego oímos música del cel de Mario. Highlights: una de The Streets, Walking in a Dream de Empire of the Sun, y creo que alguna de Royksopp que me gustó mucho.
Todo mi cuerpo se sentía en un lugar mejor. Últimamente Monterrey y yo lo hemos tratado un poco mal. Ahora, en estado de paz, noté que vivir es algo excitante. Nos tocó caminar hacia el atardecer mientras la temperatura disminuía. A nuestros lados, montañas cubiertas de pinos y algunas cabañas iluminadas con líneas de foquitos navideños. El cielo estaba tan claro como puede estar, como lo permite su esencia. Hacia el final de la caminata empezamos a distinguir las luces de las estrellas. Empezamos a hablar de ellas. La mayoría de ellas, dijimos, son luces sin cuerpo, ilusiones de realidades vacías (osea, tipo, que ya no existen). Y ellas, dijo uno, han de pensar lo mismo de nosotros.
De regreso a la cabaña del Tío Rafa pensé: esta caminata es como ir a caminar en la Isla para luego volver al depa a ver la tele. Son de esas salidas que tienes que hacer para no sentirte mal de que no hiciste nada. La diferencia es que cuando llegas al depa en la Isla abres la puerta y sale aire frío mientras que aquí el aire frío está afuera.
Comimos y cenamos a cualquier hora los siguientes elementos: ostiones, un cabernet que regaló mi hermano para la causa, hot-dogs, rancheritos con la botanera, roles glaseados marca bimbo, coca, un six de modelo, elotitos del HEB (me es difícil explicar la presentación)... en fin.
Y dormimos perfecto. Cero pesadillas. Cero angustias. Cero calor. Cero Sol (porque la cabaña tiene tablas EN TODAS LAS VENTANAS, entonces pierdes la noción del tiempo: según nosotros siempre eran las 8 am).
Super plan.
Estar ahí viendo las montañas repletas de pinos sintiendo el aire frío en la cara y la madera del barandal en mis manos me hizo cerrar los ojos y desear lo mejor. Llegué a pensar que todo estaba bien cuando me acosté en la terraza a ver el cielo. Me sorprendí que mi vista pudiera llegar tan lejos. Sentí que las nubes estaban estáticas y que más bien yo me movía. Me dejé llevar por la grandeza del momento... Me sentía aire entre las notas de una canción melancólica/épica que se mezclan y bailan armónicamente al ritmo del tiempo predeterminado (pero el tiempo es sólo un camino, no es un límite).
PERO ANTES! Pongo unas líneas de cómo llegamos. No fue fácil llegar. Pensé -llegué a pensar- que jamás llegaríamos. El plan era salir de aquí a las 7.30 pm y llegar a cenar a Monterreal. Pero hicimos una quickstop en el rancho de migas. Del rancho de Migas salimos a las 11 pm rumbo a la Cabaña del Tío Rafa que está tipo AL OTRO LADO DEL MUNDO (...). Ok, esos tres puntos entre paréntesis significan que fui a hacer algo muy freak: hice el path en google earth y me dio 130 km. Creo que hubiera sido mucho más fácil ir por el otro lado:

Anyways. WE DID THE TRIP.
Valdría la pena destacar que pasamos por un McDonald's y compramos
-1 trío de McPollo
-4 hamburguesas jr.
-3 cocas de coca (bueno dos cocas y 'una de cola natural')
-1 combo de Pechuga X
Highlight: nos preguntaron si este último combo de pechuga lo queríamos grill o crispy. Entonces le dijimos que si tenían grispill, crilspy, frisltill, crispilgry y así hasta que exprimimos la última gota de esa estúpida broma. Luego vendrían MUCHAS más del estilo. Qué pueden esperar de Mario/Luisé/yo.
Llegamos tardísisisisimo a la Cabaña del Tío Rafa. Me dolía todo. Destruí algo de la entrada con la camioneta pero ya no supe bien qué era.
Instalamos y empezó el galore de The Office y 24 Season Four. Acabó el domingo como a las 2 pm.
Nah: también hubo otras cosas. Por ejemplo, fuimos a desayunar/comer el sábado a San Antonio de las Alazanas. Descubrimos (al día siguiente) que sólo hay tres restaurantes. La señora del restaurante en el que desayunamos/comimos nos dijo que 'todos los que comen vuelven'. Yo le dije que si a quejarse, pero no me oyó. Estuvo padre, y se notó el espíritu casero: yo pedí un plato y Luisé otro. Y de repente se acercó y le dijo a Luisé: 'quieres probar lo que pidió tu amigo?' Y así, BRAVER, agarró mi plato y le pasó un poco de lo que había en mi plato al suyo jajaja YEAH.
También caminamos un poco la noche del sábado. Yo iba en chanclas y traía la sudadera negra que compré en el Hard Rock de London. Luisé iba en manga corta. Mario traía una sudadera gris claro. Mientras caminábamos rezamos el rosario y luego oímos música del cel de Mario. Highlights: una de The Streets, Walking in a Dream de Empire of the Sun, y creo que alguna de Royksopp que me gustó mucho.
Todo mi cuerpo se sentía en un lugar mejor. Últimamente Monterrey y yo lo hemos tratado un poco mal. Ahora, en estado de paz, noté que vivir es algo excitante. Nos tocó caminar hacia el atardecer mientras la temperatura disminuía. A nuestros lados, montañas cubiertas de pinos y algunas cabañas iluminadas con líneas de foquitos navideños. El cielo estaba tan claro como puede estar, como lo permite su esencia. Hacia el final de la caminata empezamos a distinguir las luces de las estrellas. Empezamos a hablar de ellas. La mayoría de ellas, dijimos, son luces sin cuerpo, ilusiones de realidades vacías (osea, tipo, que ya no existen). Y ellas, dijo uno, han de pensar lo mismo de nosotros.
De regreso a la cabaña del Tío Rafa pensé: esta caminata es como ir a caminar en la Isla para luego volver al depa a ver la tele. Son de esas salidas que tienes que hacer para no sentirte mal de que no hiciste nada. La diferencia es que cuando llegas al depa en la Isla abres la puerta y sale aire frío mientras que aquí el aire frío está afuera.
Comimos y cenamos a cualquier hora los siguientes elementos: ostiones, un cabernet que regaló mi hermano para la causa, hot-dogs, rancheritos con la botanera, roles glaseados marca bimbo, coca, un six de modelo, elotitos del HEB (me es difícil explicar la presentación)... en fin.
Y dormimos perfecto. Cero pesadillas. Cero angustias. Cero calor. Cero Sol (porque la cabaña tiene tablas EN TODAS LAS VENTANAS, entonces pierdes la noción del tiempo: según nosotros siempre eran las 8 am).
Super plan.
viernes, julio 24, 2009
Puerta
'This shit is going private' I said. But I'll leave you guys -the ones who I won't invite- a last taste of Mondoli-without-restrictions.
No, lo que quiero hacer es escribir un texto largo que divida Mondoli en dos: antes y después. Como una puerta, que divide el antes y el después: ah ok. Va a ser una entrada donde se fusionarán la estupidez cotidiana y la profundidad filantrópica que quiere hurgar en los recovecos más recónditos del alma humana.
Otro de los propósitos de esta entrada es hacer un recuento de qué ha sucedido con Mondoli durante estos últimos meses pues creo que el proyecto y yo vamos madurando. Si el objetivo al abrirlo era escribir, puedo afirmar sin temor a equivocarme que lo he logrado. Y los resultados son que cada vez puedo escribir más fácil sobre cualquier cosa. Cuando sabes que tu vida va a depender bastante de cómo escribas es cuando agradeces escribir fluidamente.
Me gustaría categorizar las entradas. Creo que puedo hacerlo en 4 o 5: tampoco soy tan espontáneo como algunos piensan/sugieren/creen.
Las entradas que más disfruto son las podría llamar entrañables. En ellas vacío mi cabeza con ideas que logro envolver -a veces- satisfactoriamente. Son entradas en las que reflexiono. Siempre he pensado que mis autores favoritos son los de poca acción y mucha reflexión tipo Susanna Tamaro. Tipo este fragmento de Donde el corazón te lleve:
Anoche cayó un fuerte aguacero. Era tan violento que varias veces me desperté por el ruido que hacía al golpear los postigos. Esta mañana, cuando abrí los ojos convencida de que todavía haría mal tiempo, estuve remoloneando entre las mantas durante largo rato. ¡Cómo cambian las cosas con los años! A tu edad yo era una especie de lirón, si nadie me molestaba podía dormir incluso hasta la hora de la comida. Ahora, en cambio, siempre estoy despierta antes del amanecer. Así las jornadas se vuelven larguísimas, interminables. Hay cierta crueldad en todo esto, ¿no crees? Las horas de la mañana son las más terribles, no hay nada que te ayude a distraerte: estás allí y sabes que tus pensamientos sólo pueden dirigirse hacia atrás. Los pensamientos de un viejo no tienen futuro, por lo general son tristes, y si no tristes, melancólicos (...).
De niños y de jóvenes, en cambio, se sueña más y los sueños tienen el poder de determinar el humor del día. ¿Te acuerdas de cómo llorabas, recién despierta, en los últimos meses? Te estabas allí sentada delante de la taza de café y las lágrimas rodaban silenciosas por tus mejillas. «¿Por qué lloras?», te preguntaba entonces; y tú, desolada o furiosa, decías: « No lo sé. » A tu edad hay muchas cosas que ordenar dentro de uno mismo: hay proyectos y, en los proyectos, inseguridades. La parte inconsciente no tiene un orden o una lógica clara: con los residuos de la jornada, hinchados y deformados, mezcla las aspiraciones más profundas, entre las aspiraciones profundas mete las necesidades del cuerpo. De tal suerte, si tenemos hambre soñamos estar sentados a la mesa y no conseguir comer; si tenemos frío soñamos que estamos en el Polo Norte y no tenemos un abrigo; si hemos sufrido un desaire nos convertimos en guerreros sedientos de sangre.
Hasta ahí de Tamaro. No batallé mucho para escoger estos párrafos: la obra entera es un canto a la interioridad, al arte de lograr describir porqué el ser humano es quién es.
Y bueno, ya se ve que este es mi tema favorito pero pocas veces lo pongo en práctica, osea, me encanta hablar de lo grande y hermoso que es lograr explicar qué onda con el ser humano, pero pocas veces profundizo en algún aspecto determinado: no decido por sumergirme en él y me quedo afuera, pegándole a las aguas desde la superficie. Sí, logro salpicarme un poco, pero nada como arrojarte en él con la valentía de quien sólo se preocupa por el presente para construir su futuro.
Podría decir que dentro de estas entradas entrañables se encuentran, evidentemente, el trabajado manifiesto armónico, la oda a la nostalgia, Mélancolie, entre otros. No bueno! Estas entradas son lo que me gustaría hacer de por vida: estudiar y divertirme con ese tipo de sensaciones que nos embargan y nos llevan a pensar en otros mundos.
Hay otro tipo de entradas que son las más pirer-style, es decir, esos textos que se componen de idioteces-non-stop. Ejemplos son EVIDENTEMENTE el de Héroes-héroes, el de Sparks!, el de Ríe. Creo que son los que mejor recepción tienen en el público porque no piden mucho a los lectores. Se trata de dejarse llevar por el caos que mezcla conceptos e ideas no necesariamente pertenecientes a campos semánticos similares. Juraría que Borges (ayer hablé de Borges y lo defendí ante una garcíamárquesina que me explicaba las diferencias en la educación del argentino y el colombiano). Me gusta mucho escribir así, y parece que a ustedes también les gusta leer estas, pero no las siento tan mondoli. Sí, son pirer-turbo-pirer all the way down... pero siento que puedo escribir cosas más... épicas, más entrañables.
Están las entradas tipo blogger tradicional de guey que no decidió a estudiar periodismo pero siente la imperiosa necesidad de platicarle al universo indefinido de internet sobre sus aventuras diarias. Creo que la mayoría de los blogs (y me atrevo a hacer una generalización de lo más atrevida/no-académica-ni-empírica) que moran en internet son de este tipo: blogs de gente que te describe la vida de su perro, los juegos de su equipo favorito, sus reflexiones sobre las pasadas elecciones, la vena poética que llevan dentro mediante poemillas mediocres (pura envidia, no se me da la poesía), etc. La diferencia es que yo intento narrar todo este tipo de cosas de manera simpática. Egregios ejemplos de estas entradas son Cartera, Gente Buena Pt. I, II, III-IV (y no voy a poner los links), las entradas crappy sobre la influenza que titulé Bitácoras y que supusieron un fracaso, New Shit (aunque New Shit es una combinación bien lograda pero un poco larga, dijo Gonzi, entre una entrada de tipo blogger tradicional y una entrañable).
Están las entradas twitter-style, que son entradas 'para salir al paso' tipo My phone exploded!, Agosto en Londres, Mi desktop, A good reason to visit London, etc. De hecho abrí cuenta en twitter, pero creo que no es mi estilo. No puedo decir NADA en poquitas palabras así que prefiero dedicarle tiempo al blog que estar bombardeando a la gente con 'me estoy bañando', 'estoy dándole de comer a mi perro', 'thinks that life is a turtle', 'feels like shit', 'cree en las mariposas que parlotean', and stuff like that. De verdad que no me llama la atención causarle más angustia a la gente sumándome al Twitter counter que te va diciendo que 84 de tus amigos ya actualizaron su Twitter. P.A.S.O.
Otro tipo de entradas que tampoco me gustan mucho son las que puedo llamar glimpses of spleen, en las que con seis o siete líneas le digo a todo mundo que no la estoy pasando bien. Y no está cool porque ni el mundo entiende bien qué rollo conmigo, ni yo me desahogo agusto. Es como gritarle a la gente que pasa por la calle 'hey, tengo problemas... pero bye, no te los quiero platicar ni quiero que me ayudes'. Entradas de estas -cada vez más frecuentes- son Espiral, Plane of Air, Telaraña (y este es EL ejemplo típico)... Voy a intentar no hacerlo. Si voy a escribir algo, lo voy a escribir bien y completo, nada de frases emo que encubran las tinieblas que me fisuran por dentro (jajaja tipo lo que acabo de hacer!).
Hay otras entradas que me hacen mucha ilusión pero nunca logro mantenerlas con vida. Me refiero a las entradas tipo cuento. Ejemplo es Unintended (que tiene un gran valor para mí), Un conocido, y ESPECIALMENTE, las entradas de Lounge (I, II, III, IV y V) que se han quedado en el olvido... Creo que esa historia tiene un gran potencial pero no me he tomado el tiempo de seguirle.
Y aprovecho aquí para hablar de algo que me duele muchísimo: Esfera proyect (ve ¿Qué vas a encontrar en mis libros? y Pieces of me) se murió. Llevaba casi 40 páginas y no hay manera de recuperarlas. Se las llevó mi computadora consigo y ahorita están en un disco duro que está en una trituradora radioactiva anti-materia en el estado de Kentucky. Sé que es una estupidez, pero la frustración de esto me lleva, a veces, a las casi lágrimas (entre tantas otras cosas).
En fin, a Mondoli le he tomado gran cariño... porque estoy construyéndolo con sangre.
Por eso no puede ser público: la sangre se pega y la sangre une. Y no me gusta la sensación de estar unido con gente que ni siquiera conozco o con gente a la que mi sangre le hace daño.
Además, bastante sangre tengo ya en mis manos que no sé si pueda echar marcha atrás (frase emo que había prometido no hacer jajaja).
Bueno. A partir del fin de semana sólo podrán entrar a Mondoli los que me pidieron entrar, ya sea por mail, FB o por este medio.
No, lo que quiero hacer es escribir un texto largo que divida Mondoli en dos: antes y después. Como una puerta, que divide el antes y el después: ah ok. Va a ser una entrada donde se fusionarán la estupidez cotidiana y la profundidad filantrópica que quiere hurgar en los recovecos más recónditos del alma humana.
Otro de los propósitos de esta entrada es hacer un recuento de qué ha sucedido con Mondoli durante estos últimos meses pues creo que el proyecto y yo vamos madurando. Si el objetivo al abrirlo era escribir, puedo afirmar sin temor a equivocarme que lo he logrado. Y los resultados son que cada vez puedo escribir más fácil sobre cualquier cosa. Cuando sabes que tu vida va a depender bastante de cómo escribas es cuando agradeces escribir fluidamente.
Me gustaría categorizar las entradas. Creo que puedo hacerlo en 4 o 5: tampoco soy tan espontáneo como algunos piensan/sugieren/creen.
Las entradas que más disfruto son las podría llamar entrañables. En ellas vacío mi cabeza con ideas que logro envolver -a veces- satisfactoriamente. Son entradas en las que reflexiono. Siempre he pensado que mis autores favoritos son los de poca acción y mucha reflexión tipo Susanna Tamaro. Tipo este fragmento de Donde el corazón te lleve:
Anoche cayó un fuerte aguacero. Era tan violento que varias veces me desperté por el ruido que hacía al golpear los postigos. Esta mañana, cuando abrí los ojos convencida de que todavía haría mal tiempo, estuve remoloneando entre las mantas durante largo rato. ¡Cómo cambian las cosas con los años! A tu edad yo era una especie de lirón, si nadie me molestaba podía dormir incluso hasta la hora de la comida. Ahora, en cambio, siempre estoy despierta antes del amanecer. Así las jornadas se vuelven larguísimas, interminables. Hay cierta crueldad en todo esto, ¿no crees? Las horas de la mañana son las más terribles, no hay nada que te ayude a distraerte: estás allí y sabes que tus pensamientos sólo pueden dirigirse hacia atrás. Los pensamientos de un viejo no tienen futuro, por lo general son tristes, y si no tristes, melancólicos (...).
De niños y de jóvenes, en cambio, se sueña más y los sueños tienen el poder de determinar el humor del día. ¿Te acuerdas de cómo llorabas, recién despierta, en los últimos meses? Te estabas allí sentada delante de la taza de café y las lágrimas rodaban silenciosas por tus mejillas. «¿Por qué lloras?», te preguntaba entonces; y tú, desolada o furiosa, decías: « No lo sé. » A tu edad hay muchas cosas que ordenar dentro de uno mismo: hay proyectos y, en los proyectos, inseguridades. La parte inconsciente no tiene un orden o una lógica clara: con los residuos de la jornada, hinchados y deformados, mezcla las aspiraciones más profundas, entre las aspiraciones profundas mete las necesidades del cuerpo. De tal suerte, si tenemos hambre soñamos estar sentados a la mesa y no conseguir comer; si tenemos frío soñamos que estamos en el Polo Norte y no tenemos un abrigo; si hemos sufrido un desaire nos convertimos en guerreros sedientos de sangre.
Hasta ahí de Tamaro. No batallé mucho para escoger estos párrafos: la obra entera es un canto a la interioridad, al arte de lograr describir porqué el ser humano es quién es.
Y bueno, ya se ve que este es mi tema favorito pero pocas veces lo pongo en práctica, osea, me encanta hablar de lo grande y hermoso que es lograr explicar qué onda con el ser humano, pero pocas veces profundizo en algún aspecto determinado: no decido por sumergirme en él y me quedo afuera, pegándole a las aguas desde la superficie. Sí, logro salpicarme un poco, pero nada como arrojarte en él con la valentía de quien sólo se preocupa por el presente para construir su futuro.
Podría decir que dentro de estas entradas entrañables se encuentran, evidentemente, el trabajado manifiesto armónico, la oda a la nostalgia, Mélancolie, entre otros. No bueno! Estas entradas son lo que me gustaría hacer de por vida: estudiar y divertirme con ese tipo de sensaciones que nos embargan y nos llevan a pensar en otros mundos.
Hay otro tipo de entradas que son las más pirer-style, es decir, esos textos que se componen de idioteces-non-stop. Ejemplos son EVIDENTEMENTE el de Héroes-héroes, el de Sparks!, el de Ríe. Creo que son los que mejor recepción tienen en el público porque no piden mucho a los lectores. Se trata de dejarse llevar por el caos que mezcla conceptos e ideas no necesariamente pertenecientes a campos semánticos similares. Juraría que Borges (ayer hablé de Borges y lo defendí ante una garcíamárquesina que me explicaba las diferencias en la educación del argentino y el colombiano). Me gusta mucho escribir así, y parece que a ustedes también les gusta leer estas, pero no las siento tan mondoli. Sí, son pirer-turbo-pirer all the way down... pero siento que puedo escribir cosas más... épicas, más entrañables.
Están las entradas tipo blogger tradicional de guey que no decidió a estudiar periodismo pero siente la imperiosa necesidad de platicarle al universo indefinido de internet sobre sus aventuras diarias. Creo que la mayoría de los blogs (y me atrevo a hacer una generalización de lo más atrevida/no-académica-ni-empírica) que moran en internet son de este tipo: blogs de gente que te describe la vida de su perro, los juegos de su equipo favorito, sus reflexiones sobre las pasadas elecciones, la vena poética que llevan dentro mediante poemillas mediocres (pura envidia, no se me da la poesía), etc. La diferencia es que yo intento narrar todo este tipo de cosas de manera simpática. Egregios ejemplos de estas entradas son Cartera, Gente Buena Pt. I, II, III-IV (y no voy a poner los links), las entradas crappy sobre la influenza que titulé Bitácoras y que supusieron un fracaso, New Shit (aunque New Shit es una combinación bien lograda pero un poco larga, dijo Gonzi, entre una entrada de tipo blogger tradicional y una entrañable).
Están las entradas twitter-style, que son entradas 'para salir al paso' tipo My phone exploded!, Agosto en Londres, Mi desktop, A good reason to visit London, etc. De hecho abrí cuenta en twitter, pero creo que no es mi estilo. No puedo decir NADA en poquitas palabras así que prefiero dedicarle tiempo al blog que estar bombardeando a la gente con 'me estoy bañando', 'estoy dándole de comer a mi perro', 'thinks that life is a turtle', 'feels like shit', 'cree en las mariposas que parlotean', and stuff like that. De verdad que no me llama la atención causarle más angustia a la gente sumándome al Twitter counter que te va diciendo que 84 de tus amigos ya actualizaron su Twitter. P.A.S.O.
Otro tipo de entradas que tampoco me gustan mucho son las que puedo llamar glimpses of spleen, en las que con seis o siete líneas le digo a todo mundo que no la estoy pasando bien. Y no está cool porque ni el mundo entiende bien qué rollo conmigo, ni yo me desahogo agusto. Es como gritarle a la gente que pasa por la calle 'hey, tengo problemas... pero bye, no te los quiero platicar ni quiero que me ayudes'. Entradas de estas -cada vez más frecuentes- son Espiral, Plane of Air, Telaraña (y este es EL ejemplo típico)... Voy a intentar no hacerlo. Si voy a escribir algo, lo voy a escribir bien y completo, nada de frases emo que encubran las tinieblas que me fisuran por dentro (jajaja tipo lo que acabo de hacer!).
Hay otras entradas que me hacen mucha ilusión pero nunca logro mantenerlas con vida. Me refiero a las entradas tipo cuento. Ejemplo es Unintended (que tiene un gran valor para mí), Un conocido, y ESPECIALMENTE, las entradas de Lounge (I, II, III, IV y V) que se han quedado en el olvido... Creo que esa historia tiene un gran potencial pero no me he tomado el tiempo de seguirle.
Y aprovecho aquí para hablar de algo que me duele muchísimo: Esfera proyect (ve ¿Qué vas a encontrar en mis libros? y Pieces of me) se murió. Llevaba casi 40 páginas y no hay manera de recuperarlas. Se las llevó mi computadora consigo y ahorita están en un disco duro que está en una trituradora radioactiva anti-materia en el estado de Kentucky. Sé que es una estupidez, pero la frustración de esto me lleva, a veces, a las casi lágrimas (entre tantas otras cosas).
En fin, a Mondoli le he tomado gran cariño... porque estoy construyéndolo con sangre.
Por eso no puede ser público: la sangre se pega y la sangre une. Y no me gusta la sensación de estar unido con gente que ni siquiera conozco o con gente a la que mi sangre le hace daño.
Además, bastante sangre tengo ya en mis manos que no sé si pueda echar marcha atrás (frase emo que había prometido no hacer jajaja).
Bueno. A partir del fin de semana sólo podrán entrar a Mondoli los que me pidieron entrar, ya sea por mail, FB o por este medio.
jueves, julio 23, 2009
My phone exploded
Esta última entrada al público en general es para avisar que ya no tengo celular. Ahora lo tiene el abismo de la inexistencia.
Luego les paso mi nuevo número.
Luego les paso mi nuevo número.
martes, julio 21, 2009
Mondoli goes private
A partir de este sábado, mi blog va a ser privado, es decir, sólo podrán entrar a él los que yo permita. Disculpen que me haya puesto piqui pero casi estoy obligado a hacerlo. De hecho también borré mi FB. Ayer tuve una conversación con dos grandes amigos que me hizo reaccionar.
Dejen en los comentarios su petición de que quieren ser parte de este blog, o mándenme un mail.
Creo que esto no es un retroceso, más bien es una oportunidad para poder escribir como quiera, sin reparos ni prudencia. Obvio, por eso sólo aceptaré a algunos.
Dejen en los comentarios su petición de que quieren ser parte de este blog, o mándenme un mail.
Creo que esto no es un retroceso, más bien es una oportunidad para poder escribir como quiera, sin reparos ni prudencia. Obvio, por eso sólo aceptaré a algunos.
lunes, julio 20, 2009
Un conocido
En un bar suceden cosas extrañas. Hace algún tiempo estaba con unos amigos en uno. Hablábamos de todo y de nada.
Noté que en una mesa había alguien que me parecía conocido. Estaba en una esquina y el lugar era oscuro así que no podía verle la cara. Unos segundos después platicábamos con él. Me recordaba a alguien... me recordaba una idea, un pasado, una vida. Me dijo, entre otras cosas, lo siguiente. No puedo poner su nombre porque seguiré hablando de él:
"El cielo grisáceo es un augurio. Terminé de entenderlo con los truenos que tan mal me ponen. Mi alma se ha vuelto agrietada de color y estremecida inocentemente por los ensordecedores ruidos del mundo. El clima es agradable, pero no hay nada de novedoso: Dios siempre permite un inicio razonablemente cómodo. Luego vendrán los ríos de sangre. Mi sonrisa de autosuficiencia es una pérfida máscara. Detrás, los gusanos devoran todo. Hay alguien que aplaude y lo anuncia por todas partes. 'Estás sólo' me dice al oído. Y tiene algo de razón. ¿Quién quiere estar con un soldado de infantería que ha huido? Intento distraerme de estas negras realidades pero es imposible. Las mismas ramas de los árboles bailan con el viento. Me siento fuerte y seguro como estos pinos que hunden sus raíces metros abajo. Pero, ¿cómo no sé si estas raíces están podridas, carcomidas por mi aquiescencia con el mundo? Soy un insensato. Todo me vuelve loco. Desde el principio me di cuenta que el eros es destructivo. Hay un afán enfermizo de poseer a las personas que lleva a la destrucción. Que lleva a la autodestrucción".
Le dije que se calmara, pero prosiguió. No puedo seguir escribiendo lo que me dijo por respeto a su persona. Seguiré después.
Noté que en una mesa había alguien que me parecía conocido. Estaba en una esquina y el lugar era oscuro así que no podía verle la cara. Unos segundos después platicábamos con él. Me recordaba a alguien... me recordaba una idea, un pasado, una vida. Me dijo, entre otras cosas, lo siguiente. No puedo poner su nombre porque seguiré hablando de él:
"El cielo grisáceo es un augurio. Terminé de entenderlo con los truenos que tan mal me ponen. Mi alma se ha vuelto agrietada de color y estremecida inocentemente por los ensordecedores ruidos del mundo. El clima es agradable, pero no hay nada de novedoso: Dios siempre permite un inicio razonablemente cómodo. Luego vendrán los ríos de sangre. Mi sonrisa de autosuficiencia es una pérfida máscara. Detrás, los gusanos devoran todo. Hay alguien que aplaude y lo anuncia por todas partes. 'Estás sólo' me dice al oído. Y tiene algo de razón. ¿Quién quiere estar con un soldado de infantería que ha huido? Intento distraerme de estas negras realidades pero es imposible. Las mismas ramas de los árboles bailan con el viento. Me siento fuerte y seguro como estos pinos que hunden sus raíces metros abajo. Pero, ¿cómo no sé si estas raíces están podridas, carcomidas por mi aquiescencia con el mundo? Soy un insensato. Todo me vuelve loco. Desde el principio me di cuenta que el eros es destructivo. Hay un afán enfermizo de poseer a las personas que lleva a la destrucción. Que lleva a la autodestrucción".
Le dije que se calmara, pero prosiguió. No puedo seguir escribiendo lo que me dijo por respeto a su persona. Seguiré después.
sábado, julio 18, 2009
Vivimos en el Aquichal
Paulina me mandó una carta para muchos de ustedes. La carta dice así:
"Aquichal
15 de julio de 2009
Queridos muchachos, reciban saludos de todos nosotros. Esperamos que todos se encuentren bien, y aunque no hayan podido venir todos sabemos que ya habrá otra ocasión. Saludos de parte de nosotros a Andrés Oliveros, Óscar, Daniel Macías, Beto Vargas, Álvaro, Enrique Cienfuegos, Juan Mario y a todos aquellos que no nos grabamos sus nombres.
Sabemos que al venir los muchachos nos traen el cariño y la alegría de todos ustedes ya que verlos a ellos es como ver a todos los que no pudieron venir aquí con ellos.
Qué decirte Andrés, que acá seguimos echándole ganas. Los muchachos ayudaron a construir un comedor para el kinder.
Chinto grande ya sabe manejar eso le dejó de tarea Pachur, ya le puedes decir que ya cumplió la tarea. Chintillo y Montse te mandan saludos ya que estos días su regalo más grande de graduación fue que los muchachos estuvieron aquí fue el 13 de este mes Montse terminó su preescolar y Chintillo su secundaria. Pues ya para el próximo año se irán a otra escuela.
Bueno Andrés pasa los saludos a todos los muchachos y que Dios los bendiga.
Los esperamos para la próxima Semana Santa.
Mientras tanto viven con nosotros en nuestro corazón. Sin más Andrés, hasta pronto.
Atentamente,
Familia Hernández "
Leí esta carta por primera vez en el Starbucks de Calzada junto con Ángelo y Roberto Robles. Los tres nos quedamos callados por unos instantes al terminar la carta.
Y pensé en el corazón humano. En cómo se resiste a olvidar. En cómo se expande. En cómo duele.
"Aquichal
15 de julio de 2009
Queridos muchachos, reciban saludos de todos nosotros. Esperamos que todos se encuentren bien, y aunque no hayan podido venir todos sabemos que ya habrá otra ocasión. Saludos de parte de nosotros a Andrés Oliveros, Óscar, Daniel Macías, Beto Vargas, Álvaro, Enrique Cienfuegos, Juan Mario y a todos aquellos que no nos grabamos sus nombres.
Sabemos que al venir los muchachos nos traen el cariño y la alegría de todos ustedes ya que verlos a ellos es como ver a todos los que no pudieron venir aquí con ellos.
Qué decirte Andrés, que acá seguimos echándole ganas. Los muchachos ayudaron a construir un comedor para el kinder.
Chinto grande ya sabe manejar eso le dejó de tarea Pachur, ya le puedes decir que ya cumplió la tarea. Chintillo y Montse te mandan saludos ya que estos días su regalo más grande de graduación fue que los muchachos estuvieron aquí fue el 13 de este mes Montse terminó su preescolar y Chintillo su secundaria. Pues ya para el próximo año se irán a otra escuela.
Bueno Andrés pasa los saludos a todos los muchachos y que Dios los bendiga.
Los esperamos para la próxima Semana Santa.
Mientras tanto viven con nosotros en nuestro corazón. Sin más Andrés, hasta pronto.
Atentamente,
Familia Hernández "
Leí esta carta por primera vez en el Starbucks de Calzada junto con Ángelo y Roberto Robles. Los tres nos quedamos callados por unos instantes al terminar la carta.
Y pensé en el corazón humano. En cómo se resiste a olvidar. En cómo se expande. En cómo duele.
viernes, julio 17, 2009
Fumar cuando es jueves
Escribí este mini cuento en enero del 2004. Pointless.
Hoy es miércoles. Camino hacia el teléfono público de la esquina. Lucy olvidó pagar la cuenta, y no sé donde está. Hay una señora de edad dentro del único teléfono público que existe en varias cuadras. Llego a donde está ella, y me muestro impaciente. Miro el reloj; se me ocurre ir a la Librería Opal y pedir el teléfono. Mejor espero aquí. Saco de mi bolsillo una cajetilla de cigarros rubios y enciendo uno. Han transcurrido tres minutos ya. La señora se escucha nerviosa y ansiosa. Oigo palabras como "Ayúdame... no hay otra manera... ven a la ciudad..." Me acabé el cigarrillo. Justo cuando tiro la colilla en un contenedor de basura contiguo al teléfono, una ambulancia irrumpe la pequeña Plaza Miró. Se detiene en la Librería Opal, dos personas bajan una camilla y entran al establecimiento. Don Camilo, boleador, se asoma a la Librería. La señora que ocupa la caseta, comienza a gritar y a llorar por teléfono. Suspiro largamente, y saco otro cigarrillo. La ambulancia sigue ahí, y no se ve movimiento en la Librería. Don Camilo ya ha entrado a ella. Con la ayuda del reloj me doy cuenta que llevo diez minutos parado en este lugar. Basta, mejor voy a ese puesto de revistas, y le pido a ese hombre trajeado su teléfono. Me dirijo hacia él, pero el camino es largo. Cuando camino, un ruido me hace voltear la cabeza a la Librería; la señora está en el suelo. ¿Se desmayó? ¿qué hago? Corro hacia ella; parece que sólo se ha desmayado. Le grito al conductor de la ambulancia, y al mismo tiempo salen los hombres de la librería cargando a una señora joven en la camilla. El conductor de la ambulancia abre las puertas traseras, y los hombres cierran la puerta. Me acerco a ellos para informarles sobre la señora de edad, pero me interrumpe el señor trajeado del puesto de revistas. Parece que es su esposa. Se sube a la ambulancia, y se van. Volteo hacia donde debería estar la señora de edad, pero no la veo. Qué carajos pasa aquí, me pregunto. Desconcertado, uso el teléfono que necesitaba, y vuelvo a mi oficina. Abro la puerta, y Lucy está en su escritorio. "¿Lucy, porqué no pagaste el telefono?" No espero su respuesta. Entro a mi privado, y escucho la voz ahogada de Lucy al otro lado de la puerta. Saco otro cigarrillo. Lo enciendo y lo fumo. Hoy es miércoles. Veo el calendario para recordar el número del mes; jueves, 20 de enero.
Hoy es miércoles. Camino hacia el teléfono público de la esquina. Lucy olvidó pagar la cuenta, y no sé donde está. Hay una señora de edad dentro del único teléfono público que existe en varias cuadras. Llego a donde está ella, y me muestro impaciente. Miro el reloj; se me ocurre ir a la Librería Opal y pedir el teléfono. Mejor espero aquí. Saco de mi bolsillo una cajetilla de cigarros rubios y enciendo uno. Han transcurrido tres minutos ya. La señora se escucha nerviosa y ansiosa. Oigo palabras como "Ayúdame... no hay otra manera... ven a la ciudad..." Me acabé el cigarrillo. Justo cuando tiro la colilla en un contenedor de basura contiguo al teléfono, una ambulancia irrumpe la pequeña Plaza Miró. Se detiene en la Librería Opal, dos personas bajan una camilla y entran al establecimiento. Don Camilo, boleador, se asoma a la Librería. La señora que ocupa la caseta, comienza a gritar y a llorar por teléfono. Suspiro largamente, y saco otro cigarrillo. La ambulancia sigue ahí, y no se ve movimiento en la Librería. Don Camilo ya ha entrado a ella. Con la ayuda del reloj me doy cuenta que llevo diez minutos parado en este lugar. Basta, mejor voy a ese puesto de revistas, y le pido a ese hombre trajeado su teléfono. Me dirijo hacia él, pero el camino es largo. Cuando camino, un ruido me hace voltear la cabeza a la Librería; la señora está en el suelo. ¿Se desmayó? ¿qué hago? Corro hacia ella; parece que sólo se ha desmayado. Le grito al conductor de la ambulancia, y al mismo tiempo salen los hombres de la librería cargando a una señora joven en la camilla. El conductor de la ambulancia abre las puertas traseras, y los hombres cierran la puerta. Me acerco a ellos para informarles sobre la señora de edad, pero me interrumpe el señor trajeado del puesto de revistas. Parece que es su esposa. Se sube a la ambulancia, y se van. Volteo hacia donde debería estar la señora de edad, pero no la veo. Qué carajos pasa aquí, me pregunto. Desconcertado, uso el teléfono que necesitaba, y vuelvo a mi oficina. Abro la puerta, y Lucy está en su escritorio. "¿Lucy, porqué no pagaste el telefono?" No espero su respuesta. Entro a mi privado, y escucho la voz ahogada de Lucy al otro lado de la puerta. Saco otro cigarrillo. Lo enciendo y lo fumo. Hoy es miércoles. Veo el calendario para recordar el número del mes; jueves, 20 de enero.
jueves, julio 16, 2009
Espiral
Todo está sucediendo muy lento.
Nunca había visto que los cristales de sal tienen una individualidad envidiable. Puestos en un salero, cada cristal de sal es único e independiente. Cada uno brilla caprichosamente a su manera distinta. Cada uno trasluce a su modo.
Nunca había visto los distintos tipos de árboles que hay en Calzada, ni cómo reaccionan distinto ante el viento, ni cómo reflejan los rayos solares de diversísimas formas.
Pero todo está sucediendo muy rápido.
Nunca había visto que los cristales de sal tienen una individualidad envidiable. Puestos en un salero, cada cristal de sal es único e independiente. Cada uno brilla caprichosamente a su manera distinta. Cada uno trasluce a su modo.
Nunca había visto los distintos tipos de árboles que hay en Calzada, ni cómo reaccionan distinto ante el viento, ni cómo reflejan los rayos solares de diversísimas formas.
Pero todo está sucediendo muy rápido.
miércoles, julio 15, 2009
¿Escuela Libre de Derecho?
Lo había olvidado. Cuando lo hice me propuse escribir sobre ello en el blog, pero desde ese lunes 22 de junio no he tocado tierra. Poco a poco retomo la cordura.
Ese lunes estaba en la oficina de X1, preparando mi discurso que usé como maestro de ceremonias en la Graduación del Liceo. X1 había salido y yo estaba sentado en su escritorio. Entonces hice algo moralmente inaceptable. Me puse a ver lo que tenía en la pantalla de su computadora.
En primer plano estaba el discurso que estaba escribiendo para la ceremonia. Me tomé la molestia de leerlo... aunque sea algunos párrafos. Llegué a un párrafo en el que hablaba de las becas que recibe el Liceo de parte de otras universidades. Y vi que por séptima vez consecutiva había escrito algo sobre la 'Escuela Libre de Derecho'.
Cuando yo gradué en el 2003 me pidieron que escribiera en un papel qué carrera iba a estudiar y en dónde. Escribí: 'Licenciado en Derecho en la Facultad Libre de Derecho de Monterrey'. Y en la Graduación, el que leyó esta información dijo '...estudiará en la Escuela Libre de Derecho. Ahora que recuerdo X1 estaba leyendo el texto porque en ese entonces el Director era X2. Y me dio risa... pero no tanta.
Con el paso del tiempo he ido viendo que siempre se habla de una beca '...concedida por la Escuela Libre de Derecho', y que siempre le he dicho, después de la ceremonia: 'Licenciado, es Facultad Libre de Derecho de Monterrey, no Escuela Libre de Derecho. La Escuela Libre de Derecho es una institución que fundó el Presidente de México en 1912 (me supongo que Madero), que está desvinculada de la SEP y que nada tiene que ver con la Facultad Libre de Derecho de Monterrey, fundada en 1988, escindida de la Universidad de Monterrey. Pero siempre se ha hecho caso omiso de mis reclamos.
El asunto es que ahí estaba frente a la computadora de X1. Y dije: 'sé que lo que voy a hacer es inmoral, pero a veces hay que atenerse a la teoría del mal menor'. Y cambié 'Escuela Libre de Derecho' por 'Facultad Libre de Derecho de Monterrey', unos segundos antes de que alguien entrara a la oficina donde estaba.
Unas horas después, mientras escuchaba el discurso de X1, mi mente estaba en otra parte. Yo estaba cansado y tenía muchas cosas en la cabeza. De repente, algo que dijo X1 captó mi atención... aunque no fue tanto lo que dijo sino CÓMO lo dijo:
"También queremos agradecer las becas que bien han tenido a otorgarnos instituciones como el ITESM, la UDEM, la... (hizo un silencio, pero luego lo dijo, y yo me regocijé), la... Facultad Libre de Derecho de Monterrey..."
Y seguro pensó: 'esto me suena raro. Según yo era la Escuela Libre de Derecho. No recuerdo haber cambiado esto...'
Ese lunes estaba en la oficina de X1, preparando mi discurso que usé como maestro de ceremonias en la Graduación del Liceo. X1 había salido y yo estaba sentado en su escritorio. Entonces hice algo moralmente inaceptable. Me puse a ver lo que tenía en la pantalla de su computadora.
En primer plano estaba el discurso que estaba escribiendo para la ceremonia. Me tomé la molestia de leerlo... aunque sea algunos párrafos. Llegué a un párrafo en el que hablaba de las becas que recibe el Liceo de parte de otras universidades. Y vi que por séptima vez consecutiva había escrito algo sobre la 'Escuela Libre de Derecho'.
Cuando yo gradué en el 2003 me pidieron que escribiera en un papel qué carrera iba a estudiar y en dónde. Escribí: 'Licenciado en Derecho en la Facultad Libre de Derecho de Monterrey'. Y en la Graduación, el que leyó esta información dijo '...estudiará en la Escuela Libre de Derecho. Ahora que recuerdo X1 estaba leyendo el texto porque en ese entonces el Director era X2. Y me dio risa... pero no tanta.
Con el paso del tiempo he ido viendo que siempre se habla de una beca '...concedida por la Escuela Libre de Derecho', y que siempre le he dicho, después de la ceremonia: 'Licenciado, es Facultad Libre de Derecho de Monterrey, no Escuela Libre de Derecho. La Escuela Libre de Derecho es una institución que fundó el Presidente de México en 1912 (me supongo que Madero), que está desvinculada de la SEP y que nada tiene que ver con la Facultad Libre de Derecho de Monterrey, fundada en 1988, escindida de la Universidad de Monterrey. Pero siempre se ha hecho caso omiso de mis reclamos.
El asunto es que ahí estaba frente a la computadora de X1. Y dije: 'sé que lo que voy a hacer es inmoral, pero a veces hay que atenerse a la teoría del mal menor'. Y cambié 'Escuela Libre de Derecho' por 'Facultad Libre de Derecho de Monterrey', unos segundos antes de que alguien entrara a la oficina donde estaba.
Unas horas después, mientras escuchaba el discurso de X1, mi mente estaba en otra parte. Yo estaba cansado y tenía muchas cosas en la cabeza. De repente, algo que dijo X1 captó mi atención... aunque no fue tanto lo que dijo sino CÓMO lo dijo:
"También queremos agradecer las becas que bien han tenido a otorgarnos instituciones como el ITESM, la UDEM, la... (hizo un silencio, pero luego lo dijo, y yo me regocijé), la... Facultad Libre de Derecho de Monterrey..."
Y seguro pensó: 'esto me suena raro. Según yo era la Escuela Libre de Derecho. No recuerdo haber cambiado esto...'
martes, julio 14, 2009
Agosto en Londres
Choose one. Yo me voy por el V Festival.
1 FIELD DAY: Mogwai + Four Tet + James Yorkston + Malcolm Middleton + more Victoria Park, £29.50.
1 NEW Wishing Tree Bush Hall, £18.
2 UNDERAGE FESTIVAL Victoria Park, £23.
3 NEW Chrisette Michele Jazz Café, £18.50.
3 NEW Fucked Up Garage, £10.
5 NEW The Blue Bishops Cabbage Patch, £10.
8 NEW Calle 13 Forum, £20.
15 U2 Wembley Stadium, £150-30.
18 David McAlmont + Natasha Panas + Lucy London + Teddy Donaldson HMS President, £8.
18 Pearl Jam O2 Arena, £40-£30.
18 Grizzly Bear Koko, £13.50.
18 NEW Julian Perretta Bush Hall, £10.
20 Animal Collective Brixton Academy, £18.
20 NEW ß∂ Bill Callahan Union Chapel, £16.50 (also Aug 19).
22 NEW New Found Glory Garage, £16.50.
21 NEW The Ford Bush Hall, £12.
22 Incognito Indigo2, £40-£25.
22-23 V FESTIVAL: Oasis + The Killers + Elbow + MGMT + Razorlight + Fatboy Slim + more Hylands Park, Chelmsford, £152.50 (w/e ticket with camping), £132.50 (w/e without camping), £73.50 (day ticket).
25 Wilco Troxy, £25.
25 NEW The Offspring Brixton Academy, £24.
25 NEW Tortoise The Garage, £13.
26 NEW Ladyhawke + Bombay Bicycle Club The Garage (tickets by competition only, visit skindividual.co.uk for details of how to enter).
27 Chris Smither The Luminaire, £13.
30 GET LOADED: Orbital + Royksop + Roni Size Reprazent + Carl Craig + more Clapham Common, £35.
1 FIELD DAY: Mogwai + Four Tet + James Yorkston + Malcolm Middleton + more Victoria Park, £29.50.
1 NEW Wishing Tree Bush Hall, £18.
2 UNDERAGE FESTIVAL Victoria Park, £23.
3 NEW Chrisette Michele Jazz Café, £18.50.
3 NEW Fucked Up Garage, £10.
5 NEW The Blue Bishops Cabbage Patch, £10.
8 NEW Calle 13 Forum, £20.
15 U2 Wembley Stadium, £150-30.
18 David McAlmont + Natasha Panas + Lucy London + Teddy Donaldson HMS President, £8.
18 Pearl Jam O2 Arena, £40-£30.
18 Grizzly Bear Koko, £13.50.
18 NEW Julian Perretta Bush Hall, £10.
20 Animal Collective Brixton Academy, £18.
20 NEW ß∂ Bill Callahan Union Chapel, £16.50 (also Aug 19).
22 NEW New Found Glory Garage, £16.50.
21 NEW The Ford Bush Hall, £12.
22 Incognito Indigo2, £40-£25.
22-23 V FESTIVAL: Oasis + The Killers + Elbow + MGMT + Razorlight + Fatboy Slim + more Hylands Park, Chelmsford, £152.50 (w/e ticket with camping), £132.50 (w/e without camping), £73.50 (day ticket).
25 Wilco Troxy, £25.
25 NEW The Offspring Brixton Academy, £24.
25 NEW Tortoise The Garage, £13.
26 NEW Ladyhawke + Bombay Bicycle Club The Garage (tickets by competition only, visit skindividual.co.uk for details of how to enter).
27 Chris Smither The Luminaire, £13.
30 GET LOADED: Orbital + Royksop + Roni Size Reprazent + Carl Craig + more Clapham Common, £35.
Plane of air
La puerta del elevador se abrió y no quise entrar. Nada había en mí que me motivara a entrar. Pero sin embargo entré. No sé qué fuerza me arrojó dentro.
¿Cuántas veces pasa algo parecido? ¿cuántas veces hacemos algo sin proponérnoslo de verdad? Y entonces surge, indefectiblemente, estrepitosamente la pregunta: ¿qué tan humano es actuar sin voluntad?
Y la conclusión a la que llegué después de perder mi mirada durante pocos segundos en otra dimensión fue la siguiente: aunque nunca dejamos de ser humanos, con frecuencia caemos en un letargo de humanidad. Probablemente esto tenga algo que ver con una frase que se le atribuye a Thomas Jefferson:
Mankind floats upon a limitless plane of air
No es que la vida sea difícil. Es sólo que la vida es compleja: la vida es un óleo abigarrado. Los que quieran desentrañar su verdadero sentido tienen que alejarse unos cuantos pasos. Y desde la frialdad de la separación, juzgar. Pero... ¿eso no es salirse de la vida? ¿No es vivir vida de muertos?
¿Cuántas veces pasa algo parecido? ¿cuántas veces hacemos algo sin proponérnoslo de verdad? Y entonces surge, indefectiblemente, estrepitosamente la pregunta: ¿qué tan humano es actuar sin voluntad?
Y la conclusión a la que llegué después de perder mi mirada durante pocos segundos en otra dimensión fue la siguiente: aunque nunca dejamos de ser humanos, con frecuencia caemos en un letargo de humanidad. Probablemente esto tenga algo que ver con una frase que se le atribuye a Thomas Jefferson:
Mankind floats upon a limitless plane of air
No es que la vida sea difícil. Es sólo que la vida es compleja: la vida es un óleo abigarrado. Los que quieran desentrañar su verdadero sentido tienen que alejarse unos cuantos pasos. Y desde la frialdad de la separación, juzgar. Pero... ¿eso no es salirse de la vida? ¿No es vivir vida de muertos?
lunes, julio 13, 2009
Telaraña
¿Qué piensa el señor feudal de una ciudad amurallada cuando estalla una rebelión interna entre su pueblo pocos días antes de pelear contra un ejército invasor de una ciudad cercana? ¿Qué piensa el banquero que tiene que salvar las finanzas de millones de personas cuando sabe que un hijo suyo está secuestrado? ¿Qué piensa el portero de un equipo que está a punto de iniciar la Final de un mundial de fútbol cuando se entera que su madre tiene cáncer? ¿Qué piensa el hombre que tiene una misión importante en sus manos mientras un huracán desola toda su civilización interior? ¿Cómo puede pensar una persona que tiene sus sentidos alterados?
Nada hay en el intelecto que no haya pasado antes por los sentidos dijo un filósofo. Sí, pero... ¿que pasa si sus sentidos se desconfiguran y filtran la información recibida de una manera patológica? Entonces el intelecto recibirá información no ordenada por el sentido común, que es lo mismo que decir vivo en otro planeta.
Desde hace varios años he hecho grandes esfuerzos por pensar en un mundo totalmente distinto del nuestro. No me refiero a la vida en otro planeta o en otro tiempo, sino una forma de existencia -no espiritual- totalmente distinta a la nuestra. Un lugar donde no haya tiempo, ni materia, ni espíritu, ni vida, ni distancia, ni espacio. Un lugar donde no haya trascendentales: ni verdad, ni belleza, ni bondad, ni unidad. No he logrado mucho porque, de nuevo, nada hay en el intelecto que no haya pasado antes por los sentidos. Pero no me repugna que pueda existir ese mundo. Y creo que a veces -si quiera por segundos- me encuentro en ese lugar.
Nada hay en el intelecto que no haya pasado antes por los sentidos dijo un filósofo. Sí, pero... ¿que pasa si sus sentidos se desconfiguran y filtran la información recibida de una manera patológica? Entonces el intelecto recibirá información no ordenada por el sentido común, que es lo mismo que decir vivo en otro planeta.
Desde hace varios años he hecho grandes esfuerzos por pensar en un mundo totalmente distinto del nuestro. No me refiero a la vida en otro planeta o en otro tiempo, sino una forma de existencia -no espiritual- totalmente distinta a la nuestra. Un lugar donde no haya tiempo, ni materia, ni espíritu, ni vida, ni distancia, ni espacio. Un lugar donde no haya trascendentales: ni verdad, ni belleza, ni bondad, ni unidad. No he logrado mucho porque, de nuevo, nada hay en el intelecto que no haya pasado antes por los sentidos. Pero no me repugna que pueda existir ese mundo. Y creo que a veces -si quiera por segundos- me encuentro en ese lugar.
domingo, julio 12, 2009
sábado, julio 11, 2009
Pedacería II
Esta historia está cursi NO TE ACABES. Es de un ateo que se topa a alguien peculiar. El final del cuento está abierto.
Agusto
Agosto 2005
"Contra la luz del sol no hay nada qué hacer" pensó Agusto cuando sintió algo molesto y caliente en sus ojos. El ruido de una alarma vino a confirmarle lo que ya sabía; que ya hora de levantarse. Abrió los ojos, se volteó y se volvió a dormir. Por segunda vez, la alarma sonó.
Se sentía asqueado. Más que cuando sonó por primera vez la alarma. Ayer -y hoy en la madrugada- estuvo en una fiesta de las que él llamaba "violentas".
Se arrastró fuera de la cama rumbo al suelo. Ahí permaneció varios minutos más. Luego se acordó del examen. "Mierda".
Agusto prendió la televisión y se metió a bañar. Mientras se duchaba oyó: "El Gobernador asistió al funeral del ex titular del Poder Judicial...". Le parecía absurdo que honrasen a los muertos. "Cuerpos podridos... Sin vida. Si ya de por sí el ser humano vivo es una náusea material, uno muerto es menos que nada".
Mientras desayunaba ojeó el periódico. Una noticia llamó su atención: "Herman Shultz recibe el Premio Nóbel de Física por su contribución a la Teoría del Big Bang". Pensó que la noticia era muy breve para la importancia de la materia.
Agusto estudiaba Ciencias Físicas y las veneraba como única verdad. Detestaba y le parecía ridículo que alguien hablara de cosas no materiales. "No seas imbécil. No te creas esas estupideces. Las ideas no son entes espirituales -no existe nada de eso- sino impulsos eléctricos" le había dicho a Pablo, amigo suyo, durante una discusión sobre el alma y la mente humana. Agusto se reía para sus adentros cuando escuchaba la palabra "dios". Pensaba que hablar de seres intangibles era anacrónico y absurdo.
La larga travesía a la universidad la pasaba acompañado de Compte, de Marx y de algún otro. Mientras leía estos libros sentía que se identificaba totalmente con lo que los autores proponían; "todo lo dicho por estos hombres es totalmente cierto" se decía a sí mismo mientras cerraba el libro y asentía con la cabeza para sí mismo.
Subió al camión y se sentó junto a la ventana izquierda, a lado de un asiento sólo. Hoy devoraba a Hume con avidez. Cuando sintió el sol en su cara y en sus ojos pensó lo mismo que en el momento de despertarse; "contra la luz del sol no se puede hacer nada". Cerró el libro y se esperó unos momentos para ver si el sol se escondía en alguna nube. Se dio cuenta que eso era imposible porque no había una sola nube en el cielo. Entonces lo guardó en su mochila y se puso a ver por la ventana con los brazos cruzados.
Empezó a pensar en la conversación con Pablo. "No me cabe en la cabeza como pueda creer en esos misticismos pueriles. Urge que yo haga algo por este imbécil". El camión se detuvo y subieron tres personas. Agusto las escudriñó.
La primera persona era una mujer con dos pequeños. Ella no pasaba de los treinta. Llevaba un niño en brazos, y otro se revoloteaba a su alrededor. Se sentaron del lado derecho en los primeros asientos. Unos segundos después, el niño menor comenzó a llorar.
La segunda era un hombre mayor, que según Agusto tendría cerca de los sesenta años. Llevaba un overol café bastante sucio. Caminaba lenta y encorvadamente. Su rostro era de alguien cansado y maltratado por la vida. Unas líneas se dibujaban por todas sus facciones. Una sonrisa se asomaba desde el fondo de sus gestos con la que manifestaba una gran tranquilidad. El señor, moviéndose pesadamente, se sentó junto a Agusto. Éste lo miró de reojo con cierto desprecio pues al sentarse, el hombre tocaba a Agusto con los hombros. "Miserable..." -masculló Agusto, haciéndose lo más que pudo a la ventana-. Un olorcillo llegó a la nariz de Agusto que lo hizo voltearse hacia la ventana, quizá muy descaradamente.
El obrero tenía su mirada fija en la nada. Se sentaba encorvado. Agusto pensó que se parecía a Borges en sus últimos años; bien podría estar ciego. Tenía sus brazos en sus piernas y sólo era necesario verlo para descansar pues realmente infundía un sentimiento de paz y tranquilidad.
La tercera era una niña de 18 años. Vestida con unos jeans y una blusa color arena, buscó con sus pequeños ojos un lugar dónde sentarse. De tez clara, la joven era muy guapa. Se debatía entre la adolescencia y la mayoría de edad. Caminó unos cuantos pasos y se sentó justo enfrente de él. A Agusto le llamó la atención su fineza y gracia para caminar. Una idea pasó por la mente de Agusto: "Si existiera un ángel no sería muy distinto a ella". Pero se sacudió ese pensamiento de la cabeza.
En esto pensaba cuando la jovencita se volvió y fijó sus ojos en los de Agusto. Luego sonrió. Entonces ella le dijo: "¿Si te dijera que existen los ángeles, que me contestarías?". Una extraña luz iluminaba su rostro. Sus ojos parecían de fuego, y penetraban en Agusto.
Agusto
Agosto 2005
"Contra la luz del sol no hay nada qué hacer" pensó Agusto cuando sintió algo molesto y caliente en sus ojos. El ruido de una alarma vino a confirmarle lo que ya sabía; que ya hora de levantarse. Abrió los ojos, se volteó y se volvió a dormir. Por segunda vez, la alarma sonó.
Se sentía asqueado. Más que cuando sonó por primera vez la alarma. Ayer -y hoy en la madrugada- estuvo en una fiesta de las que él llamaba "violentas".
Se arrastró fuera de la cama rumbo al suelo. Ahí permaneció varios minutos más. Luego se acordó del examen. "Mierda".
Agusto prendió la televisión y se metió a bañar. Mientras se duchaba oyó: "El Gobernador asistió al funeral del ex titular del Poder Judicial...". Le parecía absurdo que honrasen a los muertos. "Cuerpos podridos... Sin vida. Si ya de por sí el ser humano vivo es una náusea material, uno muerto es menos que nada".
Mientras desayunaba ojeó el periódico. Una noticia llamó su atención: "Herman Shultz recibe el Premio Nóbel de Física por su contribución a la Teoría del Big Bang". Pensó que la noticia era muy breve para la importancia de la materia.
Agusto estudiaba Ciencias Físicas y las veneraba como única verdad. Detestaba y le parecía ridículo que alguien hablara de cosas no materiales. "No seas imbécil. No te creas esas estupideces. Las ideas no son entes espirituales -no existe nada de eso- sino impulsos eléctricos" le había dicho a Pablo, amigo suyo, durante una discusión sobre el alma y la mente humana. Agusto se reía para sus adentros cuando escuchaba la palabra "dios". Pensaba que hablar de seres intangibles era anacrónico y absurdo.
La larga travesía a la universidad la pasaba acompañado de Compte, de Marx y de algún otro. Mientras leía estos libros sentía que se identificaba totalmente con lo que los autores proponían; "todo lo dicho por estos hombres es totalmente cierto" se decía a sí mismo mientras cerraba el libro y asentía con la cabeza para sí mismo.
Subió al camión y se sentó junto a la ventana izquierda, a lado de un asiento sólo. Hoy devoraba a Hume con avidez. Cuando sintió el sol en su cara y en sus ojos pensó lo mismo que en el momento de despertarse; "contra la luz del sol no se puede hacer nada". Cerró el libro y se esperó unos momentos para ver si el sol se escondía en alguna nube. Se dio cuenta que eso era imposible porque no había una sola nube en el cielo. Entonces lo guardó en su mochila y se puso a ver por la ventana con los brazos cruzados.
Empezó a pensar en la conversación con Pablo. "No me cabe en la cabeza como pueda creer en esos misticismos pueriles. Urge que yo haga algo por este imbécil". El camión se detuvo y subieron tres personas. Agusto las escudriñó.
La primera persona era una mujer con dos pequeños. Ella no pasaba de los treinta. Llevaba un niño en brazos, y otro se revoloteaba a su alrededor. Se sentaron del lado derecho en los primeros asientos. Unos segundos después, el niño menor comenzó a llorar.
La segunda era un hombre mayor, que según Agusto tendría cerca de los sesenta años. Llevaba un overol café bastante sucio. Caminaba lenta y encorvadamente. Su rostro era de alguien cansado y maltratado por la vida. Unas líneas se dibujaban por todas sus facciones. Una sonrisa se asomaba desde el fondo de sus gestos con la que manifestaba una gran tranquilidad. El señor, moviéndose pesadamente, se sentó junto a Agusto. Éste lo miró de reojo con cierto desprecio pues al sentarse, el hombre tocaba a Agusto con los hombros. "Miserable..." -masculló Agusto, haciéndose lo más que pudo a la ventana-. Un olorcillo llegó a la nariz de Agusto que lo hizo voltearse hacia la ventana, quizá muy descaradamente.
El obrero tenía su mirada fija en la nada. Se sentaba encorvado. Agusto pensó que se parecía a Borges en sus últimos años; bien podría estar ciego. Tenía sus brazos en sus piernas y sólo era necesario verlo para descansar pues realmente infundía un sentimiento de paz y tranquilidad.
La tercera era una niña de 18 años. Vestida con unos jeans y una blusa color arena, buscó con sus pequeños ojos un lugar dónde sentarse. De tez clara, la joven era muy guapa. Se debatía entre la adolescencia y la mayoría de edad. Caminó unos cuantos pasos y se sentó justo enfrente de él. A Agusto le llamó la atención su fineza y gracia para caminar. Una idea pasó por la mente de Agusto: "Si existiera un ángel no sería muy distinto a ella". Pero se sacudió ese pensamiento de la cabeza.
En esto pensaba cuando la jovencita se volvió y fijó sus ojos en los de Agusto. Luego sonrió. Entonces ella le dijo: "¿Si te dijera que existen los ángeles, que me contestarías?". Una extraña luz iluminaba su rostro. Sus ojos parecían de fuego, y penetraban en Agusto.
Mail crítico
Encontré un mail que le mandé a un amigo. En él le pongo unos comentarios a varios cuentos que me pasó. Omito el nombre.
"Fiel a mi promesa, te mando estas breves líneas antes de irme a clase
-atemporal, por cierto- de Roble.
Seré sincero y honesto como tú lo has hecho conmigo. Me parece absurdo
adornar o alabar un texto con la única finalidad de "quedar bien" y
ser cortés. Creo que la cortesía se matiza cuando se trata de
literatura.
Mira, esto es lo que pienso de tu cuento. En primer lugar, me parece
que tienes una redacción excelente, de verdad. Lo único que juzgo
innecesario es el uso de palabras demasiado rebuscadas. No
"rebuscadas", pues eso denota cultura y lenguaje, pero "demasiado
rebuscadas", que da la impresión que tomaste al azar seis palabras del
diccionario y las colocaste donde mejor encajaban. Pero me parece que
estoy es opinable.
De la forma es todo lo que quiero decirte, salvo otra impresión que
quizá vaya más con el fondo. Ya hablaré de eso.
Ahora, el fondo y la trama. El fondo creo que ya lo sé; me lo
anticipaste el sábado pasado. Una serie de personajes sin una
verdadera esperanza. Sobre la trama quizá tenga un poco más que decir,
pero no lo diré todo pues no puedo llegar tarde a clase de Roble.
La trama me parece oscura, no en cuanto a la estructuración lógica
-aunque también un poco-, pero sí en cuanto al ambiente. Cuando me
preguntaste que qué pensaba de tu cuento, estuve a punto de decirte:
"No me gusta mucho García Márquez por vulgar y por ser crudamente,
asquerosamente realista".
Es decir, creo que tu texto es a veces vulgar y a veces desagradable.
A esto me refería con lo que anticipé anteriormente. No estoy de
acuerdo con García Márquez que para ser escritor es necesario ser así.
Los clásicos, los rusos, los españoles del siglo de oro, Borges y (la
lista no sigue un orden sino más bien fue hecha al azar) tantos otros
no necesitan de lo sucio y lo explícito para expresar algo. Alguien
que utiliza un vocabulario soez quiere impresionar porque -me parece-
no puede hacerlo de otra manera. Lee el Quijote y vas a ver cómo dice
cosas muy desagradables con un lenguaje poético.
Creo que no es necesario escribir con este tono vulgar para querer
decir lo que quieres. No tienes que escribir: "Olieron asqueados los
excrementos de los animales que solían defecar ahí..." para decir que
olía mal, (etc, etc, etc).
Este ambiente que refleja tu cuento hace que la lectura sea pesada y
que produzca desánimo. Quizá sea adecuada para describir el mundo sin
esperanza que quieres mostrar, pero, como ya te hice ver, no comparto
este punto de vista. Quiero ser feliz (sin necesidad de ser cursi) y
quiero ser optimista. No todo saldrá bien, pero al fin habrá un final
feliz, estoy seguro.
Bueno, luego seguimos platicando pues me tengo que ir".
"Fiel a mi promesa, te mando estas breves líneas antes de irme a clase
-atemporal, por cierto- de Roble.
Seré sincero y honesto como tú lo has hecho conmigo. Me parece absurdo
adornar o alabar un texto con la única finalidad de "quedar bien" y
ser cortés. Creo que la cortesía se matiza cuando se trata de
literatura.
Mira, esto es lo que pienso de tu cuento. En primer lugar, me parece
que tienes una redacción excelente, de verdad. Lo único que juzgo
innecesario es el uso de palabras demasiado rebuscadas. No
"rebuscadas", pues eso denota cultura y lenguaje, pero "demasiado
rebuscadas", que da la impresión que tomaste al azar seis palabras del
diccionario y las colocaste donde mejor encajaban. Pero me parece que
estoy es opinable.
De la forma es todo lo que quiero decirte, salvo otra impresión que
quizá vaya más con el fondo. Ya hablaré de eso.
Ahora, el fondo y la trama. El fondo creo que ya lo sé; me lo
anticipaste el sábado pasado. Una serie de personajes sin una
verdadera esperanza. Sobre la trama quizá tenga un poco más que decir,
pero no lo diré todo pues no puedo llegar tarde a clase de Roble.
La trama me parece oscura, no en cuanto a la estructuración lógica
-aunque también un poco-, pero sí en cuanto al ambiente. Cuando me
preguntaste que qué pensaba de tu cuento, estuve a punto de decirte:
"No me gusta mucho García Márquez por vulgar y por ser crudamente,
asquerosamente realista".
Es decir, creo que tu texto es a veces vulgar y a veces desagradable.
A esto me refería con lo que anticipé anteriormente. No estoy de
acuerdo con García Márquez que para ser escritor es necesario ser así.
Los clásicos, los rusos, los españoles del siglo de oro, Borges y (la
lista no sigue un orden sino más bien fue hecha al azar) tantos otros
no necesitan de lo sucio y lo explícito para expresar algo. Alguien
que utiliza un vocabulario soez quiere impresionar porque -me parece-
no puede hacerlo de otra manera. Lee el Quijote y vas a ver cómo dice
cosas muy desagradables con un lenguaje poético.
Creo que no es necesario escribir con este tono vulgar para querer
decir lo que quieres. No tienes que escribir: "Olieron asqueados los
excrementos de los animales que solían defecar ahí..." para decir que
olía mal, (etc, etc, etc).
Este ambiente que refleja tu cuento hace que la lectura sea pesada y
que produzca desánimo. Quizá sea adecuada para describir el mundo sin
esperanza que quieres mostrar, pero, como ya te hice ver, no comparto
este punto de vista. Quiero ser feliz (sin necesidad de ser cursi) y
quiero ser optimista. No todo saldrá bien, pero al fin habrá un final
feliz, estoy seguro.
Bueno, luego seguimos platicando pues me tengo que ir".
Pedacería I
Sigo en la búsqueda de .docs en mi gmail que pueda recuperar a mi Mac. Encontré un archivo llamado Pedacería donde tengo todo tipo de cuentos/ensayos escritos entre enero de 2004 y septiembre de 2005. La mayoría de estos textos son precisamente esto, pedazos. Dejo ver con meridiana claridad mi falta de constancia en estos menesteres. Sin embargo, creo que hay cosas divertidas. Iré subiendo algunas cosas.
Sean condescendientes conmigo: de cinco años para acá he afinado muchos detalles a la hora de escribir. Ahora soy mucho menos cursi, menos idealista y busco la naturalidad (osea, huyo de las palabras domingueras extravagantas y fonéticamente detestables).
Van algunos de estos textos. El primero es muy breve. No tiene ningún sentido.
Los Hombres de Viento
Mayo 2004
'Los hombres de viento vinieron a mi casa hoy por la tarde. Después de cenar y leer el periódico, subí a mi cuarto. El camino por las escaleras fue arduo, pues mis piernas temblaban en cada escalón. No por frío, sino porque presentía algo. Al pasar por el descanso de las escaleras, sin querer di una mirada fugaz a la puerta que siempre mantenemos cerrada y creí verla un poco abierta. Reaccioné inmediatamente, aparté la vista y seguí subiendo. Abrí la puerta de mi cuarto, y ahí me estaban esperando, pero intenté ignorarlos. Les di la espalda, y fui a mi closet. Escuchaba sus susurros en aquella lengua, pero se sabía que si no les hacía caso era probable que no me hicieran nada. Tomé mi ropa para dormir, y fui al vestidor a cambiarme. En el espejo del vestidor, pude ver de reojo a uno de ellos. Ya cambiado, cerré la puerta del vestidor con un movimiento rápido, y pegue el oído a ella para escucharlos mejor.
Los hombres de viento eran un pequeño fallo en el mundo (...)'
Sean condescendientes conmigo: de cinco años para acá he afinado muchos detalles a la hora de escribir. Ahora soy mucho menos cursi, menos idealista y busco la naturalidad (osea, huyo de las palabras domingueras extravagantas y fonéticamente detestables).
Van algunos de estos textos. El primero es muy breve. No tiene ningún sentido.
Los Hombres de Viento
Mayo 2004
'Los hombres de viento vinieron a mi casa hoy por la tarde. Después de cenar y leer el periódico, subí a mi cuarto. El camino por las escaleras fue arduo, pues mis piernas temblaban en cada escalón. No por frío, sino porque presentía algo. Al pasar por el descanso de las escaleras, sin querer di una mirada fugaz a la puerta que siempre mantenemos cerrada y creí verla un poco abierta. Reaccioné inmediatamente, aparté la vista y seguí subiendo. Abrí la puerta de mi cuarto, y ahí me estaban esperando, pero intenté ignorarlos. Les di la espalda, y fui a mi closet. Escuchaba sus susurros en aquella lengua, pero se sabía que si no les hacía caso era probable que no me hicieran nada. Tomé mi ropa para dormir, y fui al vestidor a cambiarme. En el espejo del vestidor, pude ver de reojo a uno de ellos. Ya cambiado, cerré la puerta del vestidor con un movimiento rápido, y pegue el oído a ella para escucharlos mejor.
Los hombres de viento eran un pequeño fallo en el mundo (...)'
viernes, julio 10, 2009
No sé...
Hace como cinco años escribí una especie de cuento/historia muy cursi tipo Beto Vargas. No sé si subirla al blog o no...
Se llama 'Algunas cosas te mando', y es la carta que les escribe un tipo a una chava a la que le agrega una serie de artículos (un bote de vidrio, una hoja de árbol, un cigarro y un lápiz) que tienen un significado sólo para ellos. De esa manera te vas enterando de la relación que tenían entre ellos.
Sin embargo, nunca supe cómo seguir. Quería que empezara muy feliz pero que poco a poco te fueras enterando de la tragedia que estaba viviendo el chavo hasta llegar a una conclusión/nadir de la historia.
Se llama 'Algunas cosas te mando', y es la carta que les escribe un tipo a una chava a la que le agrega una serie de artículos (un bote de vidrio, una hoja de árbol, un cigarro y un lápiz) que tienen un significado sólo para ellos. De esa manera te vas enterando de la relación que tenían entre ellos.
Sin embargo, nunca supe cómo seguir. Quería que empezara muy feliz pero que poco a poco te fueras enterando de la tragedia que estaba viviendo el chavo hasta llegar a una conclusión/nadir de la historia.
Gente buena Pt. III y IV
El miércoles fui con Luisé por unas 'cheves jurídicas'. Antes de salir de la casa le dije: quieres hacer algo tradicional o prefieres experimentar. Me dijo que quería experimentar. Entonces nos fuimos al Barrio Antiguo. Había intentado el mismo plan hacía un par de meses con resultados no muy favorables porque los que iban conmigo (algunos de ellos) simplemente no traían la actitud. Y eso no está chido: salir con gente que de plano no trae la actitud es frustrante.
Pero Luisé trae otro chip. Y esta vez el plan estuvo cool. Empezamos a caminar por las calles del Barrio y nos topamos una serie de lugares que me encantaría visitar. Seguro que puedes sacar muchísimas ideas para historias. Ahí hay de todo. DE TODO. Gente indie/emo/alternativa por todas partes. Algo me atrae de ese ambientillo. No me considero alternativo. Es más, creo que soy bastante tradicional. Pero me gusta mucho convivir con gente que se viste distinto y que no es mainstream (y habría que hacer una división entre mainstream sampetrino mainstream tradicional: no soy tan tradicional como para ser mainstream tradicional. bueno, x).
Entramos a WayéBar, una opción para gente wayé, osea, según pudimos ver, gente reggae. Martes y miércoles 2 cheves por 30 (era miércoles!). Hacía calor, pero en estos días esto ya no es novedad.
La plática estuvo interesante. Las cheves, heladas. La música, acertada. En fin, que vuelvo.
Salimos y nos dieron ganas de fumar. Pero no teníamos cigarros. Bueno, vamos a buscar un Oxxo. Antes de llegar al Oxxo que está junto al Uma, conocimos a un tipo que da origen a esta entrada del blog.
El tipo estaba sentado sobre una cubeta afuera del Uma. Era alguien oscuro, no sólo en su manera de vestir sino en todo su perfil. Pero buena gente. Nos dijo: no traerán un cigarro carnal. No, pero vamos a comprar. Ya quedó.
Compramos los cigarros y de regreso vimos que ya había más gente afuera del Uma. Entonces le dijimos: hey amigo. Pero no volteó. Entonces un guardia le dijo: taliban, te hablan. Llegó el talibán y le ofrecimos un cigarro, pero le aclaramos: no tenemos encendedor, talibán. No se apuren, yo sí. Y encendió nuestros cigarros antes que el suyo.
Al final le dije la frase mágica de que Dios te bendiga amigo, y me contestó igual a ustedes carnales. Y luego nos dijo que si no queríamos entrar al Karaoke Ángeles y Demonios que tantos recuerdos me trae jajaja... no sé si la persona esté leyendo esto.
Al día siguiente fui a comer con mi hermana a Las Alitas. Un señor me ofreció lavar el carro. De salida le pagué, le di las gracias y le volví a decir la frase mágica de Que Dios te bendiga amigo. Y pongo aquí la respuesta porque me pareció muy densa: Sí, que nos bendiga Dios porque el demonio se está apoderando de todo. Uno ya no sabe ni qué hacer con tanta cosa.
Wow. Independientemente de lo que quiso decir me pareció peculiar su respuesta.
Posdata. No puedo preveer el contenido de las entradas en este blog. Siempre empiezo escribiendo con una idea más o menos clara pero el resultado siempre diverge de mi idea original. Me gustaría pensar más linealmente y desarrollar puntos creativos pero delimitados. Esta entrada no es un ejemplo de eso, pero al menos escribí algo.
Pero Luisé trae otro chip. Y esta vez el plan estuvo cool. Empezamos a caminar por las calles del Barrio y nos topamos una serie de lugares que me encantaría visitar. Seguro que puedes sacar muchísimas ideas para historias. Ahí hay de todo. DE TODO. Gente indie/emo/alternativa por todas partes. Algo me atrae de ese ambientillo. No me considero alternativo. Es más, creo que soy bastante tradicional. Pero me gusta mucho convivir con gente que se viste distinto y que no es mainstream (y habría que hacer una división entre mainstream sampetrino mainstream tradicional: no soy tan tradicional como para ser mainstream tradicional. bueno, x).
Entramos a WayéBar, una opción para gente wayé, osea, según pudimos ver, gente reggae. Martes y miércoles 2 cheves por 30 (era miércoles!). Hacía calor, pero en estos días esto ya no es novedad.
La plática estuvo interesante. Las cheves, heladas. La música, acertada. En fin, que vuelvo.
Salimos y nos dieron ganas de fumar. Pero no teníamos cigarros. Bueno, vamos a buscar un Oxxo. Antes de llegar al Oxxo que está junto al Uma, conocimos a un tipo que da origen a esta entrada del blog.
El tipo estaba sentado sobre una cubeta afuera del Uma. Era alguien oscuro, no sólo en su manera de vestir sino en todo su perfil. Pero buena gente. Nos dijo: no traerán un cigarro carnal. No, pero vamos a comprar. Ya quedó.
Compramos los cigarros y de regreso vimos que ya había más gente afuera del Uma. Entonces le dijimos: hey amigo. Pero no volteó. Entonces un guardia le dijo: taliban, te hablan. Llegó el talibán y le ofrecimos un cigarro, pero le aclaramos: no tenemos encendedor, talibán. No se apuren, yo sí. Y encendió nuestros cigarros antes que el suyo.
Al final le dije la frase mágica de que Dios te bendiga amigo, y me contestó igual a ustedes carnales. Y luego nos dijo que si no queríamos entrar al Karaoke Ángeles y Demonios que tantos recuerdos me trae jajaja... no sé si la persona esté leyendo esto.
Al día siguiente fui a comer con mi hermana a Las Alitas. Un señor me ofreció lavar el carro. De salida le pagué, le di las gracias y le volví a decir la frase mágica de Que Dios te bendiga amigo. Y pongo aquí la respuesta porque me pareció muy densa: Sí, que nos bendiga Dios porque el demonio se está apoderando de todo. Uno ya no sabe ni qué hacer con tanta cosa.
Wow. Independientemente de lo que quiso decir me pareció peculiar su respuesta.
Posdata. No puedo preveer el contenido de las entradas en este blog. Siempre empiezo escribiendo con una idea más o menos clara pero el resultado siempre diverge de mi idea original. Me gustaría pensar más linealmente y desarrollar puntos creativos pero delimitados. Esta entrada no es un ejemplo de eso, pero al menos escribí algo.
jueves, julio 09, 2009
miércoles, julio 08, 2009
Mi memoria muerta
El disco duro de mi computadora se quemó el 20 de junio. La semana pasada lo cambié por uno nuevo. No hubo manera de recobrar la información. Me supongo que el antiguo disco está en un basurero de alguna ciudad de Kentucky donde Geek Squad tiene su HD.
En ese disco duro tenía las primeras 40 páginas de un libro que había prometido aquí. Y tenía muchísimas cosas más que han sido arrancadas de mí con violencia. Quizá una violencia tecnológica e involuntaria, pero no deja de ser violencia. Me siento agredido. Me siento desolado. Me siento idiota porque dos días antes del acontecimiento me plantee hacer un backup general. Y no lo hice. Ahí tenía muchos cuentos y ensayos que se han perdido para siempre.
Creo que sería la tercera vez que pierdo información de este tipo. Cada una de ellas ha sido muy dolorosa.
La primera fue cuando perdí todo lo que había escrito durante primaria y secundaria. Recuerdo que en primaria escribí mis primeras historias. Daría algo muy grande para recuperarlas y reírme de ellas. La primera de ellas era sobre un secuestro -no rapto- de extraterrestres. Mi papá me dijo que la historia estaba muy bien escrita. Creo que fue en sexto. Escribí otra historia en primero o segundo de secundaria que giraba en torno a un séptimo Niño Héroe. Era un suspense. Igual, recibí buena acogida.
La segunda vez que perdí cosas fue cuando me di cuenta que no había manera de recuperar mis trabajos del BI, especialmente mi trabajo de Literatura Mundial 2, que Salatiel usó por varios años como un trabajo ejemplar jaja whateeever. Era un cuento. El personaje principal era Reventante, un tipo creado por mí. Resumiendo podría decir que Sixth Sense meets Edipo Rey. Estaba cool.
Y ahora esta tercera vez. Pierdo 40 páginas de Esfera Proyect y cientos de horas de trabajo traducidos en documentos de Word y Keynote sobre clases de Historia de la Iglesia y de otras clases que había preparado.
Me acabo de dar cuenta que lo más antiguo que he escrito y que poseo es un documento del 2002 donde hago una crónica sobre nuestro primer viaje a Axtla. No lo quiero poner todo para aparezca como inédito si se llegan a publicar mis Obras Completas jajaja sure.
Pongo un fragmento. Es sobre Don Beto.
El Botánico. ¿Quién es? Les contaré muy brevemente su historia. Domingo Ramón Guadalupe vive y siempre ha vivido aquí en Aguacatitla. A corta edad empezó vendiendo ramas curativas y pronto se elevó económicamente con este negocio. Su fama fue creciendo hasta llegar a ser “uno de los doctores más importantes de México” según habitantes del pueblo.
Con fama y recursos, procedió a unirse en matrimonio, pero no con una, ni con dos, ni con tres, ni con seis, ni con diez mujeres, sino con catorce. Construyó una residencia laberíntica donde mantenía a sus compañeras. No sabemos que pasó después porque hay huecos grandes de información sobre este bizarro personaje. Sólo sabemos que construyó una casa mayor, la cual definía plenamente su personalidad.
Don Beto (¿por qué Don Beto? Nunca supimos, pero todos lo llamaban así) construyó un palacio de cuatro pisos cuya estructura daba la apariencia de un parque de diversiones; muchos colores en las puntas, arreglos y adornos garigolescos de varias formas, todo esto resguardado por cuerpos de seguridad pueblerinos. Don Beto habla náhuatl y español, pero si uno quiere tener conversación con él en español, es casi imposible, ya que se cohibe hablándolo.
Otra de sus características es que tiene la extraña costumbre de escuchar música a las 5.00 am. Lástima que tiene altavoces fuera de su palacio, haciendo que todo el pueblo escuche la música a la hora que quiera.
Su vida cambió cuando se introdujo al catolicismo; por ahí de 1975, un suceso extraordinario desconocido para nosotros lo hizo cambiar de religión, o más bien adoptar una. Entonces, despidió a poco más del 93% de sus mujeres y se quedó con doña Petra. A partir de entonces, el botánico sirve a la comunidad, y es muy generoso con la Iglesia.
Nos tomamos una foto con él después de la procesión de domingo de Ramos.
En ese disco duro tenía las primeras 40 páginas de un libro que había prometido aquí. Y tenía muchísimas cosas más que han sido arrancadas de mí con violencia. Quizá una violencia tecnológica e involuntaria, pero no deja de ser violencia. Me siento agredido. Me siento desolado. Me siento idiota porque dos días antes del acontecimiento me plantee hacer un backup general. Y no lo hice. Ahí tenía muchos cuentos y ensayos que se han perdido para siempre.
Creo que sería la tercera vez que pierdo información de este tipo. Cada una de ellas ha sido muy dolorosa.
La primera fue cuando perdí todo lo que había escrito durante primaria y secundaria. Recuerdo que en primaria escribí mis primeras historias. Daría algo muy grande para recuperarlas y reírme de ellas. La primera de ellas era sobre un secuestro -no rapto- de extraterrestres. Mi papá me dijo que la historia estaba muy bien escrita. Creo que fue en sexto. Escribí otra historia en primero o segundo de secundaria que giraba en torno a un séptimo Niño Héroe. Era un suspense. Igual, recibí buena acogida.
La segunda vez que perdí cosas fue cuando me di cuenta que no había manera de recuperar mis trabajos del BI, especialmente mi trabajo de Literatura Mundial 2, que Salatiel usó por varios años como un trabajo ejemplar jaja whateeever. Era un cuento. El personaje principal era Reventante, un tipo creado por mí. Resumiendo podría decir que Sixth Sense meets Edipo Rey. Estaba cool.
Y ahora esta tercera vez. Pierdo 40 páginas de Esfera Proyect y cientos de horas de trabajo traducidos en documentos de Word y Keynote sobre clases de Historia de la Iglesia y de otras clases que había preparado.
Me acabo de dar cuenta que lo más antiguo que he escrito y que poseo es un documento del 2002 donde hago una crónica sobre nuestro primer viaje a Axtla. No lo quiero poner todo para aparezca como inédito si se llegan a publicar mis Obras Completas jajaja sure.
Pongo un fragmento. Es sobre Don Beto.
¿No conocen al Botánico?
-Jacinto Hernández
-Jacinto Hernández
Nos aproximábamos al ejido de Aguacatitla, cuando escuchamos estas palabras de parte de nuestro guía. A partir de entonces, la leyenda del botánico ha hado vueltas por y sobre nuestras cabezas durante el tiempo que hemos estado circundando esta zona.
El Botánico. ¿Quién es? Les contaré muy brevemente su historia. Domingo Ramón Guadalupe vive y siempre ha vivido aquí en Aguacatitla. A corta edad empezó vendiendo ramas curativas y pronto se elevó económicamente con este negocio. Su fama fue creciendo hasta llegar a ser “uno de los doctores más importantes de México” según habitantes del pueblo.
Con fama y recursos, procedió a unirse en matrimonio, pero no con una, ni con dos, ni con tres, ni con seis, ni con diez mujeres, sino con catorce. Construyó una residencia laberíntica donde mantenía a sus compañeras. No sabemos que pasó después porque hay huecos grandes de información sobre este bizarro personaje. Sólo sabemos que construyó una casa mayor, la cual definía plenamente su personalidad.
Don Beto (¿por qué Don Beto? Nunca supimos, pero todos lo llamaban así) construyó un palacio de cuatro pisos cuya estructura daba la apariencia de un parque de diversiones; muchos colores en las puntas, arreglos y adornos garigolescos de varias formas, todo esto resguardado por cuerpos de seguridad pueblerinos. Don Beto habla náhuatl y español, pero si uno quiere tener conversación con él en español, es casi imposible, ya que se cohibe hablándolo.
Otra de sus características es que tiene la extraña costumbre de escuchar música a las 5.00 am. Lástima que tiene altavoces fuera de su palacio, haciendo que todo el pueblo escuche la música a la hora que quiera.
Su vida cambió cuando se introdujo al catolicismo; por ahí de 1975, un suceso extraordinario desconocido para nosotros lo hizo cambiar de religión, o más bien adoptar una. Entonces, despidió a poco más del 93% de sus mujeres y se quedó con doña Petra. A partir de entonces, el botánico sirve a la comunidad, y es muy generoso con la Iglesia.
Nos tomamos una foto con él después de la procesión de domingo de Ramos.
martes, julio 07, 2009
Por que sí lo soy
Migas me dijo hace unos meses:
Mmh. No sé.
Tendría que matizar ese enunciado de muchas maneras. No creo que la sensibilidad por sí misma sea lo más humano del hombre. Me iría más bien por la combinación que hacen los judíos al hablar del corazón, ese centro nuclear del ser humano donde se unen la inteligencia, la voluntad y la sensibilidad.
Leí por primera vez Donde te lleve el corazón de Tamaro en diciembre del 2004. Lo leí entero de Real de Catorce a Los Pinos. Mi juicio en ese momento fue no necesariamente negativo pero sí desconcertante. No me gustó. Lo leí por segunda vez hace tres años. Me gustó muchísimo. Pero también me atrofió un par de nervios. Ahora lo quiero volver a leer, pero sé que nada bueno sacaré de él. La misma portada me disuade: una anciana llora desconsoladamente.
No he escrito en el blog lo que traigo adentro. No podría hacerlo porque me siento totalmente incapaz. Ser ciego no parece tan malo como ser un imbécil. Mi sentido común murió de calor y con él, la cordura.
Nunca he probado el LSD pero seguro que altera muchas funciones del ser humano. Ayer fui a correr en la lluvia. De regreso, con la luna llena sobre mí cabeza, me sentí arrastrado por una confusa embriaguez que no le deseo a nadie.
Necesito ir a correr más seguido. O de plano irme a Londres.
:D
Siento, luego existo.
Mmh. No sé.
Tendría que matizar ese enunciado de muchas maneras. No creo que la sensibilidad por sí misma sea lo más humano del hombre. Me iría más bien por la combinación que hacen los judíos al hablar del corazón, ese centro nuclear del ser humano donde se unen la inteligencia, la voluntad y la sensibilidad.
Leí por primera vez Donde te lleve el corazón de Tamaro en diciembre del 2004. Lo leí entero de Real de Catorce a Los Pinos. Mi juicio en ese momento fue no necesariamente negativo pero sí desconcertante. No me gustó. Lo leí por segunda vez hace tres años. Me gustó muchísimo. Pero también me atrofió un par de nervios. Ahora lo quiero volver a leer, pero sé que nada bueno sacaré de él. La misma portada me disuade: una anciana llora desconsoladamente.
No he escrito en el blog lo que traigo adentro. No podría hacerlo porque me siento totalmente incapaz. Ser ciego no parece tan malo como ser un imbécil. Mi sentido común murió de calor y con él, la cordura.
Nunca he probado el LSD pero seguro que altera muchas funciones del ser humano. Ayer fui a correr en la lluvia. De regreso, con la luna llena sobre mí cabeza, me sentí arrastrado por una confusa embriaguez que no le deseo a nadie.
Necesito ir a correr más seguido. O de plano irme a Londres.
:D
domingo, julio 05, 2009
Gente buena Pt. II
Ayer fui a PriceCostco con Chuck y Zambrano para comprar el mandado de Axtla. Ya dentro y con carrito nos dimos cuenta que no traíamos una pluma para ir tachando de la lista lo que encontrábamos.
Y entonces dijo Zambrano: voy a la caja por una pluma. Yo, que estaba en Gonzalomode, le dije: guey, no hay necesidad, seguro que alguien tiene una pluma.
Entonces grité en medio de PriceCostco: ¿alguien tiene una pluma? ¿tú tienes una pluma?
Todos nos reímos y seguimos caminando. Vimos a Zambrano alejarse en dirección a la caja y entonces se acerca un señor y me dice: ten, ¿quieres una pluma? aquí tengo una, y me da una pluma negra con plástico amarillo. La pluma no tenía tapón.
Le dimos las gracias. Lo malo fue que como salimos una hora después de que habían cerrado el PriceCostco ya no pudimos encontrar al buen señor de la pluma.
Y entonces dijo Zambrano: voy a la caja por una pluma. Yo, que estaba en Gonzalomode, le dije: guey, no hay necesidad, seguro que alguien tiene una pluma.
Entonces grité en medio de PriceCostco: ¿alguien tiene una pluma? ¿tú tienes una pluma?
Todos nos reímos y seguimos caminando. Vimos a Zambrano alejarse en dirección a la caja y entonces se acerca un señor y me dice: ten, ¿quieres una pluma? aquí tengo una, y me da una pluma negra con plástico amarillo. La pluma no tenía tapón.
Le dimos las gracias. Lo malo fue que como salimos una hora después de que habían cerrado el PriceCostco ya no pudimos encontrar al buen señor de la pluma.
Gente buena Pt. I
El jueves fui a Misa en Fátima. Después pasé a la parte de atrás donde está el Sagrario (pues no he logrado derribar mi-muro).
Me puse de rodillas, y antes de empezar a rezar puse mi celular y unos chicles que le había comprado a Pedro (un niño de 12 años que vive en La Fama, Santa Catarina, estudia sexto de primaria por las mañanas y vende chicles una o dos veces por semana para ayudar a pagar los $900 que les cobran de renta por su casa, casa que tiene unas escaleras mal construidas por las cuáles se cayó Pedro hace una semana, 'pero bueno, ya fui al doctor' dijo el niño) en el reclinatorio que estaba a mi lado izquierdo. Un chavo de unos 32 años llegó y se puso de rodillas en el reclinatorio que estaba después de donde había puesto mi celular y mis chicles.
Empezamos a rezar.
Un minuto después dirigí mi vista hacia donde estaba el celular y los chicles... y ya no estaba el celular. Voltee hacia abajo y no lo encontré. Weird. Lo busqué en mis bolsas. Adelante, nada. Atrás, nada. Adelante otra vez, nada. Atrás, nada. Volví a buscar en el piso, ahora con un poco más de detenimiento.
Entonces empecé a sospechar del chavo que estaba junto a mí. Le dirigí la vista, y lo ví ensimismado en su oración. Luego di una tercera revisada al suelo y no vi mi celular.
Pensé -mientras me reía exteriormente-: qué pasa con este tipo. Empecé a verlo ahora sin ninguna prudencia y traté de recordar si había visto su rostro en alguna otra parte. Se sintió observado y comenzó a hecharme miradas de reojo. Para ese entonces yo no apartaba mi vista de él y ya había pensado en la pregunta -aunque más que pregunta era una acusación- que le iba a hacer: disculpe, ¿usted tiene mi celular? Pero, al decir las palabras en mi cabeza me dio pena y no quise molestarlo. Quizá es alguien que tiene capacidades diferentes y simplemente me está haciendo una broma extraña.
Pero entonces dije: si realmente tiene algo no creo que se ofenda si le hago la pregunta. Más bien creo que está esperando a que se la haga.
Un milisegundo antes de ponerlo en evidencia ante toda la gente que estaba ahí rezando tomé la decisión de buscar a fondo y absolutamente el suelo a mi alrededor. Entonces encontré mi celular debajo del reclinatorio de enfrente. Noté que el señor me veía de reojo como diciendo: cómo, osea, ¿creías que yo lo tenía?
Me reí casi a carcajadas. Unos segundos después, este chavo se levantó y fue a una de las urnas que guardan restos mortales y pasó su mano por una pequeña placa que tenía un nombre. Cuando se fue me acerqué a la placa y la leí:
Y entonces recé por José de Jesús, fuera quien fuera. Fue una manera de pedir perdón por el juicio que hice de este chavo.
Me puse de rodillas, y antes de empezar a rezar puse mi celular y unos chicles que le había comprado a Pedro (un niño de 12 años que vive en La Fama, Santa Catarina, estudia sexto de primaria por las mañanas y vende chicles una o dos veces por semana para ayudar a pagar los $900 que les cobran de renta por su casa, casa que tiene unas escaleras mal construidas por las cuáles se cayó Pedro hace una semana, 'pero bueno, ya fui al doctor' dijo el niño) en el reclinatorio que estaba a mi lado izquierdo. Un chavo de unos 32 años llegó y se puso de rodillas en el reclinatorio que estaba después de donde había puesto mi celular y mis chicles.
Empezamos a rezar.
Un minuto después dirigí mi vista hacia donde estaba el celular y los chicles... y ya no estaba el celular. Voltee hacia abajo y no lo encontré. Weird. Lo busqué en mis bolsas. Adelante, nada. Atrás, nada. Adelante otra vez, nada. Atrás, nada. Volví a buscar en el piso, ahora con un poco más de detenimiento.
Entonces empecé a sospechar del chavo que estaba junto a mí. Le dirigí la vista, y lo ví ensimismado en su oración. Luego di una tercera revisada al suelo y no vi mi celular.
Pensé -mientras me reía exteriormente-: qué pasa con este tipo. Empecé a verlo ahora sin ninguna prudencia y traté de recordar si había visto su rostro en alguna otra parte. Se sintió observado y comenzó a hecharme miradas de reojo. Para ese entonces yo no apartaba mi vista de él y ya había pensado en la pregunta -aunque más que pregunta era una acusación- que le iba a hacer: disculpe, ¿usted tiene mi celular? Pero, al decir las palabras en mi cabeza me dio pena y no quise molestarlo. Quizá es alguien que tiene capacidades diferentes y simplemente me está haciendo una broma extraña.
Pero entonces dije: si realmente tiene algo no creo que se ofenda si le hago la pregunta. Más bien creo que está esperando a que se la haga.
Un milisegundo antes de ponerlo en evidencia ante toda la gente que estaba ahí rezando tomé la decisión de buscar a fondo y absolutamente el suelo a mi alrededor. Entonces encontré mi celular debajo del reclinatorio de enfrente. Noté que el señor me veía de reojo como diciendo: cómo, osea, ¿creías que yo lo tenía?
Me reí casi a carcajadas. Unos segundos después, este chavo se levantó y fue a una de las urnas que guardan restos mortales y pasó su mano por una pequeña placa que tenía un nombre. Cuando se fue me acerqué a la placa y la leí:
José de Jesús Varela Esquivel
Y entonces recé por José de Jesús, fuera quien fuera. Fue una manera de pedir perdón por el juicio que hice de este chavo.
sábado, julio 04, 2009
El ayudante de Jorge
Ayer fui a comer con un amigo y me platicó una historia que me dejó helado. Voy a poner nombres ficticios. Entre paréntesis pongo mis pensamientos.
"¿Supiste lo que le pasó al gato de Jorge? No me refiero a que él es un gato sino a su gato (osea, a su ayudante, a su mozo, o a su amigo). Bueno, resulta que hace poco había saltado desde el balcón hasta el patio (ok, el guey hace parkour). Esa vez, los cuatro perros que tienen mis jefes lo revolcaron pero pues no le pasó gran cosa. Los perros estaba jugando pero pues son perros grandes".
"El asunto es que antier, volvió a saltar desde el balcón. Era de noche. Mi madre escuchó a los perros ladrar y salió a ver que pasaba. Entonces vio que estaba en peligro. Entonces, él les hizo un ruido como para asustar a los perros así kkkhhhhhhhhiiii. Y antes de que mi madre pudiera hacer algo, uno de los perros le saltó a la yugular y le tronó el cuello. Mi mamá gritó (madres, qué difícil situación, van a tener que declarar ante el ministerio público)".
Luego yo pregunté si se había muerto y él me dijo, ríendose, "claro que se murió". Y luego continuó diciendo:
"Hace poquito habló mi hermana para ver cómo estaba, pero pues ya se ve que todavía no sabe nada de lo de los perros".
Y yo, guey, ¿pero qué va a pasar? ¿fue la prensa?
Y mi amigo se me quedó viendo... yo leí en sus ojos un "guey, cállate, no digas nada". Entonces pensé: osea, los perros de la casa de sus papás mataron a un guey y para que nadie supiera lo enterraron o algo sí... esto está bien hardcore.
Entonces me dijo: "¿porqué la prensa?". Y yo GUEY, SE ACABA DE MORIR ALGUIEN EN TU CASA ¿Y NO AVISARON A NADIE?
Soltó la carcajada y me dijo: "eres un imbécil, estoy hablando de un gato-gato, tipo, de un animal".
Y entonces comprendí.
"¿Supiste lo que le pasó al gato de Jorge? No me refiero a que él es un gato sino a su gato (osea, a su ayudante, a su mozo, o a su amigo). Bueno, resulta que hace poco había saltado desde el balcón hasta el patio (ok, el guey hace parkour). Esa vez, los cuatro perros que tienen mis jefes lo revolcaron pero pues no le pasó gran cosa. Los perros estaba jugando pero pues son perros grandes".
"El asunto es que antier, volvió a saltar desde el balcón. Era de noche. Mi madre escuchó a los perros ladrar y salió a ver que pasaba. Entonces vio que estaba en peligro. Entonces, él les hizo un ruido como para asustar a los perros así kkkhhhhhhhhiiii. Y antes de que mi madre pudiera hacer algo, uno de los perros le saltó a la yugular y le tronó el cuello. Mi mamá gritó (madres, qué difícil situación, van a tener que declarar ante el ministerio público)".
Luego yo pregunté si se había muerto y él me dijo, ríendose, "claro que se murió". Y luego continuó diciendo:
"Hace poquito habló mi hermana para ver cómo estaba, pero pues ya se ve que todavía no sabe nada de lo de los perros".
Y yo, guey, ¿pero qué va a pasar? ¿fue la prensa?
Y mi amigo se me quedó viendo... yo leí en sus ojos un "guey, cállate, no digas nada". Entonces pensé: osea, los perros de la casa de sus papás mataron a un guey y para que nadie supiera lo enterraron o algo sí... esto está bien hardcore.
Entonces me dijo: "¿porqué la prensa?". Y yo GUEY, SE ACABA DE MORIR ALGUIEN EN TU CASA ¿Y NO AVISARON A NADIE?
Soltó la carcajada y me dijo: "eres un imbécil, estoy hablando de un gato-gato, tipo, de un animal".
Y entonces comprendí.
Dos mensajes
En elnorte.com pueden encontrar un video de cada uno de los candidatos elegibles el día de lo que viene siendo mañana. Transcribo dos que de verdad me parecen heroicos.
El primero es de un diputado local por Convergencia. Para verlo, di que tu Sección es 387. El señor dice en el mensaje (las bold son mías):
"Entre las principeles propuestas es primero que todo como candidato ciudadano, es erradicar por completo los eh partidos que se encuentran actualmente secuestrado el congreeso (nótese la sintaxis y el uso del participio 'secuestrado'). Nosotros naamás le vamos a rendir cuentas a los mismos ciudadanos por eso les pedimos la oportunidad de que nos puedan apoyar (les pedimos la oportunidad de que nos puedan apoyar... es que ganó el trofeo, de verdad). Con eso evitamos todas las componendas que existen actualmente con el PRI, PAN, PANAL, PRD (osea este tipo va en serio y desde su humilde puesto de diputado local de CONVERGENCIA va a acabar con este sistema político que inició en 1929 con la fundación del PRI. Él va a acabar con todos los partidos políticos nada más porque sí). Vamos a proover lo que es la revocación de mandato tanto en lo que es un funcionario o un legislador que, que no de el kilo. (Esta que viene es mi favorita. Quería decir algo sobre las erogaciones del gobierno, pero como que no supo cómo conjugar el verbo y le quedó lo siguiente) Lo otro es, eh, evitar los gastos de promoción que son orita tan, eh, er, ero... que son tan costosos... El gobierno actualmente gasta 90 millones de pesos en este año. Nosotros lo vamos a reducir al máximo. Como también, al primer año de mandato vamos a estar revisando las cuentas públicas para que no se haga un rezago como actualmente es de 600 expedientes (de nuevo, la intachable sintaxis). Vamos a proponer, eh, igual que se ha manejado (quién la ha 'manejado', porqué utiliza el verbo manejar!!! fuck it, no está bien decir 'le manejamos lo que viene siendo', carajo, nononono, no lo usen así por favor, es atentar contra algo sacro; la lengua castellana joder...) lo de la cadena perpetua para secuestradores pero también pederastas. Y vamos a poner una pena máxima para lo que son todos los uh, eh, cómplices, tanto de pederastas como de secuestradores. Y por último vamos a proponer lo que es un examen antidopping para todos los funcionarios y legisladores cada seis meses para (lo que viene a continuación es genial: nótese lo del narcotráfico) evitar problemas de, de narcotráfico entre ellos ("osea, me vale madre si está ayudando a narcotraficantes o no, lo que me da miedo es que haya problemas de narcotráfico entre ellos") . Les agradezco mucho, ojala puedan votar por un candidato ciudadano este 5 de julio. "X" por Convergencia".
Y el segundo mensaje es de un diputado federal por el Verde. A este tipo le valió. Dice:
"Este, mis propuestas son, mejorar el empleo, la salud, la educación y la seguridad (TIPO, NO ME PREGUNTEN CÓMO LE VOY A HACER, USTEDES CREAN EN MÍ PUES YO SOY LA SOLUCIÓN). Todo esto lo voy a hacer pensando en ustedes, en nuestras familias, y... espero que me apoyen este 5 de julio. Espero que voten por el Partido Verde y yo seré su voz en el Congreso".
El primero es de un diputado local por Convergencia. Para verlo, di que tu Sección es 387. El señor dice en el mensaje (las bold son mías):
"Entre las principeles propuestas es primero que todo como candidato ciudadano, es erradicar por completo los eh partidos que se encuentran actualmente secuestrado el congreeso (nótese la sintaxis y el uso del participio 'secuestrado'). Nosotros naamás le vamos a rendir cuentas a los mismos ciudadanos por eso les pedimos la oportunidad de que nos puedan apoyar (les pedimos la oportunidad de que nos puedan apoyar... es que ganó el trofeo, de verdad). Con eso evitamos todas las componendas que existen actualmente con el PRI, PAN, PANAL, PRD (osea este tipo va en serio y desde su humilde puesto de diputado local de CONVERGENCIA va a acabar con este sistema político que inició en 1929 con la fundación del PRI. Él va a acabar con todos los partidos políticos nada más porque sí). Vamos a proover lo que es la revocación de mandato tanto en lo que es un funcionario o un legislador que, que no de el kilo. (Esta que viene es mi favorita. Quería decir algo sobre las erogaciones del gobierno, pero como que no supo cómo conjugar el verbo y le quedó lo siguiente) Lo otro es, eh, evitar los gastos de promoción que son orita tan, eh, er, ero... que son tan costosos... El gobierno actualmente gasta 90 millones de pesos en este año. Nosotros lo vamos a reducir al máximo. Como también, al primer año de mandato vamos a estar revisando las cuentas públicas para que no se haga un rezago como actualmente es de 600 expedientes (de nuevo, la intachable sintaxis). Vamos a proponer, eh, igual que se ha manejado (quién la ha 'manejado', porqué utiliza el verbo manejar!!! fuck it, no está bien decir 'le manejamos lo que viene siendo', carajo, nononono, no lo usen así por favor, es atentar contra algo sacro; la lengua castellana joder...) lo de la cadena perpetua para secuestradores pero también pederastas. Y vamos a poner una pena máxima para lo que son todos los uh, eh, cómplices, tanto de pederastas como de secuestradores. Y por último vamos a proponer lo que es un examen antidopping para todos los funcionarios y legisladores cada seis meses para (lo que viene a continuación es genial: nótese lo del narcotráfico) evitar problemas de, de narcotráfico entre ellos ("osea, me vale madre si está ayudando a narcotraficantes o no, lo que me da miedo es que haya problemas de narcotráfico entre ellos") . Les agradezco mucho, ojala puedan votar por un candidato ciudadano este 5 de julio. "X" por Convergencia".
Y el segundo mensaje es de un diputado federal por el Verde. A este tipo le valió. Dice:
"Este, mis propuestas son, mejorar el empleo, la salud, la educación y la seguridad (TIPO, NO ME PREGUNTEN CÓMO LE VOY A HACER, USTEDES CREAN EN MÍ PUES YO SOY LA SOLUCIÓN). Todo esto lo voy a hacer pensando en ustedes, en nuestras familias, y... espero que me apoyen este 5 de julio. Espero que voten por el Partido Verde y yo seré su voz en el Congreso".
martes, junio 30, 2009
La fe
Vengo religioso así que esperen cosas mochas :D
En el Retiro que terminé ayer (de cinco días) escribí mucho. No puedo poner todo aquí porque se asustarían. Voy a hacer una selección e iré subiendo cosas. La primera es un breve texto sobre la fe. Dice así:
"Ver con los ojos de la fe" es una expresión que contiene muchas otras. La fe no sólo nos muestra un panorama totalmente distinto del que vemos sin ella. La fe nos abre horizontes insospechados por la luz a raudales que entra a nuestra alma a través de ella: con la fe vemos todo como lo ve Dios, es decir, con categorías trascendentes. Como diría Josemaría, todo adquiere una tercer dimensión. Somos capaces de prescindir del presente para entender el pasado o predecir el futuro. Somos capaces de ver a Dios en todo momento, aun en esos lugares o momentos en los que sólo se oyen gritos desesperanzados, donde se ve una crueldad brutal, donde sólo se siente miedo, donde sólo se percibe la maldad. Ver con los ojos de la fe nos sitúa en una perspectiva totalmente renovada.
Pero, decíamos, no sólo se trata de ver más allá. También se ensancha el corazón, se potencia la piedad, se alegra el alma, se serena el semblante. Con la fe uno aprende a sentir con fe, a gozar con fe y, sobre todo, a sufrir con fe. Porque entonces el sufrimiento se vuelve luminoso, se vuelve fértil, se vuelve corredentor. De ser un misterio desolador se vuelve un misterio divino y consolador. Con la fe encontramos en la negrura del panorama una serie de estrellas que al principio parecen aisladas, pero un segundo examen nos hacen ver la conexión entre ellas, y con esta nueva luz descubrimos arcanas constelaciones puestas ahí desde la eternidad.
Posdata. Cambié el diseño de mi blog para volver al original mondoli de 2005... pero no estoy convencido. ¿Qué opinan?
En el Retiro que terminé ayer (de cinco días) escribí mucho. No puedo poner todo aquí porque se asustarían. Voy a hacer una selección e iré subiendo cosas. La primera es un breve texto sobre la fe. Dice así:
"Ver con los ojos de la fe" es una expresión que contiene muchas otras. La fe no sólo nos muestra un panorama totalmente distinto del que vemos sin ella. La fe nos abre horizontes insospechados por la luz a raudales que entra a nuestra alma a través de ella: con la fe vemos todo como lo ve Dios, es decir, con categorías trascendentes. Como diría Josemaría, todo adquiere una tercer dimensión. Somos capaces de prescindir del presente para entender el pasado o predecir el futuro. Somos capaces de ver a Dios en todo momento, aun en esos lugares o momentos en los que sólo se oyen gritos desesperanzados, donde se ve una crueldad brutal, donde sólo se siente miedo, donde sólo se percibe la maldad. Ver con los ojos de la fe nos sitúa en una perspectiva totalmente renovada.
Pero, decíamos, no sólo se trata de ver más allá. También se ensancha el corazón, se potencia la piedad, se alegra el alma, se serena el semblante. Con la fe uno aprende a sentir con fe, a gozar con fe y, sobre todo, a sufrir con fe. Porque entonces el sufrimiento se vuelve luminoso, se vuelve fértil, se vuelve corredentor. De ser un misterio desolador se vuelve un misterio divino y consolador. Con la fe encontramos en la negrura del panorama una serie de estrellas que al principio parecen aisladas, pero un segundo examen nos hacen ver la conexión entre ellas, y con esta nueva luz descubrimos arcanas constelaciones puestas ahí desde la eternidad.
Posdata. Cambié el diseño de mi blog para volver al original mondoli de 2005... pero no estoy convencido. ¿Qué opinan?
Ya volví
Gente,
La cuarentena ha terminado. Vengo con muchaaa energía literaria.
Esperen raudales de cosas!
Quiero escribir mucho.
La cuarentena ha terminado. Vengo con muchaaa energía literaria.
Esperen raudales de cosas!
Quiero escribir mucho.
lunes, mayo 18, 2009
Cuarentena
http://es.wikipedia.org/wiki/Cuarentena:
"La cuarentena (del término cuarenta días) es la acción de aislar o apartar a personas o animales durante un período de tiempo, para evitar o limitar el riesgo de que extiendan una determinada enfermedad contagiosa".
Dejo mondoli por 40 días para limitar el riesgo de que se extienda una determinada enfermedad contagiosa.
Voy a dedicar más tiempo a escribir mails privados.
"La cuarentena (del término cuarenta días) es la acción de aislar o apartar a personas o animales durante un período de tiempo, para evitar o limitar el riesgo de que extiendan una determinada enfermedad contagiosa".
Dejo mondoli por 40 días para limitar el riesgo de que se extienda una determinada enfermedad contagiosa.
Voy a dedicar más tiempo a escribir mails privados.
domingo, mayo 17, 2009
Cartera
Ayer, de regreso de la maestría, me llega un mensajito de mi madre. Textual:
"Habló un senor de san luis que tiene tu cartera", y un número telefónico.
Venía en el carro de Ferni que choqué hace un mes (ya salido del taller) oyendo un buen cd que quemé. Me emocioné. Pero no fue una emoción cualquiera, fue un darme cuenta que la realidad siempre supera la ficción en creatividad y espontaneidad.
La última vez que había visto mi cartera fue el martes 7 de abril. Hay un gap en mi memoria entre la mediodía y las cuatro de la tarde que fue cuando la perdí. La busqué por toda esa semana, y pedí a los 60 que estábamos ahí que la buscaran. La busqué en el Aquichal. Les pedí a los del Aquichal que estuvieran al pendientes de mi cartera. De hecho Paulina me preguntó varias veces si ya la había encontrado. La busqué en un pueblito que está cerca del Aquichal a donde había ido a comprar clavos (no me acuerdo del nombre del pueblo... yet). No la encontré.
En estas casi seis semanas he manejado sin Credencial de manejo y he sido ciudadano sin mi credencial del IFE. Conseguí una cartera paralela pero evidentemente sin credenciales que justifiquen que yo soy soy y que yo tengo ciertas habilidades no sirve de mucho.
Y ayer, me emocioné porque quizá volvería a ver la cartera. Por mi cabeza empezaron a pasar las trillones de opciones de qué había sucedido con mi cartera. Que si se me cayó en el camino al Aquichal, que si la tomó alguien, que si se debatió entre quedarse con el dinero que había adentro o no, que si una vaca la devoró, que si un niño la aventó al río y llegó al mar y luego un barco pesquero la encontró y me localizó...
La historia al final no fue tan fantasiosa, pero creo que sí fue una gratísima sorpresa.
Marqué al teléfono que me dio mi madre. La llamada la hice de pie, como sucede cuando hago una llamada importante. Estuve intentando varias ladas (la de San Luis, la de Axtla, la nacional) hasta que decidí marcar el número normalmente, como si fuera un celular de Monterrey. Y la llamada entró.
-¿Bueno? (voz de una señora)
-Hola, soy Andrés Oliveros, el de la cartera.
-Ah sí, hace un rato habló mi esposo a tu casa.
-Sí (nervioso), es que yo suelo ir a Axtla de Terrazas a una labor social con unos amigos y la cartera se me perdió ahora en semana santa. ¿Cómo la encontró?
-Mi mamá vive en Aguacatitla. Se encontró tirada la cartera. Yo fui la semana pasada y me dijo que te la diera...
-Wow... no sé cómo agradecértelo. ¿Cuándo podríamos vernos?
-Si quieres hoy. Nos vemos en Soriana Universidad a las 5 pm.
-Perfecto (checo mi reloj, tengo una hora), ahí nos vemos.
Para esto había platicado la embrionaria noticia a todo mundo en mi casa.
A las 17.00 horas llegué a Soriana Universidad. Me perdí un poquito, pero al final llegué. Estaba un poco nervioso porque... bueno, es fuerte que la realidad te haga algo parecido. Dios, ¿quién regresa una cartera cuando se la encuentra? Yo sí lo haría, pero no sé, quizá tenga que confiar más en mis hermanos mexicanos.
Le había dicho a la señora que iba a ir con jeans y una camisa azul de manga larga. Me estacioné. De reojo vi que en la entrada de Soriana había una pareja cerca de una columna. Vi que el señor traía una camisa de Tigres. No dirigí mi mirada hacia sino que caminé random hacia la entrada de Soriana. Entonces escuché un "chtt" o algo así. Volteé y vi que en efecto era esta pareja. Habló él primero.
-¿Tú eres Andrés?
-Sí, cómo están (saludé a los dos).
-Bien.
El señor de la camisa de Tigres sacó LA CARTERA de su bolsa y dije: 'guey, this can't be true, you have to be bullshiting me'.
-Aquí está.
-Se los agradezco muchísimo. ¿Cómo fue que la encontraron?
El relato de la señora no fue muy distinto que por teléfono. Sólo que ahora tenía la cartera en mis manos .
-Pues muchísimas gracias. Quería regalarles esto.
Les di un sobre con $200 y un libro. Algunos pensaron que debía haberles dado un poco más. Creo que no por lo siguiente: en Axtla perdí la cartera con $400 pesos. No digo que ellos se hubieran quedado con ese dinero... Pero si SÍ se lo quedaron, no pensaba darles más de $200.
Me despedí de ellos y, riéndome sólo, caminé hasta el carro. Mandé algunos mensajitos. Decían: "Shit happens... y luego alguien encuentra tu cartera en Axtla. La tengo en mis manos".
"Habló un senor de san luis que tiene tu cartera", y un número telefónico.
Venía en el carro de Ferni que choqué hace un mes (ya salido del taller) oyendo un buen cd que quemé. Me emocioné. Pero no fue una emoción cualquiera, fue un darme cuenta que la realidad siempre supera la ficción en creatividad y espontaneidad.
La última vez que había visto mi cartera fue el martes 7 de abril. Hay un gap en mi memoria entre la mediodía y las cuatro de la tarde que fue cuando la perdí. La busqué por toda esa semana, y pedí a los 60 que estábamos ahí que la buscaran. La busqué en el Aquichal. Les pedí a los del Aquichal que estuvieran al pendientes de mi cartera. De hecho Paulina me preguntó varias veces si ya la había encontrado. La busqué en un pueblito que está cerca del Aquichal a donde había ido a comprar clavos (no me acuerdo del nombre del pueblo... yet). No la encontré.
En estas casi seis semanas he manejado sin Credencial de manejo y he sido ciudadano sin mi credencial del IFE. Conseguí una cartera paralela pero evidentemente sin credenciales que justifiquen que yo soy soy y que yo tengo ciertas habilidades no sirve de mucho.
Y ayer, me emocioné porque quizá volvería a ver la cartera. Por mi cabeza empezaron a pasar las trillones de opciones de qué había sucedido con mi cartera. Que si se me cayó en el camino al Aquichal, que si la tomó alguien, que si se debatió entre quedarse con el dinero que había adentro o no, que si una vaca la devoró, que si un niño la aventó al río y llegó al mar y luego un barco pesquero la encontró y me localizó...
La historia al final no fue tan fantasiosa, pero creo que sí fue una gratísima sorpresa.
Marqué al teléfono que me dio mi madre. La llamada la hice de pie, como sucede cuando hago una llamada importante. Estuve intentando varias ladas (la de San Luis, la de Axtla, la nacional) hasta que decidí marcar el número normalmente, como si fuera un celular de Monterrey. Y la llamada entró.
-¿Bueno? (voz de una señora)
-Hola, soy Andrés Oliveros, el de la cartera.
-Ah sí, hace un rato habló mi esposo a tu casa.
-Sí (nervioso), es que yo suelo ir a Axtla de Terrazas a una labor social con unos amigos y la cartera se me perdió ahora en semana santa. ¿Cómo la encontró?
-Mi mamá vive en Aguacatitla. Se encontró tirada la cartera. Yo fui la semana pasada y me dijo que te la diera...
-Wow... no sé cómo agradecértelo. ¿Cuándo podríamos vernos?
-Si quieres hoy. Nos vemos en Soriana Universidad a las 5 pm.
-Perfecto (checo mi reloj, tengo una hora), ahí nos vemos.
Para esto había platicado la embrionaria noticia a todo mundo en mi casa.
A las 17.00 horas llegué a Soriana Universidad. Me perdí un poquito, pero al final llegué. Estaba un poco nervioso porque... bueno, es fuerte que la realidad te haga algo parecido. Dios, ¿quién regresa una cartera cuando se la encuentra? Yo sí lo haría, pero no sé, quizá tenga que confiar más en mis hermanos mexicanos.
Le había dicho a la señora que iba a ir con jeans y una camisa azul de manga larga. Me estacioné. De reojo vi que en la entrada de Soriana había una pareja cerca de una columna. Vi que el señor traía una camisa de Tigres. No dirigí mi mirada hacia sino que caminé random hacia la entrada de Soriana. Entonces escuché un "chtt" o algo así. Volteé y vi que en efecto era esta pareja. Habló él primero.
-¿Tú eres Andrés?
-Sí, cómo están (saludé a los dos).
-Bien.
El señor de la camisa de Tigres sacó LA CARTERA de su bolsa y dije: 'guey, this can't be true, you have to be bullshiting me'.
-Aquí está.
-Se los agradezco muchísimo. ¿Cómo fue que la encontraron?
El relato de la señora no fue muy distinto que por teléfono. Sólo que ahora tenía la cartera en mis manos .
-Pues muchísimas gracias. Quería regalarles esto.
Les di un sobre con $200 y un libro. Algunos pensaron que debía haberles dado un poco más. Creo que no por lo siguiente: en Axtla perdí la cartera con $400 pesos. No digo que ellos se hubieran quedado con ese dinero... Pero si SÍ se lo quedaron, no pensaba darles más de $200.
Me despedí de ellos y, riéndome sólo, caminé hasta el carro. Mandé algunos mensajitos. Decían: "Shit happens... y luego alguien encuentra tu cartera en Axtla. La tengo en mis manos".
viernes, mayo 15, 2009
Vonnegut vive
Good God!
Vonnegut vive.
Migas hizo hoy un gran descubrimiento. Queriendo entrar a mondoli tecleó
mondoli.blogpsot.com
en vez de
mondoli.bloGSpot.com
Y PUM! Podría pasar una de estas dos cosas:
a) 'Shit happens...', diría un hombrecillo cualquiera.
o
b) 'Llegué a la Biblia por la providencia divina. Ahora soy sacerdote', diría un suertudo o un suicida.
Vonnegut vive.
Migas hizo hoy un gran descubrimiento. Queriendo entrar a mondoli tecleó
mondoli.blogpsot.com
en vez de
mondoli.bloGSpot.com
Y PUM! Podría pasar una de estas dos cosas:
a) 'Shit happens...', diría un hombrecillo cualquiera.
o
b) 'Llegué a la Biblia por la providencia divina. Ahora soy sacerdote', diría un suertudo o un suicida.
miércoles, mayo 13, 2009
Héroes-héroes
Hay dos tipos de héroes, los que salen en películas y los que no. Es una distinción sencilla: el ciudadano ordinario puede distinguir entre los farsantes actores en busca de reconocimiento y los héroes-héroes que intentan llevar una vida normal aun a pesar de sus Poderes.
Conozco a muchísimos héroes-héroes que no pretenden dominar el mundo, disolver un parlamento o cometer un genocidio contra los menonitas, simplemente quieren pasarla bien y ser buenos tipos. Tienen el reto de sobreponerse a sus necesidades inmediatas para sacrificar sus Poderes en aras de convivir en paz con sus hermanos los hombres.
El lunes descubrí que dos de mis amigos tienen Poderes (ya son como quince los amigos que tienen Poderes). Yo también los tengo, y creo que nunca he hablado de ellos. Ha llegado el momento de ser yo-mismo y revelar mi verdadera identidad. Aprovecho para platicarles de estos dos amigos.
Gonzalo tiene el Poder de vestirse igual que alguien. Tipo, alguien cualquiera. Puede ser un amigo, un muerto, un fantasma, una idea. El lunes se vistió como Flori y entonces lo descubrí. A él no le gustó mucho la idea de que lo haya descubierto, pero bueno, quién le manda vestirse igual de alguien al que voy a ver el mismo día. Dice que su Poder no es muy útil cuando otro héroe-héroe está haciéndole daño a un ser querido. Lo más que puede hacer es vestirse como ese héroe-héroe, o como su amigo, o como alguien que dé risa para distraer al héroe-héroe y hablarle a otro héroe-héroe, o algún elemento policíaco para que venga a defender a su amigo.
El Poder de Flori es un poco más sutil y peculiar. Su Poder -perdona que lo revele- es el de quedarse dormido cuando se toma un medicamento que dé sueño. No puede evitar usar su Poder siempre que toma medicamentos, y precisamente ahorita está bajo medicamentos que dan sueño. Lo más interesante es que se trata de un Poder-Relativo, es decir, no es que pueda usarlo cuando quiera sino sólo cuando se toma un medicamento que le da sueño. El lunes -aquél día cuando Gonzalo se vistió como Flori- descubrí que tenía este Poder porque se estaba quedando dormido.
Mi Poder volvería loco a los budistas, a las oenegés filantrópicas, a los boy scouts... bueno, joder, a los mismos cristianos. No puedo explicarlo con exhaustividad pero puedo adelantarles una de las habilidades más importantes que me da mi Poder. Con mi Poder puedo hacer que las personas se odien entre ellas y a sí mismas en cualquier momento. Sólo tengo que decir una palabra cualquiera -tipo 'celosía', 'Estambul', 'hot-cake', 'iceberg', o 'azul'- y cualquier relación humana interpersonal se vendrá abajo. Un ejemplo de esto sucedió el lunes -aquél lunes-. Gonzalo y Flori estaban platicando -estaban vestidos igual- amable y alegremente de cualquier cosa como buenos amigos. Llegué yo y dije: 'azul'. Entonces guardaron silencio. Y luego dijo Gonzalo:
-Guey, es que neta te odio. Estoy harto de tí y de tu perro. También odio a Bill Gates. También al Arquitecto Benavides. Es más odio odiar.
Y Flori contestó:
-Ya me quiero ir. No soporto la felicidad. Me c@#$ la gente que es buena y también me c@#$ la gente que es buena, y también la belleza y la existencia. No puedo más. Cállate tú. No, tú. Cállate tú (osea, esto se lo dijo a sí mismo).
Y todavía no me termina de entrar aquella máxima de Spider-Man que luego se copió Rousseau: "with great power comes great responsability" porque hoy mismo volví a usar mi Poder en clase. Dije: "Guatemala" y Gonzalo:
-Chi@#$%, te odio (tipo, le dijo a todos, pero lo dijo en singular, como haciendo una referencia individual a cada uno), estoy harto del Papa y de los payasos y de que no haya pobreza para todos. No soporto que se me quite el hambre cuando como ni que una coca esté muy fría cuando tengo sed. Detesto bostezar y también la música Indie. Me encanta ponerme denso.
Conozco a muchísimos héroes-héroes que no pretenden dominar el mundo, disolver un parlamento o cometer un genocidio contra los menonitas, simplemente quieren pasarla bien y ser buenos tipos. Tienen el reto de sobreponerse a sus necesidades inmediatas para sacrificar sus Poderes en aras de convivir en paz con sus hermanos los hombres.
El lunes descubrí que dos de mis amigos tienen Poderes (ya son como quince los amigos que tienen Poderes). Yo también los tengo, y creo que nunca he hablado de ellos. Ha llegado el momento de ser yo-mismo y revelar mi verdadera identidad. Aprovecho para platicarles de estos dos amigos.
Gonzalo tiene el Poder de vestirse igual que alguien. Tipo, alguien cualquiera. Puede ser un amigo, un muerto, un fantasma, una idea. El lunes se vistió como Flori y entonces lo descubrí. A él no le gustó mucho la idea de que lo haya descubierto, pero bueno, quién le manda vestirse igual de alguien al que voy a ver el mismo día. Dice que su Poder no es muy útil cuando otro héroe-héroe está haciéndole daño a un ser querido. Lo más que puede hacer es vestirse como ese héroe-héroe, o como su amigo, o como alguien que dé risa para distraer al héroe-héroe y hablarle a otro héroe-héroe, o algún elemento policíaco para que venga a defender a su amigo.
El Poder de Flori es un poco más sutil y peculiar. Su Poder -perdona que lo revele- es el de quedarse dormido cuando se toma un medicamento que dé sueño. No puede evitar usar su Poder siempre que toma medicamentos, y precisamente ahorita está bajo medicamentos que dan sueño. Lo más interesante es que se trata de un Poder-Relativo, es decir, no es que pueda usarlo cuando quiera sino sólo cuando se toma un medicamento que le da sueño. El lunes -aquél día cuando Gonzalo se vistió como Flori- descubrí que tenía este Poder porque se estaba quedando dormido.
Mi Poder volvería loco a los budistas, a las oenegés filantrópicas, a los boy scouts... bueno, joder, a los mismos cristianos. No puedo explicarlo con exhaustividad pero puedo adelantarles una de las habilidades más importantes que me da mi Poder. Con mi Poder puedo hacer que las personas se odien entre ellas y a sí mismas en cualquier momento. Sólo tengo que decir una palabra cualquiera -tipo 'celosía', 'Estambul', 'hot-cake', 'iceberg', o 'azul'- y cualquier relación humana interpersonal se vendrá abajo. Un ejemplo de esto sucedió el lunes -aquél lunes-. Gonzalo y Flori estaban platicando -estaban vestidos igual- amable y alegremente de cualquier cosa como buenos amigos. Llegué yo y dije: 'azul'. Entonces guardaron silencio. Y luego dijo Gonzalo:
-Guey, es que neta te odio. Estoy harto de tí y de tu perro. También odio a Bill Gates. También al Arquitecto Benavides. Es más odio odiar.
Y Flori contestó:
-Ya me quiero ir. No soporto la felicidad. Me c@#$ la gente que es buena y también me c@#$ la gente que es buena, y también la belleza y la existencia. No puedo más. Cállate tú. No, tú. Cállate tú (osea, esto se lo dijo a sí mismo).
Y todavía no me termina de entrar aquella máxima de Spider-Man que luego se copió Rousseau: "with great power comes great responsability" porque hoy mismo volví a usar mi Poder en clase. Dije: "Guatemala" y Gonzalo:
-Chi@#$%, te odio (tipo, le dijo a todos, pero lo dijo en singular, como haciendo una referencia individual a cada uno), estoy harto del Papa y de los payasos y de que no haya pobreza para todos. No soporto que se me quite el hambre cuando como ni que una coca esté muy fría cuando tengo sed. Detesto bostezar y también la música Indie. Me encanta ponerme denso.
La risa
Son infinitas las causas de la risa. Uno se puede reír por algo presente, por un recuerdo o por algo que puede pasar en el futuro.
Con frecuencia me río cuando no debo reírme. Creo que dice mucho de una persona que se pueda reír -sinceramente, porque luego hay gente que se 'ríe' por compromiso y termina siendo algo muy desagradable- cuando quiera. Debe ser difícil para la gente que tenga poco sentido del humor convivir con gente que se ría de todo. A mí mismo me ha pasado que estás intentando concentrarte o estás preocupado o estás intentando dormirte y hay gente alrededor de tí que se está riendo. Entonces te molestas.
Pero creo que la gran parte del tiempo estoy dispuesto a reírme de todo. De cualquier cosa. No quiero empezar una lista como la de Ríe, pero muchas veces he pensado que es absurdo intentar hacer una lista de cosas que dan risa porque sería infinita.
Quiero hablar de algunos momentos en los que la risa resulta especial.
a) Cuando estoy muy desvelado -como hoy- me pasa que me dan ganas de reírme por lo difícil que parece vivir. Pienso en el cansancio, pienso en mi cama, pienso en mis errores... y me da risa. Pero es una risa que se mezcla con la ilusión de la incertidumbre: "¿Y si yo fuera extraterrestre? ¿Y si fuera un dios? ¿Y si pudiera volar? ¿Y si no tuviera que trabajar? ¿Y si me voy a las montañas? ¿Y si voy a ver a Muse? ¿Y si me dedico a escribir? ¿Y si fuera caballero medieval?"
b) Cuando estoy MUY emocionado me río. Me conmuevo fácilmente, y cuando esa conmoción es MUY grande, pierdo el control de mí mismo y me dejo llevar por el viento. Me río muy fácilmente porque todo me parece grande y bueno.
c) Cuando estoy nervioso no suelo reírme, pero justo cuando el nerviosismo empieza a declinar entonces me entra una risa nerviosa que igual me descontrola y empiezo a decir incoherencias. Ayer me pasó algo parecido. Estuvo weird porque pasó algo, luego le marqué a mi hermana nomás porque sí (no suelo hacerlo) y empecé a decir cosas involuntariamente. La risa nerviosa no es mi risa favorita pero en fin, es risa.
d) La risa 'social'. Cuando estás con tus amigos y te la estás pasando suuuper (y llevas algunas cheves) empiezas a reírte por todo. Cuando logras bien el momento -gente adecuada, lugar adecuado, clima adecuado, música adecuada- obtienes un tipo de risa que es increíble. Definitamente es mi risa favorita. Me encanta que en esos momentos el tiempo se vuelve flácido. Uno como que se escapa del tiempo como diciendo: 'ahorita no me interesa estar sujeto a nada'. Lo difícil es volver el día siguiente al curso habitual del tiempo.
e) También me suele pasar que me río en momentos en los que no debo reírme porque el momento es solemne. Lo que pasa es que me cuesta mucho la solemnidad, y más cuando no estoy de mood para la solemnidad. Por ejemplo, en un funeral. Por ejemplo, cuando platican una historia muy dura sobre alguien, y sales con un comentario estúpido. Alguien dice:
-Despidieron a Ulises. Ahora su familia lo va a pasar mal.
Y tú dices alguna de estas frases:
-Puede ser un buen momento para cambiar de nombre.
-Siempre tiene la posibilidad de irse a luchar a Troya.
-Qué bueno, ahora podrá ver películas los lunes en la mañana con su hijo pequeño.
-Es mejor no trabajar que morir de lepra, o como dice mi tía: "hoy juega Rayados".
En este tipo de momentos la risa no me viene inmediatamente sino que llega acompañada de un comentario estúpido.
En fin, que tengo muchas ganas de reírme. Espero poder reírme contigo el sábado.
Con frecuencia me río cuando no debo reírme. Creo que dice mucho de una persona que se pueda reír -sinceramente, porque luego hay gente que se 'ríe' por compromiso y termina siendo algo muy desagradable- cuando quiera. Debe ser difícil para la gente que tenga poco sentido del humor convivir con gente que se ría de todo. A mí mismo me ha pasado que estás intentando concentrarte o estás preocupado o estás intentando dormirte y hay gente alrededor de tí que se está riendo. Entonces te molestas.
Pero creo que la gran parte del tiempo estoy dispuesto a reírme de todo. De cualquier cosa. No quiero empezar una lista como la de Ríe, pero muchas veces he pensado que es absurdo intentar hacer una lista de cosas que dan risa porque sería infinita.
Quiero hablar de algunos momentos en los que la risa resulta especial.
a) Cuando estoy muy desvelado -como hoy- me pasa que me dan ganas de reírme por lo difícil que parece vivir. Pienso en el cansancio, pienso en mi cama, pienso en mis errores... y me da risa. Pero es una risa que se mezcla con la ilusión de la incertidumbre: "¿Y si yo fuera extraterrestre? ¿Y si fuera un dios? ¿Y si pudiera volar? ¿Y si no tuviera que trabajar? ¿Y si me voy a las montañas? ¿Y si voy a ver a Muse? ¿Y si me dedico a escribir? ¿Y si fuera caballero medieval?"
b) Cuando estoy MUY emocionado me río. Me conmuevo fácilmente, y cuando esa conmoción es MUY grande, pierdo el control de mí mismo y me dejo llevar por el viento. Me río muy fácilmente porque todo me parece grande y bueno.
c) Cuando estoy nervioso no suelo reírme, pero justo cuando el nerviosismo empieza a declinar entonces me entra una risa nerviosa que igual me descontrola y empiezo a decir incoherencias. Ayer me pasó algo parecido. Estuvo weird porque pasó algo, luego le marqué a mi hermana nomás porque sí (no suelo hacerlo) y empecé a decir cosas involuntariamente. La risa nerviosa no es mi risa favorita pero en fin, es risa.
d) La risa 'social'. Cuando estás con tus amigos y te la estás pasando suuuper (y llevas algunas cheves) empiezas a reírte por todo. Cuando logras bien el momento -gente adecuada, lugar adecuado, clima adecuado, música adecuada- obtienes un tipo de risa que es increíble. Definitamente es mi risa favorita. Me encanta que en esos momentos el tiempo se vuelve flácido. Uno como que se escapa del tiempo como diciendo: 'ahorita no me interesa estar sujeto a nada'. Lo difícil es volver el día siguiente al curso habitual del tiempo.
e) También me suele pasar que me río en momentos en los que no debo reírme porque el momento es solemne. Lo que pasa es que me cuesta mucho la solemnidad, y más cuando no estoy de mood para la solemnidad. Por ejemplo, en un funeral. Por ejemplo, cuando platican una historia muy dura sobre alguien, y sales con un comentario estúpido. Alguien dice:
-Despidieron a Ulises. Ahora su familia lo va a pasar mal.
Y tú dices alguna de estas frases:
-Puede ser un buen momento para cambiar de nombre.
-Siempre tiene la posibilidad de irse a luchar a Troya.
-Qué bueno, ahora podrá ver películas los lunes en la mañana con su hijo pequeño.
-Es mejor no trabajar que morir de lepra, o como dice mi tía: "hoy juega Rayados".
En este tipo de momentos la risa no me viene inmediatamente sino que llega acompañada de un comentario estúpido.
En fin, que tengo muchas ganas de reírme. Espero poder reírme contigo el sábado.
martes, mayo 12, 2009
Matrix
El sábado me animaron a salirme de la Matrix (el derecho romano germánico).
La propuesta vino de una persona a la que conocí el viernes.
Logramos entrar en sintonía desde los primeros minutos de nuestro encuentro. Inmediatamente intuyó -sintió- mi miedo pero me animó a acabar con él. Me dijo que de hacerlo podría generar un diálogo inexistente.
Creo que lo voy a hacer.
Tengo miedo porque hacerlo implica cambiar un par de cosas.
El primer paso ya lo tomé. ¿El segundo?
Lo doy en Inglaterra.
La propuesta vino de una persona a la que conocí el viernes.
Logramos entrar en sintonía desde los primeros minutos de nuestro encuentro. Inmediatamente intuyó -sintió- mi miedo pero me animó a acabar con él. Me dijo que de hacerlo podría generar un diálogo inexistente.
Creo que lo voy a hacer.
Tengo miedo porque hacerlo implica cambiar un par de cosas.
El primer paso ya lo tomé. ¿El segundo?
Lo doy en Inglaterra.
miércoles, mayo 06, 2009
Sparks!
Volví a la playa. Cada que vez que estoy ahí, frente al mar, recuerdo quién soy y quién quiero ser. Me ayuda a darme cuenta que la vida es buenabuenabuena.
Quisiera explicar qué sentí pero sería muy difícil en pocos minutos -tengo pocos minutos para escribir-. Me gustaría más bien escribir sobre tomar-en-la-playa. Habitualmente hablo en este blog sobre las ideas que perforan mi alma y sobre cómo las entienden mi cabeza y mi corazón. Algunos dicen que soy muy filosófico en este lugar. Pero hoy no, hoy simplemente quiero decir tonterías. Va a ser como una típica plática en una borrachera cualquiera.
El domingo me tomé un Sparks en la Isla. Migas me había avisado que era un líquido al que había que aproximarse con cautela. Estábamos preparando la hielera para un buen día en la playa así que pusimos muuuchas cheves Dos Equis y TKT 'lai' (no entendí porqué compraron cheve mexicana en el HEB, pero bueno). Ya nos estábamos yendo cuando vi una lata con un diseño de pila, pila Doble AA tipo Energizer que decía 'Sparks'.
Y yo:
-Jalo.
Así que lo agarré y lo eché en la hielera.
Ya en la playa abrimos la hielera. Cada quien agarró una cheve y yo agarré el Sparks. Leí los ingredientes:
"Premium malt beverage with caffeine-citric acid blend, taurine, guaraná-ginberg blend, natural flavor...". Entonces dije:
-Goey, tiene puras cosas prohibidas. Conmadre!
Luego seguí leyendo:
"...nazi blend, aborto, reggaetton, mordida, Michael Bay, nicotina, intolerancia, blasfemia, Elba Ester Gordillo, Nietszche, ir-en-contra juice, evasión fiscal, amparo indirecto (INdirecto), el Peje, Twilight, tercermundismo, decidia, sofistas, Guillermo de Ockham, pragmatismo vulgar, ministerio público, Maquiavelo, Neil Armstrong, erosión, Chicken a la carte, arrianismo, batalla de Manzikert, encíclica Syllabus, gnosticismo maniqueo, bulimia, Síndrome Munchausen, los Tigres, Jacques Derrida, populismo, nadir, película Mortal Kombat 2, doblajes del Canal 5 a películas como Star Wars y Back to the Future, Antipapas, perderlacarteraenAxtla, atole caliente, Zucaritas aguadas, guayaba, Enron, antropofagia, la usurera de Crimen y Castigo, Watergate, jeringuillas, cataclismo, aberración, Carlos Cuahtémoc Sánchez, WindowsVista, estridencias de Khaled Hosseini, momentos awkward, agonías, tiranía, discriminación, rey Antíoco (el de los Macabeos), Virtual Boy, eclipse-solar-sin-lentes, influenza...".
-Fuck- dije -a ver qué me pasa-.
Psssst. Glug.
-Sabe a Joya de manzana.
Glug. Glug. Glug. Glug. Glug. Pausa. Glug. Glug. Glug. Glug. Glug. Glug. Glug. Glug. Glug. Glug. Glug. Glug. Glug. Glug. Glug.
Y así me fue. Me pude dormir muuucho tiempo después.
Pero jalo otra vez!
Posdata. Esto de hacer listas es como mi trademark, según veo.
Quisiera explicar qué sentí pero sería muy difícil en pocos minutos -tengo pocos minutos para escribir-. Me gustaría más bien escribir sobre tomar-en-la-playa. Habitualmente hablo en este blog sobre las ideas que perforan mi alma y sobre cómo las entienden mi cabeza y mi corazón. Algunos dicen que soy muy filosófico en este lugar. Pero hoy no, hoy simplemente quiero decir tonterías. Va a ser como una típica plática en una borrachera cualquiera.
El domingo me tomé un Sparks en la Isla. Migas me había avisado que era un líquido al que había que aproximarse con cautela. Estábamos preparando la hielera para un buen día en la playa así que pusimos muuuchas cheves Dos Equis y TKT 'lai' (no entendí porqué compraron cheve mexicana en el HEB, pero bueno). Ya nos estábamos yendo cuando vi una lata con un diseño de pila, pila Doble AA tipo Energizer que decía 'Sparks'.
Y yo:
-Jalo.
Así que lo agarré y lo eché en la hielera.
Ya en la playa abrimos la hielera. Cada quien agarró una cheve y yo agarré el Sparks. Leí los ingredientes:
"Premium malt beverage with caffeine-citric acid blend, taurine, guaraná-ginberg blend, natural flavor...". Entonces dije:
-Goey, tiene puras cosas prohibidas. Conmadre!
Luego seguí leyendo:
"...nazi blend, aborto, reggaetton, mordida, Michael Bay, nicotina, intolerancia, blasfemia, Elba Ester Gordillo, Nietszche, ir-en-contra juice, evasión fiscal, amparo indirecto (INdirecto), el Peje, Twilight, tercermundismo, decidia, sofistas, Guillermo de Ockham, pragmatismo vulgar, ministerio público, Maquiavelo, Neil Armstrong, erosión, Chicken a la carte, arrianismo, batalla de Manzikert, encíclica Syllabus, gnosticismo maniqueo, bulimia, Síndrome Munchausen, los Tigres, Jacques Derrida, populismo, nadir, película Mortal Kombat 2, doblajes del Canal 5 a películas como Star Wars y Back to the Future, Antipapas, perderlacarteraenAxtla, atole caliente, Zucaritas aguadas, guayaba, Enron, antropofagia, la usurera de Crimen y Castigo, Watergate, jeringuillas, cataclismo, aberración, Carlos Cuahtémoc Sánchez, WindowsVista, estridencias de Khaled Hosseini, momentos awkward, agonías, tiranía, discriminación, rey Antíoco (el de los Macabeos), Virtual Boy, eclipse-solar-sin-lentes, influenza...".
-Fuck- dije -a ver qué me pasa-.
Psssst. Glug.
-Sabe a Joya de manzana.
Glug. Glug. Glug. Glug. Glug. Pausa. Glug. Glug. Glug. Glug. Glug. Glug. Glug. Glug. Glug. Glug. Glug. Glug. Glug. Glug. Glug.
Y así me fue. Me pude dormir muuucho tiempo después.Pero jalo otra vez!
Posdata. Esto de hacer listas es como mi trademark, según veo.
jueves, abril 30, 2009
Pieces of me
A petición popular (y en vista de que estoy seco de ideas), pongo unos parrafitos random de mi libro...
Y otro:
Uno de mis traumas con la música es que no puedo aprenderme las letras de las canciones. Puedo acordarme de qué traías puesto el día en que te conocí, o puedo reconstruir toda una conversación de varias horas –con gestos, con volumen de voz, con los hechos circunstanciales del lugar, del clima-, pero no puedo aprenderme las letras de las canciones. Supongo que tiene que ver con mis deficiencias auditivo-motoras. Con muchísima facilidad me pierdo al seguir instrucciones. Tengo una especie de dislexia que me perturba la memoria espacial. Me imagino que mi cerebro es como una Plaza que está llena de gente haciendo cosas distintas. Puedo decir cómo se llama cada uno de los la Plaza, qué tipo de personalidad tiene, cómo reaccionaría si un partido comunista subiera al poder, cuál fue la última vez que estuvo a punto de llorar… pero no podría decir qué ha pasado en el tiempo que he pensado en aquella Plaza, hacia dónde se ha movido cada uno de los que están ahí. Cuando combino espacio y tiempo mi memoria entra en crisis. Esto me pasa cada media hora.
Y otro:
Miré a mi padre a los ojos. Abrí la boca pero no pude decir nada.Y un último párrafo:
Mi padre sacó su cartera, dejó un billete de cien pesos en la mesa y se levantó. En su cara había tristeza, o simplemente desinterés y tedio. En ese momento entendí que mi padre había llegado a la madurez. Frente a él estaba una persona a la que él se había entregado por completo. Y esta persona –yo- había rechazado todo ese cariño y ese amor. Mi padre veía esto claramente y no le pasaba por la cabeza hacer gran tragedia por este descubrimiento. Sabía que los seres humanos podemos ser muy mezquinos, mucho más que cualquier animal porque de entrada, los animales no son libres. Obedecen ciegamente a su instinto que les impulsa a perseguir el mejor bien disponible. En cambio, el ser humano puede decidir odiar a los que lo aman y hacer daño a los que lo protegen. Extraña libertad: de ella puede brotar la decisión de morir por alguien y la decisión de matar a millones. Y más aún: puede nacer la idea de matar a Dios.
Las acciones de mi padre eran para mí piezas de un enorme rompecabezas. Puestas juntas entendería su verdadera personalidad. Mi gran problema ha sido no tomar en cuenta que el rompecabezas puede ir cambiando -de hecho cambia- con el paso del tiempo. El rompecabezas de 1988 no es el mismo que el rompecabezas del 2009. Fui demasiado tonto al querer encajar todas las piezas de este acertijo en un molde frío y limitado. Fui un soberbio al querer sintetizar a mi padre por sus actos aislados. Estoy de acuerdo con que la acción revela a la persona, pero cada acción tiene que estudiarse con la luz de cada día. Así, no es lo mismo conocer rasgos de la vida juvenil de mi padre y enmarcarlos con la moralidad que él profesa hoy en día. Los seres humanos, lo dijo Heráclito y luego Borges, cambian muchísimo. Tienen una esencia como lo dijeron el Filósofo y el Teólogo, pero el cambio se da en todo el resto, que es un mundo. Tenemos que ser no ya condescendientes sino comprensivos: cualquier otra manera de actuar sería presunción y aún más, estupidez. Sería ignorancia vanidosa. Sería altanería injusta. Sería fariseísmo hipócrita.
miércoles, abril 29, 2009
Remembranzas - I
http://mondoli.blogspot.com/2006/10/seiscientos-pesos_31.html
Este tipo de literatura 'scares the shit out of me'... y me hace reír.
Este tipo de literatura 'scares the shit out of me'... y me hace reír.
martes, abril 28, 2009
Yo para siempre
Estoy (pre)destinado a ser yo para siempre. A mí esto me va bien. Salvo algunas cosas de mi carácter que a veces complican una existencia tranquila y pacífica me parece que soy feliz siendo yo. El pasado es tenebroso y el futuro -siguiendo la hermenéutica borgiana- se antoja caótico y fantástico, pero disfruto el presente despreocupadamente.
Habitaré -habito- en dos mundos. El primero es el doméstico en el que incluyo familia, amigos y cualquier persona cercana con la que convivo frecuentemente. En este mundo puedo ser yo con facilidad. Tendré mis ocasionales diatribas y desencuentros por cuestiones ordinarias: sensibilidades dispares, responsabilidades no asumidas, estupideces cotidianas... pero seré yo. He aprendido a serlo durante 25 años y me parece que tengo suficientes elementos para vivir otros tantos o más siendo yo.
Me preocupa un poco -no mucho- que no sea tan fácil ser yo en el otro mundo, el Babel de los intelectuales.
A veces me entra un miedo más o menos infundado del destino de mis textos. No por ellos, obviamente, sino porque todos ellos desembocan necesariamente en mí.
Los críticos son idiotas y emulan a las rémoras marinas: se alimentan de sus primeras intuiciones al condenar a tal autor porque explican que 'en sus textos gimen las sombras de un antiguo pasado que busca imponer sobre el progreso y la libertad que hemos conseguido con la sangre de los mártires'.
Me parece inútil que un autor busque el aplauso unánime al escribir. Es evidente que tendrá tantos detractores como suspiros de Bécquer.
¿Y qué hacer ante estas críticas? Trabajar. Contestar a las críticas con más literatura.
El primer público que tiene el escritor es él mismo, y es el más sincero. El literato no puede estar a la merced de las invectivas de sus críticos. El escritor tiene que ser él mismo. Es la única manera de ser -verdaderamente- artista. Es la única manera de cargar la cruz de la belleza y la verdad.
Habitaré -habito- en dos mundos. El primero es el doméstico en el que incluyo familia, amigos y cualquier persona cercana con la que convivo frecuentemente. En este mundo puedo ser yo con facilidad. Tendré mis ocasionales diatribas y desencuentros por cuestiones ordinarias: sensibilidades dispares, responsabilidades no asumidas, estupideces cotidianas... pero seré yo. He aprendido a serlo durante 25 años y me parece que tengo suficientes elementos para vivir otros tantos o más siendo yo.
Me preocupa un poco -no mucho- que no sea tan fácil ser yo en el otro mundo, el Babel de los intelectuales.
A veces me entra un miedo más o menos infundado del destino de mis textos. No por ellos, obviamente, sino porque todos ellos desembocan necesariamente en mí.
Los críticos son idiotas y emulan a las rémoras marinas: se alimentan de sus primeras intuiciones al condenar a tal autor porque explican que 'en sus textos gimen las sombras de un antiguo pasado que busca imponer sobre el progreso y la libertad que hemos conseguido con la sangre de los mártires'.
Me parece inútil que un autor busque el aplauso unánime al escribir. Es evidente que tendrá tantos detractores como suspiros de Bécquer.
¿Y qué hacer ante estas críticas? Trabajar. Contestar a las críticas con más literatura.
El primer público que tiene el escritor es él mismo, y es el más sincero. El literato no puede estar a la merced de las invectivas de sus críticos. El escritor tiene que ser él mismo. Es la única manera de ser -verdaderamente- artista. Es la única manera de cargar la cruz de la belleza y la verdad.
Bitácora Influenza V
IT IS OVER.
Es la epidemia más aburrida en la que he estado. Quitando el asunto de que no está cool que muera gente, me hubiera gustado que esto se complicara mucho más.
Es la epidemia más aburrida en la que he estado. Quitando el asunto de que no está cool que muera gente, me hubiera gustado que esto se complicara mucho más.
lunes, abril 27, 2009
Bitácora Influenza IV
Un pequeño virus se muta un poco (no sé si utilizo adecuadamente la terminología) y pum, desaparece la humanidad.
Obvio, no va a desaparecer en esta ocasión...
Pero, ¿si sucede?
La medicina es una ciencia que busca encontrar curas. Pero la naturaleza es letal: si no está contenta actúa. Y adiós. Todo.
Obvio, no va a desaparecer en esta ocasión...
Pero, ¿si sucede?
La medicina es una ciencia que busca encontrar curas. Pero la naturaleza es letal: si no está contenta actúa. Y adiós. Todo.
Bitácora Influenza II
Dicen que es mejor no salir de tu casa.
Pero hoy tengo sesión creativa con el Autóctono.
Prefiero morir feliz que vivir sin música.
Pero hoy tengo sesión creativa con el Autóctono.
Prefiero morir feliz que vivir sin música.
domingo, abril 26, 2009
Bitácora Influenza I
¿Y qué va a pasar si despierto y todo mundo está muerto?
Especialmente me preocupa la gente que quiero.
Especialmente me preocupa la gente que quiero.
sábado, abril 25, 2009
Week summary
Buena semana, la que termina.
El martes en la mañana tomé un avión de vivaaeroshit en dirección a Chihuahua. Llevaba exactamente 10 años sin ir a la tierra natal de Villa.
Tomé un curso del Dr. Jaime Nubiola sobre Charles Pearce, Wittgenstein y en general la filosofía pragmática. Me encantó porque supone una aproximación directa al mundo desde una serie de planteamientos originales y fácilmente aceptables en el mundo académico contemporáneo: propone un (necesario) acercamiento plural a la verdad. Y lo resumía con una frase de Salinas: 'Todo lo sabemos entre todos'.
So be it, hay que ser como el Segundo Wittgenstein, que renunció a la pretensión de resolver todos los problemas filosóficos después de lanzar su Tractatus Logicus-Philosophicus.
Además, aproveché el viaje para discutir un sinfín de temas con uzlos-dayos, interlocutor pletórico de teorías dinámicas y iusfilosóficas. Cada vez me convenzo más que prefiero la literatura al derecho.
Me regalaron un boleto para regresarme en camión. No está chido viajar en camión pero juzgué conveniente hacerlo. Chuck pasó por mí y me tiró en mi casa: buen cierre. Y todo ese día fue intenso. Me bañé inmediatamente y Daniel me dejó en FLDM. Trabajé un poco. Mi hermana pasó por mí y platicamos en el camino. Me dejó en mi casa. Ahí tomé un taxi y fui a Misa. De Misa me regresé con el P. Jorge. Comí. Platiqué en mi casa de Nubiola (y dormí a Lacho platicando de cosas aburridas sobre porqué hacer un doctorado, porqué leer mucho, porqué escribir, etc.). Luego, Luis me llevó al CPH. Darío Bucceli me regresó a mi casa. Esto de no tener carro es vivir de los demás... pero tengo que aceptar que me gusta.
En general, Chihuahua me pareció una bonita ciudad. No me tocó ver gente desmembrada o tiroteos entre narcotraficantes y narcopolicías: entonces, como diría la Lic. Castillo, no existen para mí. Hay un área de la ciudad que llaman la parte gringa. Se trata del Paseo de la Juventud: uno se siente en un freeway de cualquier ciudad norteamericana. Tanto se parece que hace unos meses dejaron a unos migrantes de Guatemala ahí y les dijeron 'ya llegamos a Texas'.
El martes en la mañana tomé un avión de vivaaeroshit en dirección a Chihuahua. Llevaba exactamente 10 años sin ir a la tierra natal de Villa.
Tomé un curso del Dr. Jaime Nubiola sobre Charles Pearce, Wittgenstein y en general la filosofía pragmática. Me encantó porque supone una aproximación directa al mundo desde una serie de planteamientos originales y fácilmente aceptables en el mundo académico contemporáneo: propone un (necesario) acercamiento plural a la verdad. Y lo resumía con una frase de Salinas: 'Todo lo sabemos entre todos'.
So be it, hay que ser como el Segundo Wittgenstein, que renunció a la pretensión de resolver todos los problemas filosóficos después de lanzar su Tractatus Logicus-Philosophicus.
Además, aproveché el viaje para discutir un sinfín de temas con uzlos-dayos, interlocutor pletórico de teorías dinámicas y iusfilosóficas. Cada vez me convenzo más que prefiero la literatura al derecho.
Me regalaron un boleto para regresarme en camión. No está chido viajar en camión pero juzgué conveniente hacerlo. Chuck pasó por mí y me tiró en mi casa: buen cierre. Y todo ese día fue intenso. Me bañé inmediatamente y Daniel me dejó en FLDM. Trabajé un poco. Mi hermana pasó por mí y platicamos en el camino. Me dejó en mi casa. Ahí tomé un taxi y fui a Misa. De Misa me regresé con el P. Jorge. Comí. Platiqué en mi casa de Nubiola (y dormí a Lacho platicando de cosas aburridas sobre porqué hacer un doctorado, porqué leer mucho, porqué escribir, etc.). Luego, Luis me llevó al CPH. Darío Bucceli me regresó a mi casa. Esto de no tener carro es vivir de los demás... pero tengo que aceptar que me gusta.
En general, Chihuahua me pareció una bonita ciudad. No me tocó ver gente desmembrada o tiroteos entre narcotraficantes y narcopolicías: entonces, como diría la Lic. Castillo, no existen para mí. Hay un área de la ciudad que llaman la parte gringa. Se trata del Paseo de la Juventud: uno se siente en un freeway de cualquier ciudad norteamericana. Tanto se parece que hace unos meses dejaron a unos migrantes de Guatemala ahí y les dijeron 'ya llegamos a Texas'.
viernes, abril 24, 2009
Favorite pics de Axtla
mondoli at hard, apocalipticly-tiring job. He's digging his grave someone said.
Chuck with Johnny, Ani & I-don't-remember.
Jaime, Daniel and Jesus working.
Chuck y Jairo.
The brothers! Johnny (the red-shirt one), Jesús and Nayeli. Note Johnny's pose. Enigmatic!
Mondoli with a tired look. Behind him, The House we built with David, Jacinto, Welsh and Juan.

After english class.
Screenshot

Screenshot de un instante típico en mi desktop.
¿Qué se puede decir de la imagen? Anoto varias cosas sin ánimo de ser exhaustivo:
1. El iTunes. Básico. Lo uso para reconcentrarme. Cuando quiero pensar de verdad oigo Norah Jones. Cuando estoy estresado pongo Chopin. Cuando estoy harto pongo Muse o cualquier otra cosa que me motive.
2. Word. Siempre está abierto. En este caso había dos documentos abiertos: las notas de la clase de maestría, y un artículo que tengo que revisar para la Revista de la Libre.
3. Firefox. Mínimo, el gmail abierto. En esta ocasión también está abierto mi blog, listo para escribir. De hecho, aparece esto que estoy escribiendo en la imagen.
4. Entourage abierto.
5. Son las 4.25.
6. Etc.
sábado, abril 18, 2009
Unintended
Miró hacia las montañas. El cielo estaba de muchos colores. Así imaginaba su alma: vivía un atardecer y se había coloreado de distintas maneras. Aquí era clara y transparente como la parte más alta del cielo. Allá estaba rasgada de nubes blancas. Más abajo comenzaba a teñirse de color. Moría el día y moría su alma. Las sombras de la oscuridad se extendían después del rojo atardecer. Pensó en el ocaso de esta vida y en la siguiente. Las montañas llenaban el horizonte y terminaban con la espiritualidad del cielo: eran el límite a lo inmaterial. La aspereza y dureza de la piedra es lo más material que hay. Y en ellas no hay cielo. El cielo las cubre pero no las empapa. Son demasiado secas para albergar risas y lágrimas.
-Estaré ocupado por un tiempo. Búscame dentro de una vida y te contaré mi historia. Creo que ahora no puedo. Tendría que permanecer aquí para hacerte entender todos los detalles.
Guardó silencio. Cerró los ojos. Sentía el aire en el rostro y en las manos.
“Con estas manos y con las tuyas construimos esto. Ahora tenemos que desandar el camino recorrido… o simplemente dormir”.
-Me gustaría vivir varias vidas iguales. Repetir esta vida hasta hartarme. Seguro que te encontraría siempre en el camino. El tiempo y el espacio son muy caprichosos: vienen, mueren, vuelven cambian.
Se llevó las manos a los a cara. Se sentía ligero y como en un sueño. Se sentó en el suelo y continuó hablando:
-Al menos puedo llorar a gusto. No sé qué signifiquen estas lágrimas… pero sé que son mías. Espero que ellas resuelvan todo. No sé si van del cielo a las piedras o al revés. No sé si son cielo o son piedra.
Silencio.
-Nunca te he pedido perdón. Siento que tendría que hacerlo de alguna manera. La única que se me ocurre ahora… -se puso de pie y se acercó a ella- es ésta –y la abrazó-.
Ella notó que él empezó a llorar. No supo cómo reaccionar al principio. Esperaba que las cosas se dieran de otra manera. “Aunque –pensó-, nunca lo terminé de conocer ni de entender. Tampoco me sorprende tanto”. Le devolvió el abrazo y notó que los brazos de él la abrazaron más fuerte.
Así estuvieron por unos minutos. Luego habló ella:
-Un año es poco tiempo. Piensa que los sueños son como risas: duran poco pero dejan huellas en el alma. Así fue este año.
Sintió que los brazos de él se destensaban. Él se alejó unos pasos. Ella siguió:
-No necesitas perdón. Tú no necesitas arrepentirte. Lo que necesitas es irte. Irte y dormir. Son las siete. Es hora de tomar una decisión. El día agoniza. ¿Recuerdas mi sueño del bosque? Te hizo mucha ilusión escuchar todos los detalles: el brillo del Sol por encima de los árboles, la gruesa corteza de los troncos, la claridad del agua, mi indecible alegría de compartir ese momento con mi madre? Me dijiste que lo escribiera… y te hice caso. Puedes encontrar el texto en el segundo cajón de mi escritorio. Tengo que aceptar que me copié de ti en algunas partes pero me parece que se justificaba: la historia te necesitaba. Necesitaba tus giros, tu creatividad… y seguro que también tendrá tus lágrimas.
Se detuvo un momento. Se dio la vuelta y se apoyó en el barandal del mirador.
-Me duele saber que no vamos a poder hablar de esa historia. Estoy segura que la harás tuya con facilidad. Ahí estamos tú y yo.
Él vio que le brillaron los ojos. La única vez que le habían brillado así todo era distinto: el cielo, la luna, las horas, la vida. Se puso a su lado. Luego dijo:
-¿Te das cuenta que esto no es una despedida? Es… un funeral.
-No. Es una historia. Pero esta no tiene final. Es como tus historias: no concluyen.
-¿Qué puedo hacer para alargar esta hora? Creo que hablar de tiempo ahorita es absurdo: la eternidad no se cronometra.
-Es cierto.
Ella volteó a verlo y supo que él ya había tomado una decisión. Ella sonrío con ternura. Supo que ya había empezado todo. No volvió a escuchar su voz, al menos no de esta forma.
Él vio que todo se había cubierto de sombras. Se quedó así por un largo tiempo dejando que su mirada vagara por el duro horizonte totalmente oscurecido. Luego suspiró.
Y empezó a caminar.
De repente sintió hambre.
...
Vuelvo a leer el texto, ahora escuchando Unintended de Muse. La idea surge de esta canción.
-Estaré ocupado por un tiempo. Búscame dentro de una vida y te contaré mi historia. Creo que ahora no puedo. Tendría que permanecer aquí para hacerte entender todos los detalles.
Guardó silencio. Cerró los ojos. Sentía el aire en el rostro y en las manos.
“Con estas manos y con las tuyas construimos esto. Ahora tenemos que desandar el camino recorrido… o simplemente dormir”.
-Me gustaría vivir varias vidas iguales. Repetir esta vida hasta hartarme. Seguro que te encontraría siempre en el camino. El tiempo y el espacio son muy caprichosos: vienen, mueren, vuelven cambian.
Se llevó las manos a los a cara. Se sentía ligero y como en un sueño. Se sentó en el suelo y continuó hablando:
-Al menos puedo llorar a gusto. No sé qué signifiquen estas lágrimas… pero sé que son mías. Espero que ellas resuelvan todo. No sé si van del cielo a las piedras o al revés. No sé si son cielo o son piedra.
Silencio.
-Nunca te he pedido perdón. Siento que tendría que hacerlo de alguna manera. La única que se me ocurre ahora… -se puso de pie y se acercó a ella- es ésta –y la abrazó-.
Ella notó que él empezó a llorar. No supo cómo reaccionar al principio. Esperaba que las cosas se dieran de otra manera. “Aunque –pensó-, nunca lo terminé de conocer ni de entender. Tampoco me sorprende tanto”. Le devolvió el abrazo y notó que los brazos de él la abrazaron más fuerte.
Así estuvieron por unos minutos. Luego habló ella:
-Un año es poco tiempo. Piensa que los sueños son como risas: duran poco pero dejan huellas en el alma. Así fue este año.
Sintió que los brazos de él se destensaban. Él se alejó unos pasos. Ella siguió:
-No necesitas perdón. Tú no necesitas arrepentirte. Lo que necesitas es irte. Irte y dormir. Son las siete. Es hora de tomar una decisión. El día agoniza. ¿Recuerdas mi sueño del bosque? Te hizo mucha ilusión escuchar todos los detalles: el brillo del Sol por encima de los árboles, la gruesa corteza de los troncos, la claridad del agua, mi indecible alegría de compartir ese momento con mi madre? Me dijiste que lo escribiera… y te hice caso. Puedes encontrar el texto en el segundo cajón de mi escritorio. Tengo que aceptar que me copié de ti en algunas partes pero me parece que se justificaba: la historia te necesitaba. Necesitaba tus giros, tu creatividad… y seguro que también tendrá tus lágrimas.
Se detuvo un momento. Se dio la vuelta y se apoyó en el barandal del mirador.
-Me duele saber que no vamos a poder hablar de esa historia. Estoy segura que la harás tuya con facilidad. Ahí estamos tú y yo.
Él vio que le brillaron los ojos. La única vez que le habían brillado así todo era distinto: el cielo, la luna, las horas, la vida. Se puso a su lado. Luego dijo:
-¿Te das cuenta que esto no es una despedida? Es… un funeral.
-No. Es una historia. Pero esta no tiene final. Es como tus historias: no concluyen.
-¿Qué puedo hacer para alargar esta hora? Creo que hablar de tiempo ahorita es absurdo: la eternidad no se cronometra.
-Es cierto.
Ella volteó a verlo y supo que él ya había tomado una decisión. Ella sonrío con ternura. Supo que ya había empezado todo. No volvió a escuchar su voz, al menos no de esta forma.
Él vio que todo se había cubierto de sombras. Se quedó así por un largo tiempo dejando que su mirada vagara por el duro horizonte totalmente oscurecido. Luego suspiró.
Y empezó a caminar.
De repente sintió hambre.
...
Vuelvo a leer el texto, ahora escuchando Unintended de Muse. La idea surge de esta canción.
paréntesis racional
Choqué en el estacionamiento de mi casa (bueno, en el estacionamiento de la casa de a lado).
Sí, contra un ente inmóvil.
Sí es triste.
Sí, contra un ente inmóvil.
Sí es triste.
viernes, abril 17, 2009
Axtla Crew Pt. V - ???
V. ???
Seré breve. Tengo poco tiempo. Me siento observado. Todo lo oye, todo lo sabe.
Nunca estoy sólo. Algo -o alguien- de Axtla se vino conmigo. Me acecha a cada momento. Quiere acabar conmigo. Pensé que había vencido al Mal de Axtla... pero ahora ya no sé. Dudo de todo.
Creo que tengo un organismo en mi organismo. Un alien vive en mí. En cualquier momento puede tomar posesión de mí.
Y además, pienso que...
(!!!)
Seré breve. Tengo poco tiempo. Me siento observado. Todo lo oye, todo lo sabe.
Nunca estoy sólo. Algo -o alguien- de Axtla se vino conmigo. Me acecha a cada momento. Quiere acabar conmigo. Pensé que había vencido al Mal de Axtla... pero ahora ya no sé. Dudo de todo.
Creo que tengo un organismo en mi organismo. Un alien vive en mí. En cualquier momento puede tomar posesión de mí.
Y además, pienso que...
(!!!)
miércoles, abril 15, 2009
Axtla Crew Pt. IV - El otro Hermelindo
IV. El otro Hermelindo
El Lunes empezamos a trabajar en el Aquichal. Un día antes habíamos avisado en todo el Aquichal que estaríamos trabajando en distintos proyectos durante la semana. Anécdota cool: Daniel, Luis y yo fuimos a una casa que está en los linderos entre el Aquichal y LA NADA. Ahí nos topamos a Ángel, un señor super buena onda que duerme en una cama que tiene afuera de su casa por el calor. Yo haría lo mismo fácil. Nos ofreció agua random roja. No era de jamaica. Terror. Según yo a mí no me pasa nada por tomar agua de Axtla –pues he venido doce veces-, pero no quisé arriesgarme siendo el primer día. Tomamos los vasos. Le dimos un traguito tímido. Por dentro yo dije: ‘zafo total’. Le dije al señor que gracias, que íbamos a ir a una casa al lado a avisar, que si nos podíamos llevar los vasos. Dijo que sí. Y entonces la aplicamos: cuando no estaba viendo, pium, tiramos el agua al camino. Lo siento pero era mucho riesgo.
El asunto es que a mí me tocó estar en el grupo de Enséñame que estaría con los niños. Sin embargo, sugerí buscar trabajos de manera freelancer para compartir el tiempo: dos horas con los niños y luego todo lo demás (hasta las 5 pm) trabajando en algo hardcore. Encontramos que un hermano de Jacinto quería un fosa séptica. Desde el Martes empezamos la fosa.
El Miércoles Santo fui con Chuck a visitar al hermano de Jacinto después de la comida. Nos recibió muy atenta la mamá de Jacinto que vive con ellos. Es una señora encantadora de cerca de 90 años que entiende el español pero no lo habla. Es muy pequeña, como cualquier anciana de por ahí, y siempre, SIEMPRE está sonriendo, independientemente de la cantidad de dolor que esté padeciendo. Nos dijo: ‘chi pánuco’, que quiere decir en Náhuatl ‘pásenle’. Luego, ‘chimasehui’, que es ‘siéntense’. Salió el hermano de Jacinto. Lo saludé: ‘keni kimo tucash’, que es, tipo, ‘¿cómo te llamas?’, y me dijo que Hermelindo (pero no el Hermelindo protestante: de hecho es curioso que en una distancia de menos de 100 mts haya dos Hermelindos). Luego saludamos a su esposa, Herminia.
Y entonces los dos –random- comenzaron a reírse, él de unos 60 años y ella igual o quizá un poco mayor. Me dijeron: ‘pues nosotros no escogimos nuestros nombres, fueron los que tocaron’, pero se los juro que no puse ningún gesto de desaprobación o de burla.
Les empezamos a platicar a qué veníamos. La señora nos ofreció agua de tamarindo. La aceptamos Y LA BEBIMOS TODA. También nos ofrecieron pescado, pero acabábamos de comer. La plática se desarrolló muy a gusto, como una familia. De verdad que sientes de manera muy patente su cariño. Te arropan con lo poco material que tienen.
En algún momento nos preguntaron en qué consistía el espíritu y la vocación al Opus Dei. Entonces se interesaron mucho por esto. Me dijeron que debía ser muy difícil. Yo les dije que como cualquier vocación, el compromiso exige sangre para mantenerse en pie. Y todos estábamos de acuerdo que la fidelidad engendra felicidad.
Nos agradecieron nuestra presencia, y dijeron que se han dado cuenta de lo mucho que hemos ayudado a distintas personas en el Aquichal. Yo les dije que siempre nos frustrábamos porque queríamos ayudar más pero no sabíamos cómo. Les dijimos que lo mínimo que podíamos hacer por ellos.
Hermelindo nos habló del conejo que tiene su hija. Me dijeron que quieren deshacerse de él pero quieren asegurarse que el nuevo dueño lo trate bien.
Es impresionante la finura de alma y la hondura teológica/mística que tienen estas personas. Y esperen a que hable de Jacinto y de Paulina…
Pero lo haré después, primero quiero seguir hablando de otras personas del Axtla Crew. Me tomaré un break, escribo hasta la próxima semana. Hoy ya me overloadié.
El Lunes empezamos a trabajar en el Aquichal. Un día antes habíamos avisado en todo el Aquichal que estaríamos trabajando en distintos proyectos durante la semana. Anécdota cool: Daniel, Luis y yo fuimos a una casa que está en los linderos entre el Aquichal y LA NADA. Ahí nos topamos a Ángel, un señor super buena onda que duerme en una cama que tiene afuera de su casa por el calor. Yo haría lo mismo fácil. Nos ofreció agua random roja. No era de jamaica. Terror. Según yo a mí no me pasa nada por tomar agua de Axtla –pues he venido doce veces-, pero no quisé arriesgarme siendo el primer día. Tomamos los vasos. Le dimos un traguito tímido. Por dentro yo dije: ‘zafo total’. Le dije al señor que gracias, que íbamos a ir a una casa al lado a avisar, que si nos podíamos llevar los vasos. Dijo que sí. Y entonces la aplicamos: cuando no estaba viendo, pium, tiramos el agua al camino. Lo siento pero era mucho riesgo.
El asunto es que a mí me tocó estar en el grupo de Enséñame que estaría con los niños. Sin embargo, sugerí buscar trabajos de manera freelancer para compartir el tiempo: dos horas con los niños y luego todo lo demás (hasta las 5 pm) trabajando en algo hardcore. Encontramos que un hermano de Jacinto quería un fosa séptica. Desde el Martes empezamos la fosa.
El Miércoles Santo fui con Chuck a visitar al hermano de Jacinto después de la comida. Nos recibió muy atenta la mamá de Jacinto que vive con ellos. Es una señora encantadora de cerca de 90 años que entiende el español pero no lo habla. Es muy pequeña, como cualquier anciana de por ahí, y siempre, SIEMPRE está sonriendo, independientemente de la cantidad de dolor que esté padeciendo. Nos dijo: ‘chi pánuco’, que quiere decir en Náhuatl ‘pásenle’. Luego, ‘chimasehui’, que es ‘siéntense’. Salió el hermano de Jacinto. Lo saludé: ‘keni kimo tucash’, que es, tipo, ‘¿cómo te llamas?’, y me dijo que Hermelindo (pero no el Hermelindo protestante: de hecho es curioso que en una distancia de menos de 100 mts haya dos Hermelindos). Luego saludamos a su esposa, Herminia.
Y entonces los dos –random- comenzaron a reírse, él de unos 60 años y ella igual o quizá un poco mayor. Me dijeron: ‘pues nosotros no escogimos nuestros nombres, fueron los que tocaron’, pero se los juro que no puse ningún gesto de desaprobación o de burla.
Les empezamos a platicar a qué veníamos. La señora nos ofreció agua de tamarindo. La aceptamos Y LA BEBIMOS TODA. También nos ofrecieron pescado, pero acabábamos de comer. La plática se desarrolló muy a gusto, como una familia. De verdad que sientes de manera muy patente su cariño. Te arropan con lo poco material que tienen.
En algún momento nos preguntaron en qué consistía el espíritu y la vocación al Opus Dei. Entonces se interesaron mucho por esto. Me dijeron que debía ser muy difícil. Yo les dije que como cualquier vocación, el compromiso exige sangre para mantenerse en pie. Y todos estábamos de acuerdo que la fidelidad engendra felicidad.
Nos agradecieron nuestra presencia, y dijeron que se han dado cuenta de lo mucho que hemos ayudado a distintas personas en el Aquichal. Yo les dije que siempre nos frustrábamos porque queríamos ayudar más pero no sabíamos cómo. Les dijimos que lo mínimo que podíamos hacer por ellos.
Hermelindo nos habló del conejo que tiene su hija. Me dijeron que quieren deshacerse de él pero quieren asegurarse que el nuevo dueño lo trate bien.
Es impresionante la finura de alma y la hondura teológica/mística que tienen estas personas. Y esperen a que hable de Jacinto y de Paulina…
Pero lo haré después, primero quiero seguir hablando de otras personas del Axtla Crew. Me tomaré un break, escribo hasta la próxima semana. Hoy ya me overloadié.
Axtla Crew Pt. III - Yo
III. Yo
Axtlafenol.
Es la duodécima ocasión que ingiero esta bebida y creo que me he hecho adicto. Como cualquier medicamento tiene sus efectos secundarios, cada vez diversos. En esta ocasión terminé fatalmente insolado, al grado de que mi cuerpo se puso en huelga y me resfrié. Mis defensas se fueron de viaje al sentirse brutalmente incomodadas por el calor, el sudor, la peculiar alimentación, el poco sueño, el veneno de los miles de bichos que se alimentaron de mis células y tejidos. En fin, que no lo logré. Pero no sucumbí al Mal de Axtla sino a un mal genérico. Creo que no porto ningún animal entre las venas y las vísceras, simplemente terminé agotado.
Es que fue lo máximo: la selva. El Sol. El agua. Los animales. La naturaleza que refresca el espíritu: la physis purifica el logos. Mario V. y yo fuimos testigos muchas veces de esa curva en el camino al Aquichal donde uno puede ver muy lejos. De hecho, ahora que lo recuerdo, el Domingo de Ramos nos detuvimos BRAVER ahí durante nuestro regreso del Aquichal. Recuerdo que en esa ocasión nos llevaba un camión Colectivo –osea una convi un poco más grande con asientos tipo banca de fútbol y cero ventilación- hacía un calor ABSOLUTO. Algunos comenzamos a desvanecernos en aquél calabozo rodante. Salimos y nos tomamos una foto con aquél increíble escenario.
Axtlafenol también incluye, evidentemente, el trato con la gente de ahí. Doña Amanda y Adelfo de Aguacatitla, todos los de Santa Fe –ahora sólo puedo mencionar a Prócoro, Piedad Domingo, Tito, Primitivo y Diego, además de los niños que son la onda-, pero principalmente la gente del Aquichal, comunidad a la que fui destinado en esta ocasión, y que se encuentra a unos 10 km de Axtla.
Yo estoy definitivamente apegado a la gente del Aquichal. Jacinto, Paulina y sus hijos. Javier y sus hijos Anahí, Jesús y Johnny, que le decías ‘Jesús’ y hacía una de tres cosas: 1. Te ignoraba, 2. Se tapaba los oídos y hacía una especie de gemido de frustración, 3. Decía ‘Jesús es aquel’, señalando a su hermano. Le dije a Jesús que yo lo conocí en el 2003 cuando era más pequeño que Johnny. Los Hermelindos. El ministro Marcos y el exministro, o el ministro emérito Juan Morales. Las niñas con sus vestiditos. Doña Lupe que murió hace tres meses. Pobre: no hablaba español, vivía sola y estaba llena de enfermedades, no podía caminar, tenía más de cien años… Oírla hablar era conmovedor. Don Moisés que murió hace un años. Pobre: llevaba muchos meses postrado en su cama sin poderse mover. Tenía un problema en el estómago que lo hacía sufrir mucho. Lo visité varias veces hasta que un día me dijeron que había fallecido. Y al menos otros cuatro ancianos que he conocido y ahora han muerto.
La particular geografía del Aquichal –una calle que rodea un cerrito coronado por la Iglesia y la escuela Gregorio Torres Quintero (whoever the fuck is that guy)- facilita la convivencia entre los habitantes de este ejido que empezó a poblarse desde 1917. Hace del Aquichal un pueblo mágico.
Axtlafenol cura la estupidez humana y los nudos psíquicos. Axtlafenol cura la alienación y la ansiedad típicas del hombre del siglo XXI. Axtlafenol te hace volver a preocuparte por las cosas importantes. Te recuerda que eres un ser humano y que puedes trascender. Axtlafenol es adictiva. Axtlafenol es pasar tiempo con tus amigos de Monterrey en compañía de tus amigos de Axtla.
Esta vez fue mi favorita... thanks everyone!
Axtlafenol.
Es la duodécima ocasión que ingiero esta bebida y creo que me he hecho adicto. Como cualquier medicamento tiene sus efectos secundarios, cada vez diversos. En esta ocasión terminé fatalmente insolado, al grado de que mi cuerpo se puso en huelga y me resfrié. Mis defensas se fueron de viaje al sentirse brutalmente incomodadas por el calor, el sudor, la peculiar alimentación, el poco sueño, el veneno de los miles de bichos que se alimentaron de mis células y tejidos. En fin, que no lo logré. Pero no sucumbí al Mal de Axtla sino a un mal genérico. Creo que no porto ningún animal entre las venas y las vísceras, simplemente terminé agotado.
Es que fue lo máximo: la selva. El Sol. El agua. Los animales. La naturaleza que refresca el espíritu: la physis purifica el logos. Mario V. y yo fuimos testigos muchas veces de esa curva en el camino al Aquichal donde uno puede ver muy lejos. De hecho, ahora que lo recuerdo, el Domingo de Ramos nos detuvimos BRAVER ahí durante nuestro regreso del Aquichal. Recuerdo que en esa ocasión nos llevaba un camión Colectivo –osea una convi un poco más grande con asientos tipo banca de fútbol y cero ventilación- hacía un calor ABSOLUTO. Algunos comenzamos a desvanecernos en aquél calabozo rodante. Salimos y nos tomamos una foto con aquél increíble escenario.
Axtlafenol también incluye, evidentemente, el trato con la gente de ahí. Doña Amanda y Adelfo de Aguacatitla, todos los de Santa Fe –ahora sólo puedo mencionar a Prócoro, Piedad Domingo, Tito, Primitivo y Diego, además de los niños que son la onda-, pero principalmente la gente del Aquichal, comunidad a la que fui destinado en esta ocasión, y que se encuentra a unos 10 km de Axtla.
Yo estoy definitivamente apegado a la gente del Aquichal. Jacinto, Paulina y sus hijos. Javier y sus hijos Anahí, Jesús y Johnny, que le decías ‘Jesús’ y hacía una de tres cosas: 1. Te ignoraba, 2. Se tapaba los oídos y hacía una especie de gemido de frustración, 3. Decía ‘Jesús es aquel’, señalando a su hermano. Le dije a Jesús que yo lo conocí en el 2003 cuando era más pequeño que Johnny. Los Hermelindos. El ministro Marcos y el exministro, o el ministro emérito Juan Morales. Las niñas con sus vestiditos. Doña Lupe que murió hace tres meses. Pobre: no hablaba español, vivía sola y estaba llena de enfermedades, no podía caminar, tenía más de cien años… Oírla hablar era conmovedor. Don Moisés que murió hace un años. Pobre: llevaba muchos meses postrado en su cama sin poderse mover. Tenía un problema en el estómago que lo hacía sufrir mucho. Lo visité varias veces hasta que un día me dijeron que había fallecido. Y al menos otros cuatro ancianos que he conocido y ahora han muerto.
La particular geografía del Aquichal –una calle que rodea un cerrito coronado por la Iglesia y la escuela Gregorio Torres Quintero (whoever the fuck is that guy)- facilita la convivencia entre los habitantes de este ejido que empezó a poblarse desde 1917. Hace del Aquichal un pueblo mágico.
Axtlafenol cura la estupidez humana y los nudos psíquicos. Axtlafenol cura la alienación y la ansiedad típicas del hombre del siglo XXI. Axtlafenol te hace volver a preocuparte por las cosas importantes. Te recuerda que eres un ser humano y que puedes trascender. Axtlafenol es adictiva. Axtlafenol es pasar tiempo con tus amigos de Monterrey en compañía de tus amigos de Axtla.
Esta vez fue mi favorita... thanks everyone!
Axtla Crew Pt. II – Unnamed boy
II. Unnamed boy
El Viernes Santo por la mañana nos comprometimos a esperar a Jacinto y a su esposa en la Plaza de Axtla para llevarlos a los oficios en la comunidad de Santa Fe. Los oficios eran a las 16.00 así que quedamos en vernos a las 15.45 en la Plaza.
Sabíamos del riesgo que existía: Jacinto y Paulina tendrían que esperar a un Colectivo que pasara cerca del Aquichal para tomarlo y llegar a Axtla. Podrían llegar a las 15.30, a las 16.00, a las 16.30… Llegaron casi a las 16.30.
Mientras tanto, los que íbamos en la caja de la pickup buscamos una sombra en los árboles de la Plaza de Axtla. De pronto noté que había un niño detrás de nuestra camioneta estacionada. Algunos nos acercamos. El niño señalaba con el dedo un líquido que había debajo de la camioneta. Llevaba una camiseta roja y estaba sudando mucho: tenía la cara empapada y se veía que estaba sufriendo. Uno le preguntó que cómo estaba, que cuál era su nombre. El niño no contestaba nada. Se quedaba viendo al que hacía la pregunta pero no respondía nada. Seguía señalando el líquido. A mi me parecía que el líquido no había salido de nuestra camioneta porque acabábamos de llegar hacía cinco minutos y en los treinta segundos que miré no cayó una sola gota. Ahora bien, no sé un carajo de carros, pero bueno, le hice caso a mi sentido común.
Uno le preguntó que si quería tomar algo. No dijo nada, pero –con su cara de sufrimiento, como quien recibe la luz del Sol a las dos de la tarde de frente en la cara- hizo un gesto de que quería comer. Le dijimos que si tenía hambre. No contestaba nada. En realidad no había hablado hasta ahorita. Nos empezamos a plantear que el niño era sordomudo. Después nos dimos cuenta que sólo era mudo.
Cuando le ofrecimos comprarle algo negó la cabeza pero seguía haciendo una seña de que quería comer. Luego le empezamos a preguntar que si trabajaba en una tienda que estaba en frente de nuestra camioneta. Nos dijo que sí con la cabeza. Para comprobar si estaba sordo le fuimos diciendo: ‘¿trabajas en este lugar?’, negaba con la cabeza, ‘¿en este?’, negaba con la cabeza, ‘¿y en este?’ afirmó con la cabeza.
Yo decidí dar una revisada en la Plaza a ver si ya habían llegado Jacinto y Paulina. El niño me siguió y cruzó la calle conmigo. Llegamos a la Plaza. No se veían ni Jacinto ni Paulina. 16.10.
El niño empezó a arrancar florecitas rojas y se las empezó a llevar a la boca. Yo me conmoví y le cuestioné en voz alta y con un poco de desesperación, creyendo que el niño había empezado a comer plantas por el hambre. En verdad daba pena verlo porque no hablaba y tenía una cara de mucho sufrimiento. Llevaba el pelo corto y quizá unos pantalones oscuros.
Le dije: ‘¿qué estás haciendo? No te comas eso por favor’, pero con un tono más o menos suplicante. Le volví a preguntar ‘¿cómo te llamas?’, pero ya mucho más interesado en él. No me contestó. Le dije: ‘voy a decir cada una de las letras del abecedario y me dices que sí cuando diga la primer letra de tu nombre’. Me dijo que sí. Dije de la A a la Z y nunca me dijo que sí. Uno de nosotros me dijo: ‘déjalo, está loquito’. Contesté: ‘si está loquito con mayor razón alguien tiene que pelarlo’.
Me volvió a hacer la seña de que quería comer. Yo estaba un poquito desesperado y angustiado. Un día antes había hablado con Hermelindo el protestante y cada vez me conmovía más al ver a gente con verdaderos dramas interiores.
Le pregunté que si quería comer. No hizo nada. Le dije: ‘¿quiéres que te compre algo de la tienda?’, y no me contestó. Entonces le dije a Mario que me prestara dinero porque le iba a comprar algo. Me dio $10 –porque quizá ya te hayas enterado que perdí mi cartera el martes- y caminé rumbo a la tienda. El niñito me siguió. Ya ahí fue complicado saber qué quería porque señalaba una cosa y luego otra. Al final le compramos unas Barritas de Fresa que se comió con rapidez. Cuando salimos de la tienda venían llegando Jacinto y Paulina. Hacía un calor insoportable, surreal. Dejamos al niño ahí y nos fuimos a la comunidad de Santa Fe.
Qué horrible es no poder ayudar a alguien que tienes enfrente.
El Viernes Santo por la mañana nos comprometimos a esperar a Jacinto y a su esposa en la Plaza de Axtla para llevarlos a los oficios en la comunidad de Santa Fe. Los oficios eran a las 16.00 así que quedamos en vernos a las 15.45 en la Plaza.
Sabíamos del riesgo que existía: Jacinto y Paulina tendrían que esperar a un Colectivo que pasara cerca del Aquichal para tomarlo y llegar a Axtla. Podrían llegar a las 15.30, a las 16.00, a las 16.30… Llegaron casi a las 16.30.
Mientras tanto, los que íbamos en la caja de la pickup buscamos una sombra en los árboles de la Plaza de Axtla. De pronto noté que había un niño detrás de nuestra camioneta estacionada. Algunos nos acercamos. El niño señalaba con el dedo un líquido que había debajo de la camioneta. Llevaba una camiseta roja y estaba sudando mucho: tenía la cara empapada y se veía que estaba sufriendo. Uno le preguntó que cómo estaba, que cuál era su nombre. El niño no contestaba nada. Se quedaba viendo al que hacía la pregunta pero no respondía nada. Seguía señalando el líquido. A mi me parecía que el líquido no había salido de nuestra camioneta porque acabábamos de llegar hacía cinco minutos y en los treinta segundos que miré no cayó una sola gota. Ahora bien, no sé un carajo de carros, pero bueno, le hice caso a mi sentido común.
Uno le preguntó que si quería tomar algo. No dijo nada, pero –con su cara de sufrimiento, como quien recibe la luz del Sol a las dos de la tarde de frente en la cara- hizo un gesto de que quería comer. Le dijimos que si tenía hambre. No contestaba nada. En realidad no había hablado hasta ahorita. Nos empezamos a plantear que el niño era sordomudo. Después nos dimos cuenta que sólo era mudo.
Cuando le ofrecimos comprarle algo negó la cabeza pero seguía haciendo una seña de que quería comer. Luego le empezamos a preguntar que si trabajaba en una tienda que estaba en frente de nuestra camioneta. Nos dijo que sí con la cabeza. Para comprobar si estaba sordo le fuimos diciendo: ‘¿trabajas en este lugar?’, negaba con la cabeza, ‘¿en este?’, negaba con la cabeza, ‘¿y en este?’ afirmó con la cabeza.
Yo decidí dar una revisada en la Plaza a ver si ya habían llegado Jacinto y Paulina. El niño me siguió y cruzó la calle conmigo. Llegamos a la Plaza. No se veían ni Jacinto ni Paulina. 16.10.
El niño empezó a arrancar florecitas rojas y se las empezó a llevar a la boca. Yo me conmoví y le cuestioné en voz alta y con un poco de desesperación, creyendo que el niño había empezado a comer plantas por el hambre. En verdad daba pena verlo porque no hablaba y tenía una cara de mucho sufrimiento. Llevaba el pelo corto y quizá unos pantalones oscuros.
Le dije: ‘¿qué estás haciendo? No te comas eso por favor’, pero con un tono más o menos suplicante. Le volví a preguntar ‘¿cómo te llamas?’, pero ya mucho más interesado en él. No me contestó. Le dije: ‘voy a decir cada una de las letras del abecedario y me dices que sí cuando diga la primer letra de tu nombre’. Me dijo que sí. Dije de la A a la Z y nunca me dijo que sí. Uno de nosotros me dijo: ‘déjalo, está loquito’. Contesté: ‘si está loquito con mayor razón alguien tiene que pelarlo’.
Me volvió a hacer la seña de que quería comer. Yo estaba un poquito desesperado y angustiado. Un día antes había hablado con Hermelindo el protestante y cada vez me conmovía más al ver a gente con verdaderos dramas interiores.
Le pregunté que si quería comer. No hizo nada. Le dije: ‘¿quiéres que te compre algo de la tienda?’, y no me contestó. Entonces le dije a Mario que me prestara dinero porque le iba a comprar algo. Me dio $10 –porque quizá ya te hayas enterado que perdí mi cartera el martes- y caminé rumbo a la tienda. El niñito me siguió. Ya ahí fue complicado saber qué quería porque señalaba una cosa y luego otra. Al final le compramos unas Barritas de Fresa que se comió con rapidez. Cuando salimos de la tienda venían llegando Jacinto y Paulina. Hacía un calor insoportable, surreal. Dejamos al niño ahí y nos fuimos a la comunidad de Santa Fe.
Qué horrible es no poder ayudar a alguien que tienes enfrente.
Axtla Crew Pt. I - Hermelindo, el protestante
A ver cuántas partes de esta serie puedo escribir. Va la primera.
I. Hermelindo, el protestante
Con bastante frecuencia la razón se queda corta ante la grandeza del misterio que encierra una persona. Me pasa con frecuencia que los argumentos racionales son muy pequeños para explicar el libre albedrío.
Hace dos años construimos una fosa séptica en casa de Hermelindo. Mientras trabajábamos, Jacinto me pidió que hablara con Hermelindo para animarlo a acercarse a la Capilla. Hice lo que me pidió y dejé de verlo por dos años.
El Jueves Santo –paradójicamente el día del Orden y de la Eucaristía- decidí visitarlo con Chuck. Lo que creí que sería una plática sencilla y casi de paso se convirtió en una profunda conversación que me ha dado muchísimo de qué pensar. Mi conmoción duró varias horas: en verdad que hay cosas que no entiendo. Dios tiene caminos misteriosos, y Jacinto estuvo de acuerdo conmigo cuando le hablé de esta plática que había sostenido con él.
La historia de Hermelindo –al menos la de los últimos años- va así. Después de ayudar quince años en la Parroquia de Axtla, Hermelindo, un nativo del Aquichal, empezó a dudar de su fe.
Mientras tanto, su hija, que no vivía en el Aquichal, tenía una extraña enfermedad. Ella decía que se sentía atada de las piernas por un hechizo que le habían hecho y su condición física comenzó a empeorar visiblemente. La misteriosa enfermedad duró varios años. Por medio de cartas Hermelindo se enteraba de la deteriorada salud de su hija y él sufría mucho porque no había manera de curarse.
Un día, durante una visita a su padre, llegaron unos hermanos protestantes y rezaron por ella. Le impusieron las manos y ella se desvaneció a los pocos minutos se levantó y desde entonces la enfermedad ha disminuido hasta desaparecer. (Yo pensé en There will be blood y me dieron escalofríos. Dios, no entiendo, te juro que no entiendo. ¿Porqué pasa esto? No entiendo nada).
Hermelindo se hizo protestante, y desde entonces se ha puesto a estudiar la Biblia como loco. Además, ha ido formulando muchas críticas contra los católicos. Me dijo que los católicos son hipócritas: van a las ceremonias litúrgicas pero no se comportan según la moral de Jesucristo. Se emborrachan y viven lascivamente. “Para seguir a Cristo se necesita una decisión radical. Uno se tiene que comprometer a dejar la bebida o la infidelidad o la pereza para de verdad seguir a Cristo”.
Yo le dije que pensara lo siguiente. Imagina que un hijo tuyo comenzara a comportarse disolutamente y empieza a adquirir un odio hacia ti. ¿Dejaría de ser tu hijo simplemente porque tiene el corazón lejos de ti?
Me dijo que nos respeta muchísimo, pero que Dios le ha pedido otra cosa. Y en el fondo sabe que puede estar equivocado –como nosotros lo sabemos-. Ante esto, su respuesta es de fe, como lo fue la de Lutero: “Dios me juzgará y me dará lo que merezco”.
Yo escuchaba con muchísima atención mientras platicaba todo esto. Sus referencias a la Sagradas Escrituras eran continuas: “El justo vive de la fe”, “Nadie puede servir a dos señores”, “Los caminos del Señor son inescrutables”.
Me intenté poner a su nivel: “El justo peca siete veces al día”, “A quienes les perdonen los pecados les quedarán perdonados”, “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”, “¿Porqué te fijas en la pajita que tiene tu hermano en el ojo antes de ver la viga que tienes en el tuyo?”.
La conversación siguió por mucho tiempo. Logramos entablar una plática no ya de conocidos o de cortesía: creo que empezamos a construir una amistad sobre los andamios de la fosa séptica que le habíamos construido hacía dos años. Cómo no se iba a acordar.
Su esposa, católica, permaneció callada todo el tiempo sentada a lado de él. Tenía la mirada perdida y escuchaba con paciencia a su esposo. Hermelindo decía: “Al principio me peleaba con mi señora, pero ahora hemos aprendido a respetarnos. Yo le pido que respete mi fe y yo respeto la suya”.
Al final me agradeció muchísimo la visita. Me afirmó que él sigue luchando. No sé si con este comentario se justificaba en su nuevo camino o más bien me animaba a hacer lo mismo.
Le ofrecí traer un doctor para que revisara su pie. Rodrigo, el aprendiz de doctor, lo visitó al día siguiente. De nuevo, agradeció muchísimo que nos preocupáramos por él siendo de otra religión. Yo le dije que todos somos hijos de Dios. Se emocionó.
Dos días después nos marchábamos. Durante los últimos minutos en el Aquichal visité rápidamente muchas casas para despedirme. Fui a casa de Javier, a casa del papá de Edgar, fui con Juan –el sobrino de Jacinto-, fui a casa de Jacinto y ahí me quedé unos minutos, unos entrañables minutos sentado en la palapa de su casa junto con Paulina, Chuck y Pepe. Y luego fui a casa de Hermelindo. Estuve unos minutos deséandole lo mejor. A su esposa le dije que rezara mucho por nosotros y por su marido, para que hiciera la voluntad de Dios.
I. Hermelindo, el protestante
Con bastante frecuencia la razón se queda corta ante la grandeza del misterio que encierra una persona. Me pasa con frecuencia que los argumentos racionales son muy pequeños para explicar el libre albedrío.
Hace dos años construimos una fosa séptica en casa de Hermelindo. Mientras trabajábamos, Jacinto me pidió que hablara con Hermelindo para animarlo a acercarse a la Capilla. Hice lo que me pidió y dejé de verlo por dos años.
El Jueves Santo –paradójicamente el día del Orden y de la Eucaristía- decidí visitarlo con Chuck. Lo que creí que sería una plática sencilla y casi de paso se convirtió en una profunda conversación que me ha dado muchísimo de qué pensar. Mi conmoción duró varias horas: en verdad que hay cosas que no entiendo. Dios tiene caminos misteriosos, y Jacinto estuvo de acuerdo conmigo cuando le hablé de esta plática que había sostenido con él.
La historia de Hermelindo –al menos la de los últimos años- va así. Después de ayudar quince años en la Parroquia de Axtla, Hermelindo, un nativo del Aquichal, empezó a dudar de su fe.
Mientras tanto, su hija, que no vivía en el Aquichal, tenía una extraña enfermedad. Ella decía que se sentía atada de las piernas por un hechizo que le habían hecho y su condición física comenzó a empeorar visiblemente. La misteriosa enfermedad duró varios años. Por medio de cartas Hermelindo se enteraba de la deteriorada salud de su hija y él sufría mucho porque no había manera de curarse.
Un día, durante una visita a su padre, llegaron unos hermanos protestantes y rezaron por ella. Le impusieron las manos y ella se desvaneció a los pocos minutos se levantó y desde entonces la enfermedad ha disminuido hasta desaparecer. (Yo pensé en There will be blood y me dieron escalofríos. Dios, no entiendo, te juro que no entiendo. ¿Porqué pasa esto? No entiendo nada).
Hermelindo se hizo protestante, y desde entonces se ha puesto a estudiar la Biblia como loco. Además, ha ido formulando muchas críticas contra los católicos. Me dijo que los católicos son hipócritas: van a las ceremonias litúrgicas pero no se comportan según la moral de Jesucristo. Se emborrachan y viven lascivamente. “Para seguir a Cristo se necesita una decisión radical. Uno se tiene que comprometer a dejar la bebida o la infidelidad o la pereza para de verdad seguir a Cristo”.
Yo le dije que pensara lo siguiente. Imagina que un hijo tuyo comenzara a comportarse disolutamente y empieza a adquirir un odio hacia ti. ¿Dejaría de ser tu hijo simplemente porque tiene el corazón lejos de ti?
Me dijo que nos respeta muchísimo, pero que Dios le ha pedido otra cosa. Y en el fondo sabe que puede estar equivocado –como nosotros lo sabemos-. Ante esto, su respuesta es de fe, como lo fue la de Lutero: “Dios me juzgará y me dará lo que merezco”.
Yo escuchaba con muchísima atención mientras platicaba todo esto. Sus referencias a la Sagradas Escrituras eran continuas: “El justo vive de la fe”, “Nadie puede servir a dos señores”, “Los caminos del Señor son inescrutables”.
Me intenté poner a su nivel: “El justo peca siete veces al día”, “A quienes les perdonen los pecados les quedarán perdonados”, “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”, “¿Porqué te fijas en la pajita que tiene tu hermano en el ojo antes de ver la viga que tienes en el tuyo?”.
La conversación siguió por mucho tiempo. Logramos entablar una plática no ya de conocidos o de cortesía: creo que empezamos a construir una amistad sobre los andamios de la fosa séptica que le habíamos construido hacía dos años. Cómo no se iba a acordar.
Su esposa, católica, permaneció callada todo el tiempo sentada a lado de él. Tenía la mirada perdida y escuchaba con paciencia a su esposo. Hermelindo decía: “Al principio me peleaba con mi señora, pero ahora hemos aprendido a respetarnos. Yo le pido que respete mi fe y yo respeto la suya”.
Al final me agradeció muchísimo la visita. Me afirmó que él sigue luchando. No sé si con este comentario se justificaba en su nuevo camino o más bien me animaba a hacer lo mismo.
Le ofrecí traer un doctor para que revisara su pie. Rodrigo, el aprendiz de doctor, lo visitó al día siguiente. De nuevo, agradeció muchísimo que nos preocupáramos por él siendo de otra religión. Yo le dije que todos somos hijos de Dios. Se emocionó.
Dos días después nos marchábamos. Durante los últimos minutos en el Aquichal visité rápidamente muchas casas para despedirme. Fui a casa de Javier, a casa del papá de Edgar, fui con Juan –el sobrino de Jacinto-, fui a casa de Jacinto y ahí me quedé unos minutos, unos entrañables minutos sentado en la palapa de su casa junto con Paulina, Chuck y Pepe. Y luego fui a casa de Hermelindo. Estuve unos minutos deséandole lo mejor. A su esposa le dije que rezara mucho por nosotros y por su marido, para que hiciera la voluntad de Dios.
martes, abril 14, 2009
Cosas en el camino
Estoy preparando varias entradas sobre Axtla pero me di cuenta que tengo varias entradas a medias. A ver si publico algunas de estas porquerías así como estén para 'no dejar nada en el tintero' como diría Salatiel. Con el camino limpio podré escribir mejor.
Lo que sigue lo escribí hace unas tres semanas. Lo subo como está, con muy pocos cambios:
He estado llendo a correr más o menos seguido. Mi propósito es desconectarme de toda la realidad mientras corría. Hoy tomé el iPod y salí a Calzada. El clima era el mejor. Mi cuerpo estaba relajado. Todo auguraba que lograría lo que me había propuesto: 5 kilómetros de catarsis, 5 kilómetros de vacío-mental, 5 kilómetros de limbo psíquico.
So I begun. Play.
Empecé a correr quizá un poco rápido. Vi que un tipo traía una camisa del Manchester y unos shorts negros. Yo traía una del Arsenal y unos shorts negros. Se me quedó viendo pero no le regresé la mirada. Un poco más adelante cuatro chavas 'corriendo' venían en mi dirección.
Ver a los ojos a alguien (como ponía en ese pequeño fragmento de la entrada pasada) es hacer un link con él. ¿Cuánto tiempo necesitas para que haya ese link?
Un poco más adelante dijé:
Ya, deja de pensar. Cierra los ojos.
Luego los abrí. Pensé en la carrera de los Duendes, 10000. Luego vi a un tipo que evidentemente va al gym 3 horas diarias. Pasé enfrente de casa de una antigua amiga. Confundí a una chava con una de las Velez. Luego vi pasar a una china con sobrepeso.
Basta, deja de pensar.
Pero es imposible: si veo algo lo relaciono con cualquier cosa.
Casi lo logro al final cuando ya estaba cansado. Déjate llevar. Siéntete ligero. Cerré los ojos.
Los abrí un poco: un guey de mi edad iba adelante de mí. Vamos a cerrar bien y alcanzarlo. Apreté el paso. Unos metros después, este tipo cortó hacia la izquierda: dejó de correr. Fuck, mi meta se disolvió.
Quise cerrar con Smile in your Sleep. Pero necesito encontrarla. tal, no, tal, no, tal, NO, NONONONO, dónde está. Cerré mal. La encontré. Demasiado tarde, ya no puedo correr: falta lugar y faltan ganas.
Caminé. Crucé Gómez Morín y vi la M. Me gustó: era un atardecer.
Posdata. De aquí al fin de semana prometo tres entradas sobre Axtla.
Lo que sigue lo escribí hace unas tres semanas. Lo subo como está, con muy pocos cambios:
He estado llendo a correr más o menos seguido. Mi propósito es desconectarme de toda la realidad mientras corría. Hoy tomé el iPod y salí a Calzada. El clima era el mejor. Mi cuerpo estaba relajado. Todo auguraba que lograría lo que me había propuesto: 5 kilómetros de catarsis, 5 kilómetros de vacío-mental, 5 kilómetros de limbo psíquico.
So I begun. Play.
Empecé a correr quizá un poco rápido. Vi que un tipo traía una camisa del Manchester y unos shorts negros. Yo traía una del Arsenal y unos shorts negros. Se me quedó viendo pero no le regresé la mirada. Un poco más adelante cuatro chavas 'corriendo' venían en mi dirección.
Ver a los ojos a alguien (como ponía en ese pequeño fragmento de la entrada pasada) es hacer un link con él. ¿Cuánto tiempo necesitas para que haya ese link?
Un poco más adelante dijé:
Ya, deja de pensar. Cierra los ojos.
Luego los abrí. Pensé en la carrera de los Duendes, 10000. Luego vi a un tipo que evidentemente va al gym 3 horas diarias. Pasé enfrente de casa de una antigua amiga. Confundí a una chava con una de las Velez. Luego vi pasar a una china con sobrepeso.
Basta, deja de pensar.
Pero es imposible: si veo algo lo relaciono con cualquier cosa.
Casi lo logro al final cuando ya estaba cansado. Déjate llevar. Siéntete ligero. Cerré los ojos.
Los abrí un poco: un guey de mi edad iba adelante de mí. Vamos a cerrar bien y alcanzarlo. Apreté el paso. Unos metros después, este tipo cortó hacia la izquierda: dejó de correr. Fuck, mi meta se disolvió.
Quise cerrar con Smile in your Sleep. Pero necesito encontrarla. tal, no, tal, no, tal, NO, NONONONO, dónde está. Cerré mal. La encontré. Demasiado tarde, ya no puedo correr: falta lugar y faltan ganas.
Caminé. Crucé Gómez Morín y vi la M. Me gustó: era un atardecer.
Posdata. De aquí al fin de semana prometo tres entradas sobre Axtla.
martes, marzo 31, 2009
lunes, marzo 30, 2009
Infinitud de posibilidades
La infinitud de personalidades distintas siempre me ha cautivado. Desde pequeño -aún lo soy- he creído que en algún momento de la vida iba a encontrar una manera de categorizar a todos los seres humanos en 3, 4, 5 o 10 tipos de personas. Siempre que he puedo me entero de estudios antropológicos, psicológicos y sociológicos donde dividan a la humanidad en distintos tipos de personalidad.
Pero quizá tendría que entender que la realidad es incategorizable, y que tenemos que quedarnos con la afirmación que hago al principio de esta entrada: son infinitas las diferencias entre personalidades.
Creo que esta es la idea central del Libro. Que por cierto va bien, estoy entusiasmado.
Pongo un fragmento:
Posdata. Fui a la Cátedra Luis Barragán. En esta ocasión invitaron Alberto Campo Baeza, un impulsor de la arquitectura esencial. Me gustó. Habló mucho de la luz. Habló mucho de la poesía. Cada vez me atrae más este mundo.
Pero quizá tendría que entender que la realidad es incategorizable, y que tenemos que quedarnos con la afirmación que hago al principio de esta entrada: son infinitas las diferencias entre personalidades.
Creo que esta es la idea central del Libro. Que por cierto va bien, estoy entusiasmado.
Pongo un fragmento:
Pero hoy todo era diferente. Lo había citado en el Café de Roma para hablar de eso con él. Había tanto que le quería decir y temía que después fuera demasiado tarde. Había llegado el momento de abrirle mi corazón y mostrarle todo. Él sabría que hacer con lo que encontrara en él. Mi trabajo era escarbar en mi corazón y desenterrar los rencores, los odios y las incomprensiones guardadas.Ahí voy. Espero llegar a 15,000 palabras ahora en verano.
Lo que hay en corazón está vivo o muerto. Podemos guardar recuerdos y vivencias que nos llenen de vida y nos exhorten a seguir luchando aun cuando todo parezca perdido o inútil. O podemos guardar veneno y rencor que nos quitan la vida poco a poco, como una infección incurable o un cáncer que debilita y derrenga los tejidos hasta convertirlos en pedazos de carne muerta. Sin embargo, no puede haber sentimientos intermedios, moribundos o simplemente dormidos. El corazón es muy complicado. Si guardamos algo que no deba ser guardado se pudre, y, peor aún, pudre lo que hay a su alrededor.
Posdata. Fui a la Cátedra Luis Barragán. En esta ocasión invitaron Alberto Campo Baeza, un impulsor de la arquitectura esencial. Me gustó. Habló mucho de la luz. Habló mucho de la poesía. Cada vez me atrae más este mundo.
jueves, marzo 26, 2009
Sólo quiero ir a una playa

No pido tanto la verdad.
Alfabelista de palabras que relaciono con playa ahorita mismo: Aire, brownsville, cerveza (o cheve), doritos, eutrapelia (o ellalaniña, o euforia), fajitas, güeva, hueva, intensidad, jalo, konmadre, libre, mañana (o Muse, o música), nadar, ñú (jajaja ahok), ocean'svistatower, playa, quiero, remar, Sol, tirarla, uyjalo, vagar (o vámonosya), Wii, x, yei, zelda.
lunes, marzo 23, 2009
¿Qué vas a encontrar en mis libros?
El eco de muchos gritos que resuenan en las cavernas donde habitan los hombres. El murmullo casi inteligible de miles y miles de almas que luchan en la oscuridad de la incomunicabilidad. O sea, todos.
Los seres humanos vivimos en la jaula de una mala comunicación, prisioneros de nosotros mismos incapaces de establecer un vínculo armónico entre nuestro interior y el caos. Unos logran andar más ligeramente entre los escollos de la sensibilidad y la razón mientras que otros atrancan en cada giro. Pero nadie está satisfecho. Nunca lograremos comunicarnos exhaustivamente.
En primer lugar porque lo más profundo del ser humano es incomunicable. Cualquiera que lea a Yepes entiende esto. Me remito a él.
En segundo lugar porque somos imperfectos. Nunca podremos –como tampoco puede una máquina- ser completamente eficientes a la hora de comunicarnos. Siempre dejaremos algo guardado, ya sea por miedo, por falta de tiempo, por falta de interés, por falta de direccionalidad, por falta de cultura.
No quiero escribir historias trágicas. La estridencia de la tragedia raya muchas veces en el surrealismo, y eso me aturde. El súbito cambio drástico en la narración causado por un suceso caótico es un tema apasionante y merece ser explorado a profundidad. La muerte inesperada, la crisis económica no prevista, el desastre natural, el suicidio y la súbita locura provocarían un violento cambio en el desarrollo natural de los personajes.
Los seres humanos pueden ser muy crueles o hacer cosas muy estúpidas: las tragedias existen, sí, pero necesitas tener un ánimo muy frío para poder relatarlas en papel. Khaleid Hosseini, autor de Cometas en el Cielo y Mil soles espléndidos, puede darse el lujo de ser así porque es médico y ha estado frente a centenares de cuerpos sin vida. No digo que sea insensible: ya quisiera tener el 20% de su capacidad narrativa. Pero creo que su experiencia profesional afecta directamente en el ambiente de sus libros. Y se vé que Hosseini ha sufrido mucho, no en el sentido cotidiano sino en sentido trágico.
Creo que esto no va conmigo. Además, las historias trágicas me desequilibran. No que no pueda leerlas pero me parece que ahora me causan indigestión. Ahora, si aparte de trágicas son heroicas, épicas y puedes ver en los personajes colores brillantes (como aquella novela de Delibes Señora de rojo sobre fondo gris), quizá me planteé de nuevo su lectura.
Prefiero escribir historias fuertes y vivas pero cotidianas. Escribir sobre eso que todos vivimos, que todos sentimos, que todos sabemos, pero hacerlo de una manera hipervívida. Hablar de las relaciones entre amigos, entre familiares, entre novios, con sus altibajos, sus egoísmos, sus hastíos, sus luchas. Historias comunes. Pero grandes.
Que cualquiera que me lea –y que comparta en algo mi sensibilidad- pueda ver detrás del texto y de los rostros mismos una gran metáfora de la vida. Y aquí introduzco esa frasecilla que tantas veces he repetido últimamente: escribir para ayudar a vivir.
Eso es lo que quiero.
Y es lo que estoy haciendo. Cuando puedo saco tiempo para Esfera.
Posdata. Esta es la entrada número 200 de Mondoli. Han pasado muchas cosas desde que lo abrí. Y he escrito muchas cosas desde entonces.
Los seres humanos vivimos en la jaula de una mala comunicación, prisioneros de nosotros mismos incapaces de establecer un vínculo armónico entre nuestro interior y el caos. Unos logran andar más ligeramente entre los escollos de la sensibilidad y la razón mientras que otros atrancan en cada giro. Pero nadie está satisfecho. Nunca lograremos comunicarnos exhaustivamente.
En primer lugar porque lo más profundo del ser humano es incomunicable. Cualquiera que lea a Yepes entiende esto. Me remito a él.
En segundo lugar porque somos imperfectos. Nunca podremos –como tampoco puede una máquina- ser completamente eficientes a la hora de comunicarnos. Siempre dejaremos algo guardado, ya sea por miedo, por falta de tiempo, por falta de interés, por falta de direccionalidad, por falta de cultura.
No quiero escribir historias trágicas. La estridencia de la tragedia raya muchas veces en el surrealismo, y eso me aturde. El súbito cambio drástico en la narración causado por un suceso caótico es un tema apasionante y merece ser explorado a profundidad. La muerte inesperada, la crisis económica no prevista, el desastre natural, el suicidio y la súbita locura provocarían un violento cambio en el desarrollo natural de los personajes.
Los seres humanos pueden ser muy crueles o hacer cosas muy estúpidas: las tragedias existen, sí, pero necesitas tener un ánimo muy frío para poder relatarlas en papel. Khaleid Hosseini, autor de Cometas en el Cielo y Mil soles espléndidos, puede darse el lujo de ser así porque es médico y ha estado frente a centenares de cuerpos sin vida. No digo que sea insensible: ya quisiera tener el 20% de su capacidad narrativa. Pero creo que su experiencia profesional afecta directamente en el ambiente de sus libros. Y se vé que Hosseini ha sufrido mucho, no en el sentido cotidiano sino en sentido trágico.
Creo que esto no va conmigo. Además, las historias trágicas me desequilibran. No que no pueda leerlas pero me parece que ahora me causan indigestión. Ahora, si aparte de trágicas son heroicas, épicas y puedes ver en los personajes colores brillantes (como aquella novela de Delibes Señora de rojo sobre fondo gris), quizá me planteé de nuevo su lectura.
Prefiero escribir historias fuertes y vivas pero cotidianas. Escribir sobre eso que todos vivimos, que todos sentimos, que todos sabemos, pero hacerlo de una manera hipervívida. Hablar de las relaciones entre amigos, entre familiares, entre novios, con sus altibajos, sus egoísmos, sus hastíos, sus luchas. Historias comunes. Pero grandes.
Que cualquiera que me lea –y que comparta en algo mi sensibilidad- pueda ver detrás del texto y de los rostros mismos una gran metáfora de la vida. Y aquí introduzco esa frasecilla que tantas veces he repetido últimamente: escribir para ayudar a vivir.
Eso es lo que quiero.
Y es lo que estoy haciendo. Cuando puedo saco tiempo para Esfera.
Posdata. Esta es la entrada número 200 de Mondoli. Han pasado muchas cosas desde que lo abrí. Y he escrito muchas cosas desde entonces.
jueves, marzo 12, 2009
New shit
En una semana pasan muchas cosas. 7 días de vida dan para páginas y páginas de descripciones, narraciones, historias, emociones, sueños, enojos. Durante este tiempo he visto cómo se han abierto miles y miles de puertas que yo ni siquiera había visto y ahora se encuentran abiertas y me invitan a pasar. También se han cerrado otras que no hubiera querido que lo hicieran. Quizá, me digo a mí mismo, en el futuro me encontraré con esas posibilidades cuando dé un giro no planeado o tome otro camino en este terminante (exhaustivo) laberinto de decisiones imperdonables. Uno debería actuar siempre con la razón pero a veces el torrente interno (los torrentes internos) son tan envolventes que no queda más remedio que probar los caminos que nos sugieren.
El sigilo del pudor me pide que sea cuidadoso en este foro público: de lo contrario podría explayarme amplísimamente sobre lo sucedido en esta semana. Más bien me limitaré a esbozar un dibujo. Del garabato que ves ahora puedes hacer ficción: seguro te quedarás corto, no porque padezca una realidad distinta de la tuya sino porque describir con precisión una vida es prácticamente imposible.
Podría decir que lo último que supiste de mí fue un brevísimo update de la Novela que subí el viernes. Estoy casi seguro que la mayoría de los que leen esto tienen más información de mi vida durante la semana porque me viste algún día.
Pero no haré una descripción cronológica ni detallada: me acabo de dar cuenta que no tengo mucho tiempo para escribir así que más que dibujo encontrarás salpicones de este guey que
El sigilo del pudor me pide que sea cuidadoso en este foro público: de lo contrario podría explayarme amplísimamente sobre lo sucedido en esta semana. Más bien me limitaré a esbozar un dibujo. Del garabato que ves ahora puedes hacer ficción: seguro te quedarás corto, no porque padezca una realidad distinta de la tuya sino porque describir con precisión una vida es prácticamente imposible.
Podría decir que lo último que supiste de mí fue un brevísimo update de la Novela que subí el viernes. Estoy casi seguro que la mayoría de los que leen esto tienen más información de mi vida durante la semana porque me viste algún día.
Pero no haré una descripción cronológica ni detallada: me acabo de dar cuenta que no tengo mucho tiempo para escribir así que más que dibujo encontrarás salpicones de este guey que




